MIRROR’S EDGE: UNA EXPERIENCIA INIGUALABLE (Por Luis Larfenix)

                                           

 

Se rumorea que Mirror’s Edge 2 no está cancelado sino parado, y tengo que reconocer que cuando salió Mirror’s Edge yo no le brindé mi apoyo. La mezcla entre shooter en primera persona que no llega a ser un shooter y esos saltos y piruetas, no me convenció mucho y pensé que sería un juego difícil y complicado así que no me lo compré el día del lanzamiento. Ahora mi visión de este juego es distinta y por eso hago este artículo-review.

Mirror’s Edge me hizo sentir como muy pocos juegos me han hecho sentir. El juego resultó ser muy accesible y para nada complicado en sus controles, con una historia bastante buena y una protagonista con carisma y personalidad. Buenos gráficos con una ciudad llena de luz, clara y limpia y un nivel de dificultad adaptable a todos los gustos.

Después de jugar y pasármelo sentí la necesidad de dar ese apoyo al juego que no le di en su momento. Los chicos de DICE se arriesgaron haciendo un juego diferente y original… Y yo no me quise arriesgar, preferí esperar a comprármelo de segunda mano. No voy a entrar aquí en el polémico tema de la venta de segunda mano, sí diré que sé que al comprar el juego de segunda mano les quité una venta pero, no me quería arriesgar, y no lo hice. Cuando llegué a casa e introduje mi juego en la consola y empecé a probarlo, me di cuenta de la joya que tenía entre manos. Quería apoyar las ventas del juego, me sentía en la obligación de hacerlo así que corrí a la tienda para comprármelo original y así por lo menos poner mi granito de arena en las ventas del juego y que saliera la segunda parte.

 

                                        

 

La historia de Mirror’s Edge está muy bien hilvanada aunque se echa en falta conocer un poco más del pasado de Faith. Recorrerás la historia en varios capítulos. Faith es una Runner, en una ciudad totalmente controlada donde todo el mundo es vigilado mediante cámaras. Internet, cartas, e-mails, llamadas telefónicas…. Todo está controlado, hasta la más mínima información, todo a cambio de una falsa seguridad. Los Runners se dedican a llevar de un punto de la ciudad a otro paquetes “privados” con información que los clientes no quieren que sea controlada. Normalmente la policía no presta atención a los Runner y se ocupan de otros asuntos, pero algo cambia, y el hecho de que la hermana de Faith se vea implicada, hará que su vida sea una contrarreloj constante por descubrir la verdad detrás de lo sucedido.

Cuando veas por primera vez la ciudad llamada New Eden por la que te tienes que mover, te darás cuenta de lo controlados que están sus ciudadanos. La ciudad es blanca y limpia, el sol baña con su luz los edificios perfectos de esta urbe, de hecho ni la lluvia se atreve a acercarse, algo que espero se añada en la segunda parte si alguna vez se hace, y sí, sé que hacer parkour con el suelo y paredes mojados debe ser imposible pero, daría posibilidad a otras acciones en el juego. La gente está tan controlada que no salen de sus casas, este es otro de los pequeños defectos del juego, aunque tiene su explicación en el argumento del título. La ciudad está prácticamente vacía, las oficinas por las que pases no tendrán a nadie dentro trabajando, ni los edificios, ni las calles cuando vayas tú por ellas, sólo verás gente en las mismas cuando surques los tejados y en ciertos momentos clave del juego. La explicación que tiene esto es probablemente que los desarrolladores no han querido que hayan distracciones durante el juego y las persecuciones intensas. No es lo mismo hacer parkour en un edificio vacío mientras te persigue la policía que hacerlo en uno lleno de gente y empleados incordiándote a cada segundo; todo esto hace que los niveles sean muy fluidos pero a la vez le da un toque de irrealidad evidente, parece que estés en un sueño.

 

 

Los controles no son difíciles de asimilar y enseguida te haces con ellos gracias al tutorial del principio del juego y que está implementado dentro de la historia (y que puedes saltarte si quieres por si es la segunda vez que juegas y no te hace falta). Así, con un stick te mueves y con el otro giras. Un botón para saltar y otro para agacharte, los dos gatillos son uno para atacar y el otro para dar un giro de 180º y cambiar la dirección por completo. La combinación de estos cuatro botones te hará realizar todos los movimientos típicos del parkour: Correr por la pared, saltar, agarrarte a salientes, brincar de una pared a otra… Además tienes el botón «tiempo de reacción», que al pulsarlo ralentiza la acción para aumentar la precisión de tus movimientos, ideal para las zonas más complicadas.

La perspectiva en primera persona es inmejorable, de hecho si este juego fuera en tercera persona no sería lo mismo, y las sensaciones que te produce el correr por los tejados con vista subjetiva son impagables. Te avisan de que puedes marearte un poco ya que a pesar de ser la misma perspectiva que se usa en los FPS, esto no es un shooter, y la velocidad, la altura y las piruetas no las harás tampoco en un shooter convencional. Sí es verdad que en este juego puedes disparar si le quitas el arma a un enemigo, pero no es lo ideal, de hecho olvídate de encontrar munición y tus movimientos estarán limitados si llevas un arma más pesada que la pistola. Además si te expones mucho para disparar caerás enseguida, tienes que correr y esquivar.

La pantalla cuenta con un punto fijo en el centro como referencia y dicen que para evitar el mareo, y los sitios por los que puedes ir o escalar se verán en rojo, aunque esta opción se puede desactivar para hacer más difícil el juego. Siempre habrá un camino prefijado por el que avanzar con relativa seguridad pero siempre hay otros caminos y formas de completar el capítulo.

 

  

 

El juego es corto, pero tiene elementos rejugables como buscar los maletines ocultos, tres por nivel, o intentar hacer el mejor tiempo en cada capítulo, una hazaña que te costará horas de práctica. Como dije antes está el camino obvio, pero ese no es el que te dará el mejor tiempo, para eso tendrás que hacer virguerías e ir por sitios que jamás te habrías planteado, así que te llevará tiempo. Luego tienes el modo contrarreloj con varios mapas en los que tendrás que superar los tiempos marcados y compartirlos online, ampliable con un paquete de pago con mapas de locura suspendidos en el cielo. Ya no hay más modos de juego y yo siempre me he preguntado si no sería posible hacer un modo carrera para dos jugadores online en el que ver cuál de los dos llega antes de un punto a otro del mapa, o un modo caza, en el que un jugador tenga que huir de otro haciendo parkour por un mapa, pero en fin, por pedir que no quede.

Toca hablar de la banda sonora, que esta compuesta por Magnus Birgersson, más conocido por su nombre artístico Solar Fields, excepto Still Alive, la única canción vocal del juego compuesta y cantada por Lisa Miskovsky. Todas las pistas de la banda sonora son una delicia para el oído. Mientras juegas hacen que te veas inmerso en la historia como no te puedes imaginar, si al juego le quitaras la música obviamente no seria lo mismo, ya que las persecuciones y momentos de tensión están muy bien compuestos, e intercalan momentos musicales de ambiente para cuando vas por los escenarios a tu aire, sin tensión; algunos de estos momentos musicales pueden llegar incluso a relajarte. No te sobra la música en ningún momento y no se hace pesada ni estridente. Lo dicho, una de las mejores bandas sonoras que a mi juicio he tenido el placer de disfrutar.

En conclusión, a pesar de sus defectos y su corta duración, el modo historia me ha gustado mucho, y lo recomiendo a todos aquellos a los que les guste el género de las plataformas desde un punto de vista completamente original.

Espero sinceramente que EA no cancele la segunda parte. Les suplico que no lo hagan.

 

· Texto y creación del fan-vídeo: Luis Larfenix

· Corrección del texto: Gloria Reche y David_ Cronenberg

· Maquetación: David_Cronenberg (con las imágenes seleccionadas por Luis Larfenix)

SINGULARITY: MEMORIAS

                                     

 

· EPISODIO 1: PRÓLOGO

 CUADERNO DE BITÁCORA, KATORGA-12, DIA 8.

»Ya no sé ni donde estoy; la realidad se mezcla con la fantasía de manera demasiado sutil, desdibujando la fina línea que separa lo tangible de lo que ha ido inventando mi castigada mente para afrontar el miedo que me embarga.

Sólo han pasado ocho días, o eso creo. Aún recuerdo aquella centelleante onda lumínica que arrasó todo a su paso hace unos cinco días, acompañada de un extraño estruendo que por poco me destroza los tímpanos. Mi miedo fue tal en aquel momento que tras la ola, como he decidido llamarla a partir de ahora, no me atreví a salir de mi angosto escondite a ver que es lo que había ocurrido… Pero cual fue mi sorpresa, que con asombro y terror, tras ese extraño incidente, comprobé que el cadáver cercano del escuálido perro que tenía localizado desde mi posición de supuesta seguridad ya no estaba. No estaba, joder, NO ESTABA. ¿Habría desparecido? ¿me estoy volviendo loco?»

– Se acabó, tengo que hacer algo.

William depositó con sumo cuidado su maltrecho cuaderno personal de tapas de piel desgarradas y hojas amarillentas a un lado de la modesta hoguera que había logrado preparar en su pequeño e improvisado refugio para resguardarse del frío y las inclemencias del tiempo con el que aquella extraña y desolada isla parecía recibir a sus inesperados visitantes.

Hoy no había comido nada aún, a la espera de reunir las fuerzas y la valentía mental suficientes como para salir fugazmente de su escondrijo, avanzar tan solo unos cinco o seis metros hasta el cadáver de aquel desafortunado Setter Irlandés invadido por una negra y espesa nube de moscas, arrastrarlo hasta su improvisada cueva, e intentar sacar algo de carne de aquel consumido cadáver; pero como ya había plasmado estupefacto en su diario personal, el cánido ya no estaba. Su única oportunidad de llevarse algo sólido a la boca con lo que recuperar algo de sus maltrechas fuerzas y proseguir con su viaje se había esfumado como la sal en el agua.

Un agua que golpeaba con furia las rocas del acantilado situado a un tiro de piedra de la entrada del escondrijo de William; la espuma salada salpicaba su sucio rostro con más frecuencia de la que desearía, y por momentos, la erosión de la estructura de piedra de la pequeña cueva donde se hallaba parecía clamar por su derrumbe, ante el miedo atroz del superviviente.

De todas formas, algo había cambiado tras la ola, lo notaba. Cuando su avioneta se estrelló hace más de una semana sin poder evitarlo por ninguno de los medios y sin poder salvar a ninguno de los acompañantes de su equipo, aquel maldito lugar estaba desierto… O al menos, a priori, no estaba habitado por humanos. Ahora sin embargo, unos extraños ruidos guturales, lejanos pero aterradores, invadían el ambiente; la tensión se mascaba en el mismo y casi se podía cortar con un cuchillo, como si alguien estuviese vigilando sus pasos, sus gestos, e incluso controlando su mente, sus ideas, sus intenciones… No obstante, ¿podría todo esto deberse a la paranoia que empezaba a poblar su castigada mente? A fin de cuentas, no hacía falta ser un entendido para darse cuenta de que aquel maldito lugar estaba vacío, abandonado, dejado de la mano de Dios, y no precisamente desde hacía poco tiempo.

Pero era ahora, tras la ola, cuando algo parecía haber cambiado. No sólo la muerte se había esfumado, representada en la desaparición de la posible comida de William sin explicación aparente, si no también en su entorno. El cielo resplandecía poco a poco, dejando a un lado la penumbra que predominaba hace unos cuantos días, y dando paso a tenues rayos de agradecida luz que asomaban tímidos entre las espesas nubes que aún permanecían en el techo celestial tras días de fuertes tormentas; el arbusto estéril, seco y marchito que adornaba la entrada del improvisado refugio de Willian parecía renacer por segundos, muy lentamente, sus hojas parecían incorporarse de su estado caído de nuevo, fuertes, plenas de vida y su pequeño tronco parecía recuperar su presencia con fuerza sobre sus raíces. En definitiva, parecía que aquel árbol retomaba la vida, renacía… Algo extraño de veras.

¿Y las voces? William juraría que la otra noche, tras despertarse medio agónico y envuelto en fríos sudores de una de sus terribles pesadillas, escuchó a dos hombres, a lo lejos, hablando entre ellos en un lenguaje que no sabía descifrar, muy posiblemente ruso por la contundencia y lo austero de sus palabras. Parecían estar buscando algo, ya que uno de ellos discutía con ganas a través de alguna especie de radio o walkie-talkie sobre algo llamado E99.

– ¿E99, que cojones es eso? – Se preguntaba para sus adentros.

– ¡Vamos William, tienes que salir de este agujero y buscarte la vida, nadie va a venir a por ti!

Dicho y hecho. Hizo acopio de los escasos efectos personales que conservaba como oro en paño y se dispuso a seguir explorando aquel hostil paraje a la búsqueda de alguna forma de escapar. Apagó la casi ahogada hoguera que había sumido su refugio en un negruzco y desagradable humo que imposibilitaba el permanecer allí mucho más tiempo, y salió al exterior.

Pero no estaba ni remotamente preparado para lo que vio a continuación.

Aquellos intensos y profundos ojos rojos clavaron su mirada en el, analizándolo, preparando el momento del ataque. Ante la atónita mirada de William, el accidentado Setter Irlandés estaba en pie frente a el, concentrado en su víctima, con el lomo curvado en posición de ataque.

¡Joder, estaba ahí, vivo, entero, y rabioso! ¿Como era eso posible?

¿Que podía hacer en aquella situación? El miedo le había paralizado por completo, el pulso era tan fuerte y frenético que casi notaba como el corazón hacía el intento de asomar de su pecho, el sudor frío aparecía de nuevo recorriendo sus sienes, y le costaba respirar. El cadáver del perro ya no era tal, – ¿como diablos era eso posible?- se preguntaba una y otra vez.

El animal permanecía en su posición, amenazante, segregando espesa y blanquecina baba a través de la comisura de sus labios, gruñendo con fuerza, avanzando paso a paso, sin prisa, casi como si estuviese contemplando con gozo a su desafortunada víctima, saboreando el momento previo a la matanza, y William no podía hacer nada por sortear aquella situación. El perro bloqueaba la única salida de su refugio, el pequeño y sinuoso camino de arena y piedras que llevaba a la zona superior del acantilado, y tampoco podía defenderse de la amenaza… ¿con que? ¿con una cantimplora semi vacía?

Dándose por rendido, y asimilando que había llegado su momento, Willian cerró los ojos a la espera de su muerte. Pero lo único que recibió a cambio fue un fuerte salpicón de apestosa y rojiza sangre en su cara. Tragó saliva, abrió poco a poco los ojos y vio, anonadado, como el Setter volvía a ser un cadáver, esta vez sin cabeza, sólo un desagradable amasijo de sesos, globos oculares y sangre. Mucha sangre. Su muerte había sido tan fugaz que el cuerpo del mismo permanecía en pie, exactamente en la misma postura hostil con la que había dado la bienvenida a William.

Sin tener tiempo de reflexionar sobre que demonios había pasado en tan pocos segundos para que su, en principio improvisado sustento, hubiese recuperado y acto seguido perdido la vida a la velocidad del rayo, William alzó la vista hacia el final del camino al compás de un agudo silbido para avistar a un segundo visitante. Esta vez tampoco sabía con certeza si amigo o enemigo.

CONTINUARÁ…

· Texto: David Cronenberg

· Corrección y creación de imagen de cabecera: Idrhil 

Bueno, ya estamos aqui.

Tras deliberar largo y tendido y trastear varios meses por la web en busca de herramientas competentes e intuitivas para enfrascarme en la aventura de desarrollar mi propio espacio personal, hace algún tiempo me topé con esta maravilla llamada Gamefilia, que ya había visitado con anterioridad (aquí se aglutinan una gran cantidad de blogs de muchísima calidad), pero que no me había atrevido a utilizar para el desarrollo de mi ansiado blog, hasta que hoy, en plenas fechas Navideñas, concretamente en Noche Buena, me he dicho ¡que demonios, vamos a ello!, y aquí estamos, a ver que tal se nos da esto.

De momento seguiremos trasteando estos dias con las posibilidades de trabajo y edición de la página (ufff, no veas como me está costando encontrar un fondo adecuado, además de que la imagen de cabecera y el estilo del título son temporales), e iré alternándolo con diversas entradas sobre los temas que más me ronden la cabeza o las experiencias que más me apetezca compartir; por ello, a l@s posibles visitantes os pido paciencia y comprensión.

Y poco más. Espero que l@s lectores/as que se pasen por este, mi pequeño rincón y si quieren, también el suyo, lo pasen tan bien ojeando su contenido como yo lo haré creándolo.

¡Muchas gracias, un saludete, y FELICES FIESTAS!