Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty. Análisis del ¿regreso? de Snake.

Después de firmar el clásico instantáneo en el que se convirtióen 1998 Metal Gear Solid para psx Hideo Kojima y su equipo se pusieron atrabajar en su continuación, Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty. La verdad esque también se involucró parte del equipo en el primer Zone of the Enders pero eso es otra historia.

 

Para el primer Metal Gear Solid la primera Playstation se lesquedó muy corta y considerando que ya estaba en desarrollo la nueva bestia deSony, la flamante Playstation 2, se volcaron en un nuevo juego que si bientenía su base jugable en lo desarrollado en su obra maestra original, la nuevatecnología, y la experiencia acumulada, permitió desarrollar un juego mejor,más grande, más pulido, y que no se veía lacrado por la escasa capacidadtécnica de la máquina en la que se desarrolló el original.

 

Debido al enorme éxito de su primera parte Sons of Libertyacaparó una enorme expectación a la que Hideo Kojima supo dar respuesta, quizásno la que todo el mundo había pensado, pero desde luego que la dio. Kojimallevó el concepto de Hype al extremo con trailers y demos de manera que eljuego no sólo fue un gran éxito jugable, también lo fue comercial.

 

Después de la edición estándar también se hizo una versiónSubstance, con contenido extra, aunque no añadía gran cosa al juego en sí, ymás tarde su versión HD que, por cierto, luce magníficamente en lastelevisiones de Alta Definición. No todos los juegos pueden decir esos 13 añosdespués…

 

Metal Gear Solid 2 fue uno de los primeros grandes juegos dePlaystation 2, allá por el 2001. Extendía las fórmulas originales de los dosprimeros Metal Gear y la excelencia de Metal Gear Solid, pero con un apartadotécnico simplemente apabullante. En el juego volvíamos a encarnar a Snake,bueno a Raiden, unos agentes especiales que nuevamente debían infiltrarse en uncarguero y en una base secuestrada por terroristas donde la principalestrategia es el sigilo a la hora de resolver la muy, pero que muy, enmarañadatrama que Kojima se sacó de la manga para esta segunda parte.

 

Nuevamente el juego te mete en una película de acción y espías,con numerosos giros argumentales, videos, acción, música, infiltración y jefesfinales. Durante todo el juego predomina gran variedad de ritmo de manera quese pretende que el jugador no se aburra en ningún momento. No siempre estásjugando al escondite, también hay momentos muy trepidantes y partes divertidasmade in Kojiima.

 

Gráficamente el juego fue apabullante para la época. A día dehoy aún sorprende en su versión HD. Debieron quitarse la espina poligonal queel primer Metal Gear Solid les supuso para hacer que les cupiese en la psx. Loprimero, y que perdurará siempre, son los nuevos diseños de Yoshi Shinkawa.Nueva obra maestra del diseño de personajes, de entornos, de enemigos, devestuario, de diseño conceptual, de diseño mecánico… Puedo parecer subjetivo,pero no lo soy, es la realidad: los diseños de base enemiga, de Raiden o deMetal Gear Ray son historia del mundo de los Videojuegos.

 

 

Como decía antes la técnica además acompañó, una cámara fija quesiempre nos daba la mejor imagen, la mejor visual y que nos enseñaba un mundorealista, que no real. Todo es como debe ser, todo se comporta como se debecomportar, y con las limitaciones de una ps2 aún a día de hoy debemos decir quefue un enorme logro. La pátina, la luz del juego, es un elemento único y aún adía de hoy totalmente identificable, que le da una personalidad, un sabor,propio.

 

La acción se intercala con videos con el propio motor del juegode manera que la sensación de estar inmersos en una película interactiva estotal. La Playstation 2 exprimida al extremo (o casi, que luego vendría MetalGear Solid 3 a rizar el rizo) y un apartado artístico que explota ante tusojos. Nada más puede pedírsele gráficamente a este juego, por lo que sí, es unaobra maestra de 10.

 

 

 

El apartado sonoro vuelve a estar a la altura de lascircunstancias. Los efectos sonoros son absolutamente espectaculares conectadosa un buen equipo de sonido. La banda sonora inolvidable de Harry Gregson-Williams te acompañará durantetodo el juego y más allá formando parte de imaginería de la saga. Por último eldoblaje está lleno de carisma con actores profesionales que también formanparte del “equipo” Metal Gear que dan carácter y personalidad única a cada unode los protagonistas del juego.

 

El apartado sonoro es sobresaliente, posiblemente inmejorable,aunque hay elementos imponderables, como el doblaje al castellano de su primeraparte, que aunque no fuesen objetivamente mejores, sí que le dieron unapersonalidad propia y única a dicho juego, y que esta segunda parte no posee.No es que eche de menos un doblaje al castellano, que el inglés es igual omejor, es que no representa lo mismo. Aquí no se oye ¡Pero qué coño!

 

Sonoramente en resumen tenemos otra magnífica obra,sobresaliente por encima de casi el resto de los juegos, pero que no puede destacarsede obra maestra, por lo que le daríamos, numéricamente un 9, eso sí sin nadaque achacarle, al revés, todo son bondades.

 

Ahora le toca a la jugabilidad, y en este caso estamos hablandode un Metal Gear, juego de espionaje táctico, de infiltración, con grandesdosis de acción, drama y toques muy personales de Hideo Kojima.

 

En esta segunda parte el control de los protagonistas está muchomás refinado, mejorando los toscos controles de su antecesor, sigue sin ser unPríncipe de Persia, pero mejora mucho ese aspecto. Nuevamente se trata de queno nos pillen, observar tu entorno, a los enemigos y utilizar las herramientasque nos vayamos encontrando para seguir adelante en nuestra misión.

 

Al igual que su antecesor, y como ya he comentado, las fases deinfiltración se intercalan con fases de acción, jefes finales, videos,conversaciones por Codec, nueva infiltración, otro video, nuevo jefe final,etcétera. No os equivoquéis, son juegos pausados, pero en los que no estássiempre haciendo lo mismo, poseen una variedad de situaciones que evitan quecaigas en la monotonía, algo muy de agradecer para el gran público.

 

Las mecánicas Metal Gear aquí se refinan al extremo, nuevosmovimientos, nuevas tácticas, nuevos patrones, nuevas herramientas, nuevosentornos y situaciones, ¡nuevos METAL GEAR! Metal Gear Ray quizás no tenga elmismo carisma que el clásico Rex, pero objetivamente está mejor diseñado y esmás espectacular. Poder llevar una katana es algo que todo hemos deseado (y sino que se lo digan a Metal Gear Rising), o pasear en pelotas por el escenario…El que no entienda esto que juegue el juego. No inventa nada pero lo mejoratodo, para mí un 9,5 en su jugabilidad, rozando la obra maestra.

 

Por último llegamos a analizar su historia, y en la historia ocurrealgo parecido al anterior juego, donde el desarrollo de la historia es mejorque la historia en sí. Nuevamente personajes como Solidus o el mismísimo Raidenpertenecen desde este juego, y por la puerta grande, al Panteón de los grandespersonajes del mundo de los videojuegos. Su diseño, comportamiento y carismaresaltan, con Snake dominando desde la sombra todo el juego.

 

Ir avanzando en la historia va resultando cada vez mássatisfactorio, animándonos a continuar jugando con cada giro de guión. Ahora bienla historia en sí, ya no es que sea una historia muy tópica llevada condignidad adelante, es que el último cuarto comienza a desviarse por un caminomuy particular, el de Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, buscando un guiñocon el jugador, pero que, sinceramente, arruina el todo de la historia y tedeja con una sensación final de ¿no podíamos haber tenido algo mejor después detodo el juego?

 

No quiero entrar en spoilers, y el juego merece ser jugadoporque es interesante y divertido, y la historia consigue llevarte al finalpero, ¿a qué final? Ya no es que haya partes del juego donde los tintessurrealistas campen a sus anchas, que no le viene mal, es que creo que esoimpregne el final desdibuja las motivaciones de la historia de todo lo que hasjugado antes, aunque no lo desdibuja jugablemente.

 

Luego tenemos detalles como el que tuvo Kojima de cambiar alprotagonista, Raiden en lugar de Snake, sin que nadie lo supiese hasta que nosalió el juego. Se distribuyó una exitosísima demo donde Snake era elprotagonista, pero el genial giro vino cuando a partir de esa demo elprotagonista pasó a ser el nuevo personaje Raiden.

 

Snake es el tipo héroe américano lleno de testosterona y duro,Raiden es un personaje con formas afeminadas (pelo, rasgos, movimiento…) congran ambigüedad sexual, mucho más japonés. No le sienta nada mal al juego, alrevés, le sienta bien, tomando en consideración que Snake continua apareciendoen el juego, pero al público que quería volver a tener a Snake en su mando lesupuso una afrenta que aún no se ha perdonado a día de hoy. A mi me parece muybien que cada Metal Gear tenga su protagonista, dando variedad a cada juego:Snake, Raiden, Naked Snake, Old Snake, Big Boss… Distintos protagonistas, o elmismo pero en distintas etapas en su vida, que hacen que cada juego tenga uncarácter distinto. Yo aún estoy esperando el Metal Gear donde The Boss sea elprotagonista, en plena segunda guerra mundial. Ése sería para mí el videojuegoque está por hacerse, con un joven Naked Snake como púpilo, puro fan service.

 

Además quiero destacar que el juego te obliga bastante a conocerel anterior juego porque si no no comprendes gran parte de lo que estáshaciendo, quién es cada uno o los guiños que te irás encontrando. Sons ofLiberty fue el primer Metal Gear al que me enfrenté y lo abandoné a las 8-10horas porque no conseguía saber qué estaba haciendo y por qué. Años después,habiendo jugado al Metal Gear Solid 3, Peace Walker y el 1 (en ordencronológico de la historia) jugar al 2 fue una enorme satisfacciónimprescindible para abordar Metal Gear Solid 4 como se merece.

 

Como curiosidad final deciros que en el juego las Torres Gemelasaparecían, pero que los atentados del 11S hicieron que se cortaran determinadasescenas del mismo, tal y como le pasó a la película de Spiderman, donde seborró la escena donde Spidey atrapa un helicóptero con una telaraña entre lasdos torres. La realidad siempre superará a la ficción.

 

La historia no está a la altura del resto del juego, inclusoelimina parte de los valores que el resto de juegos de la saga sí consiguenalcanzar así que la voy a valorar con un 6 ya que al menos sirve de motor deljuego. Y es que el único ¡Pero qué coño! que podrás escuchar en el juego seráel que puedas exclamar tú cuando el juego termine…

 

El juego en su conjunto es inolvidable, memorable, y aún mássituado en su contexto. Es un puro espectáculo gráfico y sonoro, que pule ymejora toda la jugabilidad del primer Metal Gear Solid, que no es poco.Personajes carismáticos, diversión garantizada y una polémica historia cierrande forma imperfecta un juego que aún a día de hoy es reseñable e imprescindiblepara los amantes de la saga. Un juego muy notable, de 8, totalmente recomendadopara los amantes de la saga pero que difícilmente se podría aconsejar a quienquiera conocer qué es un Metal Gear.

 

Para mí es un juego entrañable, divertido, con muchos guiñospara el jugador, que con la aportación de Raiden y los diseños de la base yMetal Gear Ray significó el apuntalamiento de la saga y la pista de lanzamientodel futuro y definitivo Metal Gear Solid 3, auténtica estrella de la saga, paramí el mejor, de lejos.