Videojuegos: Valkyria Chronicles

 

 

Sinopsis: En una Europa alternativa situada en 1935, dos superpotencias luchan entre sí por apoderarse de los yacimientos de “Ragnite”, un mineral muy codiciado. Entre ambos frentes se encuentra la nación de Galia, un país neutral a la guerra, pero que a causa de su riqueza en Ragnite será blanco de un intento de invasión. Su ejército tendrá que expulsar a las amenazas que se internen en sus fronteras, y proteger a la población local.

Opinión del autor: Valkyrie Chronicles es una propuesta muy interesante dentro del catálogo de PS3, y prácticamente una rareza en su género. Se trata de un SRPG que combina el juego en tiempo real con los combates por turnos, añadiendo evidentes elementos de rol dentro de todo el conjunto. Seguiremos el hilo argumental manejando el batallón “Squad 7”, liderado por Welkin Gunther, hijo de un antiguo general de Gallia, y a través de ellos veremos las diferentes consecuencias y acontecimientos que se suceden a lo largo de la guerra, además de la relación personal entre los propios integrantes de “Squad 7”. Este es uno de los puntos fuertes del juego, la trama que no se limita simplemente a ver avanzar entre batalla y batalla, sino que se adentra mucho más en las tramas personales o en los efectos del conflicto, tocando directamente temas tan espinosos como es la discriminación e incluso la esclavización, haciendo un evidente paralelismo a la segunda guerra mundial. A todo esto hay que añadirle un elemento ficticio e incluso fantástico con el mito de las Valquirias, la cual tendrá su relevancia a medida que avancemos en el juego.

 

 
 

En aspectos jugables, las batallas se desarrollan mezclando la acción real con las luchas por turnos. Dispondremos en cada misión de “X” miembros en nuestro escuadrón, y “X” objetivos que cumplir, desde eliminar unidades u objetivos especiales, a llegar a una parte concreta del mapa utilizando cualquier método necesario, incluido el sigilo. Esto añade variedad dentro de la jugabilidad de cada fase, las cuales tendrán un desarrollo similar. Dispondremos de una serie de movimientos limitados, y con ellos podremos mover a nuestras patrullas, atacar, o realizar otros movimientos desde reparar vehículos a tomar asentamientos enemigos y usarlas en nuestro propio beneficio. Cada vez que se nos acaben los movimientos (o decidamos no hacer más), será el turno del enemigo, y tendremos que esperar que acaben hasta que podamos realizar nuestro siguiente turno. Por ello, las estrategias que adoptemos tendrán que cuidar todos los aspectos posibles, no solo avanzar atacando a lo que veamos, sino también emplear medidas defensivas como muros de sacos, hierba y otros elementos, o ángulos que nos permitan realizar contraataques efectivos, siempre aprovechando las condiciones del terreno y las características de cada uno de las 5 clases de unidades que dispondremos, y que podremos ir evolucionando a medida que ganemos experiencia u obtengamos mejores armas.

 

 
 
 

Estéticamente hace buen uso de un estilo Cel Shading que emula la apariencia de los mangas y animes japoneses, y contamos con una buena banda sonora además de voces, eso sí, en inglés, al igual que los textos, algo que echará para atrás a los que no estén muy puestos en el idioma de Shakespeare, pero que por fortuna tampoco es demasiado exigente para seguir y entender la trama del juego o la parte jugable. Como aspectos más negativos, achacaría el hecho de que las escaramuzas secundarias reciclen mapas del modo historia, y quizás la continua y constante carga de diálogos y secuencias entre batalla y batalla, que pueden hacer que el ritmo se vuelva más lento de lo apetecible. Aun así, este es un juego que asegura muchas decenas de horas de duración, que no aburre en casi ningún momento, y que tiene unos valores de producción y jugabilidad muy interesantes. Puede que os sea difícil encontrarlo ahora en tiendas, pues ya han pasado unos 3-4 años desde que se publicó, pero si lo podéis jugar, es una opción más que recomendable.

Nota Metacritic: 86

Nota mía: 8

Cine: Los Otros Dos

 

 

Argumento: Dos detectives de Nueva York bastante infravalorados (y con razón) encuentran una oportunidad para subir su "estatus" dentro del departamento de policía, después de que los idolatrados heroes del cuerpo (a.k.a Samuel L. Jackson y "The Rock") hayan muerto. El problema es que no les va a ser tan sencillo como creen.

 

Opinión del Autor: 

 

 

Y después de esta gilipollez (a los 10-15 minutos), apagué la tele.

 

Nota IMDb: 6.6 (¿En serio?)

Nota Metacritic: 64 (WTF?)

Nota mía:

 

Cine: Network

 

Argumento: Howard Beale es un reputado y veterano presentador de TV al que la cadena va a despedir por baja audiencia en su programa. Al conocer la noticia, Howard anuncia en directo que dentro de una semana acabará su programa y se suicidará pegándose un tiro mientras retransmitan en directo. El inesperado mensaje de Beale sacude los cimientos de la cadena, y una serie de acontecimientos se sucederán, afectando al propio Beale y al resto de responsables del canal.

Opinión del autor: Esta película es una OBRA MAESTRA, así, en mayúsculas. Así que de entrada ya sabéis la nota que le pondré. Digo esto de entrada para que no vayáis cagando leches a ver el número y luego cerréis el navegador. Ni hablar. Quedaos a leer toda la maldita entrada u os arrepentiréis. Network (me ahorro la estúpida coletilla de “un mundo implacable” que le dieron aquí) es posiblemente la mejor película sobre periodismo que se ha hecho jamás, y si no, una de las mejores, pero bueno, la mejor que yo recuerde, segurísimo. No en vano está rodada por el gran Sidney Lumet, director de peliculones como “Tarde de perros”, “Serpico” o “12 hombres sin piedad” (apuntáoslas en vuestra lista de “películas que debemos ver antes de morir”), con un guión de Paddy Chayefsky (ganador de tres Oscars, uno por esta cinta), e interpretado por nombres Peter Finch, Faye Dunaway, William Holden o Robert Duvall. Con este plantel, a todo buen aficionado al cine se le pondría dura a la mínima, y no es para menos.

 

Como ya dije antes, la historia arranca con el mensaje de suicidio que declara Howard Beale (Peter Finch) en directo, lo cual es una auténtica bomba para manteneros enganchados desde el principio. Lo que viene a continuación es una enrevesada sucesión de hechos y decisiones que lleva a preguntarnos lo que seguramente muchas veces nos hemos preguntado: ¿Hasta qué punto puedo creerme todo lo que me enseña la tele? ¿Hasta qué punto estamos sometidos, absorbidos, y condicionados por la maldita caja tonta, y las personas que están al otro lado de la cámara? Esa es la gran duda, y es una de las grandísimas proezas de Network: estamos hablando de una cinta de 1976 que nos muestra cómo la televisión de entonces, y su manera de operar, es idéntica a la actual, o si no, una versión algo más anticuada pero con los mismos cimientos, mecanismo y tejemanejes que actualmente se emplean.

El film eleva esta duda hasta el punto más álgido y casi surrealista con el personaje de Diane Christensen (Faye Dunaway), una productora de programas de entretenimiento y ficción que emplea sin ningún pudor cualquier cosa que le sirva con tal de alcanzar el éxito de la cadena de TV, y el suyo propio, incluso si para ello se tiene que recurrir a terroristas, y hasta aquí leo, porque tiene grano la cosa. Los personajes son un auténtico deleite, empezando por Peter Finch, encarando a Howard Beale; cómo este empieza con la noticia de su despido y suicidio, y progresa a través de un estado absolutamente  trastornado, por medio de alocuciones escalofriantes que te ponen los vellos de punta por lo que transmite y cómo lo transmite, y además cómo esos mismos discursos llevan al personaje de Beale a un plano mucho más inesperado, y cómo la cadena actúa en consecuencia. El personaje de Diane Christensen absolutamente fascinante también por su papel dentro de la empresa, y fuera de ella por su relación con Max Schumacher (William Holden) donde se expone hasta qué punto puede afectar la vida profesional a la vida personal de todos ellos. Y luego secundarios como Beatrice Straight o Ned Beatty, con papeles secundarios de muy pocas apariciones, pero absolutamente memorables (especialmente Beatty como el presidente del consorcio dueño de UBS, y el discurso que recita a Beale, absolutamente maravilloso e intenso).

 

Network es una película espectacular, increíble, excelente… No hallo suficientes calificativos. Contiene uno de los mejores guiones nunca escritos, y algunos de los discursos más intensos y significativos de la historia del cine (imaginad el discurso de Charles Chaplin al final de “El Gran Dictador”. Ahora imaginar varios de esos repartidos en la cinta). No solo eso, sino que a pesar de llevar ya más de 3 décadas y media a sus espaldas, sigue siendo fresco y actual, lo cual asusta, y lleva a replantearnos muchísimas cosas. Es una película sustentada por diálogos y actuaciones. No esperéis dosis de acción, ni misterios que intentar resolver. Nosotros somos lo que somos realmente cuando encendemos la TV y ponemos a Matías Prats o Pedro Piqueras mientras anuncian nuestro “dantesco” panorama social: meros espectadores; y como tales, vemos impotentes los acontecimientos que se suceden, nos estremecemos por lo cada vez más inhumano y descorazonador que nos parece ese mundo; uno tan feo que desearíamos apagarlo, pero no es posible, y seguimos siendo espectadores hasta el clímax final, hasta el apoteósico e inesperado, que a más de uno dejará petrificado y turbado. Esto es un gran pedazo de arte que debéis ver, sí o sí, porque apenas hay películas así en la historia, y dudo que veamos muchas más de este calibre.

 

Nota IMDb: 8.2

Nota Mía: 10

Cine: (500) días Juntos

 

Argumento: Durante 500 días vemos las distintas etapas que vive Tom desde que conoce a Summer. Ella es una escéptica sobre el amor eterno, y él cree estar seguro de haber encontrado a su alma gemela. Tom vivirá varios cambios de estado, al igual que su relación con Summer evoluciona de la manera que quizás no esperaba.

Opinión del autor: Una comedia romántica que me gusta, y casi casi, me parece imprescindible. No llega a tanto como si pudiese ser “¡Olvídate de mí!” (Eternal Sunshine of the Spotless Mind), pero casi. La principal baza en la que se apoya esta película es en la idea de que “no es una historia de amor”, sino una historia de “chico conoce a chica”, y no podía ser más cierto. Además, desde las letras iniciales la película te atrapa (pobre Jenny Beckman). Sabes que “algo” tiene.

 

La cinta está protagonizada por Joseph Gordon-Levitt y Zooey Deschanel (a.k.a la doble de Katy Perry). El primero es Tom, un chico que trabaja en una empresa de postales, y que desde el primer segundo que lo ves (reventando platos) sabes que te caerá bien. Y así es, pues Tom es un chico con el que simpatizamos pronto por su forma de ser, y en cierto modo, por esa credulidad que le embarga en lo relacionado con el amor, y que seguramente todos hemos sentido en algún momento. Deschanel por su parte es Summer, la chica de la que se enamora Tom, y al contrario que este, iremos odiándola a medida que progrese la relación. Nada de esto es un destripe, pues una de las peculiaridades de este film es el montaje y desarrollo, algo que quizás no agradará a todos, pero que tiene su particularidad. No es una historia que se narre de principio a fin, sino que iremos saltando en distintas etapas, desde las primeras semanas donde la felicidad parece completa, a los meses posteriores donde Tom empieza a sentir en sus carnes la decadencia por su compleja relación con Summer.

La película además tiene grandes momentos que seguramente hará que muchos de nosotros sintamos que nos estamos mirando a través de un espejo. Remarco especialmente la escena donde la pantalla se divide en dos mitades, una para presentarnos la “realidad” y otra las “expectativas”, y os puedo asegurar que solo por esa secuencia merece la pena un visionado. El film además es inteligente, pues no deja demasiadas cosas a la casualidad o en un segundo plano (excepto un elemento que destacaré después). Por ejemplo, el mismo trabajo de Tom es un elemento clave de la historia, un catalizador del estado emocional de Tom, y un mensaje que la película da al espectador sobre la comunicación y la sinceridad.

 


En definitiva, este film es muy recomendable de ver. Es divertida sin olvidar ese punto dramático que además cala muy bien, porque seguro que todos lo hemos vivido en algún momento. Esa misma cercanía y cotidianidad es lo que enaltece este film por encima de otros recargados de absurdas escenas de situaciones embarazosas y poco creibles, y estructuras típicas que a los quince minutos ya sabes cómo acaban. Esta no es la “típica” comedia, ni sabes cómo acabará realmente, amén de vapulear en verosimilitud. Como dije, puede desconcertar un poco su montaje y, sobre todo, el principal fallo del film a mi modo de ver, la manera en la que desaprovecha a los actores secundarios, los cuales la mayoría aparecen muy pocas veces, siendo McKenzie (Geoffrey Arend) como compañero de trabajo de Tom, el que más minutos recibe, y otros como Paul (Matthew Gray Gubler) y sobre todo Rachel (Chlöe Grace Moretz) con contadísimas apariciones, especialmente destacable esta última, que con apenas cuatro escenas se come a sus compañeros de reparto. Si queréis pasar una tarde de cine ligerita pero con una buena cinta, esta es una buena elección, sin duda.

 

Nota IMDb: 7.9

Nota Metacritic: 76

Nota mía: 8