Siempre he querido tener un cine

Siempre me ha fascinado el cine. Mira que hay medios para contar historias pero cuando la película es buena, cuando la contribución de decenas de personas para contar una historia confluyen, el resultado es mágico.

No sé si realmente serán las primeras películas que vi, pero sí son las primeras que recuerdo haber visto y, por supuesto en el cine.

Recuerdo siendo realmente pequeño que fui con mi padre a ver una película en sesión doble. Es decir, yo iba a ver una de Lassie u otro perrito, no la recuerdo bien, y mi padre la siguiente, que también vi y que sí me quedé con ella, era Fiebre del Sábado Noche.

También recuerdo haber ido a ver en los Cines Roma, actualmente la muy publicitada Óptica Roma, Tarzán en Nueva York. En blanco y negro y obviamente un reestreno que, por lo que fuera decidieron poner en el cine, disfruté enormemente con las peripecias de Johny Weissmuller por la gran manzana. Fueron las primeras, pero dejaron un gusanillo cinéfilo que siempre se quedó ahí. Me gustaba el cine pero con el transcurso de los años me di cuenta que dónde realmente se disfrutan las películas es en el cine.

Tarzán en Nueva York, una de mis primeras películas.

Hace unos años era asiduo a la Filmoteca Nacional. Ciclos de Billy Wilder, de John Ford o de Alfred Hitchcock han pasado ante mis asombrados ojos. Hay películas que vistas en el cine no son lo mismo que verlas en la televisión por mucho que la televisión sea buena. Así descubrí que "Con la muerte en los talones" es un peliculón cuando viéndola en casa siempre me había parecido entretenida. O la bajada por la escalera de Gloria Swanson en El crepúsculo de los dioses. Todas las películas se ven mejor en el cine pero hay algunas que no parecen la misma película.

 

Con la muerte en los talones. Es increíble lo que gana en cine.

 

Pero el cine tiene sus pegas, no nos engañemos y cada vez más. Las películas duran un suspiro en cartelera, el precio es escandaloso, las mejores butacas tienen recargo especial, la coca cola y las palomitas cuestan lo que la cesta de la compra de una semana, los anuncios duran cerca de media hora y, encima, desde hace un tiempo alternan los trailers con anuncios. Antes los trailers iban todo seguidos y preparaban el inicio de la película. Ahora parece una conexión con Tele 5. Y luego, lo peor, hay gente. Gente que entienden el cine de muchas maneras distintas, algunas bastante molesta para los demás.

 

¿Compensa por verlo en pantalla grande con sonido multicanal? Pues ahí está el quid de la cuestión. Si uan de las características clave de ver una película en el cine es poder sumergirte en su historia, las molestias previas, el coste del mismo y la gente maleducada son barreras que plantearse sin compensan o no la supuesta calidad de la película. El resultado es que cada vez voy menos al cine. Pero no me gusta menos.

En todos estos años siempre me he pasado la vida pensando que sería genial tener un cine.

Yo quería algo como esto, pero en casa.

 

El poder tener una pantalla gigante, butacas comodísimas, ver las películas con los amigos y compartir una experiencia increíble sin todas las pegas que tienen las salas comerciales. Era una preciosa idea romántica pero difícil de llevar a cabo.

El caso es que desde hace muchos años existen los proyectores pero nuestro piso tiene un salón un tanto peculiar, creado exclusivamente por el arquitecto y sus secuaces para amargarme la vida porque tiene una especie de cuadrado con un lado con forma de porción de tarta. En la parte cuadrada está el mirador. Para poder crear un rectángulo donde montar el televisor y el equipo multimedia costó un rato porque cada solución tenía sus pros y su contras. Y meter un proyector era imposible. Además, es muy difícil justificar comprar un proyector y colgar una pantalla de más de dos metros si ya tienes un buen televisor.

Pero siempre he soñado con ese cine y era verdad todo lo anterior, la televisión se ve muy bien y el sonido multicanal lo teníamos. El caso es que tenemos un buen amigo que sí tiene un proyector y ver las películas en su casa es una gozada, realmente era todo lo que quería.

Hablando con otro amigo, me hizo notar que la bolsa andaba realmente baja con valores como Telefónica o Santander con el precio más bajo de los últimos dos años.

Otros amigos me comentaron la reforma que estaban haciendo en casa y que estaban viendo los proyectores, como lo iban a colocar y como los Optoma eran de lo mejor en relación calidad precio.

Como puede verse, seré más o menos listo, pero tengo la suerte de tener buenos amigos y luego yo uní los puntos.

 

Quién me iba a decir que esto iba a influir en tener o no un proyector

 

Cogí una cantidad pequeña de dinero, investigué la trayectoria de los últimos dos años y compré acciones de Santander y Telefónica. En 20 días tenía un beneficio del 16% (los bancos están por debajo de 1% anual), así que vendí.En paralelo estuve investigando los proyectores y midiendo el ancho del salón, la altura, desde dónde tendría que proyectar, como sujetar la pantalla al techo, qué pantalla necesitaba, dónde colocar el proyector porque en el tecno no podía, que había dos lámparas de techo en distintos sitios del salón que pillaban justo en la línea.

En el mes de Abril, a principios, la bolsa volvió a bajar y llegó a los mismos niveles que cuando compré la primera vez, que era lo que había estado esperando. Esta vez invertí una cantidad más grande que seguía siendo una putada si me equivocaba pero no una tragedia y esperé mientras seguía viendo cuál iba a ser el elegido.

Mucho lío para comprar algo que no es tan caro ¿verdad?. He leído por ahí que lo llaman el factor WAT (Wife Acceptance Threat), es decir, si tenía la financiación sin que disminuyera nuestro presupuesto para lo que ya estaba previsto, y podíamos ponerlo de forma que no rompiera la estética del salón (a mí ya me preocupaba si podríamos ponerlo, simplemente) entonces, adelante.

El caso es que la bolsa subió lo suficiente y pude vender para comprar el proyector. Ya con el dinero me encontré con algunos problemas logísticos como por dónde irían los cables con un proyector normal. Como iba a ir sobre una mesita justo delante del sofá, creaba una especie de telaraña con el cable hasta las fuentes de alimentación y de vídeo. O tenía que poner un sistema repetidor inalámbrico que era carísimo y que encima ocupaba más espacio.

Nuevamente mi amigo que se había encontrado con el mismo problema y había tenido uno me aconsejó que ni me acercara, que no van muy bien, y que si no me había planteado un proyector de tiro corto que son más caros pero si descontaba lo que me iba a gastar con ese emisor a lo mejor me salía a cuenta.

Era justo lo que necesitaba.

 

Otra investigación sobre proyectores de tiro corto, que proyectan una pantalla de 90" con apenas 1 metro de distancia y sí son más caros pero salía mejor de precio que el que tenía pensado más el sistema inalámbrico y resolvía todos los problemas porque las fuentes,es decir, WD HD TV para las películas y series, las consolas y el Steam Link para los juegos y los bluray y el Movistar + ahora quedaban al lado y la conexión no molestaba a nadie. Así que, el elegido ha sido el Optoma Full HD 1070x.

Luego estaba la pantalla. Lo que tenía claro es que tenía que estar colgada porque tener que mover una pantalla y colocarla para cualquier película condenaba al proyector al fracaso. Y eléctrica. Además no debía verse o lo menos posible.

Lo suyo es que hubiera comprado una pantalla de 16:9 pues es el formato habitual pero tenía una pega. La pantalla tiene que bajar mucho desde el techo para poder quedar a la altura correcta dónde enfoca el proyector así que opté por una pantalla de 2×2 metros que así me daba una pantalla de 90" (2 m. x 1,13 m.) en 16:9 con el añadido de que me servía bien para las películas antiguas que todavía estaban rodadas en 4:3. La approx 200e me pareció muy bien por un precio contenido, poco peso y eléctrica con mando a distancia.

Teniendo ya todo, había que ejecutar el plan y fue el momento en que me vi forzado a devolverlo todo.

 

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Broca de carburo de tungsteno. Mi nueva mejor amiga.

No tengo mucha experiencia en bricolaje y fue increíblemente frustrante cuando voy a taladrar el primer agujero para colocar los ganchos y me encuentro que es una viga la que pasa por dónde la iba a colgar.

Dos agujeros más en distintos puntos de dónde podía colgarla dicen lo mismo, que tras medio centímetro de escayola o pintura hay una viga a la que el taladro ni araña.

Ya estaba a punto de enviarlo todo cuando, como último recurso, llamo a Mapfre que es con quien tenemos el seguro de la casa y que tiene un servicio de instalaciones, a ver si ellos podían instalarlo. Viene el supuesto instalador y me dice que el no hace eso, que es obrero, no técnico, que no sabe porqué le han dado el servicio a él, que necesitaría un taladro especial y una broca especial, pero que no cree que sea una viga de acero, sino de hormigón armado.

Para los juegos también va a ir bien.

Vuelta a buscar por internet y a consultar foros, pero la solución es que me voy al CMB y le pido una broca para hormigón. Me venden una TCT y con eso, mucha paciencia y mucha fuerza porque aunque el taladro es percutor, tiene 710w y hay que poner de mi parte lo que le falta de potencia, por fin conseguí colgarla.

 

La primera prueba ha sido Star Wars, el despertar de la fuerza. Impresionante

Al final muy orgulloso de haber podido instalarla, la prueba de fuego, después de haber probado estado yo probando con cine, series y videojuegos, fe ver anoche "La vida de Pi" con mi mujer y que disfrutara de la película y de la instalación. Con algunos pequeños flecos que tendré que solventar en mor de la paz del hogar, pero terminó el experimento con nota. Todavía no ha terminado, sigo rematando flecos pero tengo el cine que quería en casa. Muchas gracias a mis amigos, sin su ayuda no habría sido posible. No ha sido fácil, pero ha merecido la pena.

Perdón por el tocho tan largo que me ha quedado y muchas gracias por haberlo leído.

Saludos fremen