Nelly Cootalot. O como hacer bien el amor. Colaboración de Zerael.

En el fondo, todo jugador experimentado deaventuras gráficas lleva un pirata atontado aletargado en su interior.Cualquiera que se iniciara con Guybrush en el ilustrísimo arte de abrirtelescopios, ansía volver a jugar una partida tan memorable como elviaje a la Isla del Mono. O por lo menos, una tan divertida. Pues estadtranquilos, viejos y marginados lobos de mar, ¡la hora de embarcarse enuna vorágine de pillaje y abordajes ha llegado…más o menos!

Nelly Cootalot es esa aventura gráfica que estabas esperando, esapartida mítica que deformará aún más la romántica visión que elvideojugador medio tiene de los piratas. Porque no nos engañemos, lospiratas de las aventuras gráficas saben tanto de bandidaje comoGuybrush de física cuántica. Nelly, la estilizada pirata queprotagoniza este clásico del mundo independiente, tiene por misiónsalvar a un montón de pajarracos. ¿Esperabas algo más épico? Puesespera a oír esto; ¡los pajarracos en cuestión son “Spoonbeaks”! (¡losarchiconocidos y respetados Picos de Cuchara!). ¡Arrrr! ¡No hay tarea más propia para un corsario sanguinario!

La aventura comienza con la protagonista echandouna siestecita en su buque insignia particular, el “Cootania”. El hechode que la nave tenga menos de dos pasos de eslora y de que losronquidos de su capitana adopten formas exóticas, nos hacen intuir queésta no es una aventura gráfica del montón. La conversación que sigue,en la que el fantasma de “Barbasangrienta” nos pondrá al corriente denuestro “inevitable destino”, despejará cualquier duda que tengamos alrespecto. Si hay algo que brille con luz propia en Nelly Cootalot es loocurrente de sus diálogos; como tantos otros aspectos del juego, haránque evoquemos los viajes de Guybrush, pero sin renunciar por ello a unaidentidad propia. Nelly Cootalot es, a juicio del que suscribe, lamejor aventura gráfica independiente que uno puede encontrarse por lared. Veamos paso a paso el porqué de tan desmedida afirmación.

 

Al parecer, Alastair Beckett -autor del juego-,creó Nelly Cootalot como regalo para su novia. El propio personaje deNelly está inspirado en ella -aunque por su bien espero que el parecidosea sólo físico-. No sé si fue el amor el que guió al bueno de Alastaira la hora de diseñar el juego, pero si ése fue el caso…¡desarrolladores videojueguiles del mundo…enamoraos! Pocas veces meencuentro con un juego independiente cuyo diseño, tanto jugable comotécnico, sea tan sólido; pocos, muy pocos, son los errores que puedenachacársele.

Tomaremos el papel de -sorpresa, sorpresa- Nelly Cootalot, unajoven e inusualmente pulcra pirata que es elegida por “Barbasangrienta”para continuar su legado de infamias y derramamiento de sangre. Eso sí,como “Barbasangrienta” era en realidad un tipo bastante majete yhonorable, la tarea que le impone a su sucesora es más bien una hazañadigna del más noble de los paladines. En el remoto archipiélago deMeeth han desaparecido todos los “Spoonbeaks”; el que en el pasadofuera el paraíso de esas aves, se ha convertido ahora en el pequeñoreino de un pirata con aires de tirano conocido como “Barba-ancha”. Porsupuesto, la obligación de Nelly será averiguar qué ha sido de todaslas aves y tratar de salvarlas de cualquier peligro al que esténexpuestas.

 

 

Como ocurriera con el clásico de Lucas, lahistoria y planteamiento argumental de Nelly Cootalot no parecen másque un cúmulo de tonterías. Pero estoy seguro de que no pasará muchotiempo hasta que cambiéis de opinión. Al optar por la comedia, lagrandeza del juego queda eclipsada por la banalidad de sus premisas yel tono gamberro de sus líneas de diálogo. Creo que es mucho máscomplicado resultar memorable a través del humor que mediantetragedias, dramas o rayadas pseudofilosóficas, de ahí que lo vea contan buenos ojos.

Puede que el desarrollo narrativo esté lastrado por lasdeficiencias de la aventura gráfica clásica -personajes sencillos,estancamiento temporal, etc.-, pero suple estas carencias con unaexcelente ejecución. Los diálogos, que a fin de cuentas son la espinadorsal de todo trasfondo aventurero, son simple y llanamentebrillantes. La única vez que me he reído tanto a raíz de lasocurrencias de un protagonista ha sido con Guybrush. Nelly, sinembargo, no es una simple fotocopia del atontado bucanero. Lo cierto esque tiene personalidad propia, mucho más inspirada por las formasburdas y salvajes del clásico pirata, pero sin olvidar que es unaparodia andante de ese mundo.

 

   

 

El carisma que derrocha la protagonista se basa,precisamente, en que es un nudo de contradicciones ambulante: hablacomo el último carajillero del bar, pero se viste con un bonito corsémás limpio que una patena; piensa que no hay nada más estimulante quela ajetreada vida de pirata, pero hace todo lo posible por salvarle lavida a un inocente pececillo de acuario. Las reacciones de Nelly, asícomo la mayoría de las conversaciones, tienen ese encanto único de laparodia bien construida. Teniendo en cuenta lo arriesgado de partir deun contexto tan significativo para el género, cualquiera podría pensarque estoy exagerando. Pero bastan unos cuantos minutos para apreciar elesfuerzo del autor por ser autónomo, por contarnos una historia ligeracon grandes dosis de comedia que nos traiga de vuelta la época doradade las aventuras gráficas.

El que espere encontrar un juego de piratas plagado de homenajes aMonkey Island se va a dar con un canto en los dientes. Si bien elcontexto es el mismo, todas las situaciones que se desencadenan soncompletamente genuinas. De ahí mi insistencia sobre la originalidad eindependencia de este juego: Nelly Cootalot es un juego que apreciaránlos aventureros más avezados, sin sentirse estafados por la falta decreatividad. Obviamente, el humor es una cosa sumamente subjetiva, perodada la buena acogida que el juego ha tenido a lo largo de los años,creo que no voy desencaminado al recomendarlo por su estupendo guión.

 

 

El gran “pero” que la gran mayoría encontrará esla barrera del idioma. Al estar íntegramente en inglés, el lenguajesoez de la protagonista y sus compañeros piratas se hace especialmentecríptico. Como ocurre, por ejemplo, con el port de Final FantasyTactics a PSP, no es lo mismo leer un inglés estándar y contemporáneo,que densas parrafadas plagadas de arcaísmos y expresiones oscuras dedudosa interpretación. Nelly no llega a ese punto, pero sí que recurrecon asiduidad a construcciones abreviadas y disfrazadas por la fonéticaque requieren algo de imaginación o un dominio importante de la lenguade Shakespeare. Una lástima, puesto que la gran baza del juego es loinspirado de su guión.

Jugablemente es una aventura gráfica clásica con todas las de laley. No hay absolutamente nada que busque innovar o separarse delcamino dejado por las grandes del género. Si eres un amante de estetipo de juegos, estarás como pez en el agua; de lo contrario no leverás nada de especial. Como amante confeso de esta forma olvidada dehacer juegos, os podéis imaginar cuál va a ser mi apreciación.

En comunidades aventureras importantes como AGS,se tienen en cuenta ciertos baremos preestablecidos a la hora devalorar cada juego; aspectos como la cadencia, la originalidad de lospuzles, su dificultad o la elaboración de los textos, determinan laacogida que tiene entre el público. Nelly Cootalot arrasó en el 2007,llevándose cinco premios “AGS” (mejor aventura, mejor jugabilidad,mejores diálogos, mejor personaje principal y mejor diseño depersonaje), que vienen a ser algo así como los oscars independientes deesta reputada comunidad de aventureros. Me he puesto a hablar de estoporque quiero valorar el juego desde la perspectiva de alguien quedisfruta con esta clase de juegos. O dicho con otras palabras… ¿québusca el jugador experimentado de aventuras gráficas?

 

 

Algunas de las categorías que utilizan en AGS meparecen especialmente reveladoras; la naturaleza de los puzles, suoriginalidad y ejecución, son algo muy a tener en cuenta. Endefinitiva, son ellos los motores de la jugabilidad, y en el caso deNelly, están muy bien implementados. Sin ser demenciales -como lo son,por ejemplo, las durísimas pruebas de Legend of Kyrandia- sí que tienenalgo de mala leche. Se agradece, por otra parte, que ninguno de losimpedimentos que nos saldrán al paso requieran de acciones abiertamenteabsurdas -el recurso más facilón a la hora de aumentar la dificultad deuna aventura-. Nada de utilizar monos como llaves para bombas de agua…todas -o casi todas- las soluciones tienen cierta lógica que puedealcanzarse con un poco de estrujamiento neuronal.

Es muy probable que los puzles de Nelly Cootalot no tengan el mismovalor que el de otros títulos sonados de la comunidad AGS. Sin ir máslejos, A Second Face tiene un sistema abierto quepermite completar los puzles de diferentes modos, o un pequeño “parser”de reconocimiento de palabras para enfocar las conversaciones…pero nocreo que un grado de experimentación jugable de ese estilo le hubierasentado demasiado bien. Los desvelos del alter-ego de la novia delseñor Beckett en el archipiélago de Meeth, son un homenaje alclasicismo aventurero que no deja espacio a las extravaganciasjugables. De hecho, su mayor defecto es quedarse corto a la hora deofrecer retos. Crear juegos por tu cuenta y riesgo tiene lacontrapartida de que antes o después vas a tener que renunciar a algo;a veces son los gráficos, otras la música…y la mayor parte de lasveces, la duración. Aunque Nelly Cootalot no es un juego corto, tampocoes excesivamente largo. Salvo que te quedes atascado en alguno de lospuzles, no te durará demasiado. A pesar de contar con dos “capítulos” yvarios puzles entrelazados, deja con ganas de más.

 

 

Una de las razones por las que la protagonistaresulta tan carismática es por el estilo de su diseño gráfico. Enlíneas generales, todo el entramado gráfico es notable; su principalvirtud es que se aleja del socorrido “píxel-art” y crea un universopropio mucho más atractivo para la vista. Las deformaciones a las queobliga la naturaleza de las aventuras gráficas -por aquello de tenerque situar a los personajes en distintos puntos de un plano parasimular distanciamiento- se resuelven con una paleta de colores simpley un trazo limpio la mar de resultón. A pesar de su sencillez, elaspecto “cartoon” de los escenarios casa a la perfección con loshabitantes del archipiélago. Sin embargo, la propia Nelly tiene undefecto congénito en su contorno que no siempre se disimula comodebiera: los bordes se escalonan y producen algo así como “dientes desierra”, algo que puede pasar desapercibido pero que una vez detectadocontrasta con la limpieza del resto de personajes (aunque de hecho,este defecto también se aplica a unos cuantos secundarios).

Pero obviando esa nimia excepción, todo lo que vemos y oímos luce alas mil maravillas. Las melodías recuerdan al rimbombante sistema“i-muse” de Monkey Island 2, aunque sin tanta personalidad. Eso sí, sonlo suficientemente variadas y numerosas como para no resultar cansinas.Quizá su formato -el típico midi con reminiscencias tropicales- no seael más efectista, pero como todo lo demás, está diseñado con mimo ydedicación.

 

Visto lo visto, ¿merece Nelly Cootalot todos loselogios y distinciones que ha recibido? Sin duda. Los neófitos que nohayan tocado una aventura gráfica en su vida -o muy pocas, tanto da-descubrirán el encanto de salvar aves en peligro de extinción a travésde la combinación de diferentes tipos de alcohol. Y los viejos lobos demar que hayan visto morder el polvo a Rum Rogers…bueno, esos saborearánde nuevo las bondades de ser un pirata atípico en un juego de aventurastípico.

Valoración final: 9

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P.D. – Alastair Beckett afirmó estar trabajando en la secuela enseptiembre del año pasado…¿volveremos a tener a Nelly sin gastarnosun duro? ¡Esperemos que sí!

 

Advertencia: Si no juegas a Nelly Cootalot, ElMono acudirá por las noches a azotarte con su rama demaldiciones…¡estad alerta!