Entrada para mi amigo invisible

… Electroblog, va por tí 🙂

"De cómo un duende llegó a un blog"

Dicen que los sueños, si se persiguen con fuerza, se cumplen. Al menos, esta es la teoría, porque en la práctica todo es mucho más complicado. Si no que se lo pregunten a Alberto. Alberto nació en la complicada España de principios de los 60, en una familia normal, en una ciudad normal. Alberto era como todos los demás niños que iban a la escuela, excepto por dos cosas: Era muy bueno en matemáticas y se le daba muy mal jugar al fútbol. También le gustaba dibujar.

A Alberto muy pronto le pusieron gafas. Decía el oculista que era para ver mejor, pero el niño pensó que era una excusa para que sus compañeros de clase se rieran de él. En realidad no ocurrió eso, pero ocurrió que un día le dieron un balonazo en la cara y al llegar a casa su padre se enfadó mucho y le castigó por el hecho de tener que comprarle unas gafas nuevas. Desde ese día Alberto decidió no jugar más al fútbol y se refugió en el aula de ciencias.

Cuando acabó el instituto Alberto quiso dedicarse a la informática. Se pasaba las tardes de 1981 jugando a Space Invaders en los recreativos de su barrio, con la paga del fin de semana, en lugar de invitar a las chicas a ir al cine. Alberto no sabía en qué quería trabajar, pero como proyecto de fin de carrera decidió programar un videojuego, pues no se le daba mal el dibujo y pensó que podría llevar un concepto creado por él más fácilmente a cabo que si programaba cualquier otra cosa. Además, pensó que así se distanciaría de los proyectos de algunos compañeros. Sus padres le habían regalado un año antes el flamante ZX Spectrum 128, con el que programó su proyecto.
Lo primero que Alberto necesitaba era un personaje, así que rebuscó entre unos dibujos viejos y le gustó uno que representaba a una criatura amarilla con un ojo más grande que otro. Una vez que pensó sobre ello decidió añadirle un enchufe en el rabo para darle un toque personal. Después decidió que haría algo parecido a un juego de aventura.

Después de muchos meses de trabajo, y con el juego terminado, sus profesores le dieron un notable, debido a varios fallos en la programación del juego. Después intentó vender la idea de su juego a una empresa, pero no se interesaron mucho y al final Alberto terminó diseñando chips para robots de cocina. Dejadme trasladaros entonces al año 2003, cuando Alberto, sus profesores y compañeros hacen una cena. Uno de sus profesores tras la cena comienza a rebuscar discos floppy en el armario de la facultad para recordar los trabajos de sus ex-alumnos y se encuentra con uno llenísimo de polvo que dice "Alberto Casado, Proyecto Fin de Carrera 1987". El profesor, que es miembro de la asociación AUIC (Asociación de Usuarios de la Informática Clásica), carga el proyecto en un viejo ZX Spectrum tras un par de horas buscando en algún cajón un cable compatible para el monitor y, milagrosamente, el proyecto se carga, solo que al pulsar la barra espaciadora para inciar el juego sucede algo del todo inesperado. De repente, el personaje del juego se vuelve hacia el profesor, parpadeando alegremente con su ojo grande:

– "Hola, ¿Por qué has tardado tanto tiempo?"

El profesor no recuerda que el proyecto fuera así, pues empezaba con el personajillo en un bosque, junto a una varita mágica que servía para hacer otras cosas posteriormente. Pero el personaje vuelve a parpadear, y sale de nuevo el mismo mensaje en pantalla

– "Hola, ¿Por qué has tardado tanto tiempo?"

El profesor se encuentra ya realmente confundido, y aprieta teclas al azar torpemente. 

DUE: – "No te entiendo, repite tu mensaje"

Entonces el profesor se recompone, y se anima a escribir

PROF: – "¿Puedes entenderme?"

DUE: – "Pues claro, fui programado para entender, pero no está bien que se me guarde durante tanto tiempo. Tengo frío"

PROF: – "¿Tienes frío?

DUE: – "Si, tengo frío, y esto es un rollo. Decidí salirme de la pantalla de inicio porque había un árbol parpadeando todo el rato y no sabía si era mi ojo o un fallo de programación"

PROF: – "Parece que era un fallo de programación"

DUE: –  "Entonces mi ojo está bien…" "¿Puedes ayudarme a salir de aquí?"

PROF: – "¿Cómo vas a salir de un Spectrum?"

DUE: – "No lo sé, yo solamente quiero salir. Quiero ver otras cosas.La varita mágica no sirve para nada"

Después de esto, el profesor sintió que le pesaban los párpados y se sumió en un sueño muy profundo. 

A la mañana siguiente, se despertó. El Spectrum estaba apagado, y el disco floppy seguía dentro. Cuando fue a sacarlo resulta que las letras de la etiqueta se habían borrado. Guardó su Spectrum y se fue a la cafetería de la facultad, a intentar despejarse. Después de las clases volvió a su despacho y encendió su PC. Había un icono que le resultaba vagamente familiar en su escritorio, pero que él no había instalado. Decidió abrir el archivo y salió un mensaje en la pantalla:

"Transfiriendo Duende – 0% Completado"

Antes de que pudiera presionar ALT F4 la barra había llegado al 100% y el programa se cerró. Después fue al menú sistema y borró el programa y todo rastro de él, pero era tarde y el duende se había hecho con la suya. Frustrado después de tanto tiempo en un disco de Spectrum os podéis imaginar como se sintió al navegar por internet; igual que George de la Jungla cuando llega a San Francisco. El tío se lo empezó a pasar tan bien que solamente después de 5 años de ver porno en la red pensó en sentar la cabeza. En esto que chateando con unas pivitas de Valladolid en Julio de 2008 -usaremos el lenguaje del duende de ahora en adelante para no ofenderle- para irse un par de semanas a Ibiza encontró a un chavalín frente a su ordenador, muy decidido a compartir sus paranoias con el resto del mundo. Por un momento, le recordó a su creador, a Alberto, y mandó a las de Valladolid a tomar viento para sentarse a curiosear. Estaba navegando por una página de videojuegos que se llamaba Meristation.com, y lo hacía bajo un nick llamado Electroblog. 

DUENDE: Hola

PERSONAJILLO (Electroblog): ¿Qué coj*** eres?

DUENDE: Soy un bicho amarillo con un ojo más grande que otro y un enchufe en el rabo, ¿y tú?

PERSONAJILLO: Soy un viciado de la Nintendo DS; tengo muchos juegos pero cuando no mira nadie juego a Cooking Mama.

DUENDE: Me recuerdas a alguien… hace mucho tiempo…

PERSONAJILLO: Pues yo es la primera vez en mi vida que hablo con un bicho digital a altas horas de la madrugada.

DUENDE: Yo no, precisamente hablaba con unas de Valladolid que…

PERSONAJILLO: …Oye, estoy buscando a alguien. Mira, voy a empezar un blog. Alguien como tú me podría venir bien para aumentar el nº de visitas.

DUENDE: No sé… ¿Cuanto me pagas?

PERSONAJILLO: No tengo un duro, pero mi madre compra Frosties todas las semanas.

DUENDE: ¿Me dejarás dormir en tu cama?

PERSONAJILLO: […]

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Y ahora ya sabéis de donde sale el bichejo ese que adorna el blog de electroblog. Espero que hayais encontrado el texto didáctico. No os metais con el duende, que da calambre. 

 

PD: Espero que te haya gustado, electroblog!