Artículo: Resident Evil y el estado de la Industria

Han anunciado un nuevo Resident Evil. Estamos hablando de una de las sagas referenciales del survival horror, un género que, junto a Silent Hill, ha monopolizado durante muchos años. Una saga en la que encontrábamos monstruos terroríficos, situaciones límite, escasez de munición y la necesidad de sobrevivir con lo puesto. Un gran representante del género que mantuvo una calidad superlativa durante sus tres primeras entregas.

La cuarta entrega dio un cierto giro hacia la acción. Era algo diferente, que ocasionó el primer cisma en los fans de la saga. O lo amaban, o lo odiaban. Sin embargo, aún no había mucha necesidad para la preocupación. Hasta la llegada de la quinta entrega, que se convirtió descaradamente en un juego de acción en tercera persona, incluso con sus propios modos multijugador, y los cancerígenos DLCs que lo limitaban severamente. Todo ello formaba parte de la política de Capcom, una de las compañías que mejor ha acogido esta medida. El juego no se sentía un Resident Evil, aunque lo era en la forma. Capcom estaba matando la fórmula.

Los fans tenían la esperanza de una posterior llegada de un regreso a los orígenes, y, de hecho, Resident Evil Revelations de 3DS puede cumplir parcialmente ese papel. Pero siempre quedaba la promesa de que la saga principal se volviera a convertir en ese adalid del terror, en lugar de en un shooter como tantos hay ya. Los rumores surgieron, e incluso una falsa presentación, hasta que hace relativamente poco se presentó Resident Evil 6. Y entonces, surgió la verdad. Capcom no pretendía un regreso a los orígenes. Pretende, dicho en sus propias palabras  "acercarse a la audiencia de COD".

Y no se les puede culpar, realmente. Y es que la franquicia Call of Duty, desde prácticamente el primer Modern Warfare, está alcanzando un récord tras otro de ventas con cada nueva entrega que saca al mercado. Modern Warfare 3 ha vuelto a romper récords, y estamos hablando de un juego que ha evolucionado bastante poco desde su primera entrega. Activision encontró la forma de hacer dinero, dio con la tecla, y le sigue funcionando hoy.

 

Las demás compañías están intentado imitar su éxito. Capcom está viendo como sus juegos, cuanta más acción tienen, más venden. Resident Evil 5 es una de las entregas más vendidas, cuando de Resident Evil tiene el nombre y el trasfondo. También están observando como las ventas de DLCs son elevadas, y sacan uno tras otro, encontrándote conque compras un juego incompleto, y luego te quedas con cara de tonto al ver Gold Edition. Todo lo que tu juego no tiene, y además soporte para Move, que tu tampoco tendrás. Gracioso, ¿Eh?

Yo me sigo preguntando, ¿Hacia donde van los videojuegos? Antes, y no estoy hablando de un pasado lejano, eran una cosa bien distinta. En la generación pasada encontrabas productos completísimos, con una multitud de contenido y un mimo puesto en la jugabilidad que hacían que comprases el juego con gusto, porque estabas pagando el talento. Sabías que lo que comprabas era de calidad, estaba completo y no te iba a decepcionar. Y si lo hacía, pues bueno, no todo podía ser perfecto.

En esta generación todo ha cambiado. Leo con un pesimismo que se ha vuelto ya costumbrista como anuncian DLCs de juegos que aún no han salido a la venta. Antes, en el mismo juego te encontrabas eso ya incluído tranquilamente, como extra, como algo que premiaba tu esfuerzo ante determinadas situaciones. Sudabas para desbloquear un personaje, te sentías bien cuando lo lograbas. Ahora, los pagas con tu tarjeta de crédito, solo para descubrir que si compras una nueva edición de tu juego tendrás que volver a pagarlos, porque no te sirven.

Antes, si tenías ganas de jugar sin complicaciones, podías introducir combinaciones de botones, nombres de código o, simplemente, activar opciones de un menú, logrando así pequeños trucos, algunos útiles como invencibilidad, otros simpáticos como modos cabezones. Incluso el juego ocultaba tiendas secretas que te daban ciertos objetos. Hoy, Split/Second te cobra por los trucos, y Agarest (y por extensión, muchos juegos de NIS, Gust y similares) por objetos o pequeñas ventajas desbloqueables para el juego. Cobrar por los trucos.

Leer también que se han recortado partes que ya estaban incluídas en el juego completo me hace sentir impotencia y pensar en lo rastrero que se ha vuelto el mundillo. Antes, esos capítulos los obtenías al acabar la aventura principal, al superar cierto reto…pero no tenías que pagar cantidades exorbitadas por ellos. Igualmente, debo hablar quizá del mayor representante de la situación actual de esta industria: los mapas de Call of Duty.

Los jugadores de Counter Strike podrán saber de la enorme comunidad modder de internet que te ofrece la posibilidad de conseguir miles de mapas diferentes para jugar, de manera completamente gratuíta, además de que el juego completo ya ofrece una cantidad generosa de los mismos. Pues bien, hoy en día, los mapas se cobran a 15€, y apenas de dan unos cuantos, siendo a veces hasta mapas de entregas anteriores. Eso antes se llamaba homenaje y venía con el juego (véase los circuitos retro de Mario Kart). Hoy, incluso se ofrecen servicios de suscripción (Elite) para adquirir estos DLCs a 50€ la suscripción.

 

Hagamos cuentas. Una entrega de Call of Duty te cuesta de salida 70.95€ (ahora vale 10 euros menos), y cada pack de mapas 15€. Digamos que Activision ofrece dos packs de mapas por juego. Te sale cada entrega a 100€ mínimo. ¿Y todo para qué? Cuando salga la siguiente entrega, los jugadores migrarán allí, y el online anterior se verá infectado de hackers y rupturas de la experiencia. Es como si me obligaran a pagar el Counter 1.6 todos los años. Jugar a lo mismo pagando más.

Muchos dirán que lo pagan porque lo aprovechan, el juego lo amortizan, o muchas historias más. Pero estoy totalmente seguro de que Activision es capaz de mucho más que de repetir el mismo juego todos los años, seguir engañando a sus consumidores (y no estoy hablando de su calidad como juego, sino de su modelo de negocio). ¿Qué os parecería un MW4 que tuviera todos los mapas de las tres entregas anteriores, y añadiera mapas gratuítamente vía parche? Lo que ha hecho Gran Turismo o Burnout Paradise, por ejemplo, hasta caer en el DLC de pago. Y es que es una golosina muy interesante, en la que los jugadores caen por su ansia de ser más.

¿He dicho jugadores? Porque ya no es lo que somos para las compañías. No les interesa que nos divirtamos, les importa bien poco. Solo quieren nuestro dinero. La industria, obviamente, nunca ha sido una hermanita de la caridad, pero antes se tenían que alzar por encima del resto de experiencias, ser originales, más completos, más divertidos. Ahora, saben que los jugadores se contentan con poco, y son capaces de pagar por cualquier cosa. Y lo aprovechan con creces.

El éxito que ha supuesto COD ha hecho que muchas franquicias giren hacia su dirección, la de campañas cortas y multijugadores preferenciales. Mass Effect se ha visto obligada a girar hacia su vertiente de más acción y dejar el rol de lado, porque es lo que vende. Microsoft se ha centrado en Gears of War y Halo, una entrega tras otra mientras un grupo de programación otrora mágico, llamado Rare, se muere lentamente haciendo Viva Piñata, juegos de Kinect y complementos para el avatar, u otro, llamado Bizarre, muere al no interesar sus Project Gotham en pos de otra entrega más de Forza.

Ha supuesto también que ya veamos como natural que se anuncien los DLCs antes que el juego. Ha hecho que seamos testigos de puñaladas traperas como la de Marvel VS Capcom 3, donde la compañía Capcom dejó tirados a todos sus usuarios anteriores, lanzando un nuevo juego incompatible con el anterior. Ha provocado que se cobre por gemas para aumentar las estadísticas de tu personaje, como en Street Fighter X Tekken. Ha hecho que se borren capítulos enteros de Assasins Creed para cobrarlos aparte, y se vendan caballos con armadura cuando se podrían incluir en una misión difícil dentro del juego. 

Los mapas de COD venden, y eso es innegable. Los DLCs más variopintos, como trajes o pequeños modos, lo hacen también. ¿Y de quién es la culpa de todo esto? De los jugadores, ni más ni menos. Si en el preciso instante en el que se hubiera ofrecido el primer pack de mapas a 15€, no hubiera vendido nada, y el siguiente tampoco, se habría replanteado todo esto. En lugar de aprovechar los DLCs como debería haberse hecho, ofreciendo un soporte largo y gratuíto al juego, se han utilizado como una vía para ganar más dinero a costa de ofrecer menos, y ese menos, hacerlo a trozos.

 

Mis sensaciones personales son que este mundillo no es ya lo que era. Los juegos de sobremesa se lanzan más al efectismo que a la sustancia. La jugabilidad se vuelve genérica, secundaria, en pos de otras historias que poco deberían interesar, pero lo hacen. Los debates no deberían ser sobre si los polígonos del modelado de Nathan Drake son más que los del modelado de Master Chief, o de qué versión tiene más jaggies que la otra, sino por qué se lanza al mercado un juego con un sistema de apuntado ridículo, o por qué se da el GOTY a un juego que, a la larga, se te va a marchitar como una planta por culpa de errores inadmisibles de programación, o por qué se permiten juegos que duran 4 escasas horas si nada que les permita alargarse.

Nada de esto impide que disfrutemos los juegos, pero nos ha hecho conformistas. Lo pasamos todo por alto, tragamos con todos los DLCs, se venden a mansalva, y los juegos son cada vez menos juegos. Se ha llegado a un punto en el que un nuevo Resident Evil es visto como un paria en la saga, o cada nuevo lanzamiento de Square Enix es tratado con burla. Un mundillo en el que un juego de verdad, como Rayman Origins, no vende nada, e Imagina Ser, vende todo. O como se trata a los jugadores de segunda mano como criminales, en vez de como potenciales clientes futuros. O de como se perjudica al usuario legal con DRMs destinados a unos piratas que se los saltan sin pestañear.

Aún siguen existiendo plataformas y compañías que valoran y entienden el videojuego como debe ser. Nintendo, Atlus, Platinum Games, son algunas de ellas. Ofrecen productos completos, con infinidad de extras (Bayonetta como ejemplo), con un especial cuidado de cada apartado de su juego, a veces incluso con escasos medios (como pasa con Catherine). Sin embargo, ¿Cuánto durará esto? Ya hay rumores de que Nintendo planea sumarse al DLC, y es que es un caramelo que pocos dejarían escapar. ¿Qué más da ser vistos como el demonio si tenemos las arcas llenas?

Resident Evil 6 es solo un símbolo del estado actual de la industria, de como una saga consgrada debe prostituir sus orígenes para girar en otros derroteros que no son los que quieren unos fans que, poco a poco, se terminan volviendo conformistas. Las plataformas en alta definición me han decepcionado enormemente, y si aún mantengo las ganas de jugar, es por unas portátiles que, quizá por falta de potencia, deben seguir tirando de talento más que de gráficos para vender. ¿Qué podemos esperar de la siguiente generación? Probablemente una radicalización que terminará de desencantarme.

No se debe olvidar esto. La culpa no es de Capcom o de cualquier otra. Es de los usuarios que han contribuído enormemente a este chiste, que están manteniendo con su dinero los hilos que manejan la industria como si fuera un enorme títere. Seguiremos con los mil shooters, con ventas residuales para juegos de verdad, mientras el mundillo siga tratando al jugador como una cartera con patas. Y, desgraciadamente, eso no parece que vaya a cambiar. Estos no son los videojuegos que me cautivaron. De hecho, cada vez son menos videojuego.

Gracias por tu tiempo, y por leer este artículo.

Un saludo.