In memoriam: Terry Pratchett

 

Leo desde los cinco años y es algo que siempre me ha ha apasionado. Esa forma de dibujar las historias en tu cabeza es incomparable con cualquier otra expresión. El escritor describe pero eres tú quien crea los decorados. Cuenta la historia de los personajes, pero realmente cobran vida en tu cabeza. Cientos y cientos de libros después, de todo tipo, en todos estos años, ningún autor me ha gustado tanto como Terry Pratchett.

Vaya por delante que su Saga del Mundodisco es la saga de fantasía más divertida de todos los tiempos.

 

Portada de La luz fantástica, de Josh Kirby

El primer libro que leí de él en la época de la universidad fue el Color de la Magia, que me prestó un buen amigo. No había leído nada igual, personajes como Rincewind, el mago más poderoso del universo que no podía hacer magia porque tenía un hechizo tan poderoso que no dejaba sitio para nada más. Dosflores, el turista del continente contrapeso que visitaba Akh-Morpork con su máquina de retratos que tenía un diablillo dentro que dibujaba las fotos. El remedo de Conan el Bárbaro, un poco mayor y achacoso y el mundo disco en general, que viajaba a través del espacio sobre cuatro elefantes gigantes que estaban sobre la concha de gran A-Tuin, y las acotaciones a pie de página. Me reí como nunca, no era un libro referencial que simplemente parodiase la fantasía sino que era una sátira de nuestra sociedad, también de la fantasía y de muchas cosas más. Para una primera obra no estaba mal. Leí la segunda, La luz fantástica y era tan buena como la anterior.

 

Portada de Mort, de Josh Kirby

Desde entonces he leído todas las novelas de Mundodisco y muchas que no son de ese universo. El nivel en general es asombrosamente alto. Es casi un milagro escribir una novela de tanta calidad, tan lúcida y divertida como Snuff después de llevar escritas 38 novelas del mismo universo.

Lo grande de Pratchett fue siempre su extraordinaria lucidez, su forma de mirar las cosas desde un ángulo distinto, perfectamente lógico desde ese planteamiento pero desternillante desde fuera, y como lo que contaba trascendía el simple divertimento.

Críticas mordaces y divertidísimas al a religión las encuentras en Dioses Menores, pero trata la prensa, el despilfarro, la banca, la política, el cine en Imágenes en Acción, el fútbol en El Atlético Invisible, y la muerte, su mejor personaje: LA MUERTE.

Una visión inédita y original de la muerte que lo hace uno de los personajes más divertidos.

Un gran escritor, para todos los que les gusten las buenas novelas, tengan cierta tendencia friki versión fantasía y tengan un mínimo sentido del humor a continuación una pequeña selección:

Portada de Dioses menores, Josh Kirby

El color de la Magia, La luz fantástica, Mort, Rechicero, ¡Guardias Guardias!, Dioses menores, Voto a bríos, Cartas en el asunto o ¡Zas!

Solo he recomendado nueve, pero realmente creo que solo escribió tres novelas más flojas del Mundodisco: Piromides, El país del fin del mundo y Ladrón de tiempo.

De su producción fuera del Mundodisco tiene también buenas novelas, pero creo que lo mejor de su talento está ahí. No obstante, hay novelas magníficas como Buenos Presagios, escrita mano a mano con Neil Gaiman, en la que la versión de la muerte que aparece es la de Pratchett no la de Gaiman.

También me ha gustado mucho Perillán, que transcurre en el Londres Victoriano.

 

 

Las obras de Pratchett han ido más allá de la escritura. Hay tres magistrales adaptaciones del canal Sky One a televisión con sendas miniseries dedicadas a EL color de la Magia, Papá Puerco y Cartas en el asunto. Son magistrales.

Soul Music también tiene una adaptación de dibujos animados bastante más floja, interesante como curiosidad.

 

 

Además, realizó hace un par de años un documental sobre el derecho a decidir sobre la propia muerte Terry Pratchett: Choosing to Die, ganador de un BAFTA.

 

Se han hecho también varios magníficos videojuegos basados en sus novelas, todos ellos aventuras gráficas: Disc World, Discworld II y Discworld Noir, seguramente la mejor.

Uno de los más grandes se ha ido, demasiado pronto, pero su legado es magnífico. D.E.P.