Canción de hielo y fuego: Danza de dragones

Ya he terminado Danza de dragones, la quinta novela de Canción de hielo y fuego, de George R.R. Martin.

Ya lo he terminado y cada página que me acercaba al final menos ganas tenía de que finalizase. Porque está muy bien, desde luego, pero sobre todo porque son otros cinco o seis años de espera hasta el siguiente libro, y ya estoy deseando leerlo. Empiezo a comprender a Annie Wilkes de Misery y eso no puede ser sano.

Porque esta quinta novela recupera el brío de la tercera, posiblemente la mejor hasta esta, y que había decaido bastante en la cuarta. Al menos esa fue la impresión que saqué al leerla en su momento.

También es cierto que cuenta la historia de los mejores personajes como son Tyrion Lannister, Daeneris Targaryen, Jon Nieve y Arya Stark, junto a otros de gran importancia como Stanis Baratheon, Cersei Lannister, Theon Greyjoy o Bran Stark.

En general la novela está muy bien equilibrada y, a pesar de sus 1.164  páginas, se hace muy corta.

Ya, con más de mil páginas parece increíble que se haga corta pero es así. La clave es que el autor tiene cosas que contar, no alarga la saga como una forma segura de pagarse los caprichos, y tiene mérito porque van más de cinco mil páginas, podría perfectamente caer en una rutina repetitiva hasta el final.

Pero eso no sucede ni por asomo y ante los ojos se despliega un enorme tapiz de planes e intrigas que raramente salen como se espera, llevando por otros derroteros completamente distintos e inesperados a los personajes, algunos de los cuales pagan muy caros sus errores.

Porque en la novela hay muertes de personajes importantes para la saga, dudas sobre si lo que has leido y que no te puedes creer es realmente así y si es definitivo (y te quedas con las ganas hasta el siguiente, maldito sea),  cambios en el equilibrio de poder y la caída de varios personajes importantes. Incluso Varis, la araña, muestra sus cartas, para desgracia de algunos.

Además tiene algo que me encanta y que se da en pocas novelas de fantasía y es el tratamiento del entorno y de la ambientación.  Así, Poneinte es un continente y te lo crees, que es un continente del tamaño de un continente y eso pasa muy poco. En la mayoría de las novelas terminan los autores encontrando fórmulas con las que se puedan mover rápido de un sitio a otro, generalmente teleportándose. Parece que las distancias fueran un problema para que los personajes estén donde el autor quiere para que pase lo que tenga que pasar y la sensación final es que es poco más que una comarca.

Aquí, no, es un universo muy rico que en este libro abarca desde la bahía de los esclavos al otro lado del mar angosto hasta el muro, desde Invernalia al norte hasta Lanza del sol en Dorne, al sur. Decenas de localizaciones distintas con sus propias caractarísticas que dan una sensación de verosimilitud que enriquece mucho la novela. Además, los viajes no son nada, pero que nada, seguros por lo que las distancias no se hacen precisamente aburridas. El turismo es una afición corta y destinada a la desaparición.

Poco más que decir, la novela se divide en episodios dedicados a cada personaje, la historia de todos ellos es apasionante por sí sola pero forma un entramado como parte de un todo mayor que hace al lbro de una calidad extraordinaria y como siempre, tiene de todo, en su justa medida y sin dejar de ser original e imrevisible, que no incoherente, sino al contrario.

La única pega, son de largo más de 30 personajes y referencias a hechos ocurridos en los anteriores libros, por lo que no es una novela con la que introducirse en la saga. Si no has leído los anteriores, enhorabuena, tienes una de las mejores sagas que leerás en tu vida esperándote. Sí solo te queda este, de cabrza qque los 38 € que cuesta la edición de rústica te parecerán baratos antes de llevar 100 páginas.

Un apunte, la serie de televisión es una adaptación extraordinaia, a la altura de la adaptación de Peter Jackson de las novelas de El Señor de los anillos, pero en cómodos episodios de una hora. Y la novela, Danza de Dragones, está nominada a los premios Hugo (los considerados Oscar de la ciencia Ficción), como sus anteriores novelas. George R.R. Martin ya tiene dos.

Saludos fremen.