Artículo: Impresiones de Amy

Existen algunos géneros que en ésta generación ha sido poco cultivados o han debido reinventarse para llegar a las audiencias, que demandan cosas distintas a las que funcionaban en el pasado. Uno de esos gigantes que está de capa caída es el Survival Horror, que ha contado en el pasado con los grandes abanderados, Silent Hill y Resident Evil, y que hoy apenas queda relegado a propuestas menores o a juegos descargables. A estas alturas de generación, ya hay algún juego, como Downpour, que puede considerarse digno del género, pero el calado del mismo no llega al gran fenómeno de anteriores generaciones.

Buscando el trono del survival horror se gestó Amy, un videojuego gestado en el estudio francés Vector Cell, junto con Lexis Numérique, anunciándose en su momento como una experiencia que sería definitoria para el survival horror, un juego ambicioso y cargado de ideas que harían que el género viviera un nuevo resplandor. El juego llegó a principios de este año a los servicios de descarga de Playstation 3 y Xbox 360, y los resultados, hoy en día, saltan a la vista.

El juego tiene el dudoso honor de ser uno de los que peor media en Metacritic tienen en esta generación, apenas llegando al 2.5 en Xbox 360, donde las críticas han sido más agresivas. Amy ha sido defenestrado por todos sus flancos, desconsiderado, e incluso corregido parcialmente por sus creadores mediante parches, escuchando las muchas críticas que les llegaron. Visto así, parece que Amy no tiene ni necesidad de ser comentado: uno de tantos juegos que buscan la ambición y se quedan a medias. Pero…¿Realmente es tan malo como lo pintan?

Esta semana han llegado a PSN las llamadas "Rebajas Apocalípticas" que, junto a la bajada de precio de los DLC de Fallout 3, han traído  un severo recorteen el precio de este Amy, de sus 10€ habituales a los 5€ que costará hasta finales de este mes. Seré franco, el que me haya sobrado algo de dinero y la curiosidad que despertó en mi este juego y sus duras críticas, han sido los responsables de que hoy lo haya adquirido y esté haciéndole una reseña.

La historia de Amy no se encuentra muy clara en un principio, pues nosotros encarnamos a una mujer de mediana edad, Lana, que se encuentra en un tren, viajando junto a la pequeña niña que pone nombre al juego, en plena Navidad. No parecen muy felices, ya que queda claro rápidamente que están huyendo, y que Amy tiene un problema que requiere un tratamiento exhaustivo. Durante el trayecto, el tren sufre un problema, despertando Lana en un andén abandonado, sin signos de vida, y rodeada de monstruos.

Apenas se nos presenta nada concreto de Amy en sus incios, y no comprendemos totalmente la situación que nos rodea. Su historia y sus horrores se van desvelando poco a poco, conociendo así la situación de la humanidad, debido al calentamiento global, y como Amy cobra una gran importancia en la solución del conflicto. Empezaremos con más preguntas que respuestas, y su ritmo quizá es un poco lento, pero no por ello la historia posee esa gran cualidad que es mantenernos en vilo, para querer conocer más.

La atmósfera está bastante bien cuidada, marcando en cada momento la situación decadente del lugar, rodeándonos de putrefacción, oscuridad y cuerpos, haciéndonos vivir un estado de tensión permanente, y más tras la aparición de nuestro primer infectado, humanos sin mente que solo viven para convertirnos. Lana no es ninguna heroína al uso, siendo bastante endeble y dependiente de quebradizas armas. Se asemeja en esto a juegos como los Silent Hill, en los que apenas tenemos lo justo para afrontar los peligros.

Gráficamente, Amy no es nada del otro mundo, mostrando un nivel de detalle mejor en los entornos que en los personajes, ciertamente básicos y por debajo de lo habitual o de lo que puede dar la generación. Su apartado técnico ha sido de lo más criticado, mostrándose ralentizaciones, conductas erróneas y errores de diseño como la norma. Lo cierto es que el juego cumple con lo necesario para que su apartado técnico no lo lastre, tal vez gracias a sus dos parches.

La expresividad de los personajes no es especialmente elevada, aunque son capaces de mostrar sus emociones y hacernos partícipes de la situación. Somos débiles, estamos muy limitados, y somos dependientes de maltrechos elementos del entorno frente a violentas bestias infectadas. El juego logra construir una gran sensación de inferioridad y de alerta. No obstante, no debemos esperar una superproducción en este aspecto pues, aunque Amy no pierde, tampoco gana por su apartado técnico, que podría haber tenido algo más de cocción.

Transmite muy bien la sensación apocalíptica y decadente, pero peca de cierta repetición de escenarios y unas animaciones muy mejorables que, a pesar de ser creíbles (como la torpe carrera de Lana con sus tacones o la inseguridad de Amy y su alegría al superar los pequeños retos que su compañera le propone) no son nada del otro mundo, y más a estas alturas de generación. Viendo la importancia que le dan muchos a los gráficos, tal vez cueste que Amy entre por los ojos a los más puristas.

La OST de Amy está bastante inspirada en la de los Silent Hill del pasado. Melodías muy pasadas, incluso siendo ausentes en muchos momentos, sin más compañía que el sonido ambiente. Estos juegos deben disfrutarse en soledad, oscuridad y con unos cascos puestos para absorber toda la atmósfera que nos propone. Lo cierto es que parte de su capacidad de asustar viene por ahí, como los rugidos que suenan a nuestro lado, o los sorpresivos gritos de Lana.

El miedo que propone el juego es más de tensión que de susto fácil, a pesar de tener momentos de cierto agobio. Amy pone al jugador en el papel de alguien débil y que no conoce nada de lo que está pasando. El avance a través del juego nos ayuda a involucrarnos más en la trama y en lo que se nos va presentando. Lo cierto es que la ejecución podría ser mejor, y ahí está quizá el punto donde Amy se ha llevado los mayores palos.

El control de Amy es, ciertamente, tosco. Tal vez busque imitar a esos viejos controles difíciles, pero si hay una cosa en la que hemos avanzado es en la capacidad de control. La forma de moverse y de interactuar con el escenario no es la ideal pues incluso antes del parche requería de una precisión milimétrica el tomar objetos, o el combatir más con la cámara que con los rivales. Gran parte de los análisis critican cosas que hoy con el parche no existen. Cosas como la locura al encararse con los enemigos o el no poder coger objetos ya no existen, y hacen de Amy un juego menos tosco.

La base jugable del juego es bastante sencilla, pues nos limita a ir avanzando un poco por el escenario más o menos lineal que se nos presenta, y tratar de resolver una determinada situación. Sin previo aviso nos pone en ocasiones a combatir. Es un sistema de pelea muy primitivo, ya que apenas tenemos que esquivar un ataque y tratar de propinar golpes al enemigo. Cuanto menos nos golpeen, mejor, ya que no tenemos mucha resistencia, y solo podemos reponernos de la infección provocada con las escasas jeringuillas.

El juego de antes del parche podría ser considerado totalmente hardcore, y quizá otro de los motivos de su fuerte crítica. Si te mataban, debías volver al inicio del episodio (que puede durar cerca de una hora). Eso si te pasa al final del mismo por un descuido te puede hacer mandar el juego a otro universo, por hablar comedidamente. Se ha implantado un mas coherente sistema de puntos de control en los cuales podemos tomarnos un respiro.

Poseemos algún que otro puzzle, como de asociar figuras o colaborar con Amy para la apertura de puertas. No tienen complicación alguna. La gran dificultad del juego se encuentra más en saber como orientarse y no perder los nervios ante los enemigos, más robustos y veloces que nosotros. Se nos presentan tres dificultades, siendo la fácil la idónea para aquellos que solo quieran un paseo de miedo, y la difícil para aquellos que disfruten más de las mecánicas o para los cazatrofeos.

Amy no es la enorme basura que la prensa nos ha vendido. No es el mejor juego de horror de la historia, y sus aspiraciones de ser definitorio en el género han caído en saco roto. Se nos presenta, no obstante, una experiencia bastante balanceada, con un control algo primitivo, pero una ambientación digna de este tipo de juegos. La historia (narrada ingame y con viñetas cómic) va cobrando coherencia poco a poco, y sus posibilidades se amplían en sus cinco capítulos y sus 6-7 horas de duración (tirando por lo alto).

El si merece la pena gastarse los 5 euros que vale hoy en día para no saber si te vas a encontrar algo redondo, es algo que depende de cada uno. Tal vez lo juegues y pienses que esos suspensos son más que merecidos, o quizá critiques a aquellos entendidos que amplifican los defectos y reducen las virtudes que precisamente caracterizan al género. Porque Amy, como historia de horror, cumple, con más o menos alardes, pero logra entretener, crear una atmósfera de tensión, y una sensación de inseguridad al jugador.

Sus gráficos están un poco por encima de los de Deadly Premonition pero muy por debajo de lo esperable para la generación, y sin aumentar el brillo y corrección gamma el juego es tremendamente oscuro. Igualmente, las animaciones y el control son rudimentarios, y el inventario no es del todo entendible, así como no es muy inspirado en sus puzzles. Con todo ello, ¿Merece la pena invertir en él? Si tienes ganas de disfrutar una historia de miedo con buena atmósfera, sin duda. Si esperas un juego profundo y complejo, no está aquí. Amy dista de ser perfecto, pero también de ser horrible, tenlo en cuenta.

Gracias por tu tiempo, y por leer este artículo.

Un saludo.