Metal Gear Solid 3: Snake Eater o uno de los mejores videojuegos de la historia.

Hoy voy a ser así de claro. Metal Gear Solid 3: Snake Eater esun juegazo, un juego como la copa de un pino, uno de los grandes videojuegos dela historia, corta, de los videojuegos. Podría ser el mejor, aunque creo queeso no existe, no hay un videojuego que sea el mejor, pero hay unos cuantos quepodrían considerarse como tal no sólo por su extrema calidad, sino por lo quehan significado y por como permanecen en el jugador a pesar del paso de losaños. La historia de cómo el Big Boss se convirtió en el Big Boss, la historiadel Snake original, la primera iteración, cronológica, de Metal Gear es unjuego que debes jugar sí o sí. A continuación te explico por qué.

 

 

 

Metal Gear Solid 3: Snake Eater es la tercera parte de la sagaMetal Gear Solid, que se publicó en 2004, y nos mete en la piel de Naked Snakeun espía americano en terreno soviético en mitad de la Guerra Fría, en los añossesenta. Snake tiene que infiltrarse en una base militar y deshacer milentuertos sin que le descubran, ya que los Metal Gear se caracterizan por serjuegos de infiltración, no puedes ir a saco, todo debes hacerlo cuidadosamenteya que estás solo en tu misión.

 

Metal Gear Solid para psx fue un juegazo, una obra maestra de sutiempo. La segunda parte, ya para ps2, fue una maravilla técnica y jugable,aunque su historia era, como poco, peculiar y difícil. Para esta tercera parte,con el listón muy alto técnicamente pero con signos de agotamiento en la narrativade la saga, las expectativas eran muy altas. Hideo Kojima las cumplió concreces todas.

 

Gráficamente nos encontramos con un juego de primer nivel en laps2, de hecho su versión HD para ps3 aún se ve magníficamente. Once añosdespués, aunque es evidente que es un juego con sus años, se mantieneperfectamente jugable sin que se le puedan achacar peros gráficos. Y es que lamaestría técnica que el equipo de Kojima ya demostró en la segunda parte seaúna con el nuevamente (y si cabe aún más) magnífico diseño gráfico de todo eljuego.

 

La mano de Yoshi Shinkawa vuelve a llevar a lo más alto eldiseño de conjunto, de personajes, de arte conceptual, de paisajes, hangares,selvas, protagonistas, mecánicas… La pátina verde amarillenta que acompaña todoel juego, los jefes finales, la portada… Todo es excepcional, sobresalientepero con un mérito aún mayor y es que este juego no se basa en un futurocercano sino en un pasado 40 años atrás. Que los diseños retrofuturistasfuncionen sin rechinar, que el “realismo”, que pueda parece real, del conjuntono te haga chirriar en el discurso de la historia era complicado, pero todofluye como si hubiese sido real.

 

Nos encontraremos dentro de una película de espías en plenaGuerra Fría, donde tú eres el protagonista, tú y la selva. Y es que la selva estu gran aliada en este juego, la vegetación, los animales, el paisaje, laorografía, sus sonidos, sus colores, su movimiento son la clave para eldesarrollo de este juego. Se trata de un planteamiento muy arriesgado, ya quede no resolverlo adecuadamente se habría cargado el juego, pero su magistralsolución hizo de éste un juego memorable.

 

La selva, la naturaleza, los bosques están perfectamenterepresentados, te sirven para esconderte, para camuflarte, alimentarte, parasobrevivir. Metal Gear Solid era una saga donde debías sobrevivir en unambiente hostil, en Snake Eater más que nunca deberás utilizar tu entorno a tufavor.

 

Las imágenes de la selva, los paisajes, como los del excepcionalfinal, los videos que te narran la historia o el ya para siempre inmortal Snakeoriginal se grabarán a fuego lento en tu retina durante la partida de maneraque cada vez que cierres los ojos volverás a tenerlos junto a ti.

 

 

 

 

Los gráficos son espectaculares, aunque no llamativos, indudablementebellos, una obra maestra artística, dentro de un videojuego, que lleva allímite a la ps2. Tal es así que aunque el juego original mantenía una cámarafija con el mejor punto de vista, la revisión del juego, la versiónSubsistance, incluyó el modo cámara libre donde la inmersión en el juego sehacía aún mayor. Una lección de saber hacer, y es que la cámara fija no era unrequerimiento técnico, era una decisión de desarrollo, y no un truco paramejorar gráficamente. Qué grande.

 

Poco más que decir, tan sólo tienes que ver cualquier video,imagen o carátula del juego para que lo entiendas. Es un 10 gráficamente, es unespejo donde mirarse, es una lección.

 

 

El sonido también es soberbio. La banda sonora, desde su tema inicial Snake Eater, sacado directamente de las películas de James Bond, comparable al Golden Eye de Tina Turner, pero interpretado por Cynthia Harrel, hasta el tema de cierre, todo el trabajo sonoro es de auténtica superproducción musical. Las melodías están cargadas de carisma y sus principales temas pertenecen a las historia de la música, no digo ya al de los videojuegos o al de la propia saga Metal Gear.

 

 

 

 

Los efectos sonoros, explosiones, disparos pasos, etcétera estánperfectamente implementados, aún más espectacular con un buen sistema 5.1,incluyendo los vehículos motorizados. Pero si hablamos de la jungla, del agua,de los pájaros, el nivel de los efectos sonoros es todo lo que el sistema nospodía dar en su día, inmersión total.

 

Pero es que el doblaje es de película de Oscar, perfectotambién, Snake, Eva, Ocelot, Sokolov, The Boss… Todos los personajes tienen unapersonalidad propia, nada que envidiar a cualquier película. De hecho laedición Subsistance incluía un disco donde se resume el juego en videos, comouna gran película de 4 ó 5 horas. Es cierto que como película se hace un tantolenta, no es lo mismo jugar que ver, pero ¡eso sí es un extra!

 

Como podéis ver otro apartado de Obra Maestra, con la únicamancha del ya lejano recuerdo del doblaje al castellano de su primera parte,aunque ese recuerdo no empaña la enorme calidad que encierra este juego.

 

Ahora toca hablar de la jugabilidad, y hablar de Metal Gear eshablar de infiltración, de esconderse. Aunque en este Snake Eater se da unavuelta de tuerca importante al concepto, ya no sólo tienes que esconderte,tienes que camuflarte, ir adaptando tu atuendo al entorno, escoger lo másoportuno, permanecer inmóvil, pero con cuidado por no ser atacado por losanimales, usarlos para curarte, sobrevivir, alimentarte o incluso atacar a tusenemigos. Tenemos todo lo que ya existía en Metal Gear Solid 2 pero quedanublado por este enorme avance en la jugabilidad que la eleva a un nuevoescalafón.

 

Es cierto que el sistema es un tanto lento, puede llegar a vecesa romper el ritmo y puede que a todo el mundo no le guste, pero una vez teintroduces en el sistema de juego realmente engancha, ir probando que tal sabeesa nueva serpiente, o ver qué tal funciona el nuevo camuflaje, buscarelementos con los que curarte o comerte algo en mal estado con nefastas consecuenciaspara nuestro joven Jack, son elementos nuevos y muy divertidos.

 

Pero esto no es lo único que encierra Snake Eater, es sólo lonuevo, volvemos a tener videos con el propio motor del juego, fases deinfiltración en la selva, en bases militares, el nunca antes tan viejo Codec,jefes finales, Metal Gear (o algo similar, el ya mítico Shagohod), humor madein Kojima y un fantástico ritmo en todo el juego con enorme variedad desituaciones que hacen de éste Metal Gear Solid 3 un juego enormemente divertidoy variado cosido por la omnipresente selva.

 

La parte de diseño del pasado está muy bien resuelta ya que lasarmas incluso los radares ya no son futuristas. Disponemos de tecnología delpasado así que nada de radar soliton, en su lugar tendremos sonar, y todas lasarmas están adaptadas a su tiempo, así como los vehículos. Pero el gran avancedel combate es el CQC, o close quarter combat, un sistema de combate cuerpo acuerpo que hace que Snake sea el espía perfecto… De no ser por su mentora TheBoss, aún más letal que nuestro Naked Snake.

 

Los jefes finales merecen una mención especial, aún mejores quecualquiera de los desarrollados anteriormente, con un diseño gráfico magnífico,patrones de comportamiento elaborados con dos puntos álgidos. La batalla final,uno de los más memorables de los videojuegos, es simplemente excepcional,magníficamente coreografiada, escenificada y elaborada. Parece increíble que setrate de una lucha en lugar de una poesía… Pero tiene un defecto y es que la batallade francotiradores, el duelo contra The End, que discurre en la primera mitaddel juego es sin duda la mejor batalla de un final boss que jamás he jugado,por lo que el final, aunque excepcional, no es lo que mejor recuerdo.

 

 

 

 

Duelo de francotiradores en un entorno selvátivo, libre deesconderte, ocultarte, al igual que tu enemigo. Agazapado escudriñando tuentorno, localizando la menor huella de tu enemigo para cazarle antes de que tecace a ti. Lo mejor que podrás jugar.

 

Puede no gustarte Kojima o no gustarte los juegos deinfiltración, pero eso no afecta a que este juego es, también, una ObraMaestra, de la jugabilidad, que innova y divierte en las aproximadamente 20horas que te puede durar la primera partida. Los años pueden hacerle parecer enalgunos tramos un poco lento, pero este juego es así. Otro pedazo de 10.

 

Por último queda hablar de la historia que lo hilvana todo, ypara variar con el resto de la saga, esta historia sí está a la altura delresto de elementos. De hecho este juego es ideal para iniciar a los neófitos enla saga. Si bien los que hayan jugado anteriores juegos descubrirán todos losguiños que encierra, el nuevo jugador podrá disfrutar completamente de un nuevopanteón de personajes que enlaza perfectamente con el resto de la historia.

 

La historia se desarrolla muy bien, dando ritmo al juego confases bien diferenciadas y giros de guión rocambolescos que hacen de este juegouna película de 007 vivida por ti mismo. La narrativa te motiva a ir avanzando cadafase. Pero es que la historia en su conjunto es magnífica. Vale, sigue sin serel Quijote, pero no está nada mal. Una historia de crecimiento, como Jack setransforma en el Big Boss, las semillas de sus futuras motivaciones, lastensiones de la Guerra Fría, el conflicto nuclear latente y un héroe que seforja a sí mismo en una de las mejores aventuras de ps2 (y ps3) y de todos lostiempos.

 

 

 

 

A veces se crea una historia alrededor de un personaje quecuando se desarrolla queda por debajo de las expectativas, en este caso ocurre alrevés, el desarrollo le da mucho más volumen y cuerpo a las historias previas,de hecho es muy superior ya que las motivaciones de Snake y su crecimiento ymadurez las viviremos en primera persona siendo a su vez éstas muy adultas, nomeros clichés ni simplificaciones que cualquiera pueda entender.

 

 

 

 

Por fin descubriremos por qué Big Boss tiene un parche,conoceremos el origen de todo, aunque la historia se cierra perfectamente, sintener que requerir más continuaciones (por bienvenidas que sean estas).

 

 

Después de jugar a este juego ya no me apetece jugar a MetalGear Solid 4 ni al 5. No quiero saber más de Snake ni de Big Boss, ya sé qué lepasó… Lo que realmente quiero, lo que quiero que Kojima nos cuente ya en elpróximo Metal Gear es la historia de The Boss durante la II Guerra Mundial, conla aparición de un jovencísimo Jack o cómo ella llegó a ser quién es. Pero quégrande es este Snake Eater, fagocita con historia más madura y realista lasneofantasías de sus anteriores (incluso posteriores) juegos.

 

Como digo, no es digna de un premio Nobel, pero la historia estotalmente sobresaliente, otra lección en el mundo de los videojuegos no de darcontinuidad, sino de ir más allá, crear nuevos personajes aún más carismáticos,aún más maduros, aún más épicos. Otro 10, lo siento pero es así.

 

Puede que creáis que no soy objetivo, pero sí lo soy, este juegoes una joya, aún mejor en HD, y todos sus apartados, si no perfectos, son eltecho de lo que tocan. No puedes pedirle nada más a este juego, de hecho te darámás de lo que esperas, aún a pesar de que te lo estoy contando. Juégalo si nolo has jugado, y vuelve a jugarlo si ya lo has hecho.

 

Gracias a SnakeEater todos somos Big Boss.

 

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