The Sandman Overture: El regreso de Sandman

 Los 90 fueron una década absurda y ridícula para el cómic.

Los años 80 en USA se crearon algunos de los mejores comics que se habían producido nunca, la mayoría en DC pero Marvel también tuvo varios comics de una calidad espectacular. La mayoría de ellos presentaban las historias de los héroes de siempre desde perspectivas más adultas y fue la llamada "invasión británica" la que motivó el cambio, con la considerable colaboración de algunos americanos con Frank Miller a la cabeza.

Con un éxito fulgurante y un reconocimiento sin precedentes, llegamos a los años 90. En esta época sedan casos como que el número uno de los X-Men de Claremont y Jim Lee vende la friolera de 8 millones de ejemplares.

¿Era la normal evolución, la superlativa calidad de los comics de los 80 había logrado el reconocimiento y por tanto las ventas se desarrollaron hasta este record? Estaría bien, pero no fue así.

Si los 80 era la década de los guionistas, en los 90 se dieron dos circunstancias.

 Los dibujantes pasaron a ser las estrellas del momento: Jim Lee (X-Men) , Todd McFarlanne (Spider-Man), Rob Liefeld (X-Force) Whilce Portaccio (Punisher) o Marc Silvestri (Patrulla X) eclipsaban por completo a sus guionistas y llegado el momento decidieron abandonar las majors y crear su propio sello, Image con sus propios personajes.

¿Se necesitaban guionistas? Pues no, lo importante es que los personajes fueran muy, muy duros, vistieran chulo y tuvieran montones de poses de lucha de página completa o doble página. Que fueran refritos de personajes ya creados no sé si era intencionado o falta de imaginación.

Parece una idea absurda pero el hecho es que se vendieron y muy bien, lo que hizo que toda la industria, con Marvel y DC en cabeza, optaran por héroes que sabías que lo eran porque la colección llevaba su nombre y en lo que lo importante eran que el durísimo-pero-torturado-por-su-terrible-vida héroe luchara ay matara a todo aquel que se opusiera a él, y aunque la historia fuera idiota, que fuera muy espectacular y con muchas splash pages.

La otra cosa fue que se fijaron en los comics como material para especular. Los comics empezaron a venderse en bolsas de plástico free-acid y no se abrían o perdían su valor.

En medio de esa pesadilla para el lector de comics que se había iniciado con joyas como los X-men de Claremont y Byrne-Romita, Los nuevos Titanes de Wolfman y Pérez, Crisis en Tierras Infinitas, Daredevil de Miller, Born Again, Watchmen, Dark Knight, Batman Año Uno, Superman de Byrne, 4 Fantásticos de Byrne, se encontraban con joyas como Wildcats, Youngblood, Spawn y decenas de colecciones clónicas dentro de Image, pero siguiendo la misma línea, Batman con la espalda rota siendo sustituido por Azrael en una de las peores épocas que se recuerdan, Superman siendo asesinado para ser sustituido por cuatro Supermanes, que luego vuelve el de siempre y luego lo dividen en dos, el rojo y el azul, los X-Men en los que nunca pasa nada y no paran de meter secundarios matables, cortesía de Scott Lobdell, Spiderman con mujer, hijo que desaparece y nunca se pregunta nadie donde está, guionizado criminalmente por Howard Mackie, Daredevil convertido en una especie de tecnoluchador oscuro, y así todas las coleccións. Mientras más oscuro y violento, mejor.


Podrían ser Lobezno y los X-Men, pero no, eran una idea "original" de Liefeld.

En contraposición a esta pesadilla de historias sin sentido, en 1989 surgió Sandman. Obra de Neil Gaiman con distintos dibujantes de una calidad apabullante, Sandman es uno de los siete Eternos, el rey del Sueño y durante 75 números y tres novelas gráficas, cuenta las historias que protagoniza. Parte de Terror, parte de Fantasía, parte onírica, Sandman es el único cómic ganador del premio Hugo.

Estas historias del Señor del Sueño comienzan cuando Sandman es atrapado por un mago. A partir de ahí cada historia demostrará una imaginación, una fantasía y una reinvención de los clásicos, los mitos, y la creación de varios nuevos, como la reinterpretación de la Muerte a través de la adorable hermana de Morfeo en dos novelas gráficas excepcionales.

También crea a personajes de pesadilla como el corintio, un asesino en serie con bocas en lugar de ojos que se convierte en uno de los personajes más inquietantes.

Tras 75 números Sandman dejó de publicarse en 1996. Neal Gaiman ya sehabía convertido en un autor admiradísimo y Sandman en el mejor cómic de la década y uno de los referentes de la historia del cómic mundial.

17 años después, las cosas son muy distintas. Los comics han cambiado y, aunque la narrativa del cómic es muy cinematográfica y se piensan las historias para que encajen en recopilatorios, vuelve a haber un equilibrio entre la historia y el dibujo siendo ambos igual de importantes.

 En estas circunstancias Neil Gaiman, después de haberlo ganado todo como escritor con American Gods y El libro del cementerio, regresa a los comics y no solo a los comics. Regresa a Sandman y decide escribir el prólogo (Overture) a su obra. En una miniserie de 6 números contará qué pasaba antes de que Sandman fuera atrapado por ese mago aficionado.

El primer número está maravillosamente bien dibujado por J.H. Williams III (Promethea) con portada de  él mismo o de Dave Mckean, extraordinario portadista de la serie.

La historia es poco más que el planteamiento de la historia en que Sandman es reclamado para ir a reunirse con otras muchas versiones de sí mismo cuando iba a impartir justicia.

 En el episodio aparecen viejos conocidos de gran importancia en la historia de Sandman como el Corintio, Pumpkinhead, el blibliotecario Lucien, y dos de sus hermanos, Muerte y Destino.

La historia tiene la misma magia que siempre y deja con las mismas ganas de leer el siguiente capítulo. Va a ser verdad que por los clásicos no pasa el tiempo, aunque sea un nuevo clásico, tiene la frescura y el interés de los grandes cómics.

Sandman ha vuelto. Y es una gran noticia.

Saludos fremen.