Crítica clásica: Animal Magnetism de Scorpions (1980)

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 Cuando hago una crítica, procuro coger el disco que veis al inicio y desplegarlo hasta mostrar el "gran paisaje" que tiene, la "gran historia" detrás de él y por último, que nivel de calidad posee. Lo difícil es cuando te decides a hacer una especie de investigación a lo grande analizando el desarrollo de una banda. Porqué en este caso he tenido que ir más al detalle y ver como evoluciona la fórmula y sus músicos, ya que sería una tontería pensar que estos tíos seguían siendo exactamente iguales a los que vimos con Taken by Force.

Si claro, tenían el mismo carnet de identidad, más o menos la misma cara y seguramente no se habían olvidado de tocar las canciones que habíamos visto anteriormente. Pero todo evoluciona y si bien creo que con el disco anteriormente analizado tocaron un pico musical en su carrera, creo que de manera sutil reconducieron su sonido de manera muy inteligente para la nueva década. Los 80, iba a ser la década en la que el heavy metal se consolidaría hasta el punto de llegar a sus extremos más comerciales y entre los que sacaron provecho de eso, estaban Scorpions. Con eso no quiero decir que los alemanes se volvieran unos heavys de pura cepa, no, seguían haciendo hard rock (que es más suave que el heavy en letra y dureza), pero si querían meter alguna canción que se acercaba al metal, no ponían pegas.

Pero antes debo hacer una advertencia, el término metal en los 80 era menos purista y aunque hay muchos grupos heavys clásicos con todos sus principios, hay otros que como he dicho antes cogieron el sonido y "la pose" y las hicieron más accesibles. Por poner ejemplos claros del mismo año 1980, Judas Priest sacó al mercado British Steel, que los acercó al gran público. Accept publicó I’m a Rebel, un disco muy sólido, comercial y pegajoso (en el buen sentido). Iron Maiden sacaba su esplendido debut y Ace of Spades de Motörhead, Back in Black de AC/DC, Women and Children First de Van Halen o The Game de Queen, nos enseñaban a bandas en el cenit comercial de su carrera.

Ese fue sin duda un año revolucionario para el rock duro y Scorpions, que ya se veían rodeados de tanta superpotencia con grandes discos en grabación, fue de los primeros en sacar el suyo. Pero claro, eso es lo que ocurría mirando al exterior, pero en esa época se estaba solidificando la nueva formación que tenía la banda. Después de la marcha de Uli Jon Roth, se buscó un guitarrista que cubriera la plaza para el que sería su siguiente disco Lovedrive (1979) en el que tuvieron que escoger entre Michael Schenker (hermano del guitarrista líder de la banda y todo un portento) o Matthias Jabs. Eligieron a Schenker y despidieron a Jabs que les había hecho de sustituto de Jon Roth durante conciertos y grabaciones y la jugada les salió como el culo.

Crítica clásica: Secret Story de Pat Metheny (1992)

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Conglomerado, esa es la definición que podemos extraer de este álbum. Desde su portada hasta su música. Pero a muchos esa palabra os suena a un material con el que se hacen muebles y que acostumbra a ser de media o baja calidad. Es algo hecho de muchas cosas apelotonadas y unificadas que generan algo sólido. También ocurre lo mismo con cierto tipo de rocas formadas por detritos de muchas clases. Pero en la música, si se hace con suficiente inteligencia, toma un significado más positivo y que puede ser de mucha calidad. En el caso que hoy veremos, lo considero claramente así, una obra hecha de detritos que demuestran lo mucho que ha crecido el artista creador ¿Y quien es en este caso el creador/director de esta obra?…

Pat Metheny es probablemente uno de los guitarristas (y en general músicos) de jazz más premiados y reputados de los últimos 40 años. Nacido en Lee’s Summit, Missouri el 1954, empezó su pasión por el jazz a través de su hermano, el trompetista Mike Metheny. Cabe destacar que desde que empezó a tocar música supo destacar y rodearse de grandes músicos que lo conducirían a renovar su estilo y a triunfar. Jaco Pastorius (el mejor bajista de la historia), Gary Burton, Lyle Mays (muy destacable tecladista) o Pedro Aznar (brillante multiinstrumentista) le ayudarían e influenciarían en su brillante carrera desde su debut en Jaco (1974), pasando por Offramp (1982) con el Pat Metheny Group un brillante disco que experimente y a la vez se muestra accesible o Letter from Home (1989) precursor cercano del disco que hoy veremos.

Por eso, para realizar una crítica tenía un serio dilema, ya que en principio me hubiera metido en una de sus obras de finales de los 70 o de pleno en los 80. Pero opté por mostrar una obra de suficiente calidad como para que ni el exigente i perfeccionista Pat Metheny dudara de su fuerza. Crítica, público y yo mismo ahora podemos confirmar que este disco es de bien seguro la opción más acertada. En una entrevista para el canal CNBC, Metheny consideró que esta era su obra más ambiciosa y personal. Por eso, podemos ver esta creación como una especie de hito que consiguió tras años de evolución artística y melódica. En el disco, así como adelanto, podemos ver una paleta con toda la gama de colores que el había trabajado en su carrera.

Crítica clásica: Led Zeppelin II de Led Zeppelin (1969)

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A finales de los 60 la música popular estaba dando un vuelco. Los Beatles habían hecho del pop, uno de los géneros musicales más potentes de la industria (sino el que más). El rock progresivo había nacido de los anteriormente nombrados y de Pink Floyd, a través de la psicodelia. El hard rock daba sus primeras señas con Steppenwolf, Blue Cheer, Cream o Jimi Hendrix. Era una época muy liberal y con mucha afluencia del mundo hippie, pero no ausente de conflictos. La música vivía en ese caldo de cultivo cultural con festivales como Woodstock o el malogrado festival de Altamont (con una víctima mortal) que cerrarían una década revolucionaria.

La escena rockera y sobretodo la del hard rock estaba a punto de dar un gran estallido a las estrellas en la siguiente década, pero hubo un grupo que dio el pistoletazo de salida a este género, Led Zeppelin. Esta banda de Inglaterra empezó con la idea de hacer una formación renovada para The Yardbirds (banda histórica de rock de los 60) por parte de Jimmy Page y por diversos tejemanejes la formación acabó siendo la conocida en la actualidad: Robert Plant (voz), Jimmy Page (guitarra), John Paul Jones (bajo y teclados) y John Bonham (batería). Su primer trabajo como grupo fue en el disco Led Zeppelin (1969) que lo sacaron a la venta en enero. Para abril ya estaban sacando su primer trabajo como músicos de estudio en Three Week Hero (1969) para P.J. Proby y en octubre ya tenían en las estanterías el disco que hoy analizaremos.

Muchos os preguntareis ¿como puede ser que en un año hicieran tanto trabajo? Primero, porqué en esa época era lo habitual. Sacar un disco o dos cada año era algo que muchas bandas tenían que hacer para mantenerse en la cresta de la ola. Segundo, Led Zeppelin y sobretodo Jimmy Page hizo una especie de rescate de riffs de otras bandas segundonas, haciendo canciones nuevas pero de una forma que ni moralmente ni legalmente sería muy aceptable a día de hoy. Aclarado esto, sólo puedo añadir a esto último que en sus primeros discos estos tíos demostraron ser la mejor banda de covers que había parido la música y en sus composiciones demostraban ser muy, pero que muy destacables. Por esa razón ya en su primer disco levantaron muchas expectativas.

Crítica: Phantom Radio de Mark Lanegan Band (2014)

 
 
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Voy a ser claro, todos los ingredientes que conforman este disco los conozco. Sé lo que es un CD, sé quien es Mark Lanegan y conozco razonablemente el estilo que este músico propone. Pero la razón por la que en primer término dije "Quiero escuchar este disco", fue por su portada, nada más. No es que desprecie a Lanegan, al contrario, exclusivamente su voz ya da para líneas y líneas en lo que expresión y estilo se refiere. Pero es que a mi personalmente me va mucho lo de pararme ante un disco bonito, dedicarle unos minutos a mirar el arte de su caratula y a ojear el librillo (cada vez más breve) mientras escucho la música y tomo un café.

 

Esa sensación de dejarse llevar por el encanto natural de las cosas y bueno, no tanto a sabiendas de si me da más o menos popularidad hablar o no de un disco, es terapéutica. Incluso después de leer críticas sobre su contenido, no me siento atado a ninguna de ellas por muy próximos o alejados en opinión que estemos. Por eso me siento bien, porqué estoy cogiendo a un músico que no es que tenga una fama inconmensurable, pero ya tiene a su círculo de seguidores y detractores bien formado. Y yo como buen crítico, aquí estoy dispuesto a pasármelos a todos por el forro. Entendedme, ir con prejuicios en la mente y rechazar cualquier tipo de placer porqué los guay dicen que mola, o forzar el gusto por la música si algo no me entra ni a patadas, acaba siendo una ruleta rusa con la que un día te encuentras con una bala en la recamara y disparas a tus principios.

 

Personalmente, la primera vez que escuché a Mark Lanegan fue con Queens of the Stone Age cantando A Song for the Dead. Era un puto pino en medio del escenario escupiendo palabras que le reforzaban ese aspecto desértico que tiene la banda de Josh Homme. Era como si un amante de lo picante le descubres la comida hindú. Por esa razón, cuando me enteré que Lanegan seguía como una hormiguita haciendo su trabajo musical, empecé a investigar sobre él. Podría destacar su aportación como cantante en la banda grunge Screaming Trees, con la que generó un sonido muy peculiar y desgarrado. A la vez su colaboración con Queens of the Stone Age, con quien se volvió a establecer como figura en el mundo musical en discos como Songs for the Deaf (2002) o Rated R (2000). Pero su estatus de culto se lo ha ganado en los últimos años.

 

Colaboraciones con Isobel Campbell y sus últimos discos en solitario Blues Funeral (2012) y Imitations (2013) nos han atraído a muchos a redescubrir su discografía en solitario, que se remonta a principios de los 90 y que ha dejado joyas como Whiskey for the Holy Ghost (1994). Estoy seguro que estamos ante un músico con mucho fondo cultural y que sabe coger sus influencias, transformarlas y ponerle su sello. Por esa razón, cuando giré un poco la mirada y vi que el disco era de su banda pensé: "It’s Lanegan Time!".

Crítica: Redeemer of Souls de Judas Priest (2014)

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¿Innovar es un objetivo indispensable para hacer arte de calidad? En mi opinión, creo que no. Siempre he tenido una enorme predilección por encontrar cosas nuevas y que me aporten experiencias diferentes en esto de la música. Como visteis hace unos días, me embarqué en el análisis de Grooms por el puro placer de escuchar algo nuevo que se saliera de mis esquemas. Pero por otro lado siempre he pensado que si tu deseo es mantenerte en un estilo porqué es el tuyo, te sientes identificado y capaz de hacer obras de calidad; pues adelante amigo. Eso me ocurre con Accept; de ellos prácticamente siempre puedo esperar un buen disco porqué hacen lo que les gusta. Aunque han añadido pequeñas trazas de novedad en su música, siguen siendo ellos y eso les hace grandes.

Pero la experiencia me dice que la realidad no sólo se limita a eso. Hay los que se estancan en un género o regresan a el para contentar a sus fans y no dan todo lo que podrían dar de si como creadores, aparecen discos menos creíbles y entonces empiezan los lloros. Lo mismo os digo de la innovación, ya que hay bandas o cantantes que han elevado exponencialmente su mercado tirando su música hacia las nuevas modas, pensando como si fueran jefes de marketing (ellos o sus discográficas). Por esa razón cuando una banda como Judas Priest, con tanto recorrido y que nunca se sabe si el disco que sale será el último, me pregunto como se tomarán lo próximo que compongan. Son veteranos y aunque tienen un montón de reconocimiento, no se si para ellos un disco nuevo es una batalla decisiva o un partidillo de costillada.

Para mirar con perspectiva, creo que lo mejor que podemos hacer es situarnos en la etapa actual de Judas Priest y ver que han hecho. En 2005 sacaron el primer disco de esta etapa en la que volvía el mitológico cantante Rob Halford, le llamaron Angel of Retribution. Ese disco que un tío anunciaba por internet (de Rafabasa nada menos) diciendo algo así como: "¡¡Venga tío, deja de pelartela como un mono. Si quieres que se te ponga dura compra el nuevo disco de los Judas!!". Poesía, pura poesía de estilo Machado. Siendo serios, el disco era ciertamente esperanzador y aunque no era el nuevo Painkiller (1990) sabía defenderse con soltura. Era como Ronaldinho cuando volvió a jugar a Brasil, no era el mejor goleador del mundo pero algunos ya lo rescataban cuando pensaban en la selección brasilera (aunque fuera de suplente).

Crítica clásica: Taken by Force de Scorpions (1977)

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Se cumplen ya 50 años del nacimiento de una de las bandas de hard rock más relevantes de todos los tiempos. Si bien para mi no eran unos desconocidos, Scorpions era de esas bandas que hasta hace poco solo conocía de ellos algo de los 80, algo de los 90… Pero gracias a un amigo mio (esta va por ti David) me empecé a integrar en el grupo de afortunados que conocían un poco más de estos alemanes tan bien dotados (no se malinterprete el juego de palabras). La experiencia de primeras me resulto extraña y su sonido aún a día de hoy me parece un tanto diferente a muchas cosas inglesas y americanas que rondan por el mercado del rock duro, que no metal.

No se me malinterprete, su material de los 70 para nada del mundo me parece malo. Al contrario, su belleza se encuentra en que es divertido y unas pizcas oscurillas que realmente me retan. Como diría Rita Barberá, estos Scorpions tenían un "caloret" especial y por eso mismo los analizo. Algunos hubieran esperado que le hubiera dado un repaso a Blackout (1982) o Love at First Sting (1984), pero en esa época aún siendo auténticos dioses con "fama, femmes y farías", seguro que las groupies de más calidad las sacaron cuando eran un poco menos comerciales. Eso si, he querido coger un disco que deje ver retazos de la banda en ese momento y a la vez de pistas de cosas que seguirían trabajando en el futuro, pero no me voy a adelantar demasiado. Eso sí, preparaos porqué esto va a ser una crítica pero también un reportaje.

Pongámonos en situación (1975 – 1978):

A finales de los 70, Scorpions ya se había empezado a labrar una merecida fama después de un conjunto de discos bastante solidos y sobretodo a partir de su tercer álbum, In Trance (1975). Pero a ver, su mayor logro lo tenían por el momento en su país y en Japón con Virgin Killer (1976). Eso si, con las portadas de discos de Michael von Gimbut tenían la polémica asegurada. Con el disco del 75 una chica en postura provocadora hacia una guitarra, en el del 76 una prepuber desnuda y también provocativa con los genitales tapados con una rotura de cristal… Y almenos en esta ocasión no parecía que la tónica polémica fuera a cambiar, aunque por otra razón diferente.

Esta vez dos niños aparecían jugando a las pistolas en un cementerio y aunque al principio no entendía el juego de palabras, Uli Jon Roth (guitarrista solista de esta etapa) lo aclaró. Esta portada hace referencia a que muchas veces se hace intervenir a gente joven en la guerra sin que estos tengan demasiada idea sobre lo que es la vida, sin que le den el suficiente valor. Lo pero, según Roth, es que los políticos que generan estas guerras también lo son ya que juegan con inconsciencia con la vida de las personas que lucharan en ellas sin mancharse y sin percatarse directamente de las perdidas. Y os hago una pregunta a vosotros ¿cuantas veces creéis que los políticos han dicho eso de: "esto es un sacrificio necesario"? Me refiero no sólo a la guerra sino a otras cosas que nos afectan en nuestra vida.

 

Análisis: Reflektor de Arcade Fire (2013)

La traición lo defino como un engaño que se comete contraotra persona y que es tomada de imprevisto debido a la supuesta confianza quehabía entre el mentiroso y el engañado. Lo que ocurre es que en el mundo de lamúsica, esto de fiarse de que un artista siempre va a mantenerse impoluto en suestilo, sin torceduras ni experimentos con gaseosa es muy poco recomendable.

Hay pocos que haciendo calco tras calco de sus esquemasconsigan la calidad suprema; AC/DC es una excepción dentro de la guía del buenartista y evidentemente, en su época buena. Pero lo normal es que un artistatenga hambre de ponerse a prueba, de sorprenderse y si es suficientementeoriginal logrará innovar, como David Bowie. Y entonces ya después de estapequeña aclaración, ya podemos discutir sobre el dilema moral de Arcade Fire…

Análisis

Arcade Fire es sin duda una de las mejores bandas de laúltima década y como no una de las que han mantenido en vida, aunque fueraintubada la música de calidad. Desde su nacimiento han sido como el nene bonitoy repeinado del que todas las madres de chiquilla de clase querían como futuronuero. Un encanto de niño, educado, creativo, muy esmerado con sus tareas ylisto muy listo.

Tan perfecto o más bien tan perfecta e impoluta era lacriatura de Arcade Fire, que cuando el proyecto ha madurado todos nos hemosencontrado en este 2013 que el niño bonito que toda madre quería para su hija,en verdad es gay. Se ha salido de un mercado del que había creado unas expectativasmás altas que el firmamento con Funeral, Neon Bible o Suburbs, para entrar enla farándula discotequera y funk con Reflektor.

Y os lo digo de buenas, olvidaos de una crítica como las quehago normalmente, esto merece un enfoque nuevo y un poco de paciencia,preparaos un buen tazón de café que hoy toca filosofar un rato. El argumento denuestra lección filosófica de hoy es: ¿Porqué Reflektor es la gran obra maestraaborto del 2013 y tal vez de la década? Razones para entender un ambiciosoproyecto de autodestrucción y regeneración artística…

Razón 1: Estamosante un disco que a quiere rescatar el sonido del pasado pero a la vez estar enla vanguardia musical. Este objetivo es realmente difícil, ya que para muchospuede ser caer en una contradicción. Pero para eso existe un truco, hacer quelo retro se vuelva a poner de moda y vuelva a ser lo guay y para eso solo hacefalta mirar a Daft Punk para percatarse que el mundo se arrastra según comomarcan algunas bandas que ponen ficha para jugar solo cuando musicalmentetienen viento a favor y marea suave.

Reflektor remite al mundo del disco y del dance pero con unaroma muy peculiar, incluso raro e incomodo para los que busquen algo sencillode consumo rápido y muy digerible. El indie-disco que embadurna este discoes como la absenta. Es un sonido que te droga hasta el último ápice de tucuerpo causando alucinaciones (la canción Pornoes el paradigma de esta idea) o por otro lado, te va a matar de una sobredosisde disco putadas.

Razón 2: Parabien o para mal sorprende, ya que dentro del género que desarrolla parece quesu productor, James Murphy, lo ha convertido en un disco progresivo, cambianteen el que la perfección formal de las canciones importa muy poco. Escuchad Here Comes the Night Time y vereis comotodo lo que parece empezar de una manera es un mero empaste que luego puedesalir disparado a cualquier lado.

Unido a esa idea progresiva, el disco es muy ambiental ytodas las canciones tienen un aura bailable pero misteriosa. El sonido puedellegar a ser sucio y a saturarse en los bajos y me huele que está hecho a propósitopara culminar su objetivo de hacer un disco muy indie y es que llevar a cabotus proyectos al pie de la letra puede hacer que cumplir tu objetivo sea pisartu propia reputación y hundir tus pies en barro.

Pero esto es como la María Magdalena de Donatello, unaescultura que a día de hoy no sabemos si es una genialidad o una maquetachapucera, porqué no sabemos si la obra está acabada y supone un paso hacia elabstraccionismo escultórico o es algo que quedó tirado como una obra frustrada.Flashbulb Eyes a mi gusto me hace pensar en eso, en un objeto de culto que mepuede recordar a los Animal Collective o un ñordo… o Awful Sound que o tedeleita o te dan ganas de partir la cabeza al productor.

Las pegas:Reflektor a su vez adolece de algunos fallos que creo que tienen que ver con lafe que sus creadores tenían en el.

Es un disco muy largo, casi una hora y cuarto deruptura con gran parte de lo que les había caracterizado, su estilo musical.

Arreglos musicales que a ratos son dolorosos,haciendo que haya notas sostenidas agudas que puedan ser molestas a orejas deloyente. Y no me vale la idea de que querían hacer un ambiente noise como losdiscos de Sonic Youth.

Repetitividad y densidad, elementos con los queMike Oldfield (que por cierto, este disco es practicamente igual de largo queIncantations) ha jugado en alguno de sus primeros discos. Pero que Arcade Fireno ha conseguido pulir y a ratos odiaremos la épica cansina o el estilopretencioso que emana de algunas de sus canciones.

Conclusiones

Tal vez es que necesitemos años para saber el sitio que realmenteocupa este disco, aunque a muchos de vosotros os importará un carajo el destinode este CD.Y por eso, como que habrá algunos que no haréis caso a este disco ya esta crítica y otros lo tomareis como vuestra referencia creo que ya es horade que saque la respuesta a esa pregunta que formulaba unos párrafos atrás.

¿Porqué Reflektor es la gran obra maestra aborto del 2013 ytal vez de la década? Porque estamos ante un disco tan arriesgado en todos loscampos para una banda de tan impoluto currículo, que o te cae en la mayor delas gracias o se muere desde el primer segundo en las orejas de aquellos queseguramente buscan un estilo de música en concreto de Arcade Fire y que en estecaso no se cumple. Y bueno, hay un tercer grupo, los que tenemos las orejas muyentrenadas y que podemos ver todo esto un poco desde fuera, que aplaudimos eldisco (aún con sus fallos) y luego seguimos con nuestras tareas…

Reflektor en definitiva es un disco que se arriesga hasta las últimas consecuencias y sigue unos principios musicales a través del indie disco. Transferido a la realidad es como esos showmans religiosos suamericanos que para vender los principios y la palabra divina pueden ser grandes inspiradores de masas, pero que al final pueden ser muy cansinos. A estos Arcade Fire me los he creido y me han gustado (y más con cada escucha) y lo voy a reflejar en mi nota, pero evidentemente su enorme ambición le ha arrastrado a que a dia de hoy lo perciba como una gran ilusión, como un genial plan, como un sueño musical

PD: Durante un buen rato he pensado a que me recordaba Supersymmetry y al final lo he descubierto después de romperme lamollera. La forma en que cantan es como en Learning to Fly de Pink Floyd.

Valoración

Arrow Arrow Arrow Arrow (Muy bueno)

Análisis: Defensores de Proyecto Zeus (2013)

Hay bandas que desgraciadamente se quedaron en su época a unpaso de llegar a la fama merecida y poder seguir con su trabajo creativo. Eldestino, aun así, es arbitrario y caprichoso, haciendo que grandes grupos pinchenpor factores externos a ellos, falta de fe de las discográficas, pocaaceptación en su entorno… Un muñón de las dos que hace la falta de fondospara poder hacer realidad un sueño.

Zeus es un ejemplo perfecto de este hecho, de una banda quecon calidad suficiente para convertirse en un mito musical en nuestras tierras,la falta de fe en ellos les hizo bajar del escenario tras sacar un debut muyprometedor llamado V en 1987. Pero 26años después vuelven con su segundo álbum de estudio tras el nombre ProyectoZeus en respeto a los viejos integrantes que no se han unido.

Análisis

La insignia original de Zeus era la de un heavy metal épicomuy clásico, muy de vieja escuela con una cabalgada que sonaba a una mezclaentre Iron Maiden y Running Wild y les daba una música envidiable en su tiempo.Con los años digamos que la cosa ha cambiado y han regenerado su sonido haciaun heavy más musculoso sin perder el ingrediente que les da la salsa original,el cantante, Félix Bustillo.

Lo bueno es que aunque sus guitarras se han vuelto másgruesas , eso no significa que hayan perdido un ápice de gracia compositiva,tal vez porqué el disco es un mix entre canciones que en sus días de gloria nofueron publicados y otros que siendo actuales demuestran que queda muchainspiración viva en esta reencarnación. Empezando por el conjunto de "LaIra" y "Defensores del Rock", ambiente y música de batallapara abrir a lo grande.

Los agudos a lo largo y ancho del disco están muy presentes,alguna vez hasta la saturación pero en otras vertebra las canciones. Como en "Listopara Luchar" que parece una canción sacada del mismo averno delque Judas Priest hizo Defenders of theFaith y Painkiller, con unasescalas absolutamente enfermizas colocadas de por medio. Han sido muchos años paraoxidarse como banda, pero ni de coña.

Con tres de tres canciones de gran factura pasamos a "Máquinas",la cuarta canción del disco con la que vemos mucha garra. 6 acordes cabezones yalgunas notas rampantes bastante potables, en una canción que lo que más mellama la atención es la letra y la técnica melódica de Santi Leal, guitarristafichado para este proyecto. Otro tema de buena factura y ya van cuatro, peroentonces es donde percibo el primer resbalón.

"Asesinos" es una canción virtuosa pero que no mellena tanto como las anteriores. La primera pretende ser tan matadora como lasanteriores pero a ratos creo que se han pasado de velocidad, no le han dejadosuficientes poros para respirar como una canción única y la convierten en unserpenteante ejercicio de cansancio lírico, aun así, pueden recordar un poco alos nuevos Accept de Blood of the Nationsy Stalingrad. Lo curioso es que de este tema hay un video de los años 80, es decir, esta es una de las canciones que no lograron publicar. 

Link: Asesinos de Zeus (1980’s)

"Jugando a Matar" y "Los Ojos del Diablo"son seguramente las canciones más progresivas del disco, con unos cambios detiempo destacables (en el minuto 2:03, con el toque maideniano incluido) y quele dan variedad al disco. La primera engañándote haciéndose pasar en primermomento por una balada metal y la segunda creando un muro al empezar la cancióny dando algunos giros interesantes.  

Y por fin ha llegado mi canción predilecta del disco, "Venga,Grita". Que mala baba tiene y cuando te crees que ya ha dado todode sí, espera la sorpresa grande. Te llenan de tensión con el bajo, la bateríay una voz y guitarra que combaten por despegar a las orejas de un servidor quese rinde ante tal espectáculo. Si que dan ganas de gritar y saltar, uno terminala canción eufórico con ganas de más y más.

Llegamos al último tramo del disco, con "Lloran lasAlmas" y "Heavy Metal", un par de himnos para sus actuaciones endirecto que algunos esperaremos con ganas cuando empiecen su tour de force de Defensores. Tal vez no son las mejores deldisco, pero tienen un espíritu vibrante, te piden que las corees mientrassuenan o que empiecen los conciertos.

Conclusiones

Lo diré con toda la sinceridad que cabe en mí, no me esperabani de coña que este disco tuviera un potencial tan alto metido en su interior.Tal vez, pensaba en un disco más o menos de la talla del último de Metallica,potente pero no brillante. Pero que fácil era caer en prejuicios y más si vesque una banda no ha parido nada nuevo desde hace casi tres décadas. Por esomismo, como un acto de fe casi ciega le pongo una velita a este disco.

Tiene fallos, no lo puedo negar, hay momentos memorables conalgunos momentos menos sazonados en canciones que afortunadamente brillan confuerza, sean hechas en 2013 o en 1985. Si hay una cosa, que echo de menos, talvez es el sonido a hojalata y mas caballeresco de su primer y muy lejano disco,tan retro, tan épico y que seguramente era uno de los mejores discos de heavyespañol de los 80. Pero toco madera, llevamos 2 o 3 años de renacer de la buenamúsica y Zeus sin duda es uno de sus nombres.

EXTRA: Buscando Acción de Zeus (en vivo)

Valoración:

Arrow Arrow Arrow Arrow (Muy bueno)

Análisis clásico: Metropolis Pt.2: Scenes from a Memory de Dream Theater (1999)

Los antecedentes del progresivo

Los precedentes

El rock progresivo es unestilo que murió para volver a resucitar. No sé si alguna vez os lo habíancontado, pero tras The Wall de PinkFloyd y su espectacular y ruinosa gira ,como último gran exponente de la primeraera del género, este cayó en desgracia tras algunos años de debilidad.Acarreado por el punk, la música disco y los excesos de todo tipo, tantomusicales (pirotecnia, desgaste de la fórmula musical, derivacionescomerciales…) como legales (drogas, delitos…) a finales de los 70 el rockprogresivo dio su canto de cisne y acabó su primera era.

En los 80, revivió renovado, más comercial con sintetizadores, con letras enormementesentidas, el llamado neo progresivo. Elgran exponente fue Marillion, una banda inglesa que gracias a su poéticocantante, Fish reviviría el progresivo con una nueva esencia y saborrememorando un poco el sonido de Genesis de los 70. Así viviría y perduraríala segunda era del progresivo a lo largo de los 80, con su disco estandarte, Misplaced Childhood y que se prolonga hasta el disco Season’s End de 1989, último disco deMarillion con su esencia clásica, aunque con un nuevo cantante, Steve Hoghart.

La tercera era del progresivo

Finales de los 80, une época en la que seempezó a gestar realmente la tercera era del progresivo, una era en la que se fusionaría con el heavy metal, en plena consolidación técnica, que da su primer paso firme con Seventh Son of a Seventh Son de IronMaiden en 1988. Su gran banda, la que explotaría hasta la cúspide estenuevo periodo con su sonido no sería otra que Dream Theater y hoytoca dar un vistazo a la obra cumbre de esta tercera era del progresivo…

Análisis

Dream Theater estos grandesaprendices de todo y al final grandes maestros de lo suyo, el progresivo,mostraron a lo largo de los 90 un potencial gigantesco ya desde su primera obramaestra (y segundo disco de estudio) Imagesand Words. El álbum era todo un compendio de canciones cañeras y a la par coloristas que llevabanel virtuosismo y la melodía por bandera. De este disco se extrae una canción quesería la semilla del disco que hoy nos ocupa: "MetropolisPt. 1: The Miracle and the Sleeper".

Esta canción en principio,no la pensaron con una continuidad. Pero tras algunos discos más en los quetocaron la gloria y sufrieron la presión de la discográfica, cocinando a fuegolento con un absoluto secretismo mientras les llovían las demandas de unasecuela de la canción; en 1999 sacaron al mercado el disco que ilusionaría atoda la parroquia progresiva a finales de los años 90. Y la pregunta es: ¿Quehace tan especial a este disco? Para los que distraídos del género no loconozcáis ahora os lo cuento.

El disco como primer grancaracterística nos muestra una historia muy bien hilada sobre Nicholas un chicoque al asistir a terapia regresa a una vida pasada en 1928 como VictoriaPage. Para no hacer mucho spoiler, comentar que el disco nos comenta las idas yvenidas de Victoria encerrada en un amor a tres bandas por dos hermanos Edwardy Julian Baynes. Y amigos míos, cuando me dicen que voy a estar todo un discoescuchando un relato temí, pero a medida queavanzan las canciones, que se organizan por escenas uno solo se puede quitar elsombrero.

La maravilla de este discoes que a través de la música, las ideas de las letras quedan reforzadas. Uno sedeja llevar por los pasajes y los cambios de tempo constante en la música yesas piruetas que te saben colocar en el momento justo. Ya desde el primerminuto del disco, con esa cuenta atrás del terapeuta hacia Nicholas en el queuno se siente aludido, te sumerges en la paz con la que te hace entrar acompañado por unacómoda guitarra dando acordes poco a poco junto a la voz de James LaBrie.

Y entonces ¡pam! entras en otra dimensión, la música pega un giro y entre lasnostálgicas notas venidas del Images and Words y esa lejana primera parte de lacanción, la euforia nace en el fan que desde hacía años esperaba este momento. Unosteclados celestiales de Jordan Rudess, el mago de los teclados, abren paso a loque es la catarsis musical que uno está a punto de notar en su cuerpo y quedura básicamente hasta que acaba "StrangeDeja Vu".

A partir de este punto esdonde Dream Theater realiza la auténtica novedad, donde el disco se encaminamusicalmente más lejos de los geniales esquemas de la primera parte y empiezalo que podemos decir, la opera metal en su esplendor. Petrucci yPortnoy, guitarrista y baterista, los máximos artífices de esta joya empiezan aponerse ambiciosos, creativos y exigentes. Brotan ideas gigantesincluso elementos que apareceran en siguientes discos (desde Six Degrees… hasta Systematic Chaos) como su garra masheavy contundente en "Beyond thisLife".

Nos dan un pequeñoreceso con "Home" a la tranquilidad, pero atención porqué justodespués viene un de los momentos más lúcidos, brillantes y dinámicos del disco"The Dance of Eternity". Aquí es cuando un baterista muestra suenorme habilidad, cuando Mike Portnoy diseñó su pieza magna en la batería, unapieza puramente instrumental que toca un montón de géneros mezclados con laesencia heavy. Su contribución obliga a que John Myung tenga que seguir elcompás rítmico con el bajo, teniendo que demostrar que lo que se cuece en estetema, a parte de los dedos tocando, es el núcleo pensante de una banda que no seve límites a la hora de trasladar la música que crean casi como orfebreríapura.

La parte final del disco,busca la vena más tierna y solemne, la que me recuerda a sus antecesoresMarillion, de los que se les pegaron sus conceptos más dulces, haciendo florecerla música como un campo de rosas. Te hacen sentir en el cuerpo ese anheloesperanzador, tan creíble, tan bonito, hasta que en el último segundo… ¡Abreslos ojos!

Conclusiones

Estamos ante la opus magnadel género del metal progresivo, no solo era y es una gigantesca obra musicalsino que además colma los deseos de un enorme número de fans que a lo largo delos años buscaba una secuela de un germen, de una canción. Actualmente, DreamTheater como banda está embarcado como banda en una época totalmente diferentecon alguna marcha y algún integrante nuevo, pero pervive y aun nos siguedejando discos de gran calidad.

Tal vez no son tan decisivosen el género como lo eran de 1992 a 2003 pero incuestionablemente la historiade la música ha estado lleno de grandes genios que han sido moda y escueladurante tiempo, luego pasan a un plano más tranquilo, de consolidación mientrasotros empiezan a despuntar. Estos chicos, de los que otro día volveré a hablarya se han ganado una parcelita en la cultura popular de la música.

EXTRA: Dream Theater – Metropolis Pt. 1 (En vivo)

Valoración:

Arrow Arrow Arrow Arrow Arrow (Obra maestra)

Análisis: AM de Arctic Monkeys (2013)

Madurezo adaptación

Cuando unoestudia una carrera universitaria como Historia del Arte en la que dar valor almundo artístico es esencial, se tiene que percatar que hay cosas que delatan aun buen artista como su técnica, su personalidad o su capacidad de evolucionar.Por eso mismo para algunos, Arctic Monkeys es una banda que artísticamente estáconstantemente dando tumbos y bebiendo de diferentes fuentes musicales, cadadisco que han sacado des de Humbug (2009) nos hacía creer que era el de madurezhasta que el siguiente disco salía al mercado al cabo de 2 años, como ocurrióluego con Suck it and See (2011).

Evidentemente,cuando estamos ante una posible "tercera madurez" de una banda en elquinto disco entonces tal vez nos encontramos ante un error y lo que tenemosante nosotros son unos músicos que sin perder su esencia, hacen que cada discotenga su personalidad. Y esta personalidad o enfoque del disco tiene suhistoria un año antes de la salida del disco con un single casi premonitorio,con muchas raíces del pasado, de toque serio y durote y todo ello filtrado através de la lírica de un aún joven Alex Turner y rematado con unos compañerosde viaje muy capaces de materializar lo que el lider espiritual de la bandaconfecciona.

Análisis 

Nota: Pulsa sobre el nombre de la canción en el texto si quieres escuchar la canción por Goear

Lo primeroque escuchamos al empezar el disco es una pareja de canciones mas unidas de loque podriamos pensar en principio, "Do I Wanna Know?" y"R U Mine?". Y es que estas dos canciones podrian unirsus títulos y descubrir que las dos estan estructuradas en un riff de guitarracasi pastado, la primera convertida en una canción en bucle al mas puro estilostoner rock y la segunda que es la ampliamente conocida por nacer antes que supropio disco, explota las mismas notas y las convierte en un ritmo bailable ysigiloso.

Esta segundame tiene fascinado, por ser tan directa y por hacer lucir los instrumentos(sobretodo Matt Helders, firme candidato a mejor baterista del indie rock) yesa voz que perfila Turner, heredera de lo que mostro en Suck it and See,mas melodiosa y profunda. Por eso estas dos canciones me sirven para darle unpar de adjetivos para guiarnos por este disco: ELEGANTE y SEXY.

Elegante

Este primercalificativo va acuñado perfectamente a un compacto que tiene aura de tio queentra en la discoteca y rompe el molde, su pose es majestuosa y con ciertagracia bailando, pidiendo una copa o incluso cuando la puerta del baño dehombres se cierra tras él junto a una bella dama. Y todo recordando a la lejanaVelvet Underground o Elton John en un extracto de las canciones del disco.

"Nº1Party Anthem"  (seguramente la mejor canción del disco) o "MadSounds" que son las baladas o "I Wanna Be Yours"que son delicadas y solemnes; en las que se muestra la confianza de unoschavales que disco a disco renuevan su fórmula como si de unos Beatles post1965 se tratara. Y la única pega que le puedo ver a todo eso es que a vecessiendo un poco pretenciosos lleguen mínimamente a lo repetitivo o monótono.Interpreto que les ocurre eso con la intención de explayar bien las letras delas canciones como la poesía pura que son.

Sexy

El otro granatributo de este redondo, la cara más puramente rockera, atrevida y atractiva anuestros oidos, en una muestra de la garra de la que también presume esteencantador gentleman que antes nombraba para humanizar el disco o si lopreferimos también podemos pensar en la típica femme fatale.

Aquí esdonde se huele el incienso del disco, un aroma ambiental con todos sus gustos einfluencias. Los uh! uh! extraídos directamente de "Sympathy for theDevil" de los Rollings para "One for the Road"o los acordes de "Iron Man" para "Arabella".Además las mezclas de géneros y el uso de la caja de ritmos invaden los temas ynos conducen al hip hop como "Why’d You Only Call Me When You’reHigh?" que trata el amor no correspondido con el alivio conalcohol o drogas.

Con todosingredientes los coros y los agudos se funden como el chocolate negro yrellenando los minutos del disco que a estas alturas se asimila a un brownie(oscuro, denso y esponjoso). Y a la vez esa puede ser su gran pega igual queeste pastelito de chocolate, que si se te hace muy cargante y no estásacostumbrado al dulce  en exceso es posible que no te lo acabes.

Conclusiones

AM es undisco difícil para aquellos fans que solo les gusta la primera etapa de los deSheffield, ya que para ellos estamos ante un disco más controlado, menosvisceral y jovial. El que espere una gran farra con comilona creo que se va atener que conformar con una fiesta de corbata con unos clásicos y refinadoscanapés, eso sí, de un caviar de una calidad elevada.

Por esomismo, me alegro de como Arctic Monkeys queman etapas y experimentan con gustoa medida que añaden discografía a su mochila. Sin duda el disco tiene algúnfallo musicalmente hablando, ya que a ratos alarga con un pelín de excedenciaunas pocas canciones y la temática de las letras siempre sigue la misma tónica.Igualmente, sus fallos tienen poco relieve y sin duda no empaña demasiado unode los mejores discos del pasado año.

Valoración:

Arrow Arrow Arrow Arrow (Muy bueno)