Artículo: Educación y Tecnología: ¿Futuro o Quimera?

Hace relativamente poco tiempo, Apple realizó un evento en la Gran Manzana de Nueva York que poco tiene que ver con la presentación de nuevo hardware que tanto acostumbra a hacer. En ésta ocasión, el protagonista fue otro ámbito en el que Apple ha apostado seriamente en los últimos tiempos: el de la educación. Lo hizo con la presentación de tres elementos que pretenden dan un impulso a la tecnología en las aulas.

Lo primero que presentaron fue la aplicación iBooks 2, con la que pretenden revolucionar la relación de los libros de texto con los niños. Muchos estudiantes podrán coincidir en, sobretodo en su época pre-universitaria, que las mochilas, los archivadores, los libros y las libretas han sido una constante que se han tenido que transportar en la espalda o en los brazos,  resultando en algunas ocasiones hasta pesados.

iBooks 2 pretende lograr sustituir a estos elementos, proporcionando libros interactivos, uniendo todos los elementos en el iPad: las actividades se podrán hacer en el mismo tablet de Apple, y los libros tendrán elementos interactivos. Si se nos está explicando un proceso como la mitosis, podremos acceder desde el mismo libro a un vídeo del proceso, para entenderlo mejor.

Esto pretende Apple extenderlo en la educación en general. Lo cierto es que sería algo realmente interesante, ya que reduciría la carga drásticamente y aumentaría enormemente la comodidad del estudiante a la hora de estudiar. Sustituir las pilas de libros por seis o siete accesos directos a los mismos en una aplicación, y las libretas o archivadores con apuntes y actividades, por notas incluídas en la misma tablet. La perspectiva es, sin duda interesante, pero sobretodo, revolucionaria, muy contraria a lo que ha sido la educación hasta hoy.

Teniendo en cuenta que las nuevas generaciones cada vez están más involucradas con las nuevas tecnologías (los términos smartphone, Whatsapp, iPhone o Wikipedia son totalmente familiares para ellos) no sería descabellado modernizar lo único realmente arcaico que queda. Todo está informatizándose, mientras la educación aguanta como un pesado pilar, en la cultura de gastar un bolígrafo marca Bic azul en hojas y hojas de apuntes, copiados de una gran pizarra verde, o de ponerse generalmente en contra de la tecnología, obligando a hacer trabajos en papel, y dejando la concesión del Powerpoint porque no se puede hacer ya de otra manera.

Apple no va a dejar tirado tampoco a nadie a la hora de crear el contenido, pues con la aplicación gratuíta iBooks Author, será una tarea realmente sencilla informatizar el contenido, añadirle elementos interactivos, y lanzarlo para que esté a disposición de los estudiantes. El lanzamiento de esta aplicación, al margen de la educación, es un golpe maestro de Apple para focalizar el lanzamiento de ebooks en su plataforma, en su competición encarnizada con Amazon y su tienda Kindle.

Y llegamos quizá a la parte más importante de la keyone: iTunes U, lo que realmente me hace plantear el siguiente artículo y hacer ver cómo la informática puede realmente ser un sustitutivo eficaz de la educación tradicional. Lo que propone esta aplicación es la creación de un aula virtual con cero complicaciones para profesores y alumnado, ofreciendo la posibilidad de colgar apuntes, o anuncios de la asignatura en ese lugar.

Esto se vuelve especialmente importante e interesante de cara a la universidad, pues el formar parte de esa aula virtual te ahorarrá muchos problemas de cara a enterarte de los eventos de la asignatura. Incluso permite grabar clases en streaming, haciendo de la clase presencial algo menos importante, aunque de todos modos necesaria. Es un apoyo para aquellos que no han podido asistir a ella.

El focalizar apuntes, apoyos educativos, e incluso una vía de comunicación directa con el profesor en un solo lugar, así como el conocer eventos importantes de la misma, es algo que solo puede facilitar la vida a los dos elementos de la ecuación, profesor y alumnado.

Podemos decir que Apple ha creado el ecosistema perfecto de cara a una educación digital, pues la combinación de iBooks Author para la creación del contenido, iBooks 2 para el uso de los libros y el aprendizaje interactivo de los alumnos, e iTunes U para todo el material de la asignatura ajeno a ellos, desde audios, a recursos, pasando por apuntes y documentos que pueda brindar el propio profesor, o aportar el alumnado. Todo ello, focalizado en el iPad, con la opción del uso también del iPhone o el iPod.

Todo esto es muy bonito sobre el papel, pero…a la hora de la verdad, ¿está preparada la educación en general para estos cambios? Poder hacer uso de esto haría necesaria una inversión enorme en dispositivos de Apple, que, aunque en Estados Unidos es más sencilla debido a la gran apuesta de la compañía de Cupertino en acuerdos, aquí en España sería más difícil.

Lo cierto es que, combinando la financiación que aporta Apple a la compra de un iPad con otra parte que pueda pagar el propio centro, haría bastante sencillo el acceso al material por parte del alumnado. El alquiler de iPads también es otra posibilidad tangible, y ayudaría a mantener un control mayor sobre el material que se quiere aportar.

 

Sin embargo, no solo de Apple vive el mundo, y lo cierto es que, aunque tímidamente, la educación informatizada se está abriendo paso en las aulas. En mi propio centro, en el que estoy estudiando actualmente 2º de Bachillerato, se ha realizado una importante inversión en portátiles y pizarras electrónicas, además de de forma que cada aula tiene uno de cada. La pizarra tradicional sigue ahí, pero se emplea cada vez menos.

No ha resultado una dificultad para los profesores adaptarse a este cambio. De hecho, el profesor que más empleaba la pizarra se ha adaptado totalmente al nuevo formato, alcanzando incluso un rendimiento para la clase mayor que antes, pudiendo incluso guardar todo lo que escribe en un documento y luego dárselo a los alumnos para resolver dudas. Ha sido una gran ganancia en comodidad a la hora del aprendizaje. 

Leyendo que los alumnos transportan pesos demasiado elevados en sus mochilas, ¿Por qué sería una mala idea la apuesta por la informatización total de la enseñanza? Las cosas no son como eran antes, y el temor a que los niños no aprendan de la misma manera creo que es algo infundado. La ayuda que puede aportar al alumno y la comodidad al profesor supera en mi opinión a dictar apuntes o tener que buscar cosas que nos hayamos perdido.

 

El empleo de libros electrónicos no está resultado tan perjudicial como parece. Aunque el papel sigue predominando, dispositivos como el Amazon Kindle han demostrado que leer en estos dispositivos puede ser cómodo, no desgasta los ojos, e incluso nos hace ganar en comodidad, pudiendo llevar toda nuestra biblioteca en nuestra mano. Solo hay una cosa negativa que le vemos a esto: el llegar a valorar menos cada libro individualmente, el verlo solo como algo más, metido en un dispositivo. Hace que se disfruten menos. 

Al margen de ello, podemos comprobar que el tener todo en un mismo lugar solo nos puede hacer ganar en usabilidad. Y aquí es donde podemos mencionar al sistema operativo de Google, Android, como uno de los más dignos sustitutivos del iPad a la hora de llegar a la educación.

Su capacidad de mutar y adaptarse a distintos aspectos puede crear quizá la plataforma más cómoda para la educación. Combinando la store de Amazon con el sistema Android hemos visto como el Kindle Fire se convierte en un dispositivo muy polivalente, que, si se adapta a hardwares más baratos que el iPad, puede motivar a unas inversiones menores con el mismo resultado.

La opción más cómoda sería, pues, el sistema mixto, el combinar la informática y lo tradicional, y lo cierto es que, aunque funciona bastante bien, a la larga no va a ser motivante para el alumnado, que tiende cada vez más a lo informático, y ve a la educación como un lastre, algo que tiene poco que ver con ellos. Meterla dentro de su propio mundo haría mucho más por la educación que el ahorrarse una inversión o realizar recortes a la desesperada.

 

No se debe ver a la tecnología como el enemigo, sino como uno de los mayores aliados que puede tener la educación para ser de mayor calidad. Ya sean tablets (cuya usabilidad, ligereza y autonomía los hace, en mi opinión, mejores elementos de aprendizaje que los portátiles, más pesados y menos autónomos, aunque más sencillos a la hora de tomar notas).

El ejemplo de Kindle Fire nos hace ver que no se puede ignorar más el potencial de estas tecnologías. Por 200 dólares se puede tener acceso, en un mismo lugar, a todo el contenido de lectura, desde libros a revistas, pasando por un navegador de internet o todo lo que puede ofrecer Android, desde entretenimiento a aplicaciones como Evernote, para tomar pequeñas notas interativas. Un americano promedio no se lo pensaría dos veces a la hora de pagar esa cantidad para lo que le va a ofrecer.

Pero…¿Y las aulas? ¿Estarían dispuestas de dejar de lado, en un segundo plano, la educación tradicional, en pos de otra distinta, tal vez mejor? Aunque, como antes expliqué, ha habido tímidos acercamientos, lo cierto es que no parece haber mucho interés en ir hacia delante, sino más bien en ir hacia atrás. El miedo que pueden producir las inversiones en el material supera a los posibles resultados.

Pero lo cierto es que, y más viendo el ecosistema educativo que ha creado Apple, y la gran diversidad de opciones que se pueden lograr desde la apertura de Android, pasando por el ya tradicional PC, la educación informática se ha revelado como una gran alternativa. La convivencia es ahora la mejor opción, y faltará ver quién termina ofreciendo las mejores cartas.

Gracias por tu tiempo, y por leer este artículo.

Un saludo.