Top 6: Juegos de conducción de MegaDrive

Sin ninguna razón en especial; porque es un género que me encanta y porque me apetece hablaros de algunos de los juegos favoritos de mi infancia. Muchas veces me pregunto que hubiera pasado con las 16 bit si hubieran tenido las mismas oportunidades online que ahora… Seguro que habría muchísima gente jugando aún!!!

Centrándonos en el tema, la velocidad en Megadrive no la puso solamente Sonic con sus zapatillas rojas. Fue una consola treméndamente fértil en el campo de los juegos de conducción (incluso por encima de Snes, aunque ésta cultivase títulos como Mario Kart o F-Zero), pasando por los simuladores de F1 y algunos arcades realmente alocados. Aquí están los mejores, los imprescindibles, los que echaron horas y horas de estudio por el retrete… Comenzamos!

6 – F1 Circus –

Ni Nichibutsu es una compañía conocida, ni este juego fue exclusivo de Megadrive, pero lo cierto es que su porte a la consola de Sega a principios de los 90 permanece como uno de los mejores juegos de conducción de la consola. Porqué?? Empezamos con un equipo pequeño y debemos ir escalando, tiene cambios meteorológicos en medio de la carrera, los neumáticos se desgastan, podemos destrozar el coche y la sensación de velocidad es totalmente adecuada. Es baratísimo conseguirlo de importación, así que no hay excusas! El video es de la versión de Pc Engine, con gráficos ligeramente mejores.

5 – Out Run –

Imaginaos la cara de un jugador de 1991 al poner el juego y tener éste una calidad nada envidiable con respecto a la versión recreativa!! Este arcade de Sega fue tan bueno en su momento que aún hoy sigue resultando difícil rechazar una partida. Además, sus melodías pasaron a formar parte de la historia musical de los videojuegos. 

4 – Micromachines 2 –

Aparte de ofrecer múltiples modos de juego, un montón de personajes y de vehículos para conducir (cada uno con sus propias características), Micromachines 2 es el culmen de Megadrive en modo multijugador, gracias a la tecnología J-Cart, que incluía dos puertos adicionales en el juego para permitir hasta 4 jugadores a la vez. Ajustadísimo en su dificultad contra la máquina o para pasar tardes que acababan con piques tremendos entre los amigos, Codemasters consiguió una jugabilidad de escándalo que no tuvo más remedio que repetir en posteriores entregas.

3 – Super Monaco GP –

Teniendo poco que ver con su versión de recreativa, Super Monaco GP por fin ofrecía todo lo que le faltaba a la versión de recreativa: Los circuitos reales y -a falta de licencia- coches y pilotos con nombres que recordaban a los de verdad. Como en F1 Circus, uno empieza con un coche mediocre (Minarae, o Minardi para los amigos!) hasta intentar acabar como campeón del mundo. Uno podía retar a pilotos de otros equipos para intentar quitarles el puesto y el juego ofrecía un buen número de horas de diversión, a pesar de tener que echar un buen rato copiando los enormes passwords que generaba!!! Como curiosidad en la pantalla del coche se ve como el motor del Minarae se llama Sg-1000!!

2 – Virtua Racing –

Quizá algo limitado en sus opciones -más de 10.000 pesetas por 1 solo coche y 3 circuitos-, pero este juego representa el límite tecnológico de Mega Drive, corriendo con un número más que aceptable de polígonos y una buena tasa de frames por segundo, ofreciendo un porte más que aceptable de la recreativa que en aquel momento era de lo más que se podía encontrar uno en un salón recreativo. Muy adictivo a pesar de sus limitaciones y dando bastantes vueltas en cuanto a diversión que su equivalente en SNES: Stunt Race FX.

1 – F1 –

Un juego quizá menos conocido que el resto pero sin duda el mejor juego de conducción de Megadrive. Superior incluso a su secuela, F1, de Domark, nos pone al mando de un equipo ficticio de F1 contra pilotos y coches reales de la temporada 1993 en 12 circuitos, también reales (aunque no todos ellos de F1). Ofreciendo quizá lo más parecido a la simulación en 16 bit -exceptuando el majestuoso F1 Beyond de Limits de Mega CD- con curvas donde hay que frenar debidamente, neumáticos que se degradan y un campeonato del mundo que ganar. Por ponerle algún punto negro: La cansina música de los menús.