Transistor

 

 

Transistor es la última creación de Supergiant Games cuyo anterior juego, Bastion, fue aclamado por crítica y público y apareció con éxito en todas las plataformas conocidas.

Ahora han cambiado la fantasía por la ciencia ficción Cyberpunk con resultaros un tanto irregulares.

Por un lado, la parte positiva.  La historia está muy bien, eres la protagonista que ha perdido su voz y a cambio ha ganado una espada, Transistor, que absorbe la esencia de los que mueren y los incorpora en forma de poderes, que le harán falta porque "el proceso" está atacando la ciudad.

Conforme avanzamos recorremos la ciudad en unos gráficos bastante coloridos para ser una ambientación netamente Cyberpunk, mas en el estilo de Deus Ex Human Revolution, aunque con la perspectiva isométrica, y bastantes diseños Art Decó.

¿Algún fan de Klimt?

Los diseños son magníficos pero la música no se queda atrás.

Seguramente lo más cuidado del juego sea la parte de los combates pues hay cuatro ranuras principales  asignadas a los botones del mando, con otras ranuras de apoyo y otras pasivas que actúan permanentemente. Cada una de las esencias que vamos recogiendo al subir de nivel o eliminar a algún jefe final se pueden asignar en alguna de las tres ranuras y tienen efectos distintos, por lo que es muy variada la forma de atacar. Además ela taque tiene la posibilidad de realizarlo en tiempo real o de planificar lo que se va a hacer simplemente pulsando el gatllo izquierdo. 

Contra un terrible chucho cibernético

Los enemigos son bastante variados y no son complicadísimos pero tampoco son tan sencillos como en otros juegos.

Además, no te matan directamente sino que te van eliminando las ranuras principales y tendrás que encontrar puntos de acceso para poder rehabilitarlas.

Además hay una sala virtual que sirve de antesala a distintas misiones de entrenamiento.

Por tanto, buena historia, buenos gráficos, gran banda sonora y estupendo sistema de combate.

Pero el juego tiene defectos que afean el resultado.

EL juego está vacío. EL diseño es bonito pero durante todo el juego no ves mas que a dos habitantes vivos de la ciudad, los demás por la historia han desaparecido pero es que no puedes interactuar con nada excepto terminales de información y puntos de acceso.

Los enemigos no se pueden evitar, al estilo de los viejos juegos japoneses, te saltan o sí o sí y hasta que no acabes con ellos no puedes salir de la zona que aislan. 

La historia está bien pero es absolutamente lineal, sin ramificaciones o alternativas, lo que para un juego de rol es contraproducente.

No hay exploración, es más pasillero que un Call of Duty.

Es corto, apenas siete horas me duró y yo soy lento jugando.

Según declaraciones de los creadores, no es corto, es rejugable. Vuelves a empezar con enemigos más difíciles y tú con lo que has conseguido hasta el momento.

El malo, es más duro de lo que parece

Es decir, el juego es lineal y con una historia que te ha contado todo la primeravez que juegas y quieren que lo vuelvas a jugar porque los enemigos son más duros. Pues no sé a los demás, pero a mí no me motiva nada si no voy a ver nada nuevo.

En resumidas cuentas, es corto, enemigos obligatorios, historia lineal, sin interacción apenas y pasillero.

Por tanto, sopesando pros y contras creo que es un buen juego que nos e hace pesado y que es entretenido, pero pesan sus defectos y para las siete horas como mucho que dura yo me pensaría volver a pagar los 19 € que cuesta. Eso sí, si hay rebaja ni dudarlo, porque es muy divertido y se disfruta bastante.

Saludos fremen