Final Fantasy X: El último gran Final Fantasy

Con ésta sonya 100 entradas en mi blog, El Rincón del Chete, durante más de siete años. Lasefemérides en sí no significan nada, pero se pueden utilizar como símbolo. Enesta entrada número 100 quiero realizar el análisis, el retro análisis dehecho, de un juego que significó mucho para mí: Final Fantasy X, la primeraentrega con voces de un Final Fantasy, el primer Final Fantasy de ps2, el último gran Final Fantasy.

 

Final FantasyX salió en Japón en el año 2001, en Europa en 2002 y yo lo jugué en 2004.Estamos hablando de un juego que ya cumple 16 años, a pesar de lo cual sigueresistiendo perfectamente el paso del tiempo en lo referente a sus gráficos,aún más en lo referente a su música, a su profunda jugabilidad y a su impactantenarrativa.

 

 

 

Pero ¿por quées un juego importante para mí, tanto para elegirlo en esta efeméride? Si bienno es mi juego favorito, ni al que más horas he jugado, ni siquiera el queprimero recomendaría, sí que se trata de la primera gran aventura que completéen un videojuego. Llevo jugando toda la vida a los videojuegos, pero hastaentonces había jugado a Sonic, Pang, Tetris, Street FighterGradiusTombRaider, y un infinito etcetera de juegos y géneros con algo en común: lajugabilidad directa. Sin embargo hasta que no jugué Final Fantasy X no me dicuenta de que además de para jugar, los videojuegos podían servir como medionarrativo. Es cierto que en este sentido juegos como los Metal GearThe Lastof Us, los juegos del Team ICO o cualquiera que se os ocurra pueden ser mejoresejemplos, pero mi primera gran aventura, mi primera gran historia en el mundode los videojuegos fue con Final Fantasy X.

 

Qué suertetuve.

 

Introduzcamosprimero qué es Final Fantasy X. Se trata, evidentemente, de la décima entregade un juego de rol japonés. Llevamos varios personajes, cada uno con unascaracterísticas distintas, que podremos ir personalizando conforme avancemos enla aventura, dándonos multiples posibilidades en la forma de afrontar loscombates, clásicos por turnos, con una historia típicamente nipona. Esto es:jóvenes que deben salvar el mundo con aire muy cool pero con problemasexistenciales y emocionales muy profundos.

 

La Décimaentrega fue un Final Fantasy muy esperado por ser el primero para la generaciónde consolas de 128 bits. Las capacidades multimedia de ps2 así como su potenciadieron unas enormes posibilidades tecnológicas al juego, esto unido a ser unjuego que salió muy en los inicios de la vida de la consola y al crecienteéxito de la franquicia Final Fantasy en todo el mundo llevó a lo que hoy en díallamamos a un juego triple A.

 

Gráficamenteel juego es espectacular, lo fue y lo sigue siendo hoy en día. Evidentementetecnológicamente ha sido superado, pero el diseño artístico es una maravilla ytécnicamente en su día alcanzó la cima de su plataforma.

 

Tetsuya Nomuracomo diseñador es la punta de lanza de un juego que entra por los ojos. Lospersonajes están perfectamente caracterizados, con unos diseños quizás un tantoestrambóticos, muy en la línea de finales de los noventa, pero perfectamentepersonalizados, llenos de carisma y con una lectura común en el mundo de Spira,donde transcurre Final Fantasy X.

 

Además de lospersonajes el mundo en sí, las naves, las ciudades los paisajes y entornos,poseen un carácter propio que individualiza y caracteriza a Final Fantasy X,pero consiguiendo además hacer eco de la propia saga. Artísticamente se notaque es ya una obra de madurez de sus diseñadores, muy trabajada, de calidadindiscutible. Tan sólo hay que ver cualquiera de las imágenes del juego paracomprender que en seguida uno reconoce el juego al tener una pátinaindiscutible.

 

En lo técnico,aunque algunos enemigos tengan una carga poligonal algo menor, losprotagonistas están llenos de detalles, aún apreciables transcurridos los años.Especial mención daría a las caras y sus animaciones. Muy lejos de Uncharted 4,por supuesto, pero aún conservando una expresividad nunca vista en su tiempo.

 

Para darrienda suelta a todo el potencial gráfico el juego plantea una vista con cámarafija mientras nos movemos por el mundo, mezclando escenarios prerenderizadoscon modelos en 3D, videos in game, videos CG de altísima calidad, posiblementede las mejores CG de la historia de los videojuegos ya que ya no se realizan,así como escenarios estáticos en las fases, muy numerosas, de lucha.

 

Como podéiscomprobar se trata de un juego de una variedad gráfica inaudita, donde no seescatimó en recursos gráficos para desatar todo el potencial del juego.Especial mención merecen el tridente de personajes, escenarios prerenderizadosy CG (o cinemáticas).

 

 

 

Tidus o Yunaforman parte del panteón histórico del mundo de los videojuegos llenos decarisma, inolvidables en su inocencia, valentía, fortalezas y debilidades, perfectamenteexpresados en sus propios diseños y animaciones.

 

Para sortearlas limitaciones técnicas de ps2 sus programadores aún utilizaron la técnica decrear escenarios prerenderizados, de gran calidad técnica, donde superponer losmagníficos personajes. Esto surge a costa de una cámara automática, que en todomomento acompaña perfectamente, salvo en los combates donde la cámara es fija.Hoy en día la cámara fija ya no se entiende, pero asombra cómo puede ser aún unmagnífico recurso para exprimir aún más gráficamente una consola.

 

Por ultimo lascinemáticas de ordenador, no realizadas con el motor del juego, sino con mayorcalidad alcanzaron tal nivel en este videojuego que realmente parecen de unapelícula de animación. De hecho por esta época Square se lanzó a realizar susprimeras películas de animación con ordenador de Final Fantasy. En el juegotenemos sus primeros cortos, y son absolumente asombrosas, no sólo en lotécnico, también en lo espectacular y expresivo. Los mejores momentos del juegolos verás de esta forma y jamás los olvidarás.

 

 

 

Técnicamentecomo vemos es el techo de la consola con un tipo de tecnología que más tardesólo sería superado por el propio Final Fantasy XII o God of War II, peroutilizando recursos muy diferentes. Final Fantasy X cuenta, aún hoy, con unosgráficos maravillosos y absolutamente únicos y posiblemente irrepetibles, porla variedad y tipo de técnicas utilizadas.

 

Por supuestotodos los elementos menores como efectos de magias, batallas, diseños etceterasólo apuntalan una obra titánica, única y brillante que sólo se puede tildar desobresaliente gráficamente. Tan sólo le dejaría una pequeña sombra subjetiva, yes que los diseños me parecen muy barrocos, los personajes se encuentran, parami gusto, escesivamente adornados, recargados, pero esto tiene que ver más conuna cuestión de gusto que de calidad o técnica. Sin embargo los diseños depersonajes de Final Fantasy VII, por ejemplo, menos recargados, me gustan más.

 

En lo que nose puede discutir que este juego es una absoluta obra maestra es en su apartadosonoro. No sólo es que las capacidades técnicas de ps2 pudieran dotar demagníficas voces a sus personajes, así como espectaculares y vistosos efectosespeciales. Es que la música, a pesar del “aspecto” un tanto arcaicointencionado que presenta es una absoluta maravilla.

 

La música.

 

 

 

Nobuo Uetmatsuen su mejor momento no sólo nos da lo mejor de sí en este juego, es que desdeel instante en que introducimos el disco y aparecen los personajes con lacanción To Zanarkand de fondo, las notas del piano te acompañarán para siempreen lo momentos más melancólicos de tu vida.

 

Si hay unamúsica de videojuego que siempre podremos recorder es la de éste juego. Si hayuna música de este tiempo que dentro de cincuenta o cien años podremos recorderes la de Final Fantasy X.

 

Siendo algomás concreto os diré que la banda sonora es bastante ecléctica, y sólo lascomposiciones principales son obra de Uematsu. Desde las lánguidas notas delpiano hasta erizantes guitarras eléctricas pasando por tonos casi midis nos danun conjunto heterogéneo pero que, sin duda, será recordado para siempre comouna obra maestra de la música.

 

 

 

Pero es queademás, en lo técnico, las voces, el doblaje al inglés, efectos sonoros omúsicas de acompañamiento durante largas horas de batalla suenan de maravilla,perfectamente caracterizadas y, aunque a día de hoy puedan sonar incluso untanto anticuado, el precisamente una de las cualidades que le hacen ser elultimo Final Fantasy clásico.

 

 

 

La otra es sujugabilidad. Para mi se trata del culmen del sistema de combate por turnos,pero antes os dare las pinceladas generales. El juego, de rol clásico, nos poneen la piel de Tidus, al que controlaremos directamente interactuando con elresto de personajes protagonistas o no, en una historia totalmente lineal. Tanlineal que hasta las cámaras son fijas tan sólo pudiendo desplazar a nuestroprotagonista por una basta red de “pasillos”, aunque no lo parezcan.

 

Al finaltendremos que ir hasta donde la historia nos guie, aunque con más libertadhacia el final del juego, luchando y luchando por el camino, en ocasionescontra determinados enemigos más duros o jefes finales.

 

 

 

Y la base deljuego, además de algún que otro puzzle o minijuego, es el combate. Combate porturnos al más clásico estilo de rol japones. Lo primero de todo, combatesaleatorios, hoy en día parecerá prehistórico, y puede que resulte de lo másmolesto del juego en su tramo final, pero eso es lo que hay. En cada combate,con una buena primera curva de aprendizaje de unas diez horas, manejaremos atres de entre seis protagonistas, pudiendo alternar entre ellos siempre quequeramos mientras la historia nos lo permita.

 

Cada personajetiene su turno, aunque no son turnos simples, digamos que hay personajes más rápidosque pueden hacer más ataques en el mismo tiempo, también dependiendo del tipode acción que realice.

 

Por supuestotendremos las clásicas (aún más por el tipo de menu) acciones de ataque,defensa, magias de cuatro tipos, objetos así como acciones especiales según elpersonaje. Además tendremos la posibilidad de realizar invocaciones conespectaculares criaturas, clásicas en la saga Final Fantasy, con maravillosasanimaciones y transiciones, que ocuparán el lugar de nuestro equipo mientrasconsigan mantenerse con vida.

 

Hasta aquísería todo perfecto, equilibrado, con una jugabilidad tal y como podíamosesperar de un juego de rol japonés. Pero para atarlo y mejorarlo todo seimplementó un sistema de mejora de habilidades con un árbol o tablero de esferas.De esta forma aunque cada personaje parte de un punto distinto de dichotablero, es decir con una potencialidad muy concreta: uno rápido, otro paraataques aéreos, una sanadora, una maga… A pesar de esto, una vez uno tiene bienandado medio juego te das cuenta de que no sólo puedes personalizar de lamanera que quieras a cada personaje, según las habilidades que más te gusten,es que las posibilidades de personalización del equipo son infinitas.

 

 

 

Este sistemade combate con la forma y tipo de personalización de los personajes, unido alsistema de mejora creo que es, sin duda, el más logrado de todos los juegos deeste tipo que he jugado, y eso que éste fue el primero. El sistema de combatede Final Fantasy XII fue muy innovador, la materia de Final Fantasy VII todo unmundo por explorar y descubrir, las variaciones de rol de acción en tiempo realhicieron evolucionar el juego como en Kingdom Hearts o Ni No Kuni, pero elclásico juego por turnos creo que conoció su cénit en Final Fantasy X. No esque no haya aún grandísimos ejemplos de este tipo de jugabilidad, aún máscompleja o afinada, como en los Persona, pero en concepto para mí el mejor.

 

 

 

Y si estábamoshablando de jugabilidad entonces debemos decir que es un apartado del todosobresaliente, como ya hemos dicho incluso aderezado con variedad deminijuegos, el Blitzball, o de puzzles, con las piedras en los templos. FinalFantasy es un juego, un muy buen juego, el último Final Fantasy clásico. Lasversiones XI y XIV fueron on line, la XII innovó de forma muy interesante conun sistema de combate automático donde en lugar de controlar directamente a lospersonajes controlábamos las prioridades y órdenes, a modo de programación. ElXIII se perdió entre continuación y continuación y el XV quizás sea el menosFinal Fantasy de todos, bonito pero light en jugabilidad.

 

Aún estás atiempo de jugar el último gran Final Fantasy en tu ps4, o en ps3, o en ps2,incluso en Vita. Qué gran juego y qué suerte tenemos de poder disfrutarlo encualquier consola de cualquier generación, ya que se disfrutará prácticamenteigual que en su día, porque ése es un gran índice para un juego, si pasados losaños sigue siendo infernalmente divertido, es que es un gran juego. Y FinalFantasy X lo es.

 

Ahora hablaríade la historia, y en un juego de rol es algo esencial, ya que si hay que irevolucionando personajes, afrontando combates aleatorios y seguir siempreadelante sólo puede realizar de forma amena si hay una buena historia que teacompañe.

 

Final FantasyX es un viaje, con su principio y su final, y efectivamente lo más importanteva a ser su recorrido. Es la historia de Tidus y Yuna, la historia de un mundoal borde del colapso al que debemos salvar. Se trata de una  historia de crecimiento, madurez y redencióny con todo esto se pueden perdonar sus clichés adolescentes y su tono de humorligero porque la historia al final es emotiva, los personajes cumplenperfectamente su papel, y el conjunto se muestra perfectamente estructurado, esimaginativo y culmina como pocos en su narración, de la que no comentaré máspara no destripar nada.

 

 

 

Los clichésestán ahí, pero están utilzados muy bien para atar y completar un juego que semuestra, en su conjunto perfectamente equilibrado. Final Fantasy muestra todossus apartados en perfecta armonía, como pocos juegos, dando no sólo una calidadglobal envidiable y deseable para cualquier otro juego o por cualquier jugador.Es más, la suma hace que se muestre como un todo único que nos recuerda que lamagia es posible, y que la puedes encontrar en el interior de un disco.

 

Ahora podéiscomprender el título de este artículo: El último gran Final Fantasy. Porsupuesto es posible que no te guste el rol, los clichés japoneses, que nosoportes los combates aleatorios (pobre Dragon Quest VIII) o simplemente que teguste más otro Final Fantasy u otra saga. Lo que no se puede discutir es lo querepresenta Final Fantasy X para la industria en su día, un golpe en la mesa decómo hacer un juego, tanto que aún hoy con cada nuevo lanzamiento de un juegode rol nadie puede evitar echar la vista atrás para comprobar si, como ya pasóen su día, se culminarán todas las espectativas que uno tiene puesto en él.

 

Final FantasyX las superó.

 

Aún más sumúsica.