La marca del meridiano de Lorenzo Silva

Es la primera novela que leo de Lorenzo Silva y no llegué a él porque hubiera ganado el planeta sino porque una amiga me contó de qué iba y me picó el gusanillo.

La novela es la sexta entrega de los casos del brigada Bevilacqua (Vila) de la Guarda Civil y desde ya voy avisando que no es un problema, que no es necesario haber leído ninguna novela anterior para seguir completamente esta sin sentir que te faltan conocimientos.

La historia parte del humillante asesinato de un Guardia Civil retirado cerca de Logroño que es asignado a Vila para que vaya a intentar esclarecerlo. En el transcurso de la investigación que vertebra la novela se tratan otros temas como la corrupción policial, la prostitución, el tráfico de drogas, en el aspecto criminal.

Esto no es demasiado original pero, lo que hace que la novela tenga algo que la distingue de las demás es el realismo.

Este realismo no significa crudeza ni exageración sino que, por una parte, la ambientación de la trama en la actualidad con asuntos y eventos que transcurren en la época de la novela, es decir, el cese de la acttividad terrorista por parte de Eta, el linchamiento de Gaddaffi, la crisis, la bajada de sueldo a los guardias civiles, todo ello como temas de conversación tan bien integrados y tan normales que enriquecen la novela dando mayor cotidianeidad y verosimilitud a los personajes que se comportan conmo personas y no como arquetipos. Esto se refuerza con las motivaciones de los personajes, con explicaciones bien hilvanadas y plausibles sobre los motivos por los que Bevilacqua es un tipo tan legal y escrupuloso.

Por otro parte, es muy realista en el proceso de investigar un crimen. Realmente resulta asombroso que se detenga a alguien con todas las pegas, trabas e impedimentos que son el día a día de la policía. Pero con gran maestría Lorenzo Silva no se salta este proceso de comunicaciones con el juez, jurisdicciones entre fuerzas de seguridad distintas (como la guardia civil y los mossos d’squadra), la coordinación entre departamentos, entre jueces, la asistencia del secretario judical a la escena del crimen y varios detalles más muy bien contados. Y por supuesto, la cadena de mando y lo que influye. Porque Vila es brigada, es decir el grado más alto de suboficial, pero con todos los que le toca bailar son tenientes, capitanes, comandantes y eso tampoco facilita mucho el hacer lo que sea necesario. Aún así se las ingenia muy bien para llevar adelante la investigación.

Me han gustado especialmente los interrogatorios en los cuales también es convincente que confiese el detenido, sin llegar a eso tan socorrido de sacarlo de quicio hasta que pierde los nervios y suelta la confesión.

Además, Vila tiene un compenente irónico pero no amargado que dota de cierto sentido del humor a todo lo que sucede.

En resumidas cuentas, me ha gustado mucho excepto el final que me parece un anticlimax respecto al resto de la novela. Puede que sea realista pero me resulta bastante deepcionante.

No obstante, no es incoeherente y no le resta interés al libro que en general es realmente muy bueno y muy recomendable para quien quiera leer una buena novela policíaca muy bien escrita y muy interesante.

Saludos fremen.