Bioshosck Infinite: O cómo se puede ir más allá de Call of Duty

 

Bioshock Infinite es el juego que más me ha gustado desde Red Dead Redemption. En mi opinión, este último es el mejor juego de esta generación, pero Bioshock Infinite me ha gustado casi tanto como este.

Estamos hablando de un shooter en primera persona. Pero donde los otros shooters se van a los tópicos de conflictos actuales, hace unos años segunda guerra mundial, Bioshock se erige en secuela espiritual del Bioshock original y deja la ciudad sumergida de Rapture para irse a la ciudad flotante de Columbia a principios del siglo XX.

Allí una especie de Robur mesiánico, Comstock, ha creado una sociedad casi perfecta en la que, como la democracia griega, se sustenta sobre las espaldas de los cuasi-esclavos, negros e irlandeses.

La ambientación es simplemente apabullante con un colorido y un detallismo enorme acompañado de juegos de luces y sombras, efectos de partículas de altísima calidad y unas texturas deatalladísimas en casi todos los casos. Vaya por delante que, aunque lo jugué en el PC en modo ULTRA y obviamente es superior a las otras versiones, la versión de consola también tiene muy buenos gráficos, pues se apoyan más en un diseño maravilloso que en millones de polígonos.

El objetivo parece que es entregar a la chica y tu deuda quedará saldada. Es tú, es Booker DeWitt, detective de Pinkerton que llega a la ciudad a por la chica y se ve convertido en el falso pastor y odiadoy perseguido  por todos.

Más o menos esta es la temática y la historia que rige el juego hasta un poco menos de la mitad en que lo cambia todo.

La chica de la que se habla es Elizabeth, a la que rescatas en un primer momento y que es uno de los personajes femeninos más inteligentes y encantadores que se hayan programado nunca.

Quizá haya que hablar ahora de la IA. Cuando empiezan los combates descubres en qué estuvieron los programadores aprovechando los meses de retraso.

Los enemigos te flanquean, tienden trampas, unos se abalanzan sobre ti mientras que otros te disparan de lejos, se cubren, te persiguen, atacan en grupo y no de uno en uno, en general actúan de forma bastante inteligente, de los que más he visto nunca. Sin ir más lejos y por comparar con otro juego, la inteligencia artificial de Bioshosck Infinite está a tal distancia que coge la de Crysis III y le enseña a comer la papilla con cuchara.

Aún así, algún fallo sí he visto, por ejemplo en el sanatorio psiquiátrico, si salías de la habitación no te seguían los enfermos rabiosos que un paso más allá quería plancharte el cráneo.

La inteligencia de Elisabeth, encima, es mucho más avanzada.

En cuanto a la mecánica de juego es un shooter mucho más variado que la gran mayoría. Por ejemplo, Crysis III (pero vale Call of Duty o Battlefield III), tienes una serie de armas y te vas cargando enemigos. Además tienes el traje que te permite desaparecer durante unos segundos y disparar con el arco para que no te detecten. Y así casi todo el juego.

Aquí tienes versiones de las armas de siempre, ametralladoras, escopetas, pistolas, lanzagranadas,lanzacohetes, rifle de francotirador,etc, por otro lado tienes los vigores que te permiten lanzar rayos eléctricos, lanzar a la gente por los aires escudarte y devolver los disparos, lanzar bolas de fuego, golpear como un tornado, lanzar y arrastrar a la gente y poseerlos, así como a las máquinas.

Hasta aquí ya salen muchas combinaciones de ataques pero, además, sin ser un entorno realmente abierto, sí que son zonas muy amplias y que dan muy bien el pego de libertad cuando se utiliza el skyhook un gancho que permite saltar a los raíles que conectan por el cielo los distintos niveles y que permiten atacar desde distintos sitios, amén de desplazarse, claro.

Además, Elisabeth trae a través de los “desgarros” que causa en el espacio-tiempo elementos que pueden ayudar, desde torretas a armas o botiquines.

Todo esto hace que sea muy divertido pelear porque hay muchas formas y como los enemigos son inteligentes, son aún más disfrutables

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Pero si bien la mecánica del juego está realmente bien. Lo mejor es la historia.

La mayoría de los shooter tienen una historia de compromiso para justificar porqué pegar tiros a todo lo que se mueva. Aquí no. La historia es lo principal.

A partir de cierto momento empiezan los desgarros en serio por parte de Elisabeth que pueden transformar la realidad y de hecho lo hacen, cambiando la historia.

Es a partir de entonces cuando necesitas seguir avanzando para  conseguir detener (o matar) a Comstock y a la mierda con eso de entregar a la chica.

O eso es lo que parece.

La historia se desarrolla de al forma que lo que sería el final en cualquier otro juego aquí no es más que un prólogo para el verdadero final, que se revela después de la mejor bvatalla en que defiendes un dirigible contra oleadas y oleadas de enemigos, barcazas voladoras y tres dirigibles, aunque cuentas con cierta ayuda.


Entonces llegas al final, un final que te resuelve muchas de las dudas pero que más vale que hayas  ido cogiendo todos los voxáfonos que hayas podido porque complementan a las explicaciones y aún así surgen dudas.

No obstante, es un gran final, que da una explicación que satisface bastante porque entiendes muchas cosas, que es posible que alguna lagrimita se escape (sí, en un videojuego, asombroso ¿eh?), y que te hace replantearte muchas cosas.

Aviso para navegantes. Despúes de los créditos hay una pequeña secuencia que merece la pena verla.

El juego no es perfecto. A los pequeños problemas de IA que comentaba antes se une el mal endémico de los shooters en general: Las superestructuras.

Puedo haber pulverizado a un Handyman que, con el mismo arma, disparo a la ventana de cristal y no se rompe. Resta inmersión en el juego cuando las estructuras más frágiles aguantan lo que le eches.

 

Salvo esos pequeños detalles, en general es un grandísimo juego, recomendable a todo aquél que quiera disfrutar de una gran historia y pegar muchos tiros.

Saludos fremen.