El libro final de La Rueda del Tiempo: Un recuerdo de Luz

En 1990 Robert Jordan contó una historia de una extraña mujer de rostro intemporal y misteriosos poderes acompañada de un guardián que llegaba a una pequeña aldea y terminaba yéndose con tres chicos muy especiales y dos chicas que podrían ir con ella para recibir una educación adecuada a su talento. Extraños presagios se sucedían en el mundo y esos chicos tenían la clave para detener lo que se avecinaba.

Nadie podía prever que esa historia duraría veintitrés años, que superaría la muerte de su autor y que daría lugar a una de las más largas y asombrosas sagas de fantasía.

La saga ha ido avanzando hacia el final anunciado ay en el primer libro en que el Dragón Renacido se enfrentaría al Oscuro en el fin de esta era. En este libro por fin sucede esto y también se cierran la gran mayoría de las historias abiertas que aún quedaban.

 Cuando por fin llega el final es interesante mirar la evolución de los personajes, como los tres chicos Rand, Mat y Perrin se han transformado paulatinamente en lo que será necesario para afrontar esta batalla final, como tres aldeanos se convirtieron en el Dragón  Renacido, el Príncipe de los Cuervos del Imperio Seanchan y en Señor de Dos Ríos/Manetheren. Como esas alocadas muchachitas se convierten en la Sede Amyrlin (la dirigente de las Aes Sedai) y una de las más poderosas Aes Sedai. Y todo esto de forma progresiva y natural, creciendo y cambiando conforme el entramado de la historia se iba tejiendo.

 Durante todos estos años se han presentado decenas y decenas de personajes e historias creando además dos pueblos de gran originalidad y complejidad como son los Aiel, fieros guerreros que viven en el desierto con una filosofía de vida y del honor completamente distinta y que es magistralmente reflejada en los libros, algo bastante difícil en mi opinión pero de lo que Robert Jordan resuelve con nota. El otro pueblo son los Seanchan, un pueblo seguidor de una antiguo emperador que unificó todas las tierras del continente donde transcurre todo y de otro continente donde envió a sus tropas. Luego el emperador cayó y la conexión entre los dos continentes se perdió, hasta que aparecen de nuevo reclamando las tierras en nombre del emperador actual Seanchan, representante del antiguo. También tienen sus propias características muy bien contadas y es una sociedad basada en castas de manera absoluta. Muy distintos a las naciones principales de la historia,  al principio aparecen como enemigos totales y lego las cosas van cambiando conforme se acerca este último libro.

Cuando Robert Jordan falleció en 2007 dejó la saga inconclusa pero, sabiendo que tenía una enfermedad incurable y mortal, no quiso dejar a la legión de lectores que llevaban años siguiéndole, primero como escritor de novelas de Conan y después los que le apoyaron en su monumental saga, sin saber cómo terminaría la historia. Realmente es algo digno de todo elogio porque en esos momentos en los que luchas por cada aliento que tienes, que tu vida se acaba, que creas en lo que creas, NO SABES si hay algo más allá y ves que cada día puedes menos que el día anterior, que tus días se terminan y que vas a morir, se acordó de sus fans y le importó no dejarlos colgados. Pensó que era importante que su historia tuviera un final y se molestó en escribir el final de la historia y dejar todo tipo de notas grabaciones e indicaciones para que se pudiera terminar la historia como el quería. No podría escribir los últimos libros pero la historia tendría SU final.

 AL fallecer, la viuda y editora de Jordan buscó un autor que pudiera terminar la obra de su marido y se fue al mejor nuevo autor de fantasía que había surgido en muchos años: Brandon Sanderson.

Dos años antes de fallecer Brandon Sanderson había publicado su primera novela, Elantris, que había cosechado un merecido éxito y reconocimiento por parte de crítica y público y había publicado las dos primeras novelas de su trilogía Nacidos de la bruma que habían cosechado un éxito inmediato y fulgurante. En todas ellas Sanderson cogía los clichés del género, los utilizaba, los superaba y les daba la vuelta de forma ingeniosa y muy lógica.

Le ofrecieron finalizar la Rueda del Tiempo y después de meses de estudiar los materiales dejados por Robert Jordan vio que la tarea era monumental y finalmente dividió el final en tres libros.

Este último empieza con todo listo para el enfrentamiento final entre los que siguen al Dragón Renacido y el Oscuro y sus huestes. Más de novecientas páginas de lucha es para echar atrás a cualquiera. ¿Cómo puedes hacer interesante u original una batalla  durante esa enorme cantidad de tiempo?

Muchas veces se ha visto que el enfrentamiento final se resuelve en un momento y lo importante ha sido el viaje y todo lo que ha pasado hasta llegar hasta allí.

Pero aquí no es así. El final es épico, apasionante, sorprendente y con giros de guión originales y sorprendentes. Es una batalla sin cuartel en la que se echa todo el resto porque no hay un mañana, con estrategias contadas con una extraordinaria claridad expositiva y que introducen aún más en la acción, duelos individuales, colosales batallas de miles de humanos contra decenas de miles de criaturas, traiciones muy ingeniosas, trampas sutiles y bien pensadas, contra estrategias, falsos repliegues y el enfrentamiento místico entre Rand y el Oscuro.

Esto último suele ser lo más pobre y de hecho al propio Sanderson en Nacidos en la bruma es de lo que más flojo le queda, y eso que no resuelve mal, pero aquí se ha salido. Ha conseguido hacer que ese duelo de voluntades llegue al lector mostrando las consecuencias de qué pasaría si ganara uno u otro y dando por fin un buen uso a Callador, la mítica espada de luz que tenía tremendos fallos de diseño o eso parecía.

En esas casi mil páginas se cierran muchas de las tramas que se habían abierto en estos veintitrés años, algunas de forma un tanto precipitada y otras muy bien, pero la novela en general es altamente satisfactoria y un broce de oro a la saga, con el final como decía antes, escrito de su puño por el propio Robert Jordan que cierra una maravillosa saga.

A quien no haya seguido la  saga, que ni se lo plantee, la historia en general está muy bien y es muy entretenida, pero se va a perder quienes son los personajes, porqué actúan así y seguramente lo dejé al poco por sobresaturación de información.

Al que la haya seguido, que se lance a por ella. Le dará rabia quienes mueren, se sorprenderá de los actos de algunos, se reirá de algunas situaciones, generalmente con Mat, descubrirá grandes personajes como Androl y Pevara, y en general disfrutará como nunca alegrándose de leer el final y echando de menos que no habrá más libros.

Una gran saga y un maravilloso fin de la misma.

 Saludos fremen.