Odin Sphere Leifthrasir o cómo renovar un clásico

Ya hace más de cinco años oshablé, aquí en El Rincón del Chete, de Odin Sphere, para ps2, un juego deVanillaware, un juego artesanal, mirando a los clásicos arcade del pasado, conuna jugabilidad tosca, aunque desafiante, que me impidió finalizarlo, a pesarde la buena impresión que me dio.

 

Para mí las dos grandes pegas deljuego eran dicha jugabilidad, adaptada para gamers más resistentes, y losgráficos de definición estándar para ps2, que en cualquier nueva televisiónlucían tristes. Y entonces van y anuncian Odin Sphere Leifthrasir, unaremasterización del juego original con un remozado gráfico completo en unasperfectas HD y con un “retoque” en la jugabilidad. ¿Es que mis sueños sehicieron realidad?

 

Veámoslo.

 

 

 

 

Después de las magníficasimpresiones que el juego me dejó en su versión original me quedé con una espinaclavada en mi pequeño corazoncito de jugón. Además es algo que cada vez me pasamás, no llegar a terminar un juego y es que cada vez mi tiempo es más limitado¿o es que mi aguante ya no es el mismo? Da igual, la cuestión es que cuandosalió Dragon´s Crown me lo jugué de cabo a rabo, y en cuanto tuve una Wii enmis manos me jugué al 100% Muramasa, The Demon Blade.


Ambos juegos, también de Vanillaware,seguían la estela de su predecesor con gráficos en 2D, jugabilidad bastanteclásica y un concepto maravillosamente artesanal de los gráficos: viejos yocontra el barrio en dos dimensiones como las viejas máquinas arcade de cincoduros. Cada uno con sus peculiaridades. Muramasa se mueve en unas estrictas dosdimensiones con gráficos que son puro dibujo, con dos personajes muy distintosentre sí para narrar dos historias entrelazadas en el Japón feudal. Dragon´sCrown, que saldrá en breve en ps4, posee una maravillosa ambientación de capa yespada en unas perfectas dos dimensiones, pero con la posibilidad de moverse“arriba y abajo” en el escenario, al viejo estilo arcade, dando una irreal,pero clásica, sensación de profundidad. Esto posibilita que se introduzca elmultijudador, hasta cuatro jugadores, bien en local, bien online, bien manejadopor la inteligencia artificial del juego.

 

Odin Sphere es el predecesor deambos, con dibujos hechos a mano, pixel a pixel, y animados frame a frame.Técnicamente se trataba de un juego único, aunque la escena indie y la propiainfluencia de desarrolladores como Vanillaware, hace que la animación en dosdimensiones vuelva a estar de moda. Cuphead puede ser una muestra de ello, condibujos estilo años 30, aunque en su día Odin Sphere era totalmente original:cómo serían los juegos en dos dimensiones con la técnica de hoy en día.

 

 

 

Aunque la versión Leifhrasir estáremasterizada hablamos de un juego de ps2, por lo que hoy técnicamente se puedesuperar, el futuro 13 Centinels de Vanillaware nos lo demostrará, pero hay algoque sigue siendo totalmente vigente y es el diseño del juego.

 

Si Muramasa se enraiza en latradición medieval japonesa y Dragon´s Crown en la fantasía de capa y espada,Odin Sphere toma, de forma absolutamente original, la base de la mitologíanórdica, pasada por el filtro de Vanillaware lo que resulta un despliegueaudiovisual que, aún más en HD, te dejará boquiabierto delante de tu televisor,cuanto más grande mejor.

 

El DISEÑO, así con mayúsculas, loinunda todo. Los distintos protagonistas poseen carisma por los cuatrocostados, tanto en su forma como en su color como en sus animaciones y forma demoverse o luchar. Pero no es nada más que el principio, las toneladas depersonajes no jugables, desde los pequeños pukas hasta los magníficos dragonesse mostrarán llenos de poder y color y… Vida. Porque si de algo se puede decires que los escenarios están vivos, con hasta 7 u 8 capas de profundidad, cualguiñol o teatro tradicional, donde cada una de ellas se mueve y desplaza con lavelocidad que su distancia requiere.

 

Moverse en scroll lateral (salvoalgún scroll vertical) de toda la vida, por escenarios llenos de capas,luchando contra enormes jefes finales, bailando por el escenario junto con lospequeños enemigos, rodeado de efectos especiales, golpes y magias es unabsoluto espectáculo que en Leifthrasir, en pantalla panorámica y HD, eliminala gasa que en el juego orinal nos impedía disfrutar del auténtico diseño deljuego. Porque lo bueno de esta remasterización es que todo el diseño ya estabaahí, solo que ahora luce mejor que nunca.

 

Además el diseño del conjuntoestá empapado del particularísimo estilo de Vanillaware con personajesexagerados, enemigos que ocupan toda la pantalla, malos miserables, hadas delos bosques y magias brillantes e irreales.

 

 

 

Gráficamente Odin SphereLeifthrasir es una obra maestra traída a nuestros días, como una restauraciónde La Gioconda o de Las Meninas, podemos ver hoy lo que el autor pretendía queviésemos, solo que en su día la técnica no daba para más. Odin Sphere haconseguido que este tipo de juegos y diseños se popularicen y tengan unasegunda juventud, sin renunciar a unos gráficos personales, carismáticos ytotalmente reconocibles e inolvidables.

 

Una fábula en movimiento.

 

 

 

 

Tal y como hemos dicho se tratade una experiencia audiovisual única, y esto quiere decir que el sonido está ala altura. Las voces pueden escogerse en inglés, con un aire romántico decuento fabuloso, o, aún mejor, en original japonés, donde los amantes de lonipón disfrutaremos del arte del doblaje como sólo en el país del sol nacientesaben hacer. Nuevamente el carisma, la personalidad y la entonación nos haránvibrar con la delicadeza de una princesa o aterrarnos con la abrumadora voz deun gigantesco dragón.

 

 

 

 

La música está muy bienimplementada y las melodías básicas nos transportarán a un cuento de hadas,pero es que volver a escuchar la música coral de la intro o la mezzalina delDesván de Alicia nos dará ganas de soltar una lágrima al sentirnos otra vezcomo en casa evocando las grandes aventuras que una vez vivimos.

 

Si a esto le añadimos unosmagníficos efectos especiales de golpes, magias, viento, etcétera nos da unconjunto con empaque, un todo que se percibe como tal y que nos dará unasensación inolvidable. Y eso no es poco ya que muchos juegos acaban en el cajónde sastre de la memoria, éste no será el caso ya que siempre lo recordarás.Quizás el sonido no sea tan destacable como los gráficos, pero desde luego essobresaliente e impactante.

 

Ahora toca hablar de lajugabilidad, que en su día era su talón de Aquiles. La historia se divide encinco protagonistas, en cinco historias, y habrá que ir avanzando en cada unade ellas para desbloquear la siguiente. Cada personaje se maneja más o menosigual, pero con variaciones según su tipo de arma y magias que, conforme semejore y avance en el personaje, hará que varíe la jugabilidad base.

 

Esto se hace a través de sietecapítulos en los que se divide cada historia, contando cada capítulo con unmapa con una veintena o treintena de fases interconectadas entre sí. Cada fasese mueve en dos dimensiones, con los enemigos a derecha o izquierda (o porencima o debajo), moviéndose esféricamente de manera que las fases no suelentener fin, en bucle, saliendo de ellas en puntos clave.

 

El juego original era bastantelimitado con pocas opciones de combos, aunque cada uno de los personajes poseíaataques y manejos totalmente diferenciados, y las mejoras se basaban en farmearpor escenarios matando a los mismos enemigos una y otra vez recorriendo lasmismas fases una y otra vez. Esto hacía ver que la longitud del juego estaba untanto inflada.

 

 

 

La gran novedad del juego estabaen la alquimia y en la gestión de inventario donde además de luchar debíamosgestionar nuestras pócimas y ataques extremos, con una clásica barra de vigorque hay que gestionar en combate, y la recolección de ingredientes, comidas yobjetos que bien pueden utilizarse directamente o utilizarse para crear otraspociones y objetos, algo muy japonés.

 

Pues llega Leifthrasir y haciendolo mismo te añade nuevas fases en los mapas, ampliándolos, sin variar lahistoria base. Y coge e incrementa el número de combos posibles, y losingredientes, y las recetas, y las pócimas y los mismo que hacía antes peromás. ¿Mejor? Quizás no, pero aporta variación con la misma longitud. Aún así lajugabilidad original era muy exigente y tosca, pues en Leifthrasir puedeselegir entre tres dificultades, la difícil, cercana a la original, la normal,que atiende al jugador medio, y la fácil para poder jugar toda la familia o,incluso, para poder derrotar a auténticos jefes finales titánicos y temibles.

 

¿Qué esto hace el juego másfácil? Pues sí, no más sencillo, pero sí más fácil ¿Esto es bueno? Esdiferente, y esa diferencia es buena, pero lo mejor es que si crees que estopervierte el juego original directamente en el menú principal cambias a OdinSphere, sin la coletilla Leithrasir detrás. El mismo juego de antes congráficos de hoy.

 

No se resta, se suma. Mejoresgráficos, bien con el juego original, para un desafío intenso y viejos yexigentes paladares, o Leifthrasir, para nuevos jugadores o para los que yajugaron la versión original y quieren disfrutar de un soplo de aire fresco conel mismo sabor de antaño.

 

Esto no quiere decir que lajugabilidad sea sobresaliente, que no lo es, los añadidos a veces se vendemasiado… añadidos, pero consiguen dar agilidad a un juego que pecaba derígido, sin renunciar, si uno no quiere, al juego original. Un apartado que seha mejorado, rozando el notable, pero al que puede que aún le sigan sobrandoalgunas horas de relleno…

 

Debo reconocer que en estesentido Muramasa sí me parece un juego más equilibrado y fluido, más controladoy con mejor curva de jugabilidad y dificultad, pero claro, antes hubo que hacerOdin Sphere. La casa no se empieza por el tejado.

 

 

 

Por último hablaremos de lahistoria de Odin Sphere Leifthrasir. La historia es idéntica a la del juegooriginal, tan sólo se ve y se juega mejor. Además la historia en Odin Sphere esimportante, una jugabilidad tosca sólo se salva si la historia empuja por sulado, y en este caso, sin tener intención de trascendencia, la historia sedivide en cinco hilos, que habrá que seguir uno a uno, con cada uno de loscinco protagonistas. La historia al principio es rígida y debes jugar por ordencada personaje, eso sí los cinco hilos se entrelazan en el tiempo cruzándose ytrenzándose las historias, más conforme avanzamos en el juego.

 

Esto nos da cinco historiasprincipales, entrelazadas entre sí, que a su vez nos cuentan la historia delmundo del juego. El desarrollo de la historia se narra con videos al inicio yfinal de cada una de las siete fases que tiene cada personaje hasta mostrarnosla historia completa del juego.

 

 

 

Sin embargo, una vez finalizadaslas narraciones originales, desde un delicioso menú donde una niña, Alicia, enun desván con su gato Sócrates, va escogiendo libros que dan acceso a cada unode los personajes y sus historias, el juego no termina. Con el arco principaldel juego finalizado podemos seguir jugando, no ya navegando por las distintasfases para “farmear” o hacer subir de nivel al personaje, sino para darlecontinuidad a una historia que podría parecer ya terminada.

 

De esta forma para desentrañar elverdadero final de Odin Sphere es necesario continuar jugando, ahora ya en elorden que prefiramos, y con un desafío mucho mayor que en las fases inicialesdel juego. En el juego original esta parte era la más árida ya que el escalónde dificultad hacía necesario repetir y repetir fases para subir de nivel sinel cual era imposible abordar tan temibles nuevos enemigos finales.

 

Con la nueva fórmula de juego,con más variedad de ataques e, incluso, la posibilidad de variar la dificultadesta segunda parte de la historia se vuelve más accesible, sea esto bueno omalo, y puede uno disfrutar más fácilmente de todos los arcos argumentales.

 

La narración de la historia, singrandes trascendencias, está llena de épica, amor, odio, ambición, victoria,fracaso, reinos, princesas, sapos, dragones, infiernos, bosques, hadas, y unlargo, largo despliegue de fantasía e imaginación que, sin necesidad de más, teharán viajar a esos viejos cuentos fantásticos que Alicia guarda en su desván.

 

 

 

Especial mención merece laStorybook Edition, con una caja especial, una camiseta con una de las recetas,un magnífico libro de arte destinado por los creadores directamente para losjugadores, una caja metálica para el juego (además del juego en sí) y unailustración de Alicia y Sócrates en su desván que, en su conjunto, y a unprecio para nada especulador, rinde homenaje al juego, y al jugador, como semerece. Con cariño y pasión.

 

¿Qué más podemos pedirle a OdinSphere? Historias fantásticas, una fantasía animada e interactiva que nosacompañará durante decenas de horas de diversión y toda la vida como el eco delo que es, una magnífica fábula.

 

Leifthrasir es la revisión de unclásico, mejorado hasta lo que siempre debió haber sido en lo gráfico: una obramaestra. Además es un juego referencia para lo que las viejas mecánicas ytécnicas aún pueden aportar hoy en día. Un juego mejor que el original, quetambién se incluye, que permite disfrutar y volver a disfrutar de lo artesano,de cómo llenar de personalidad y buen hacer lo más sencillo, sin necesidad demás pretensiones que las de disfrutar jugando.

 

Odin Sphere Leifthrasir es unjuego muy importante, que permite entender el pasado, presente y futuro de losvideojuegos y que se vuelve imprescindible para los viejos del lugar o poraquellos que quieran quedar atrapados por la nostalgia y la magia.