Wolfenstein: The New Order

Wolfenstein 3D está considerado el padre de todos los First Person Shooter. A pesar de lo limitado que hoy se pudiera considerar sigue siendo un juego divertido y en su momento fue absolutamente revolucionario. Posteriormente, aparte de una expansión, en 2001 salió un magnífico juego, Return to Castle Wolfenstein, con un multijugador un par de años después. En 2009 llegaría su secuela, titulado simplemente Wolfenstein y que era un shooter del montón.

Todo esto está muy bien para situarnos, pero lo importante es que este juego coge lo anterior y lo mejora bastante. Id Software, padres de la criatura, de Doom, de Quake y de Rage, fueron adquiridos por Zenimax, que a su vez eran dueños de un nuevo estudio MachineGames, a los que encargaron el desarrollo del nuevo juego.

Y vaya si se lo tomaron en serio.

Wolfenstein the New Order es una distopía donde los Nazis ganaron la guerra.

Para Calavera el único B.J. bueno es a la parrilla

Nosotros encarnamos a B.J. Blazkowicz, por supuesto, y en la primera hora y media de juego, en lo que en otros juegos es un bonito tutorial, derribamos aviones nazis, saltamos de un avión a otro, desembarcamos en el castillo, nadamos, escapamos de nuestro primer panzerhound, una auténtica pesadilla, escapamos de un crematorio, somos capturados por Calavera, decidimos qué compañero vive y cuál muere, escapamos, continuamos con nuestro ataque hasta que, próximos a la victoria, somos heridos muy gravemente y caemos en un estado semivegetativo que durará catorce años, hasta 1960.

14 años son muchos años

Es una gran introducción, pero no es nada comparado con el resto del juego. Una de las cosas que me han gustado es que la historia tiene sentido: Así, cuando los Nazis deciden acabar con los enfermos mentales de la institución luchas por huir de allí, luego por encontrar a la resistencia y unirte a ella, viajando para ello a Berlin. Hay secuencias de sexo, como en The Witcher. A ver si se convierten en algo normal cuando tenga sentido en la historia, como es el caso.

Junto a decenas y decenas de Nazis que iremos apiolando, a cada cuál más duro en una curva de dificultad ascendente pero muy bien medida, nos iremos encontrando con creaciones como robots, super-soldados, cyborgs y distintas muestras de una tecnología muy avanzada que iremos averiguando de dónde viene y cómo hacernos con ella para luchar contra el III Reich.

Para ello viajaremos en un submarino por Londres para entrar en el complejo y conseguir averiguar más sobre esta tecnología que luego será fundamental.

El puente sobre Gibraltar, inmigración cero estilo genocidio nazi

Robaremos un tren con ojivas nucleares en el estrecho de Gibraltar.

Iremos a la luna para conseguir las claves de lanzamiento nuclear.

London Monitor. Es tan duro como parece.

Regresaremos a Londres en uno de los más espectaculares y difíciles capítulos donde nos enfrentaremos al London Monitor.

A partir de ahí atacaremos el complejo para rescatar a nuestros compañeros y acabar con Calavera en un gran nivel final.

B.J. contra Robo-Calavera

Todo esto son 22 horas de una magnífica historia en la que hay algunos sencillos puzles, la posibilidad de utilizar el sigilo, multitud de rutas alternativas, una enorme cantidad de armas que se pueden disparar a dos manos, armas que se pueden ir mejorando, mejoras que afectan a la forma de jugar casi como  en un juego de rol.

Por otro lado, la ambientación es maravillosa y ayuda mucho a meterse en la acción. La interrelación con los otros personajes con sus interesantes historias, los recortes de periódico en que se leen noticias que contextualizan esos 14 años perdidos y también se hacen eco, debidamente maquilladas por los Nazis, de las hazañas que vuestro grupo va haciendo, los discos de música de Los Beatles y The Animals, versión Nazi, las cartas que encuentras de algunos protagonistas o las grabaciones de Ramona, la tía de Anya en su peculiar relación con los Nazis, hacen que el juego sea mucho más rico.

Arte decadente salvado por la resistencia

El juego es extremadamente cuidadoso en los detalles. En la base de la resistencia hay una columna en que están las fotos de los que han ido falleciendo y velas encendidas. En las paredes hay obras de arte de las que los Nazis consideraba arte decadente y que salvaron. En las dependencias de la comandancia hay cuadros de Rembrandt junto a enormes retratos de comandantes Nazis.

La banda sonora es magistral, realzando los momentos épicos, con una selección de canciones y piezas orquestadas muy adecuadas. Además, el juego tiene un gran doblaje por muchas voces conocidas de series y películas.

El apartado gráfico es excelente

El apartado gráfico es francamente espectacular y va muy fluido a pesar de tener una tarjeta Ati no he tenido ningún problema para jugarlo a 1080p 60h y todo al máximo. Lo mejor, de todas formas, es el sensacional diseño que luce el juego.

En cuanto a la jugabilidad, este es uno de los juegos que mejor inteligencia artificial tiene.

Hay juegos como Bioshock Infinite que tenía una gran inteligencia artificial y espacios abiertos y cerrados donde sacar partido a lo que podrían ser batallas emocionantes, pero en realidad eran bastante flojos los enemigos y no había más que una sola batalla desafiante en todo el juego.

Wolfenstein no es así. Los soldados te buscan, te detectan. Los puedes cazar en algunas ocasiones y suele ser recomendable porque son duros, te tacan, se cubren, avanzan, te flanquean, eligen distintas rutas por las que atacarte, lanzan granadas para que salgas de tu escondite. Una ayuda muy recomendable es eliminar a lo comandantes de zona porque si no dan la alarma y empiezan a llegar oleadas de Nazis. Nada que el enorme arsenal de Blazkowicz no pueda afrontar, por otro lado.

La duración del juego es bastante más que la mayoría de los FPS, a mí  me ha durado cerca de veintidós horas. Hay muchos coleccionables como en el original. El juego compensa la exploración dando nuevos modos de juego si se desencriptan varios códigos enigma, cuyas piezas están repartidas por el juego. Hay muchísimas ilustraciones. Objetos de oro. Cartas.  Una vez terminados los capítulos se pueden re-jugar. Incluso se puede jugar al Wolfenstein original si te echas a dormir en la cama con un poster de Wolfenstein 3D de la base de la resistencia.

Es un juegazo, con centenares de tiros, explosiones, puñaladas por la espalda, láseres, granadas, y todo lo que se pueda soñar de un gran FPS.

Y un arma inolvidable es la bomba de torsión. Es para verla en acción. Impresionante.

Como pegas solo he encontrado una, pero incide en la jugabilidad. Cambiar de arma no es cómodo. Tienes una rueda en la que vas girando hasta que llegas a la que quieres. Morirás más de una vez por eso. Yo terminé optando por ir directamente al arma pulsando la tecla numérica que le correspondía. A partir de ahí todo fue más sencillo.

¿Y si no lo mato?

En conclusión, para mí un candidato claro a juego del año. No creo que me lo haya pasado mejor con un juego este año.

Saludos fremen.