Las drogas y los videojuegos.

Hola a todos.

Al principio los videojuegos eran sanos, y se limitaban a divertir, sin necesidad de extrapolar la vida real para triunfar. Joyas como Pong, Tetris o el siempre divertido Arkanoid transportaban a la gente a mundos sencillos, pero que divertían a grandes y chicos por igual.

Pero llegó Pacman, conocido en el bajo mundo como "el comegalletas o el comecocos" y los videojuegos se pervirtieron, dejaron de buscar la diversión de los gamers, para convertirse en una vía para expresar sueños no cumplidos, y para promocionar la droga.

En el juego de Pacman se nos presenta a un personaje bastante curioso, cuya mayor característica es un delirio de persecución, que lo hace imaginarse cuatro fantasmas que lo siguen a donde va, con la intención de comérselo. Lo más curioso es que este comecocos se limita a comer pequeñas dosis de éxtasis mientras huye de los fantasmas, pero las cosas cambian cuando consigue una dosis grande de éxtasis, que le permite ver las cosas desde otra perspectiva, y consiguiendo además controlar ese delirio y dedicarse a perseguir a los fantasmas, obviamente mientras le dura el efecto de la droga.

 


Que bonito ejemplo para nuestra juventud.

 

Pero Pacman es tan sólo la punta del iceberg. Uno de los ejemplos más graves es el de El Principe de Persia, un personaje sumamente heroico que busca rescatar a la princesa de la cual está enamorada de las garras de un príncipe malo. Y todo eso sería muy noble de no ser por la adicción de este príncipe a una de las drogas más terribles de hoy en día: El redbull.

 

 

Cada dos por tres, y por alguna razón siempre después de pelear, el príncipe busca desesperadamente una poción roja, que le ayudará a recuperarse luego de las batallas. Si hay algo bueno que se le puede rescatar al juego es el hecho de querer prevenir a la juventud de la compra de bebidas adulteradas, pues durante el juego nos encontraremos con pociones de color azul, que aunque parecen igual de importantes terminarán acabando con nuestra vida.

Y llegó Shigeru Miyamoto, y las cosas se salieron de control. Sus ideas al parecer revolucionarias fueron inspiradas por el consumo de toda clase de sustancias alucinógenas, que inocentemente fueron introducidas en los videojuegos, y entregadas a los niños como si de un juguete se tratara. Y el mayor ejemplo de este hecho es uno de los juegos insignias de la industria videojueguil: Mario.

 

 

La historia de un fontanero que recibe poderes cada vez que se come un hongo, la verdad no se me ocurre una forma más explicita de introducir las drogas en los videojuegos. Poco a poco se fueron introduciendo más tipos de hongos, y las alucinaciones del fontanero eran cada vez más sicodélicas, desde mundos habitados por fantasmas, hasta medios de transporte con forma de tortuga chillona.

Al igual que en el príncipe de persia, Mario consiguió enseñar algo a los futuros jonkies, y fue el poder para reconocer los hongos a la hora de ir a buscarlos:

 

 

Pero no contentos con "el efecto mario", la compañía enemiga de Nintendo se invento un juego con una carga drogadicta aún mayor: Sonic The Hedgehog.

La historia de un erizo azul, que luego de consumir anfetaminas, comúnmente conocidas como Speed, conseguía una super velocidad, con la cual avanzaba mundos llenos de anillos inventados por su mente y robots malignos. Mundos caleidoscopicos llenos de enemigos inventados por la cabeza de un erizo drogadicto:

 

 

Y con la mejora de los gráficos llegaron los mensajes más explícitos. Y es así como en un mundo lleno de zombies que quieren acabar con nuestras vidas la única cura para nuestra salud, es una mata de marihuana:

 

 

Así es, les estoy hablando del mítico juego Resident Evil, todo un pionero en el uso de estupefacientes para curar a las personas. Lastimosamente los efectos secundarios eran muy notorios, y los movimientos de los personajes demostraban la influencia de las drogas en sus cuerpos. Aunque algunos personajes lograron evitar la adicción, tenemos casos como el de Chris Redfield, un joven drogadicto de Racoon City que terminó adicto a los Esteroides, haciendo de su cuerpo una masa de musculo poligonal y amorfa:

 

 

Y el último ejemplo es otro juego nacido en la perversa mente de Miyamoto, el aclamado The Legend of Zelda, más específicamente su versión para Wii. Un juego en apariencia muy sano, pero que analizado a fondo es una apología al consumo de drogas. Uno de los ejemplo es una pipa que le permite a Link (un drogadicto mudo) imaginarse un caballo que recorre cualquier distancia para llegar a donde el está. Aquí lo vemos haciendo el "llamado":

 

 

El efecto de las drogas en el personaje es tan grande que lo veremos en momentos de la historia podando el césped en busca de dinero (rupias) para conseguir más cosas para fumar, esnifar e inyectarse.

Hoy en día las cosas van de mal en peor; RPG’s como Kotor permiten que nuestro personaje se inyecte antes de una pelea para conseguir más poder. Igualmente en el futuro GTA: Chinatown podremos vender drogas, quien lo creyera, la consola más familiar convertida en la mochila de un traficante de drogas.

Eso es todo por hoy. Espero que reflexionemos sobre los daños que hacen los videojuegos a la sociedad, y si de verdad es bueno permitir que siga siendo legal.

Saludos!


La entrada que acabas de leer es una entrada de humor, que busca criticar a las personas que de una manera u otra arremeten contra los videojuegos, tildándolos de satánicos, y de ser malos ejemplos para la sociedad y para los niños.

Buscar ejemplos dentro de los juegos es muy fácil, pero: ¿no son acaso demasiado exagerados? Creo yo que es hora de entender que los videojuegos son eso, JUEGOS, y no son manuales de instrucciones para la vida en la calle.

Tal vez si los padres se preocuparan más por el ejemplo que dan en casa y no tanto por lo que sus niños ven en los videojuegos, el mundo pueda ser un lugar mejor.

Saludos!