Siento el odio: Ryu

Hoy, vamos a destapar, como si de Salsa Rosa se tratase, la verdad sobre uno de los personajes más incomprensibles del videojuego: RYU!

Y es que, ay amigos, es mucho lo que odio a este tio. No obstante, el que juegue con Ryu para poder ver como le apalean, no significa que esté loco, en absoluto, BWAHAHAHAHAAAA! Y es que, tras leer esta exclusiva, entenderéis porque:

1. RYU, el huerfanito:

Según su biografía oficial, contada por Jaime Peñafiel, Ryu fue encontrado de pequeño "en el portal de Gouken". Aparentemente, es que sus padres habían muerto (lo que sería muy sospechoso) o lo habían abandonado (que ya suena más probable). La realidad, según nuestros investigadores, es bien diferente: Ryu tan sólo quería robarle la tele a gouken para pagarse ciertos vicios carillos que tenía, en concreto, regalar cachorritos a niños para posteriormente atropellarlos en frente de sus aterrorizados dueños.

No obstante, esto no impidió a un Gouken en momentos bajos entrenar a Ryu en letales artes de combate, junto a su pupilo Ken. Un buen dia, un misterioso hombre apareció en el dojo del tal gouken, y en brutal combate lo venció. Cuando Ken y Ryu volvían silbando a casa tras una productiva sesión de palizas aleatorias a vendedores, se encontraron con toda la pesca. Esa es la versión oficial, claro, ya que Ken declararía luego a la policía que, durante una paliza al panadero, Ryu dijo que tenía que irse un momento "para enseñar a ese viejo coñazo lo que pasa cuando no me enseña técnicas secretas". Ken supuso que se refería a ir al baño, pero cuando Ryu volvió y se quejó "por que ese maldito cabrón de Gouken casi me rompe la mano cuando le partí el cuello", empezó a sospechar. Sí, Gouken trabajó mucho por la integración de los discapacitados mentales.

2. Ryu, el guerrero.

Tras estos episodios dudosos, Ryu se dedicó a vagar por el mundo para ser "el más fuerte". Aunque para ello, en vez de trabajar, esforzarse, y todas esas cosas, el llegó a una conclusión más sabia: APALEA TODO LO QUE SE MUEVA. No importa que no entiendas lo que dice, seguro que ese vendedor que hace grandes aspavientos mientras señala una alfombra, en realidad se está cagando en lo más sagrado, y de paso en ti. Así que, guantazo preventivo y a por otro. La policía, claro, no era inmune a esto, porque Ryu se había montado en su cabeza un tinglado con una organización diabólica a la que llamaría "Shadaloo", cuyos miembros iban de azul. A ellos, además, les vencía utilizando su técnica secreta, el Hadoken (consistente en tirar unas piedras enormes, que tras la suficiente ingesta de setitas 1-up de Mario (otro que se las trae) parecen bolas de energía).

Ryu continúo esta rutina dia sí, dia también, durante 5 años. Entonces, oyó hablar del torneo "World warrior". ¡Una oportunidad para ganar dinero y fama (que traen chicas y drogas con ellas), haciendo lo unico que el hacía bien! Por desgracia, no leyó el texto entero (hay quien dice que el texto era largo y Ryu no podía esperar, y quien dice que Ryu no sabía leer de entrada), así que no se dio cuenta de que se trataba de un torneo de ajedrez senior. No por ello nuestro "heroe" lucho menos duramente, y tras vencer al finalista (Vigilio, 86 años) y acabar con su "dominio tiránico", se proclamó campeón invicto con 12 fatalities realizados.

3. La leyenda crece.

Y es que una victoria épica no era suficiente para él, tras haber hallado aquello en lo que sobresalía: machacar a ancianos pacíficos que intentan leer o jugar ajedrez.

Así, empezó un legendario viaje de residencia de la 3ª edad en residencia de la 3ª edad. Todos los ancianos que osaron intentar huir, fueron eliminados, mientras que los que plantaron cara (no huyeron), fueron apalizados. Y esto fue así, hasta que un buen dia un héroe de verde llegó con su espada y escudo y luchó a muerte con él.

Pero claro, lo que no sabían es que había un cementerio indio por ahí cerca, y desde entonces, cada luna llena, Ryu se aparece para atacar a todos aquellos que acampan cerca de Crystal Lake…

 

 

Nota: segun mi abogado, es posible que eso nunca ocurriese, pero el caso es que ahora me siento muchísimo mejor.