Artículo: Los errores de Sony Playstation

No es difícil para mi reconocer que, en lo que a videojuegos se refiere, siempre he preferido apostar por los productos de Sony sobre la competencia, en una mezcla de nostalgia, buen hacer, e IPs de mi agrado. Sin embargo, como en todo "matrimonio", a lo largo de los años siempre surgen problemas, fricciones y malas decisiones que hacen que la confianza se pierda. Y en el caso de Sony, tras bastantes años y ya camino de 4 generaciones de máquinas de sobremesa y dos de portátiles, han sido bastantes las situaciones en las que, de una forma u otra, pudieron actuar de una manera mejor. Una compañía está hecha de sus errores y aciertos, y la suma de todos ellos permiten alcanzar un conjunto que define finalmente la estrategia que siguen.

Este artículo es un pequeño viaje a través de esos fallos, que son desde los perdonables, los que no importan, a aquellos que realmente son capaces de abrir una brecha entre jugadores y sistemas. La historia de Playstation ha sido siempre sinónimo de éxito, más Sony siempre ha sido conocida como una compañía muy propensa a cometer múltiples errores, que le han costado hoy llegar a la situación financiera crítica en la que se encuentran, si bien es precisamente haber visto el abismo lo que les está haciendo ahora convertirse en algo mucho mejor, realizando grandes terminales móviles como el Xperia Z o la prometedora Playstation 4, que tanto ilusiona a desarrolladores y jugadores.

El primer gran error de Sony se terminó convirtiendo en su mayor acierto, y fue apostar por Nintendo para desarrollar una unidad de CD para la Super Nintendo. La compañía de Mario les dejó en la estacada tanto a ellos como a Phillips, y ese movimiento no fue perdonado por el presidente de Sony de entonces, dando luz verde al proyecto de videoconsola que tanto llevaba buscando un pequeño equipo en aquella época. La entonces llamada Playstation X, eliminando esa última letra en el producto final, se puso en marcha buscando reforzar precisamente en lo que Nintendo fallaba, que era ser abierta a los desarrolladores, y en lo que Sega estaba equivocándose en Saturn, darles un entorno de programación amigable y cómodo. PSX aunó lo mejor, lo que le faltaba a la competencia, y con ello triunfó.

Sin embargo, su primer mando no poseía los característicos sticks analógicos, y era básicamente un mando de SNES con cuernos, sin vibración. En respuesta a los Vibration PAK y al diseño con stick del mando de N64, sony decidió embarcarse en el DualShock, un mando que ha cambiado poquito de diseño de una consola a otra, incorporando los sticks analógicos y la necesitada vibración. No obstante, que no estuvieran desde el principio impidió que juegos como el mítico Crash original fueran controlables mediante ellos, debiendo emplear una cruceta que nunca ha sido el punto fuerte de los mandos de Sony.

El hecho de que PSX tampoco tuviera los 4 puertos para mando que sí poseía N64 era un ligero hándicap para apostar por el sistema de Sony, algo que fue resuelto con el mítico MultiTap que lo ampliaba a 4 mandos (y de paso garantizaba unas ganancias extra al padre de Playstation). La llegada de Playstation 2 no resolvió esto, pues esta tuvo su propio MultiTap, además de algún que otro problema nuevo, como ciertos problemas de fiabilidad en las Memory Card, con casos incluso en los que se formateaban solas, o los fallos en el lector de DVD. Pero quizá el mayor pero que tuvo Sony con PS2 fue no incluir juego online de serie, algo que ya Dreamcast y Xbox especialmente habían incorporado con éxito.

Sony introdujo un accesorio que permitía dicha función, pero nunca llegó a las cotas de calidad mostradas en Xbox. La compañía siempre ha tenido fama de ser "copiona", de incorporar las novedades que otras inventan en sus sistemas y no aportar nunca ideas propias, algo que Buzz y Singstar quizá pudieran rebatir, así como la llegada de EyeToy, que puede considerarse perfectamente los precursores del éxito de Wii y el nacimiento de la tecnología del Kinect de Microsoft. Es difícil encontrar muchos peros más a la etapa más brillante de Sony, pero por aquella época nació uno de sus mayores problemas, y es su política hacia las portátiles.

Sony, con la llegada de PSP, prometía dinamitar el monopolio que tenía Nintendo en ese segmento con su gama Game Boy. En esa ocasión, debería competir contra una apuesta arriesgada, la Nintendo DS, que quizá el mercado no entendiera por su doble pantalla y menor potencia respecto a PSP, una auténtica sucesora de GBA que además parecía una PS2 portátil. Nada parecía que fuera a salir mal, pero lo cierto es que Sony no contempla sus portátiles como una plataforma con identidad propia, sino como accesorios a las experiencias de sobremesa, un complemento de aquellos jugadores que usan sus PS2 o PS3 y quieren un extra de sus sagas favoritas.

La palabra de las portátiles Sony es "spin off". Aparecieron de Ratchet y Clank, de God of War, de Resistance, de Jak (un brillante Daxter que es el responsable de mi registro en Meri), e incluso otras compañías lo vieron así, lanzando por ejemplo Capcom algunos Megaman remozados, Square Enix algunos Final Fantasy accesorios como el brillante Dissidia o el genial Kingdom Hearts BBS. Como se puede observar, el catálogo es brillante, si bien no deja de verse como una versión menor de lo que los sistemas Playstation mayores pueden ofrecer. Siempre digo que PSP la salva Square Enix, porque Sony no ha lanzado, a mi gusto, ningún juego que digas "solo lo voy a ver en PSP y ningún otro sistema me ofrece nada mejor". Todo lo que se ha lanzado son apuestas poco arriesgadas, con el mismo esquema jugable que sus predecesores, y aún cuando lo cambian, con Liberation Killzone, no termina de funcionar.

Tampoco hay que olvidar que PSP fue el primer intento de una consola 100% digital con su modelo Go!, que se estrelló totalmente en ventas y terminó teniendo promociones donde te la vendían hasta con 10 juegos de regalo, siendo simplemente la consola para el homebrew, algo que impulsa bastante a PSP como máquina de emulación. Su último modelo, PSP Street, no está tampoco exenta de polémica, pues elimina sin sentido la conexión Wi-Fi, impidiendo que accedas a la Store y a su catálogo digital, algo que mata un poco a Go!, si bien se compensa con una genial política de precios Essentials a 10€.

PSVita tampoco se salva de la quema, ya que tanto ella como PSP tenían, en cierto modo, el propósito de vender formatos propietarios de Sony, siendo el UMD y las Memory Stick en el caso de PSP (que, aunque ha vendido mucho, ha fracasado en cierto modo en convertirse en el nuevo Walkman o en un verdadero reproductor multimedia) y las tarjetas de PSVita, que son absurdamente caras y hacían en su lanzamiento irse al sistema a los 300 euros o más si querías jugar en condiciones (pues los modelos de 4 y 8gb son inoperantes si descargas muchas cosas). Es, no obstante, uno de los mejores sistemas hechos por Sony, pese a que el tamaño de sus botones sea un poco pequeño o su respuesta de software no sea siempre perfecta.

Pese a que Sony ha corregido en parte los problemas de PSP en cuanto a IPs, apostando por grandes nuevas ideas como Gravity Rush, Tearaway o Soul Sacrifice, aún sigue viéndola como un accesorio de sus hermanas mayores, llenándola de spin-offs y lo que es más grave, dejándola muy abandonada, más de lo que nunca estuvo PSP. Nintendo logra que sus sistemas portátiles se sientan únicos por los juegos que ofrece, pero Sony está llenando su portátil de muchos multis PS3/Vita. El crossbuy no es para nada una mala idea, pero muchos de esos jugadores ya tienen PS3 y no van a desembolsar al menos 250€ para algo que ya hace su sistema de sobremesa.

Japón está bastante bien para Vita por la apuesta de las compañías de allí, encontrando cierto nicho de mercado, pero en Europa Sony necesita un esfuerzo adicional si no quiere que PSP doble a su sucesora en ventas. Por último respecto a este sistema, añadiría los enormes problemas de funcionamiento de Near en los modelos Wi-Fi, donde hay que hacer malabares para activarlo y te pierdes las atractivas funciones adicionales que esta aplicación ofrece. Igualmente, como tablet accesoria cumple, pero no hay apps suficientes de calidad como para considerarla una alternativa real.

Pero los mayores problemas, y que han hecho que Sony sea la que es hoy de cara a los desarrolladores, nacieron con Playstation 3. Sony fue soberbia, sobrada con todos. Pensaba que era la reina gracias a PSX, PS2 y unas buenas ventas de PSP, y plantó un precio de 600 euros de PS3, rodeado de polémicas declaraciones como "la generación empezará cuando nosotros lo digamos" o "los jugadores trabajarán en dos puestos para pagar PS3", además del "la vibración es cosa del pasado" que terminó desdiciéndose con el lanzamiento del Dualshock 3 (con un Sixaxis que, en la práctica, no se aprovechó en absoluto).

A eso habría que sumarle que se lanzó con un catálogo muy discreto y no llegaron juegos en sus primeras fases, pasándole Xbox 360 la mano por la cara y quedándose exclusivas dolorosas como Dead Rising, perdiendo Sony la de Final Fantasy, Tekken y Devil May Cry, o recibiendo JRPG en exclusiva como Tales of Vesperia (en Europa), Eternal Sonata (temporalmente), Blue Dragon o Lost Odyssey, mientras Sony ofrecía un correcto Resistance, un mediocre Lair o un Motorstorm que era una demo ampliada. Solo el Ratchet Armados Hasta los Dientes merecía la pena entonces.

Sony tardó mucho en rectificar, y comprendió que los sistemas se venden por los juegos y nunca por el nombre (algo que quizá Nintendo está entendiendo ahora con Wii U) y decidió apostar enormemente por IPs nuevas como Uncharted, inFamous, Resistance, Little Big Planet o un nuevo nicho de juegos artísticos como Flower, Journey o Rain, que han llevado en conjunto con las thirds a PS3 al segundo puesto de la generación, siendo hoy en día el mejor sistema en juegos bajo mi criterio, la única con un 2013 y 2014 prometedores en lo que a lanzamientos exclusivos se refiere antes de la llegada de su sucesora.

 

En PS3 vivimos fallos históricos como el que rompía los trofeos en un día de año bisiesto, el PSN Gate que dejó la Network caída un mes entero (con un robo lamentable de datos nunca explicado, ni solucionado, y que se intentó tapar regalando juegos, en uno de los peores errores de la historia de Playstation) o los continuos fallos al actualizar la consola, que siempre terminaban rompiendo algo (el último ejemplo, hace unos días). Tampoco podemos olvidar PSN Home, una promesa que tardó años y años en aparecer y, a la hora de la verdad, pese a no ser del todo malo, no cumplió las gargantuosas expectativas que se tenían. PS Plus en sus inicios tampoco justificaba su inversión, pues te alquilaba juegos ridículos, nunca lo que hace hoy.

Pero si tenemos que hablar de un fallo ilustre, ese es la luz amarilla. PS3 es un sistema muy proclive a quedarse colgado, sea cual sea el modelo, con determinados juegos. A mi me ha pasado con la FAT de 60 GB en Dragon Age II, Little Big Planet, Uncharted y en Alice Madness Returns, y en la Slim de 320 con Ratchet y Clank Q Force.Pero un defecto de fabricación que afecta a prácticamente la totalidad de los modelos iniciales, especialmente a la de 60gb (la última retrocompatible con PS2, algo que Sony retiró para estrenar los Classics HD, cobrándote de nuevo por tus juegos de siempre remozados con 4 cambios y trofeos), la cual el 10/11 del año pasado murió por culpa del dichoso fallo: la luz amarilla, causado por el derretimiento de unas soldaduras que hacen que la consola termine muriendo sí o sí.

Tiene una solución extraoficial, el reballing, pero realmente la más efectiva es cambiar tu sistema por otro, pues es una lotería completa si lo haces, además de ser muy costoso. Xbox 360 ha tenido lo suyo también con las luces rojas, pero Sony tampoco puede ser justificada en este aspecto. Da igual lo mucho que cuides tu sistema, pues terminará muriendo con el simple uso, y será muy difícil recuperar tus partidas guardadas si no has contratado su servicio de Plus y has copiado en la nube un backup.

Es triste que una máquina que me costó 600 euros esté tirada en una caja, rota, y una Nintendo 64 con más de 15 años a sus espaldas y además de segunda mano funcione a la perfección, o que mi PS2 no haya dado un fallo en toda su vida, y es de lanzamiento. La fiabilidad ha sido algo parcialmente resuelto en los recientes modelos (aunque las primeras Slim emitían crujidos horrorosos, y las Super Slim de 12 GB son un insulto a estas alturas), pero el pecado no se puede borrar.

Y llegamos a PS4, ese sistema que parecía destinado a arrasar a toda su competencia, si bien ahora la reculada de Microsoft con las políticas de Xbox One nivela las fuerzas. Nada parecía criticable en el sistema, pues no bloquea la 2º mano, es muy abierta con todo tipo de desarrolladoras…pero Sony tiró la bomba casi sin que nos diéramos cuenta en su conferencia del E3: ahora solo los usuarios de PSPlus podrán jugar online en PS4. Algo que quizá muchos no vean mal, pues la suscripción de 50€ al año cubre PS3, PSVita y PS4 y además te "regalan" (eufemismo de alquilar) juegos al mes, pero algo que hasta ahora ha sido gratuito se vuelve de repente de pago, obligándote a adquirir un producto que quizá no quieras o no sepas disfrutar (yo mismo no he hecho prácticamente uso de lo que me da PSPlus, y tampoco me justifica pagar 50€ para lo poco que juego online).

Y así es Sony, ángel y demonio, un cúmulo de aciertos acompañados del mismo número de errores. Playstation es uno de los nombres más ilustres del mundillo y sigo teniendo plena confianza en su visión de los videojuegos que me hace seguir apostando por sus sistemas. Pero con las compañías no debemos casarnos, nada debe impedirnos criticarlos y cambiar de bandera, pues, en definitiva, esto se trata de jugar lo que nos gusta, y eso estará en cualquier lugar, más allá del nombre que vaya estampado en la máquina. Sony, por ahora, parece que tiene los juegos. Habrá que ver si en el futuro aumentan los errores o si toda esta lista está superada en PS4.

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.

Artículo: Impresiones E3 2013

Otro año más pasa, y un nuevo E3 se cierne sobre nosotros. Pero en esta ocasión, a título personal, es quizá uno de los más especiales de los últimos tiempos por muchos motivos. Es el primero que veo desde el otro lado, desde la moderación, viviendo lo duro de tomar decisiones con lo que ocurre en una MeriConsolas que consigue una vida renovada con todos los anuncios. Es el de mi primer año de universidad, y el primero en el que anuncian consolas de sobremesa que puedo valorar en condiciones (el último, con 360 y PS3, me pilló con casi 7 años menos que ahora, que tengo 19).

Nueva generación, que traerá grandes juegos, hoy cada vez más fotorrealistas y espectaculares, pero quizá cada vez más alejados de los principios que una vez hicieron grande a esta industria. La palabra "juego" se ve sustituida por "experiencias" y "jugador" por "consumidor". Un giro de tuerca más para convertir a este mundillo en el coloso de industria que es hoy, capaz de mirar de tú a tú a los beneficios de otras y que está descubriendo nuevos talentos y potenciales continuamente. Y cada año, las conferencias se encargan de traernos todo esto.

Sin embargo, este año se ha echado de menos una de esas conferencias que quizá haya dejado un vacío enorme. Nintendo, la compañía más veterana de las tres que siguen haciendo consolas, venía con una responsabilidad. Mientras 3DS goza de una salud envidiable en términos de juegos publicados, su sobremesa, Wii U, tiene múltiples problemas, desde un precio absurdamente elevado a la falta de catálogo, teniendo muy pocos juegos de su compañía madre y muchos thirds compartidos con sistemas mucho más veteranos que ella, como son PS3 y 360.

Por ello, todos esperaban con ganas ese Nintendo Direct del E3, que debía ser el que trajera vida nueva a Wii U. Y empezó de forma contundente, presentándonos los grandes esperados como Mario Kart 8, del que Iwata habló como "el MK más ambicioso hasta la fecha", mostrando grandes avances en su tráiler respecto a juegos anteriores. También asomó la patita el prometido Mario 3D, renombrado como Super Mario 3D World, lo que a mi gusto es un error, pues esa nomenclatura parecía reservada al sistema portátil (Wii U no tiene 3D sin gafas).

Lo cierto es que tras ver los Super Mario Galaxy, era difícil poner el listón más alto. El Mario presentado es mucho más cercano al de 3DS, vitaminado y ampliado, que a las magnas obras plataformeras que vimos en Wii. El nuevo traje de gato parecía añadir un componente de acción al plataformeo de Mario, pero lo cierto es que la palabra tradicional, clásico, era lo que más podía imperar, pues no se veía una revolución, un Mario que diera un puñetazo sobre la mesa y diera valor total al catálogo futuro de Wii U. Saldrá para Navidad, pero habrá que ver si no queda más cerca de la normalidad que la excelencia.

X, que aún no ha recibido un nombre final pese a que sea un juego enmarcado en la saga Xeno, también es tremendamente prometedor, recordándome a mi continuamente a una mezcla de Final Fantasy Versus con Monster Hunter con robots. Una sociedad futurista y amplios parajes, buscando una experiencia de mundo abierto que atraiga a los jugadores. Eso fue lo que dijo Iwata, para dar paso más tarde a una Bayonetta 2 que se presentaba con un peinado mucho más corto y nuevas armas en el tráiler gameplay que se pudo ver.

También hubo espacio para malas noticias en el Direct, pues Wii Fit U y Wii Party U, previstos ambos para un verano de sequía del sistema, han sido retrasados, dejando a Wii U solo con The Wonderful 101 y Pikmin 3 (que se supone que tendrán sendos Directs pronto para promocionarlos). No pudo faltar a la cita el prometido Super Smash Bros, tanto para 3DS (con un estilo cell shading) como para Wii U (más realista), con nuevos personajes como el Villager de Animal Crossing, Mega Man (el clásico, que fue TT en Twitter, sin tener aún su 25 aniversario como merece) o la…¡entrenadora de Wii Fit!

Lo cierto es que 37 minutos de Direct se antojaron muy flojos, pese a que Nintendo luego distribuyó toda clase de tráilers que no habían salido en el Direct, como del Yoshi de 3DS. Pero la falta de conferencia fue realmente clara, la exposición de cara al público no existió cuando más necesitaba Wii U un golpe contundente. Casi todo lo bueno, como el Donkey Kong Country Tropical Freeze, el proyecto en el que trabajaba Retro, se va a 2014, y el año 2013 y las navidades se le presentan muy duras a una Wii U que deberá competir contra dos sistemas que no están tan alejados en precio pese a doblarla en potencia.

Vamos con Microsoft. Si estuviéramos hablando de un sistema de videojuegos normal, probablemente Xbox One sería la consola HD más prometedora que veremos, pues su presentación cumplió todas las expectativas de juegos, juegos y más juegos. La compañía de Redmond sacó todo lo que se habían guardado con 360 para enseñarnos un juego tras otro, desde Quantum Break (que se presentó como Experiencia y no como Juego, detalle importante), Forza 5 (con una revolucionaria IA), Ryse Son of Rome (el juego de Crytek, que a mi me decepcionó por estar tremendamente scriptado y lleno de QTEs) o un pequeño corto de Halo 5 (con Jefe Maestro y su poncho).

También fue momento de regresos míticos, como el de Killer Instinct, que desde N64 no hacía su aparición. El juego se veía bien, pero las noticias tras la conferencia lo sepultaron, pues fue convertido en un F2P con solo un personaje usable, debiendo pagar por todo lo demás, imitando el movimiento de Tekken Ultimate en PS3. Tampoco lo hace el equipo Rare, que nos "sorprendió" a todos haciendo un nuevo Kinect Sports, haciendo que los más veteranos suelten lágrimas ante lo que es una sombra de su pasado.

Insomniac hizo acto de presencia cual Judas, para hacer por primera vez un juego exclusivo que no fuera para Sony, un Sunset Overdrive que, todo hay que decirlo, pintaba mucho más cercano a Ratchet que al mediocre Fuse. También vimos otras exclusivas como Crimson Dragon, una secuela espiritual de Panzer Dragoon que utilizará el nuevo Kinect, así como las exclusivas (que yo presupongo temporales) de Dead Rising 3 (mucho menos gamberro y desenfadado que antes) y Titanfall (el juego de Respawn, los creadores de COD MW).

Me llamó especialmente la atención Project Spark, una suerte de cajón de arena donde los jugadores pueden expresar su creatividad y diseñar sus juegos. Apareció brevemente D4 o una IP futura de Black Tusk, y en general Microsoft no se equivocaba al decir que tendría al menos 15 exclusivas, pues, en cantidad y variedad, tiene ahora mismo más "triple A" que PS4. Sin embargo, todo esto se va por el retrete cuando te detienes a mirar sus restrictivas políticas que atentan contra lo admisible.

Pensad que tenéis un dispositivo con internet y que no podéis utilizar su función principal sin conexión. Pues esto es lo que le ocurre a Xbox One, que requiere revisar cada 24 horas la conexión o, de lo contrario, no podrás jugar. Donde debes pagar una tasa para conseguir juegos de segunda mano, o Kinect recopila más datos de los que puedas ser consciente o estés dispuesto a dar. Si lo redondeamos con las palabras de Don Mattrick (si no tienes internet, compra Xbox 360, la cual, por cierto, fue pionera precisamente por su juego online, y ha recibido una nueva revisión en la conferencia, más estilizada y al mismo precio) solo puedo pensar en la Sony de inicios de PS3, soberbia y pensando que los jugadores tragarán por todo.

Lo triste de todo esto es que el público generalista no es consciente del alcance de la mitad de las medidas de DRM que One aplica, por lo que su éxito, al menos en USA, está garantizado. Microsoft en la parte juegos no solo ha cumplido, sino que simplemente ha dado la mejor de las conferencias del E3 en términos de variedad y cantidad de exclusivas fuertes. Si Xbox One fuera un sistema como PS4, quizá ahora mismo estaríamos hablando de otra situación para Sony.

Sin embargo, cuando la consola, simplemente, parece no pertenecerte, sino ser tu su esclavo, cuando tus juegos son licencias que cuando Microsoft corte el sistema Live de One no podrás jugar nunca más, simplemente no puedes considerarla. Saldrá a final de año a 500 euros con Kinect obligatorio, pero nada de eso importa cuando lo que deberíamos hacer es frenar este intento de pisotear los pocos derechos que el DLC y el Online Pass no se han cargado.

Sony quiso sacar ventaja de la situación, pues su PS4, a priori, corrige todos los problemas de One: no necesita conexión permanente, puedes dejar tus juegos a quien quieras (incluso grabaron un vídeo que es la mayor trolleada desde la publicidad de Sega y Nintendo en los 90), no hay checks online, y no hay DRM (al menos por parte de Sony, pues EA y compañía algo harán). A esto hay que sumar que su sistema sale a un precio de derribo de 400 euros, el más bajo jamás visto en un sistema Playstation de sobremesa.

La conferencia en sí nos dejó el anuncio del primer juego grande de los creadores de los GOW de PSP, llamado The Order 1886, una suerte de mezcla de TPS con el siglo XIX. También pudimos ver The Dark Sorcerer, una especie de concepto de Quantic Dream que no sabemos si se volverá juego. Los catálogos de vídeo y música de Sony estarán presentes en PS4, pero los juegos no se hicieron esperar, con dos de las mayores bombas que jamás he visto en un E3, y de las que me costó recuperarme unas horas.

Tetsuya Nomura anticipó unos minutos de infarto para aquellos que llevamos tantos años esperando por Versus XIII, que recibió un nuevo tráiler cargado de acción y una jugabilidad rompedora, para finalizar en el logo y las frases "the world is ever changing" "for the fiftheen coming", convirtiéndose en Final Fantasy XV para PS4 (luego se anunciaría para One, pero eso en aquel momento no importaba).

Ya ahí el éxtasis era imposible de aumentar, y apareció un tráiler que muchos, incluido yo, confundieron con el de KH 1.5, pero de pronto unos gráficos demasiado distintos y un logo terminaron de hacer a muchos jugadores que llevan desde 2006 esperando alcanzar el nirvana. Kingdom Hearts 3 estaba entre nosotros tantísimo tiempo después, tras haberle seguido por PSP, DS y 3DS. Aquí estaba, y era imposible contener la emoción.

Si PS4 hubiera conseguido que ambos fuesen exclusivos habría conseguido mucho terreno, más Square ya no está para regalos y también saldrán en One. La conferencia de Sony contó con mucha presencia de indies que saldrán primero en PS4, como Secret Ponchos, The Witness (al que le sigo la pista muy de cerca), Transistor (de los creadores de Bastion) o Don´t Starve. La ausencia de Minecraft, que tendrá una edición nueva en One, fue notoria, pero el apoyo en este sentido es amplio para Sony.

Se detalló que PS4 costará 400 euros en Europa y saldrá a finales de año. Tendrá Knack (que cada vez me recuerda más al mítico Crash) de lanzamiento, y eso para mi es suficiente para pensar en adquirirla (si logro arreglar el problema de conexión, pues PS4 solo tendrá salida HDMI y mi televisor es bastante antiguo), pero hace falta mostrar más juegos, pues Microsoft le pasó un poco la mano por la cara en este sentido. Y el consumidor medio no sabe que One tiene todos esos problemas que nos crean a todos conflictos, incluso a "xboxers" históricos que renuncian a su sistema favorito por su integridad personal.

Como nota curiosa, el servicio PSPlus estará tambien presente en PS4 y dejó la pincelada de que el online será de pago por primera vez en un sistema Playstation, como parte de los servicios Plus. Si es un acierto o un error estará por ver, pero sumado a juegos como Drive Club, que tendrá una edición PS Plus especial, Infamous Second Son (que saldrá en 2014) o Killzone Shadow Fall, es evidente que terminará siendo aprovechado. Gaikai también ofrecerá sus servicios de nube, pero serán detallados más adelante.

La gran ausente, y esto es preocupante por su pésimo estado en ventas, es PSVita, que apenas recibió el anuncio de Destiny of Spirits, un F2P, y sus funciones de mando de PS4. La portátil tiene un tremendo potencial y es triste ver que haya tan poco apoyo pese a que Sony lo prometa una y otra vez. Este E3 era claramente para presentar las cartas de PS4, pues PS3 apenas tuvo presencia para repasar sus lanzamientos de este año, como TLOU, Beyond, Rain o Puppeteer, así que habrá que esperar un poco más a ver si se arregla (quizá en la Gamescom). 3DS tampoco tuvo mucho más protagonismo por parte de Nintendo.

En el campo de las thirds, aunque me tachen de loco, creo que Square Enix fue la que mejor material presentó, pues a los citados XV y KH3 sumó un Lightning Returns que, pese a todo, pinta muy prometedor y jugable, el Final Fantasy XIV que DEBE ser rentable o Square tendrá un problema, un Thief que ilusiona a muchos jugadores, o mis fetiches personales, Final Fantasy X / X-2 HD Remaster, especialmente el primero, mi juego favorito y que será un sueño cumplido verlo correr en una portátil como Vita.

EA nos enseñó lo de siempre en su predecible conferencia, junto a extrañezas como un TPS de Plants vs Zombies o el esperado (por mi, al menos) Dragon Age III Inquisition. Ubisoft enseñó uno de mis más firmes candidatos a GOTY, Rayman Legends, junto a otros juegos como el esperado Watch Dogs (que saldrá en toda plataforma posible) o Assasin´s Creed IV Black Flag (saga que yo, sinceramente, creo que tendrían que plantear hacer bianual). Konami nos trajó un prometedor PES 2014 con nuevo motor o el Castlevania LOS 2 de los españoles Mercury Steam.

La artillería del E3 ya ha aparecido, aunque el evento continuará unos días más. ¿Ha vencido Sony a Microsoft apostando por no enfadar a los jugadores y poniendo su sistema más barato? ¿Será la mayor cantidad de juegos anunciados de Redmond determinante? ¿Necesita Nintendo urgentemente revisar su estrategia con Wii U? ¿Han cumplido las thirds? Un E3 más está ocurriendo en un entorno muy cambiante, en una industria floreciente cada vez menos para jugadores y más para consumidores.

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.

Artículo: Simplemente N64

Primeramente, me gustaría disculparme por no haber podido hacer ninguna entrada para el blog desde el 19 de Mayo, pero estoy ahora acercándome a mi época de exámenes, que acaba a primeros de Julio, y no he tenido tiempo de centrarme en todo lo que me gustaría. No obstante, me gustaría poder ofreceros al menos un artículo en este período, y estuve pensando concienzudamente acerca de qué podría versar. Observando otras ediciones de Simplemente, he visto que ya he hablado de mi sistema fetiche, PS2, de uno de los 16 bits, Megadrive, y del que inició todo para Sony, PSX. No obstante, no había hablado de otro que aún tengo conectado a la corriente en mi habitación de juegos y que, aunque nunca pude disfrutar como se merece, guarda un pequeño hueco en mi corazón.

Estoy hablando de N64, esa consola con apariencia futurista que Nintendo ideó como sucesora de la mítica SNES que marcó una época en el mundo de los videojuegos en su épica lucha con Megadrive. La última que mantuvo los cartuchos como medio de vida, que sufrió ese vendaval que fue PSX junto a su rival Saturn, y nos dio algunos de los mejores videojuegos de aquella época, e incluso de la historia según muchos medios especializados y usuarios. Este artículo será, como todos los Simplemente, un pequeño homenaje a la par que un repaso a la historia del sistema, junto a aquellos juegos y accesorios que la hicieron grande. N64 formó parte de mi infancia tanto como Game Boy Color pese a comprarla hace apenas 3 años. Y este es su justo homenaje.

Todos sabemos que Sega hizo una jugada muy arriesgada con el lanzamiento de Mega CD que, pese a no salir bien, suponía una amenaza para una Nintendo que buscó asociarse, primero con Sony, y luego con Phillips, para desarrollar su propia unidad de CD, dando pie a la creación futura de Playstation y CDi, una exitosa, la otra no tanto. Pero, paralelamente al proyecto SNES CD, la compañía de Kyoto había empezado a moverse para dar la luz a un nuevo sistema que competiría con la sucesora de Megadrive y cualquiera que se pusiera por delante. Los 32 bits eran lo que se rumoreaba, pero Nintendo pegó un puñetazo sobre la mesa muy contundente. 1995 sería el momento elegido para lanzar un sistema de…¡64 bits! junto a Silicon Graphics. 

El proyecto fue denominado inicialmente Ultra 64, y lo cierto es que fue un interesante globo sonda. Saturn, el sistema de Sega, al verse amenazado por ésto y por Playstation, complicó su diseño hasta límites imposibles de programar, pero lo cierto es que Nintendo no debía ser tan optimista con lo que se venía encima. Y es que, de 1995, pasamos a mediados de 1996 como lanzamiento final, tras retrasos y retrasos, miles de rumores, expectación, e incluso placas recreativas que se parecían a ellas. Se le cambió el nombre a Nintendo 64 y se la lanzó al ruedo, quizá demasiado tarde, contra Playstation y Sega Saturn.

El sistema estaba cargado con un procesador NEC VR4300 32/64-bit a 93.7 MHz, una RAM de 4MB que se ampliaría en el futuro, cuatro puertos para mandos (por los dos que poseía Playstation, e incluso la futura PS2, que dependerían del Multitap para ampliar esto) y uno para añadirle expansiones como el Jumper Pack o el Expansion Pack, así como un revolucionario mando, con un diseño similar a una nave espacial (parecida a los X-Wing de Star Wars) capaz de recibir expansiones como el Transfer Pak.

Y es que en el campo de los periféricos no fue precisamente coja la nueva consola de Nintendo. El mando fue el gran protagonista con esa ranura trasera. El ya citado Transfer Pak permitía pasar contenido de Game Boy y Game Boy Color a juegos como Pokemon Stadium para emplear los progresos de la portátil en la sobremesa (algo que aún hoy seguimos viendo con el Cross-Save de Vita y PS3 o la conexión de Monster Hunter Tri entre 3DS y Wii U, siendo ciertamente pionera N64 en su momento). El Controller Pak era aún más fundamental pues, aunque los juegos eran en formato cartucho y podían guardar en sus memorias internas los datos, no todos tenían esa opción. En dicho accesorio se podían guardar las partidas adicionales, repeticiones, y demás contenido.

El Vibration Pak fue también otro, que añadía vibración al mando, que no la poseía de serie, algo que Sony corrigió con la creación del Dualshock con motores integrados para ello. Encontramos también el curioso micrófono para el juego Hey You Pikachu, un experimento de interacción con la criatura. En Japón encontramos el añadido más curioso, el Nintendo 64 Disk Drive, que permitía leer discos magnéticos (quizá para paliar un poco la falta de CD en un sistema que funcionaba con cartuchos, al contrario que la competencia), pero fue un tremendo fracaso y no salió de Japón, aunque dejó sus detalles como el Master Quest del Zelda OOT. Contó con un arcaico sistema de conexión a internet por satélite, como curiosidad.

Hablar de los juegos de N64 es hablar, probablemente, de algunos de los mejores jamás lanzados en la historia de los videojuegos. Debido a que la compañía de Kyoto solo permitía el formato cartucho, con evidentes limitaciones de espacio respecto al CD, si bien poseía ciertas ventajas como partidas guardadas integradas o su durabilidad, eso supuso una ya legendaria ruptura con muchas third parties que se pasaron a la competencia, con una Playstation que se convirtió en la gran triunfadora de la generación. Nintendo, no obstante, no se iba a quedar de brazos cruzados.

Y es que en esta época nació una leyenda que hoy está ya prácticamente muerta y enterrada por Microsoft. Rareware, en una gran asociación con Nintendo, lanzó toda una serie de juegos para el sistema de 64 bits tras haber creado los geniales Donkey Kong Country en SNES. Entre sus grandes creaciones encontramos, como no, Banjo  & Kazooie, junto a su secuela Tooie, dos plataformas bastante coloridos y originales, con mecánicas que mezclaban puzzle y plataformas de manera exquisita, en la lucha del oso Banjo contra la bruja Gruntilda. También fueron los artífices del irreverente y tan poco "nintendero" Conker, un juego cargado de lenguaje soez, cachondeo y dosis de alcohol y sexo, algo bastante escandaloso para la siempre familiar y decorosa Nintendo.

Artífices fueron también del gran Donkey Kong 64, del que hace nada se ha sabido que empleó el Expansion Pak (una ampliación de RAM del sistema para ciertos juegos) por un bug que no supieron resolver. Pero mucha gente coincide que fueron más grandes aún por juegos como Jet Force Gemini o sobretodo Perfect Dark y Goldeneye, dos FPS redondos en todos los aspectos, de otra época, que supieron explotar al máximo lo que N64 puso a su disposición. Rare se convirtió en uno de los grandes gigantes, yendo a obra maestra por juego que hacían, algo que prolongó mínimamente en la generación posterior, con ramalazos en esta actual hasta caer en el olvido.

Pero Nintendo tampoco se iba a quedar de brazos cruzados mientras Rare se quedaba con la gloria, pues ellos también tenían mucho que decir. Justo al lanzar el sistema apareció un juego, Super Mario 64, que muchos aún consideran pionero de los plataformas 3D y la mejor entrega del fontanero de la historia, inaugurando una nueva forma de jugar y ofreciendo una tremenda variedad que rompía con todo lo visto hasta entonces. Fue una bonita época para las plataformas con Crash, Spyro, Rayman, Croc, Mario, Sonic…que, desgraciadamente, hoy ya no existe prácticamente.

Tampoco dejó de lado franquicias como Pokémon, que recibió tres tremendos juegos, dos entregas de Stadium (que simulaba los combates de siempre en torneos) y Snap, un curioso experimento de fotografía. Hay que decir que, por culpa de Pokémon la película y Pokémon 2000, crecí viendo ciertos vídeos y tráilers de estos juegos y anhelé en su época tener una N64, algo que no pude hacer hasta hace pocos años (y aún no tengo ninguno de los tres de Pokémon, curiosamente). Paper Mario vio la luz por primera vez, siendo un interesante giro JRPG, así como un Mario Kart 64 o Mario Tennis bastante interesantes, junto al nacimiento de la saga Mario Party.

Pero si hay un juego que hace suspirar a muchos jugadores y les permite recordar N64, ese es Zelda Ocarina of Time, la primera incursión 3D de la saga y considerado por muchísimos el mejor juego de la historia. Esta entrega de Link reunía grandes puzzles, exploración, acción, una historia que comenzó a complicar la saga hasta límites insospechados, e incluso viajes en el tiempo y canciones. Se lanzaría una segunda entrega, Majora´s Mask, considerado por muchos como el Zelda más oscuro, triste y maduro de todos, pero no gozó del halo de misticismo que sí tuvo OoT. Muchos recordarán el templo del agua, o cómo el juego se lanzó en inglés junto a una guía de traducción de diálogos, pero pocos el Master Quest hasta que en 3DS se lanzó como gran novedad.

N64 gozó de muchos otros juegos de calidad, como los Turok, grandes FPS de dinosaurios, Starfox 64, un shoot´em up de naves frenético y muy original proveniente de una entrega en SNES, Diddy Kong Racing, que podía mirar de tú a tú a MK64 sin despeinarse, F-Zero X, una saga de la que Nintendo parece haberse olvidado, Killer Instict Gold, recopilatorio de SNES, International Superstar Soccer 64, considerado por algunos el mejor juego arcade futbolístico, Kirby 64, Mischief Makers, de lo poco 2D del sistema, o grandes leyendas de lo horrible, como Superman 64, considerado el peor juego de la historia, o los fallidos Earthworm Jim 64, Castlevania 64 o Gex 64. También tuvimos Wave Race 64, Yoshi´s Story o Pokémon Puzzle League, juegos bastante poco usuales en Nintendo.

Es difícil decir que Nintendo 64 fuera un fracaso, pues vendió 35 millones de máquinas, superando a todos los sistemas de la 6º generación menos a PS2, pero cuando tu rival (PSX) vende 100 millones, es obvio que no puedes estar satisfecho. Las ventas bajaron respecto a SNES y las thirds comenzaron a abandonar a Nintendo hasta la situación que tiene hoy con Wii U, donde está prácticamente sola ante el peligro (pero con muchos estudios para afrontar cualquier disyuntiva).

Nintendo 64 aguantó hasta los inicios del siglo 21, cuando se vio sustituida por Nintendo Gamecube en 2002. Nunca tuvo revisiones de hardware, solo cambios de color en la carcasa y una edición especial de Pikachu, y lo cierto es que suele ser recordada entre los jugadores como un gran sistema por todo lo que dio, pese a que Playstation la derrotara en todo aspecto, desde profundidad de catálogo a ventas.

Si un sistema tantos años después tiene atractivo suficiente para haberme movido a adquirirlo, y aún lo tenga enchufado y lo emplee para partidas puntuales, es que algo se hizo bien. Nintendo 64 supuso el fin de una era de dominio de Nintendo, el alzamiento de la leyenda de Rare, y algunos de los mejores juegos de la historia pasaron por sus circuitos. Solo por ese tipo de cosas, aún merece la pena recordarla.

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.