Nacidos de la Bruma de Brandon Sanderson: La evolución de la fantasía

 

 

Durante muchos años la fantasía ha sufrido un estancamiento muy preocupante. Tolkien fue un gran renovador de la fantasía y creó un enorme, completo, complejo y fascinante universo en el Hobbit y la trilogía del Señor de los anillos, más ese inmenso compedio de historia de la Tierra Media que es el Silmarillion. Una obra de esa profundidad no se había visto nunca y fascinó a generaciones y generaciones de lectores, algunos de los cuales se convirtieron en escritores. El mismo impacto que tuvo Miguel Ángel dando lugar al manierismo, es decir alla maniera di Miguel Angel, se ha repetido con Tolkien. Y con el mismo resultado: todas ellas son obras mejores o peores pero adolecen de falta de originalidad y casi diría de entidad propia. Hay excepciones pero la sombra de Tolkien en estos últimos cuarenta años se ha visto en casi cada obra.

Hace poquitos años, apenas ocho, surgió una escritor que no renegaba de lo anterior pero que no quería quedarse ahí. Brandon Sanderson lanzó una primera novela, Elantris, que es un cambio importante con respecto a todo lo anterior. Pero de Elantris ya hablé en la entrada sobre las diez mejores novelas de fantasía de todos los tiempos, así que vamos a lo que ha seguido haciendo.

A Sanderson le han dado el encargo de continuar con una magna saga como es "La Rueda del Tiempo", de Robert Jordan para ponerle el final que el escritor hubiera querido pero que no pudo antes de fallecer.

Paralelamente lanzó su propia saga de fantasía. Un autor con una primera obra universalmente aclamada corría el riesgo de ser autor de una sola obra. Afortunadamente ya voy adelantando que no es el caso.

Brandon Sanderson toma un tema muy típico en la Fantasía, la del tirano que domina todo y el héroe que es el elegido para salvar a todos los sometidos por él. Típico y tópico como pocos, además hay magia y criaturas malvadas y un señor oscuro.

 Espeluznante lo típico que es y los millones de veces que lo hemos leído.

Afortunadamente nada es lo que parece.

 

Son tres novelas escritas con mucha inteligencia. Si los protagonistas parecen muy inteligentes y tienen maravillosos planes, sus oponentes no lo son menos y raro es el plan que sale bien pues todos juegan sus cartas con gran maestría, con lo que la novela no deja de sorprender e intrigar.

Además, no hay nada de relleno, son tres libros de más de 700 páginas cada uno pero todo tiene su razón de ser. Es una evolución en la fantasía tolkeniana cogiendo el concepto de elegido y héroe y a partir de ahí llevándolo mucho más allá, tanto es así que cuando termina no se parece en nada a una novela clásica de fantasía, pero, en cambio, es una de las mejores trilogías de fantasía que se pueden leer.

 

 

El primer libro, El imperio final,  cuenta la historia de unos ladrones que encuentran a una chica con mucha suerte. Son Skaa, es decir, humanos sin ningún derecho al contrario que la nobleza que obedece al Lord Legislador, pero tienen algo que no debería, poderes mágicos (alomancia en este caso) que se supone que solo pueden tener los nobles.

La magia aquí no es la carta de todo vale que usan la mayoría de los autores, hay distintos poderes definidos por los metales que un alomántico puede consumir y su cuerpo quemar. O bien es un brumosos y solo puede tener un poder (fuerza, sentidos muy desarrollados, etc) o puede ser un nacido de la bruma que puede quemar todos los metales y por tanto tenerlos todos. Además los metales van por parejas dando poderes que se contraponen. Es fantasía, pero con unas reglas que luego llevan a especular de una manera muy similar a la ciencia ficción, porque tienen esas reglas y aunque se utilicen de formas muy imaginativas e ingeniosas, siempre están sujetos por esas reglas.

A partir de ahí, el libro narra la lucha contra el malvado Lord legislador que lleva mil años dominando el mundo desde que llegó al Pozo de la Ascensión y tomó los poderes que allí había.

Narrado de una forma muy amena, con unos enfrentamientos espectaculares debido a los poderes de la alomancia y al talento para contar una pelea de forma muy clara y con mucho ritmo, Brandon Sanderson se carga unas cuantas reglas básicas.

 

 

Atención, a partir de aquí hay algunos spoilers bastante gordos.

La primera, el protagonista del libro, que es el héroe, no debería morir (aunque ya pasó en juego de tronos) y, desde luego, no debería morir antes de terminar su misión.

Tampoco debería matar al malo uno de los personajes secundarios y en el primer libro de la trilogía ¿Y qué hacen en los dos siguientes, contarse batallitas y felicitarse por lo buenos que han sido?

 Por último, tampoco debería reaparecer el héroe muerto al tercer día para animarles, teniendo en cuenta que realmente no es más que una criatura, un kandra, que cuando se come los huesos de alguien puede recrearlo con la misma forma y aspecto, para infundir valor a las tropas.

El resultado es que cambia las reglas de los libros de fantasía clásicos y prepara el camino para lo que vendrá.

 

 

El segundo libro, el Pozo de la ascensión, es una de las mejores segundas partes que he leído. Esencialmente cuenta el qué pasa después. El gran héroe ha muerto y el gran villano ha muerto, no sin decir algo así como no sabéis lo que habéis hecho insensatos, el mundo está condenado.

En este momento no importa mucho pero lo que sí es curioso es ver cómo los buenos, que han ganado, deciden seguir las ideas democráticas que tiene el nuevo rey, Elend, y crea una democracia parlamentaria. Es bastante gracioso ver cómo le salen las cosas, en dos pinceladas, se encuentra con tres ejércitos a las puertas de la ciudad y en una votación pierde la corona.

Las intrigas palaciegas y las tácticas ganan bastante, además, empieza a haber pistas de porqué el mundo es así, con las plantas de color marrón y nubes de cenizas, así como unas brumas que lo invaden todo durante la noche.

Finalmente, con la ayuda de la mujer que mató a Lord Legislador, Vin, una poderosísima nacida de la bruma, recuperará su trono y el de los tres ejércitos que le atacaban, gracias a la fuerza y dejando para más adelante las ideas democráticas porque en ese momento necesitan un liderazgo, más con lo que han descubierto que no es otra cosa que el anterior villano quizá no lo era tanto y se dedicaba a intentar proteger a su pueblo de "La profundidad", algo que no saben qué es pero contra lo que no se había podido luchar y que hace mil años estuvo a punto de terminar con el mundo, hasta que el lord Legislador lo derrotó, pero condenó al mundo a una media vida al reclamar el poder para él en lugar de liberarlo como viene en las escrituras.

Cuando consiguen dar con el Pozo de la ascensión y Vin se encuentra con que puede tener el poder de un Dios o liberarlo, decide liberarlo y desde ese momento sospecha que algo no va muy bien, pues el mundo no se ha arreglado maravillosamente sino que sigue igual. o per, a pesar que ha hecho lo contrario que hizo el Lord legislador.

En la novela hay bastantes cambios respecto a los cánones. Amenazas místicas siempre ha habido pero aquí vamos descubriendo con los protagonistas hechos que desconciertan bastante, como que las brumas ahora empiecen a matar o que las escrituras que cuentan la historia, sin embargo, no coinciden con lo que encuentran escrito en metal en algunos lugares. Así como la influencia de la amenaza mística vuelve a estar bien delimitada, aunque al principio no esté claro, porque, a la manera de una novela de detectives, las claves están en el libro pero la llave para comprenderlas se va descubriendo poco a poco al tiempo que los protagonistas.

 

 

En la tercera parte, el Héroe de las eras, el mundo se va al garete. Está claro que la liberación de los poderes ha sido un desastre y que esa energía, que tiene un nombre y se denomina Ruina, en contraposición a Conservación, está destruyendo el mundo. Las brumas siguen matando a una parte de los que se exponen a ella, la ceniza cae como una nevada tapándolo todo y cada vez hay menos sitios donde se puede cultivar. A esto se une que el ahora emperador Elend tiene que terciar con los dirigentes de varias ciudades que no entienden de su magnánimo liderazgo por muy razonable que se muestre. En cinco sitios hay depósitos que el Lord legislador, otrora villano y ahora redescubierto como líder preocupado porque Ruina quedara libre, ha dejado con conocimientos y muchos víveres con el fin de que la humanidad pueda resistir un poco más y quizá derrotar a Ruina.

El fin se acerca cada vez más pero con unos cuantos giros magistrales se consigue escapar del golpe mortal hasta el enfrentamiento fnal entre Ruina y Vin con el poder de conservación, dos poderes que se equilibran y porque Ruina no tiene poder suficiente para destruir a Conservación y Conservación no puede destruir a Ruina.

En un momento de la trama se descubre que la creación de la humanidad es debida a un pacto por el que Conservación podría crear unas criaturas, los humanos, con el talento de crear y de destruir, y a cambio Ruina podría destruir el mundo cuando llegara su hora.

En un brillante pirueta final, se consigue un final feliz de lo más satisfactorio porque, a pesar de los sacrificios (y los hay a mansalva) todo está explicado y todo encaja.

Muy, muy recomendable.

 Saludos fremen.