Cine: The Raid

 

Argumento: Un grupo de asalto de la policía acude a un edificio habitado por un capo de la droga sin escrúpulos y sus lacayos. Lo que iba a ser una rápida operación de detención, se convertirá en una trampa mortal para los agentes.

Opinión del autor: The Raid (y como en otros casos, me niego a nombrarla con el patético título en castellano, propio de un telefilm de domingo por la tarde) se trata de un film de Indonesia que para describirla mejor solo necesita una sola palabra: Acción. Una montaña rusa de adrenalina, situaciones límite, tiroteos, golpes, y peleas espectaculares conducidas principalmente por Iko Uwais, actor principal del film y experto en artes marciales de dicho país. El argumento es muy sencillo. 20 policías, 30 pisos que subir, y un capo esperando al final. Suena casi a argumento de videojuego, y lo cierto es que el film no hace gala de una mayor profundidad en ese sentido, aunque se esfuerza por esconder un par de secretos que busquen dar un sorprendente giro que no resulta especialmente efectivo porque nosotros estaremos mucho más centrados en el “cómo” que en el “qué” o “por qué”.

 

 

Y el cómo es un ritmo endiablado que inicia tras una breve introducción de presentación, casi de rigor. El asalto al edificio ocupa la práctica totalidad del film, y desde el principio se deja claro que en este film habrá violencia, habrá muerte, y habrá tensión. A medida que avance la cinta es algo que quedará muy patente. Tiroteos a bocajarro, puñaladas, huesos rotos, sangre, y mucho más. Aquí los actores se hacen daño, y los especialistas firman el testamento antes de rodar.

 

 

Algo que destacar en especial son las secuencias de lucha. Las coreografías son impecables, la violencia gráfica y el director, Gareth Evans, hace un buen trabajo con la cámara y la sucesión de secuencias, con una nitidez en los planos notable, y pese a ser móvil contantemente la cámara, esta nunca abusa de los “tembleques” o constantes movimientos mareantes. Vemos las peleas con claridad, y eso se agradece viendo otras cintas que no escatiman en triquiñuelas como estas. Las peleas físicas resultan tensas, algunas de ellas incluso prolongando su duración hasta el punto de exasperarnos (en el buen sentido), y la atmósfera que se respira continuamente es de intranquilidad por los propios protagonistas. Increíble que en un film como este donde las palabras no abundan, puedas sentir una mínima empatía por los protagonistas, pero lo hace (pero sin pasarnos). The Raid es la opción perfecta para aquellos que quieran ver acción a raudales sin tener que comerse el tarro con su guión, sino simplemente el placer por la violencia en pantalla, violencia que resulta extremadamente divertida y entretenida gracias al ritmo, las coreografías, y la atmósfera constante. El único pero de verdad es, como ya he dicho, esa superficialidad argumental.

 

Nota IMDb: 7.9

Nota Metacritic: 73

Nota Filmaffinity: 7.1

Nota mía: 9

Cine: Prometheus

 

 

Argumento: Un grupo de científicos viaja a un planeta, guiados por diversos restos arqueológicos que se han hallado en La Tierra, y que tienen en común un sistema estelar donde se halla un planeta viable para el ser humano. La expedición emprende el viaje con la creencia de que se hallarán una posible civilización extraterrestre que puede suponer el origen de la humanidad.

Opinión del usuario: Prometheus lleva mucho tiempo dando que hablar por varios factores. El primero de ellos por presentarse al mundo como una precuela de la famosa saga Alien, pero que por el contrario, no mantiene un nexo estrecho con dicha saga, sino que simplemente son acontecimientos que se dan en el mismo universo, pero con argumentos distintos. Por otro lado, teníamos a Ridley Scott al frente del proyecto, lo que suponía el regreso del padre original de Alien a su “saga” (teniendo en cuenta lo anteriormente dicho), y retornando a la ciencia ficción, género que ha dado lugar posiblemente sus dos obras más reconocidas a nivel mundial: Alien y Blade Runner. Muchos veían el resurgir tanto de la saga Alien como de Ridley Scott tras esta película, pero lo cierto es que no se cumplen ambos presagios, y no porque la película sea mala, sino porque, como ya he dicho, el nexo con Alien es muy fino, y por otro lado Ridley Scott, como director, nunca ha necesitado un resurgir porque nunca ha tropezado estrepitosamente (sí ha dado lugar a películas más flojas, pero su dirección sigue siendo impecable, y simplemente necesita una historia mucho mejor concebida). La cuestión que todo el mundo se hacían era si esta Prometheus estaría a la altura de la saga y del director, y mi respuesta ante esta cuestión es: No lo sé.

 

La razón por la que no puedo dar una respuesta concluyente es simplemente porque es demasiado distinta a la saga de la que se presupone que procede, y porque el trabajo hecho en el propio film es muy dispar. Analizando el primer punto, Prometheus solo se parece en Alien en el susodicho universo común que comparten. Todo lo tratado en la película es distinto, los entornos son muy distintos, e incluso el género de la propia película es distinto. Mientras que los anteriores se centraban en el terror, la acción, la supervivencia o la violencia gore, en Prometheus tenemos un poquito de todo, pero sin destacar ninguno de estos factores en especial. El verdadero adjetivo para definir Prometheus es el de “intriga”, algo que quedará patente desde la primera escena que abre el film, y que nos deja cuestiones que, si no sois suficientemente despiertos, podéis pasar por alto. Todo lo relacionado con el planeta que visitan, la supuesta civilización que buscan, lo que encuentran, el comportamiento de algunos personajes y otros factores determinantes de la trama, engloban en su máxima expresión el sentido de “intriga”. Prometheus es un cúmulo de preguntas a medida que avanza la trama, fruto de un guión que, como notaréis a medida que surjan estas cuestiones por sí solas, es el punto más flojo del film, e incluso el mayor lastre inclusive para posteriores secuelas.

John Spaihts y Damon Lindelof son los autores del libreto, y a mí me daba miedo esto. El primero es padre de la olvidable e incluso risible “La Hora Más Oscura”, y el segundo ha intervenido, entre otros proyectos, en la serie de TV “Perdidos. Temblores, y no es para menos. Aquí, desgraciadamente, no logran ninguno de los dos redimirse de sus pecados. Si tenemos que incluir Prometheus en la saga “Alien”, se trata sin duda de la cinta más ambiciosa a nivel argumental, e incluso puede pecar de un tanto pretenciosa en su oferta, pero no es ni mucho menos criticable por querer tratar temas tocantes a la filosofía o el conflicto de creencias, como la lucha entre la fe en Dios y la ciencia, la relación entre creadores y creaciones, o establecer su propia teoría de la evolución. Temas complejos pero que pueden dar mucho juego, y que en Prometheus se quedan en intenciones sin satisfacer, bien fruto de incoherencias o por falta de datos o respuestas que de verdad se necesitan para aportar mayor sentido a la trama. Estas faltas, sumado a momentos de auténtico despropósito por parte de algunos personajes, situaciones forzadas, y agujeros por doquier, dejan al guión a la altura de un queso gruyere caducado.

 

 

Por el contrario, Prometheus rinde mejor en el terreno que Ridley Scott realmente sabe manejar, que es la dirección del film. La fotografía y los efectos especiales ayudan a contribuir a un desarrollo que a nivel rítmico es impecable, al visual una gozada, y el desarrollo está bien ajustado para combinar todo tipo de momentos, unido a una constante tensión a caballo entre la incógnita y el miedo a lo inesperado. Los personajes son harina de otro costal, que van desde lo ambiguamente genial (Fassbender), a lo funcional (Noomi Rapace), intrascendental (Logan Marshall-Green), o rematadamente estúpido (Sean Harris, Rafe Spall). No hay un equilibrio, y en algunos casos, sus actuaciones serán motivos de numerosos debates. Esa irregularidad no es buena, más aún cuando algunos de esos nombres pueden dar más de sí. En el caso de otros, tienen una losa pesada en forma de comparación, como será el caso de Rapace y su personaje Elisabeth Shaw, como una suerte de Ripley ocasional.

 

 

Largo y tendido se podrá hablar de Prometheus, y muchas cosas me callo en esta opinión personal para no “joderos la gracia”, porque si empiezo, no acabo hasta mañana, y cuando acabe, lo habré soltado todo. De todos modos, tenemos los «comentarios» para toda clase de debates (gustoso de entablarlos, pero recordad avisar de los SPOILERS. El balance que me deja Prometheus es de ligera decepción, aunque satisfacción en determinados campos. Por un lado, Ridley Scott demuestra que sabe rodar muy bien, y que la ciencia ficción es una ex amante que no debió abandonar tan a la ligera; pero por otro, Scott debe encontrar mejores guionistas, o al menos involucrarse un poco más en los escritos para anteponer la cordura a las millares de pajas mentales que inician sus lacayos Spaihts y Lindelof (sobre todo este último, que la fama le precede). Hay que decir que, en beneficio del guion, Prometheus es atrevida y con mayor profundidad que la mayoría de Sci Fis, pero altamente fallida, lo cual no compensa. Como producto de entretenimiento no decae en ningún momento, y te mantiene intrigado por todo lo que se encierra en la trama (pese a sus numerosas lagunas e incoherencias). Es un film polémico, de cuestionable calidad en determinadas áreas, y que no dejará a nadie indiferente. El tiempo dirá, y quién sabe si la recién anunciada secuela arreglará algunos estropicios de esta primera entrega. Puede ser el balón de oxígeno necesario, o la última piedra en una tumba a medio cavar.

 

Nota IMDb: 7.6

Nota Metacritic: 65

Nota Filmaffinity: 6.4

Nota mía: 6