Las nuevas series: Revolution

Este año muy pocas de las nuevas series tiene planteamientos fantásticos o de ciencia ficción. Entre estas, la más esperada es Revolution. Quizá porque el productor es J.J. Abrahams, el cual, a pesar de que sus dos últimas series,  Alcatraz y Undercovers, se candelaron en la primera temporada, tiene una carrera plagada con algunas de las mejores series y películas de los últimos años, como Alias, Perdidos o Fringe, en cuanto a series, y Super 8, Star Trek o Misión Imposible III entre las películas.  

Sin embargo, el creador de la serie es Eric Kripke, creador a su vez de la estupenda e infravalorada Sobrenatural, que se asoció con Abrahams y Favreu (Iron Man) para sacar adealante la nueva serie.

El planteamiento de Revolution es sencillo. Un día se va la luz en todo el mundo y ya no vuelve. 15 años después siguen sin encontrar a quien cortó la luz y el mundo ha cambiado muchísimo.

A partir de aquí, el planteamiento abre un sin fin de posibilidades. Para empezar, no han vuelto exactamente a la edad media, sino que se parece más al oeste americano. Tienen los conocimientos del hombre del Siglo XXI pero están en las condiciones de la edad de piedra.

Por otro lado, parece que el padre de la protagonista sabe qué pasa y hay un general de las milicias que también quiere saberlo. Si puede hacer que la luz funcione, dominará el continente y después el mundo, por lo que está muy interesado en encontrar al padre.

El piloto, si bien me pareció que tocaba unos cuantos tópicos de los futuros post apocalípticos, está rodado con muy buen ritmo y mantiene el interés.

En cuanto a la parte negativa, los personajes son bastante planos pero el motor del episodio son más los acontecimientos que los personajes.

En cuanto al futuro que presentan, es un appcalipsis más bien limpito y bien aseado, más en la línea de "El cartero", la película de Kevin Costner basada en la novela de David Brin, que en la de Mad Max. En ese aspecto, el entorno recuerda a Falling Skies o Terranova, todo muy pulcro y controlado dentro de ese descontrol que debería ser que el mundo se acabó tal y como lo conocíamos.

Viéndola, no pude evitar acordarme de Deadwood, la soberbia serie sobre el oeste de David Milch con Timothy Oliphant y Ian Mcshane o Justified de Graham Yost y Elmore Leonard con el mismo Olyphant, y cómo podría haber mejorado la serie con una visión más cruda y realista o con un enfoque más irónico.

El caso es que no hay nada de esto y termina siendo una serie entretenida con un planteamiento apasionante y repleto de posibilidades que corre el riesgo de quedarse en una persecución del malo a los hijos del bueno.

Le daré tres episodios porque el piloto es bueno y se termina en un instante, aunque la serie tiene mucho espacio para mejorar.

Saludos fremen