Artículo: Simplemente N64

Primeramente, me gustaría disculparme por no haber podido hacer ninguna entrada para el blog desde el 19 de Mayo, pero estoy ahora acercándome a mi época de exámenes, que acaba a primeros de Julio, y no he tenido tiempo de centrarme en todo lo que me gustaría. No obstante, me gustaría poder ofreceros al menos un artículo en este período, y estuve pensando concienzudamente acerca de qué podría versar. Observando otras ediciones de Simplemente, he visto que ya he hablado de mi sistema fetiche, PS2, de uno de los 16 bits, Megadrive, y del que inició todo para Sony, PSX. No obstante, no había hablado de otro que aún tengo conectado a la corriente en mi habitación de juegos y que, aunque nunca pude disfrutar como se merece, guarda un pequeño hueco en mi corazón.

Estoy hablando de N64, esa consola con apariencia futurista que Nintendo ideó como sucesora de la mítica SNES que marcó una época en el mundo de los videojuegos en su épica lucha con Megadrive. La última que mantuvo los cartuchos como medio de vida, que sufrió ese vendaval que fue PSX junto a su rival Saturn, y nos dio algunos de los mejores videojuegos de aquella época, e incluso de la historia según muchos medios especializados y usuarios. Este artículo será, como todos los Simplemente, un pequeño homenaje a la par que un repaso a la historia del sistema, junto a aquellos juegos y accesorios que la hicieron grande. N64 formó parte de mi infancia tanto como Game Boy Color pese a comprarla hace apenas 3 años. Y este es su justo homenaje.

Todos sabemos que Sega hizo una jugada muy arriesgada con el lanzamiento de Mega CD que, pese a no salir bien, suponía una amenaza para una Nintendo que buscó asociarse, primero con Sony, y luego con Phillips, para desarrollar su propia unidad de CD, dando pie a la creación futura de Playstation y CDi, una exitosa, la otra no tanto. Pero, paralelamente al proyecto SNES CD, la compañía de Kyoto había empezado a moverse para dar la luz a un nuevo sistema que competiría con la sucesora de Megadrive y cualquiera que se pusiera por delante. Los 32 bits eran lo que se rumoreaba, pero Nintendo pegó un puñetazo sobre la mesa muy contundente. 1995 sería el momento elegido para lanzar un sistema de…¡64 bits! junto a Silicon Graphics. 

El proyecto fue denominado inicialmente Ultra 64, y lo cierto es que fue un interesante globo sonda. Saturn, el sistema de Sega, al verse amenazado por ésto y por Playstation, complicó su diseño hasta límites imposibles de programar, pero lo cierto es que Nintendo no debía ser tan optimista con lo que se venía encima. Y es que, de 1995, pasamos a mediados de 1996 como lanzamiento final, tras retrasos y retrasos, miles de rumores, expectación, e incluso placas recreativas que se parecían a ellas. Se le cambió el nombre a Nintendo 64 y se la lanzó al ruedo, quizá demasiado tarde, contra Playstation y Sega Saturn.

El sistema estaba cargado con un procesador NEC VR4300 32/64-bit a 93.7 MHz, una RAM de 4MB que se ampliaría en el futuro, cuatro puertos para mandos (por los dos que poseía Playstation, e incluso la futura PS2, que dependerían del Multitap para ampliar esto) y uno para añadirle expansiones como el Jumper Pack o el Expansion Pack, así como un revolucionario mando, con un diseño similar a una nave espacial (parecida a los X-Wing de Star Wars) capaz de recibir expansiones como el Transfer Pak.

Y es que en el campo de los periféricos no fue precisamente coja la nueva consola de Nintendo. El mando fue el gran protagonista con esa ranura trasera. El ya citado Transfer Pak permitía pasar contenido de Game Boy y Game Boy Color a juegos como Pokemon Stadium para emplear los progresos de la portátil en la sobremesa (algo que aún hoy seguimos viendo con el Cross-Save de Vita y PS3 o la conexión de Monster Hunter Tri entre 3DS y Wii U, siendo ciertamente pionera N64 en su momento). El Controller Pak era aún más fundamental pues, aunque los juegos eran en formato cartucho y podían guardar en sus memorias internas los datos, no todos tenían esa opción. En dicho accesorio se podían guardar las partidas adicionales, repeticiones, y demás contenido.

El Vibration Pak fue también otro, que añadía vibración al mando, que no la poseía de serie, algo que Sony corrigió con la creación del Dualshock con motores integrados para ello. Encontramos también el curioso micrófono para el juego Hey You Pikachu, un experimento de interacción con la criatura. En Japón encontramos el añadido más curioso, el Nintendo 64 Disk Drive, que permitía leer discos magnéticos (quizá para paliar un poco la falta de CD en un sistema que funcionaba con cartuchos, al contrario que la competencia), pero fue un tremendo fracaso y no salió de Japón, aunque dejó sus detalles como el Master Quest del Zelda OOT. Contó con un arcaico sistema de conexión a internet por satélite, como curiosidad.

Hablar de los juegos de N64 es hablar, probablemente, de algunos de los mejores jamás lanzados en la historia de los videojuegos. Debido a que la compañía de Kyoto solo permitía el formato cartucho, con evidentes limitaciones de espacio respecto al CD, si bien poseía ciertas ventajas como partidas guardadas integradas o su durabilidad, eso supuso una ya legendaria ruptura con muchas third parties que se pasaron a la competencia, con una Playstation que se convirtió en la gran triunfadora de la generación. Nintendo, no obstante, no se iba a quedar de brazos cruzados.

Y es que en esta época nació una leyenda que hoy está ya prácticamente muerta y enterrada por Microsoft. Rareware, en una gran asociación con Nintendo, lanzó toda una serie de juegos para el sistema de 64 bits tras haber creado los geniales Donkey Kong Country en SNES. Entre sus grandes creaciones encontramos, como no, Banjo  & Kazooie, junto a su secuela Tooie, dos plataformas bastante coloridos y originales, con mecánicas que mezclaban puzzle y plataformas de manera exquisita, en la lucha del oso Banjo contra la bruja Gruntilda. También fueron los artífices del irreverente y tan poco "nintendero" Conker, un juego cargado de lenguaje soez, cachondeo y dosis de alcohol y sexo, algo bastante escandaloso para la siempre familiar y decorosa Nintendo.

Artífices fueron también del gran Donkey Kong 64, del que hace nada se ha sabido que empleó el Expansion Pak (una ampliación de RAM del sistema para ciertos juegos) por un bug que no supieron resolver. Pero mucha gente coincide que fueron más grandes aún por juegos como Jet Force Gemini o sobretodo Perfect Dark y Goldeneye, dos FPS redondos en todos los aspectos, de otra época, que supieron explotar al máximo lo que N64 puso a su disposición. Rare se convirtió en uno de los grandes gigantes, yendo a obra maestra por juego que hacían, algo que prolongó mínimamente en la generación posterior, con ramalazos en esta actual hasta caer en el olvido.

Pero Nintendo tampoco se iba a quedar de brazos cruzados mientras Rare se quedaba con la gloria, pues ellos también tenían mucho que decir. Justo al lanzar el sistema apareció un juego, Super Mario 64, que muchos aún consideran pionero de los plataformas 3D y la mejor entrega del fontanero de la historia, inaugurando una nueva forma de jugar y ofreciendo una tremenda variedad que rompía con todo lo visto hasta entonces. Fue una bonita época para las plataformas con Crash, Spyro, Rayman, Croc, Mario, Sonic…que, desgraciadamente, hoy ya no existe prácticamente.

Tampoco dejó de lado franquicias como Pokémon, que recibió tres tremendos juegos, dos entregas de Stadium (que simulaba los combates de siempre en torneos) y Snap, un curioso experimento de fotografía. Hay que decir que, por culpa de Pokémon la película y Pokémon 2000, crecí viendo ciertos vídeos y tráilers de estos juegos y anhelé en su época tener una N64, algo que no pude hacer hasta hace pocos años (y aún no tengo ninguno de los tres de Pokémon, curiosamente). Paper Mario vio la luz por primera vez, siendo un interesante giro JRPG, así como un Mario Kart 64 o Mario Tennis bastante interesantes, junto al nacimiento de la saga Mario Party.

Pero si hay un juego que hace suspirar a muchos jugadores y les permite recordar N64, ese es Zelda Ocarina of Time, la primera incursión 3D de la saga y considerado por muchísimos el mejor juego de la historia. Esta entrega de Link reunía grandes puzzles, exploración, acción, una historia que comenzó a complicar la saga hasta límites insospechados, e incluso viajes en el tiempo y canciones. Se lanzaría una segunda entrega, Majora´s Mask, considerado por muchos como el Zelda más oscuro, triste y maduro de todos, pero no gozó del halo de misticismo que sí tuvo OoT. Muchos recordarán el templo del agua, o cómo el juego se lanzó en inglés junto a una guía de traducción de diálogos, pero pocos el Master Quest hasta que en 3DS se lanzó como gran novedad.

N64 gozó de muchos otros juegos de calidad, como los Turok, grandes FPS de dinosaurios, Starfox 64, un shoot´em up de naves frenético y muy original proveniente de una entrega en SNES, Diddy Kong Racing, que podía mirar de tú a tú a MK64 sin despeinarse, F-Zero X, una saga de la que Nintendo parece haberse olvidado, Killer Instict Gold, recopilatorio de SNES, International Superstar Soccer 64, considerado por algunos el mejor juego arcade futbolístico, Kirby 64, Mischief Makers, de lo poco 2D del sistema, o grandes leyendas de lo horrible, como Superman 64, considerado el peor juego de la historia, o los fallidos Earthworm Jim 64, Castlevania 64 o Gex 64. También tuvimos Wave Race 64, Yoshi´s Story o Pokémon Puzzle League, juegos bastante poco usuales en Nintendo.

Es difícil decir que Nintendo 64 fuera un fracaso, pues vendió 35 millones de máquinas, superando a todos los sistemas de la 6º generación menos a PS2, pero cuando tu rival (PSX) vende 100 millones, es obvio que no puedes estar satisfecho. Las ventas bajaron respecto a SNES y las thirds comenzaron a abandonar a Nintendo hasta la situación que tiene hoy con Wii U, donde está prácticamente sola ante el peligro (pero con muchos estudios para afrontar cualquier disyuntiva).

Nintendo 64 aguantó hasta los inicios del siglo 21, cuando se vio sustituida por Nintendo Gamecube en 2002. Nunca tuvo revisiones de hardware, solo cambios de color en la carcasa y una edición especial de Pikachu, y lo cierto es que suele ser recordada entre los jugadores como un gran sistema por todo lo que dio, pese a que Playstation la derrotara en todo aspecto, desde profundidad de catálogo a ventas.

Si un sistema tantos años después tiene atractivo suficiente para haberme movido a adquirirlo, y aún lo tenga enchufado y lo emplee para partidas puntuales, es que algo se hizo bien. Nintendo 64 supuso el fin de una era de dominio de Nintendo, el alzamiento de la leyenda de Rare, y algunos de los mejores juegos de la historia pasaron por sus circuitos. Solo por ese tipo de cosas, aún merece la pena recordarla.

Gracias por tu tiempo, y por leer el artículo.

Un saludo.