Control de Sucesos Paranormales IV (Relato).

Hola.

Aqui dejo la cuarta parte de Control de SucesosParanormales, relato que seguramente los pocos que lo leyeron lo habranolvidado, y hacen bien. Pondria enlaces a las tres primeras partes,pero creo que ya somos mayorcitos como para saber que nadie usa misenlaces. de todas maneras, si teneis algun interes en leer lasanteriores, estan disponibles en el indice (El gif de Midna de laderecha).

 

Tengo que reconocer que me equivoque conlos señores Torrington: No eran unos viejos ricos estirados; eran unos viejosricos estirados bastante generosos con las personas que les ayudan.

Por que al parecer, el hecho de que suhija invocase a una criatura de otra dimensión a base de sacrificios humanos noera más que una desesperada llamada de atención para ellos. Como no soy muyamiga de despreciar la generosidad ajena, y decidles que lo que su hijanecesitaba no era un poco de cariño paternal sino un par de hostias no era muybuena idea, me limite a seguirles la corriente. Ellos, por su parte, merecompensaron con el doble de lo que suelo cobrar y un billete de avión, y en cuantoa Becky, le esperaba una larga temporada en un centro psiquiátrico para losasquerosamente ricos.

El viaje en avión tuvo bastantesturbulencias, pero al menos no había ningún gremlin en el ala.Tras una temporada fuera de casa, lo único que quería era descansar. Medescalcé y me tire en el sofá, con intención de no moverme de allí en un par dedías, cuando sonó el teléfono. Espere a que dejara de sonar, esperando que nofuera nada importante, pero no lo hizo. Me resigne y lo cogí. Era una llamadade Valentine. Era extraño que Valentine me llamara antes de que hicieraalgo, así que procure darme prisa. 

Valentine me esperaba en la puerta de la Comisaría fumándose uncigarrillo. Aunque por suerte, la mayoría de las cosas a las que matose desvanecen o se convierten en polvo, me solían detener porallanamiento y destrucción de la propiedad ajena, y Valentine solía ayudarme enesos casos. Tendría un par de años más que yo, pero daba laimpresión de ser más mayor que yo. 

-Hola, Valentine.

-Hola, Kirby. ¿Qué te ha pasado enel…?

-Ah, si, el ojo. Accidente laboral.-Nole había dicho nada a Valentine del ojo. A decir verdad, nuestra relación eraestrictamente profesional. Ni siquiera me acordaba de su nombre de pila. Apagóel cigarrillo y me hizo una señal para que le siguiera.

-¿Sabes? Hace unas…dos semanas, vinouna señora a denunciarte. Una tal… Patricia Salas.-Ese nombre no me sonaba denada.- Según ella entraste en el cuarto de su hijo y te pusiste a dar tirosdiciendo que perseguías a un fantasma. La despache diciendo que notenias pruebas y se fue farfullando por lo bajo.

-¿Y me haces venir para eso? Podríashabérmelo dicho por teléfono.

-No se. La señora esa me dio una malasensación. Creo que deberías tener cuidado… De todas formas,no te he hecho venir por eso. -Se paró delante de un fichero, sacó una carpetay me la ofreció.- Mira las fotos.

Eche un vistazo a las fotos.

-¿Qué? ¿Qué te parece?

-Asqueroso. ¿Para que me enseñas esto,para que no desayune hoy?

-Son… las siete de la tarde… el casoes que el cuerpo apareció ayer en un viejo almacén de los muelles ypensé que podría estar relacionado con algún sucesoparanormal de los tuyos. ¿No te suena?

-¿Qué? Pues no se… no esperaras que meconozca la forma de matar que tienen todos los bichos paranormales que hay por ahí…Sime dijeses no se… un disparo de una bala de plata o extraños mordiscos en elcuello… pero esto…

Valentine suspiró.

-De todas formas, podrías ir al muelle aechar un vistazo.

¿Quien, yo? ¿Y para que esta la policíaentonces?

Pese a que no me hacia mucha graciaenfrentarme a lo que pudiese hacerle lo que vi en las fotografías a unapersona, y a que Valentine nunca me pagaba, decidí echarle un vistazoal almacén. A la mañana siguiente, Ike y yo nos estábamos enfrentede la puerta del almacén. En el suelo había un par de tablones que dabanla impresión de haber sido arrancados de la puerta, que solo se mantenía poruna bisagra.

-Vuélveme a explicar por qué vengo yo sino hay nadie a quien  poseer.

-Primero. Aunque hubiese alguien a quienposeer tu no me serias útil,- Ike me hizo una burla.-y segundo, puedes echar unvistazo y decirme si ves algo.

Se asomó por la pared.

-¿Además de mierda?  

-Hombre, te lo agradecería.

Abrí la puerta con cuidado y estase cayó al suelo. Entramos y nos separamos. Pulse un par de veces elinterruptor de la luz en vano. El almacén estaba lleno de cajas y demaquinaria, todo ello recubierto de una espesa capa de polvo. Empecé a caminarpor el almacén esperando que Ike encontrase antes lo que estábamos buscandocuando de repente algo me pasó por la pierna. Solté un grito ahogado y saque lapistola para matar a la rata del tamaño del balón de fútbol que acababa derozarme el pie. Pero algo se me adelantó. Levante la cabeza y lo encontré. Eraverde, deforme y con la piel llena de costras naranja. La mandíbula se abría deforma vertical para enseñar hileras de dientes como agujas. Era un… era… adecir verdad no tengo ni puñetera idea de que era esa cosa. Le apunté con miarma.

-¡Quieto! No quiero hacermedaño…

Antes de que pudiera darme cuenta,la criatura me embistió y me lanzó a un montón de cajas unos metros máslejos. 

-Mira por donde, cabrón, hora siquiero hacerte daño. 

Volvió a embestirme, y me fije enque sus hileras de dientes giraban por su boca. Le dispare, y retrocedió unpoco. No le maté, pero hacerle retroceder era un alivio teniendo en cuenta lascriaturas a las que me había enfrentado totalmente inmunes a las balas. Ledispare hasta que vacié el cargador.

-Quedarte aquí quietecito mientrasvoy a por un cargador y vuelvo seria mucho pedir, ¿no?

La criatura parecía no tenerraciocinio o al menos pasaba de lo que le decía. Empecé a correr (Últimamentecorría mas de lo que me gustaba) esperando encontrar algo con lo que podermatar a la criatura, pero en vez de eso, encontré una trampilla abierta por laque caí.

No recuerdo cuanto tiempo estuvecayendo, pero calculo que unos cuatro o cinco segundos. Todo el cuerpo se meresintió del golpe y me levante. Todo a mí alrededor estaba oscuro, y no erapor la caída. No podía ver ni mis propias manos. Rebusque en los bolsilloshasta que di con las cerillas. Encendí una y extendí el brazo para iluminar ellugar donde estaba.  Vi una sombra verde abalanzándose sobre mí, y solté lacerilla. Espere unos momentos a que la criatura empezara a hacerme lo mismo queal tío de la fotografía, pero no sucedió. Encendí otra cerilla y la criatura sevolvió a abalanzar sobre mí, pero esa vez vi que unas cadenas le frenaban, porlo que no podía ser la misma que me estaba persiguiendo. Que hubiese más deesas criaturas era un problema, y algo olía a chamusquina. En concreto, lazapatilla de mi pie izquierdo sobre la que había caído la primera cerilla.Agite el pie como una loca para apagar la cerilla y esta salió disparada haciala criatura, que se desinfló como si fuera un soufflé. Ya sabía como eliminaral de arriba.

Busque a Ike por los alrededoresde la fabrica pero no lo vi. Me fui a una cabina telefónica  cercana a la fábricay llame a Valentine.

-¿Valentine? Si, soy Sara… SaraKirby… Ya me he encargado de lo que había en el almacén…

Valentine me felicitó desde elotro lado del auricular.

-Eh, si, pero ahí un pequeñoproblema… diminuto… ¿Podrías llamar a los bomberos? El almacén se haincendiado misteriosamente y solo tengo esta moneda.

-¿Qué? ¿Estarás de broma? ¡Pero…pero solo te dije que echases un vistazo!

-Si, es lo bueno de mi trabajo,que hay mucho sitio para la improvisación. Hasta luego, Valentine, no teolvides de llamar a los bomberos.

Colgué y me senté en el bordillo aesperar.

 

 

Hasta aqui la entrada de hoy. Hasta la proxima.