Colección «Grandes clásicos intemporales». Fascículo 1: Tetris

Con motivo de mis recientes vacaciones, inauguro la serie "Grandes clásicos intemporales". La temática no es muy difícil de adivinar: una retrospectiva de los grandes éxitos de ayer que todavía hoy siguen dando de qué hablar. Y para ello, ¿qué clásico más universal que comentar que el Tetris?

Los inicios nunca son fáciles, pero Tetris es la excepción que confirma la regla: gracias a la GameBoy de Nintendo, Tetris se popularizó hasta límites insospechados, convirtiéndose en "el juego que tiene todo el mundo", no sólo por ese bendito pack "GameBoy + Tetris", sino por aceptar un modo multijugador a través de cable link. Este acontecimiento no sólo asentó las bases del juego más conocido del mundo, aparte del Pong y el Pac Man, sino demostrando que los videojuegos no eran cosa sólo de uno, sino un actividad lúdica de piques y estrechamiento de lazos familiares [o padres que quitan la paga a sus hijos si no les dejan ganar].

 

Comencemos con un poco de historia: los matemáticos e informáticos conoceréis el juego de las Torres de Hanoi [para más información sobre este juego, http://es.wikipedia.org/wiki/Torres_de_hanoi], pero otro matemático fue el que ideó el Tetris: Alekséi Pázhitnov; el lugar de nacimiento fue la Academia de Ciencias de Moscú, en el año 1985. La idea era muy simple: desde lo más alto de la pantalla caían una serie de piezas, formadas cada una por cuatro cuadrados [las L, las Z, la T, el cuadrado y la barrita], y el jugador debía irlas encajando sin dejar huecos en medio para formar lineas, que desaparecían de la pantalla; por supuesto, a medida que el jugador iba avanzando la velocidad con la que caían estas piezas, los Tetrinos, iba en aumento, hasta llegar a una velocidad tan endiablada que era imposible seguirlas con el ojo, teniendo que pasar a guiarnos por el instinto cuan Anakin Skywalker en la carrera de vainas de Tatooine.

¿Fácil en mecánica, eh? Pues es más fácil decirlo que hacerlo: cuando estamos a los mandos de nuestra consola o PC es inevitable una carcajada en los primeros niveles, carcajada que se convierte en llanto desconsolado cuando en el nivel 15 ya eres incapaz de ver las piezas. Aun así, las ansias de superación personal y de superar al colega son superiores a esta desesperación por encajar las piezas a tiempo. Según cuenta la leyenda urbana, el Tetris sólo tiene 100 niveles, pero todavía ningún ser humano ha conseguido de forma limpia llegar a ese nivel para confirmar si es verdad, o hay más niveles a partir del 101.

Para curiosidad, os hablaré de las plataformas en las que ha salido este título: Pázhitnov programó este juego para el ordenador Electrónika 60, pero fue un joven de 16 años, Vadim Gerasimov, el que lo llevó a un PC de IBM. No tarda en llegar a los Apple 2, Comodore 64 y Sinclair ZX Spectrum, y por consiguiente distribuyéndose en toda la Unión Soviética, Europa y Estados Unidos. En apenas dos años, Tetris había llegado a los sistemas domésticos más utilizados y traspasado fronteras, lo que da una idea de la magnitud del fenómeno Tetris. Pero todavía quedaba más: Atari y Nintendo lucharon por llevarse la licencia de este juego. Dado el éxito tan arrollador que había tenido no es difícil imaginar que aquel que se llevara esa licencia haría millones de dólares… y Nintendo durante un tiempo tuvo los derechos de Tetris, facturando millones de dólares. Así fue desde 1988 hasta 1996, que papá Alekséi echaba de menos a su hijo Tetris y sus primos asociados Benjamin Franklin y George Washington, así que cuando emigró a Estados Unidos en 1991 dedicó sus esfuerzos a crear la Tetris Company, compañía con la que recuperó los derechos.

 

 Por último, os hablaré de un curioso fenómeno que, aunque muy pocos conocen, más de uno habrá advertido: el Efecto Tetris. Este efecto tiene una consecuencia bastante curiosa: ¿nunca habéis empezado a encajar cosas en un espacio medianamente reducido, y al preguntaros alguien cómo lo habéis hecho, y habéis contestado "muchas horas jugando al Tetris"?. Pues está demostrado científicamente que el Tetris estimula la parte del cerebro encargada de la organización espacial y la capacidad de actuar instintivamente, dos conceptos fundamentales en todo buen jugador de Tetris. Esto nos lleva a una cosa: el primer juego que estimula nuestras funciones cerebrales NO fue Brain Training.

En fin, espero que esta pequeña retrospectiva os ayude a entender y a disfrutar más de toda la mitología e historia que rodean al fenómeno Tetris. Actualmente, podéis descargar alguna versión en el bazar de X-Box Live [vamos, digo yo], y en DS, con un cartucho cargado de contenido, desde el Tetris clásico hasta una pequeña versión que usa la pantalla táctil.

Dosvidania, camaradas, nos veremos en la próxima entrega.