EURET: Capítulo XII, por Desmodius

La serie de entradas dedicadas a revivir el proyecto Escribamos un Relato entre Todos 4.0, ha llegado a su fin, queridos lectores; me excuso formalmente por el retraso de esta entrada, pero tuve ciertos contratiempos personales y no había tenido el tiempo necesario para redactar de forma adecuada esta entrada tan relevante. Es tiempo de publicar la última entrada con el capítulo XII, escrito por su servidor. Este capítulo fue posteado originalmente el 14 de junio, un mes después del capítulo anterior. Si alguien desea leerlos capítulos anteriores, puede consultar el índice del proyecto.

Mis queridos lectores, todo lo que empieza debe terminar y, al fin, he aquí la última entrega de este gran proyecto.


Videm in Morten

El mar Avernal, sereno y lúgubre, era observado por una inocente niña desde la cercana playa de Pulgaris. El tétrico silencio de la nocturna oscuridad era roto únicamente por el enigmático canto de la espectadora:

Vida y muerte, luz y oscuridad,
el llanto de los arrepentidos
me rompe el alma, pero
fue la Justicia Divina
quien el destino así decidió.
Diosa de la Muerte, me llaman;
tu fin y tus temores yo soy…

La niña se detuvo repentinamente al advertir que un guerrero se acercaba a ella. Era su amigo, un caballero al servicio de Dloun.

-Perséfone– dijo él –, pero ¿qué haces aquí? Es muy peligroso, las aguas de ese maldecido mar traen dolor y muerte.
-Es relajante– declaró ella –, sólo estoy aquí porque es donde más recuerdos vuelven a mí. Después de estar bajo la tortura de Rex Cabezacruda, recuperar todas mis memorias es difícil y, a veces, lo que he recordado parece confuso e irreal.
-Entiendo– la consoló él –, he visto el martirio al que son sometidos algunos guerreros en la batalla, pero no llego a imaginar cómo debe ser…

Ella bajó la vista, parecía atormentada por oscuros recuerdos… el guardia se disculpó por sus palabras, pero ella le dijo que solía tener malos recuerdos sin motivos realmente importantes.

-Aunque también algunos recuerdos agradables vuelven a mí cuando observo la tranquilidad de este mar. Recuerdo algo que mi padre me enseñó hace mucho tiempo: Los héroes y villanos libran batallas crueles, sangrientas y brutales, pero lo hacen por distintas razones- terminó de decir ella, alzando la vista.

***

Dariem se había abalanzado contra la interminable horda de demonios que protegían al furiah, Ishari blandía su enorme mazo detrás de él; cumplir su cometido de vencer al demonio de belleza idílica, parecía imposible; pero pensó Dariem: “debo cumplir mi juramento, no puedo morir aquí, no ahora, no así”. El caballero dlouno hizo gala de movimientos sorprendentes con su espada, cortaba cornudas cabezas a diestra y siniestra, sin dar tregua a sus enemigos. La intensa luz de la fogata que ardía detrás de ellos provocaba que el acero de Dariem brillara como si de la espada de un arcángel se tratara; los demonios lo combatían de tres contra uno, pero parecía que Dariem sólo estaba jugando contra unos niños, su espada no dudaba al cortar torsos y cabezas demoníacas por igual.

Felas y Pit, combatían espalda con espalda contra una docena de demonios; Felas chocaba el filo de su espada contra el suelo, lo que producía un penetrante sonido que presagiaba la muerte de varios demonios. Pit, por su parte, demostraba su increíble agilidad con el bastón; parecía ser uno con su arma, pese a que los demonios intentaban sorprenderlo, él bloqueaba sus ataques con fascinante destreza. Por fin, después de matar a un imponente y habilidoso demonio que usaba dos cimitarras, Felas y Pit pudieron llegar hasta uno de los dos garlaks líderes; el demonio era alto, fornido e inspiraba temor con su simple presencia, ordenó a los secuaces de su alrededor no intrometerse en su pelea.

Felas le dio un hábil espadazo en el costado derecho, pero su adversario logró responderle rápidamente y, aprovechando la guardia baja de Felas, le devolvió el golpe con el doble de fuerza. Pit reaccionó velozmente y le hirió severamente las piernas al garlak, quien cayó arrodillado y gritando: “Rata infeliz… ¡como te atreves!”; Felas, estando fuera del alcance del garlak, aprovechó para cercenarle la cabeza al expuesto demonio. Había muerto uno, faltaba otro.

Dariem e Ishari estaban cerca de llegar ante del furiah, quien se divertía viendo sus batallas. Dariem esquivó el revés de un delgaducho demonio, pero por hacer ese brusco movimiento, no pudo evitar el ataque de otro demonio, quien le hirió profundamente la pierna derecha. Ishari volteó a verlo cuando escuchó su aullido, y, de un potente golpe, expelió por los aires al agresor de su compañero. Dariem se incorporó rápidamente a la batalla, diciéndole a Ishari: “No te preocupes por mí, preocúpate por matar al furiah… ¡Por la gloria de Dloun, hoy caerá la cabeza de un furiah!”. Ishari pareció reanimarse con las palabras de su capitán, por lo que la pila de demonios alrededor suyo incrementaba de forma más veloz.

El camino hacia el último líder garlak, no fue más fácil que el primero para Felas y Pit; el valiente guerrero dlouno Felas demostraba un brío casi sobrehumano al ignorar la severa herida que llevaba en el costado. Pit combatía con el fulgor de un hombre poseído, las llamas de la hoguera que comenzaban a extinguirse detrás de ellos eran testigos de la sádica danza que él bailaba con su bastón, un sangriento baile de muerte para los demonios. Después de matar una docena de salvajes demonios, los dos héroes lograron llegar ante el segundo líder garlak, quien veía asombrado la hazaña que ellos habían logrado, pero no tardó más de un instante en recuperar la postura y blandir su espada contra sus adversarios. Felas recibió un segundo golpe en el costado que tenía herido, pero esto no le impidió cortarle el brazo derecho de un certero golpe al garlak. Pit, mientras tanto, defendía a su amigo por la espalda de los demonios que querían arrojarlos a la hoguera cercana, recibiendo dos o tres estocadas en el torso, heridas insignificantes para un guerrero como él.

Ishari había terminado de aplastar cuerpos, su camino estaba libre hacia el furiah; Dariem se alzó débilmente y gritó con voz potente: “¡Por la gloria de Dloun!”, a lo que su mudo amigo contestó con un convincente gruñido. Ambos se abalanzaron contra el furiah, quien no se había asombrado ante la heroica batalla que sus enemigos habían librado. Detuvo con una mano el mazo de Ishari y, con la otra, la espada de Dariem; lanzó por los aires a ambos guerreros, sin gran esfuerzo. Ishari se incorporó primero y, de nueva cuenta, se arrojó contra el furiah, pero el resultado fue el mismo. Dariem se incorporó débilmente al mismo tiempo que lo hacía su amigo por segunda vez, y juntos arremetieron contra su enemigo; pero esta vez, de forma más inteligente, cada uno por un flanco distinto, sincronizando sus ataques, Dariem atacó la parte inferior del furiah e Ishari intentó aplastarle la cabeza… el furiah detuvo el mazo de Ishari, pero no pudo detener por completo el ágil ataque de Dariem, que pese a estar malherido, demostraba una gran habilidad con su espada. El furiah cayó de espaldas, con lo que Ishari aprovechó para asestarle un fuerte golpe en el rostro, Dariem le hirió el abdomen; y, entre ambos, le seccionaron la cabeza al furiah que emitió un agudo aullido antes de morir.

El segundo garlak escuchó aterrorizado la caída del furiah; Felas y Pit aprovecharon la distracción de su enemigo para darle la misma muerte que recibió el furiah… su cabeza rodó algunos metros hasta detenerse a los pies de uno de los pocos demonios que quedaban en pie. El silencio se apoderó de esa parte del Bosque de Hierro, ningún demonio movió un músculo por algunos instantes… hasta que reaccionaron y huyeron aterrorizados hacia los adentros de la oscuridad, lejos de la tenue luz de una hoguera casi extinta. Dariem e Ishari se reunieron con Felas y Pit; los cuatro celebraron brevemente su increíble victoria, sabían que la historia nunca podría olvidar tan sorprendente batalla. Ahora debían cumplir con lo mandado por Angeloaquim.

***

Aleluya se hallaba en una misión que Shaitán Nahas le había encomendado; se hallaba muy lejos del Bosque de Hierro, en el Monte Perdido; ahí se encontraba oculta un arma que Shaitán Nahas utilizó en la batalla que lo orilló al exilio del Paraíso. Aleluya sabía perfectamente que tan poderosa arma podría decidir por completo el destino de la guerra. Al escalar las escarpadas laderas de la montaña podía escuchar el eco de voces atormentadas, de lamentos interminables; algo insoportable para un humano, pero de deleite para Aleluya. Después de cruzar una accidentada ladera, Aleluya se topó con alguien totalmente inesperado… era su medio hermano, Angeloaquim.

-Angeloaquim– dijo siniestramente Aleluya –, es un placer volver a verte después de una centuria de tortura.
-Calla insensato– exclamó el llamado Ángel de la Muerte –, he venido para informarte que todos tus intentos por ganar la guerra serán inútiles… he descubierto le forma de hacerte mortal y, de una vez por todas, ponerle fin a tu asquerosa existencia.
-¿Qué? Eso es imposible, lo sabes bien. Ni siquiera el poder de Las Siete Espadas Blancas pudo hacerlo en el pasado, ¿y crees que ahora tú podrás hacerlo?
-No he dicho que seré yo quien lo logre, será Dariem quien lo haga, el elegido de Dios finiquitará tus días antes que la guerra arrebate más vidas inocentes.
-¿Crees que el poder de la Espada Sagrada podrá matarme esta vez? Eso tampoco será útil.
-No, no me refiero a la Espada Sagrada, me refiero a nuestra hermana.
-¿Hermana? ja, bien sabes que los únicos vástagos que nuestra madre mortal tuvo fuimos nosotros dos, esa débil escoria humana murió a causa de eso.
-Eso creía yo también hasta que logré averiguar que el día en que tú y yo nacimos… yo por la bondad y deseo puro de Dios, y tú por la maldad y envidia de Mefistófeles, nació también una niña, una mortal; ella ha ido heredando su poder a través de su descendencia; la existencia de esa heredera es lo que nos hace inmortales, a ti y a mí. Ella lleva dentro de sí el poder de la maldad, tu esencia; y el poder de la pureza, mi esencia.
-Hummm… veo que has estado investigando cosas útiles e interesantes… pero dime, ¿quién es esa heredera?
-¿Crees que te diré su nombre o quién es sólo para que te adueñes de su voluntad y asegures tu inmortalidad? Nunca sabrás quién es.
-Está bien, querido hermano, tendré que sacarte las palabras por la fuerza…

Aleluya desenfundó su espada, de una rojiza y delgada hoja; Angeloaquim hizo lo mismo, con su espada de detalles dorados, al mismo tiempo que susurraba: “Si es eso lo que quieres, hermano… eso es lo que tendrás.”

***

El guardia observaba la tranquilidad del Mar Avernal junto a Perséfone, ni una sola ola, ningún movimiento, era como ver a la muerte cara a cara. La niña murmuraba otro fragmento de la canción:

Vida y muerte, luz y oscuridad,
los héroes siempre mueren,
los malvados siempre pagan,
pero yo nunca hallaré la paz.
ésa es la Justicia Divina.
Diosa de la Muerte, me llaman;
tu fin y tus temores yo soy.

El guardia dejó de observar el mar por un momento, le comenzaba a resultar incómodo aquel silencio tan profundo. Se dirigió a la niña, con un tono de voz sutil:

-Y dime Perséfone, ¿qué otras cosas recuerdas? ¿Qué más te enseñó tu padre?
-Él me enseñó mucho, era un guerrero muy sabio; en las batallas de Doria, cuando unos invasores llegaron desde tierras muy lejanas, fue él quien armó la estrategia para vencerlos. Al capturar a su líder, éste confesó venir en son de paz, pero que había iniciado su ataque por haber sido atacado primero y haber perdido a su lugarteniente, su mano derecha.
-Vaya, nunca imaginé que tu padre hubiera sido el valeroso general Rahe Ydes.
-Bueno, él no era mi padre realmente; su familia me adoptó cuando yo era muy pequeña.
-Perséfone, verdaderamente has tenido un pasado oscuro y difícil, es una suerte que te hallamos podido rescatar de las garras de aquel monstruo.
-Sí, les estaré eternamente agradecida por ello, esos tiempos fueron muy crueles. Bueno, ya que lo he recordado, te contaré lo que cuando mi padre me dijo al volver de la guerra de Doria, una frase muy simbólica: “La muerte de un hombre puede significar lo mismo que la caída de un imperio. Todo depende de quién sea ese hombre”.

***

Aleluya y Angeloaquim seguían discutiendo en las laderas cercanas a la cima del Monte Perdido.

-Vamos hermano, dime el nombre de la heredera; ambos sabemos que una batalla entre inmortales es inútil. Además, si confías en tu Dios, debes confiar en que el destino le dará la victoria, aunque yo sepa o no quién es la heredera de nuestra hermana.
-Aleluya, tú nunca sabrás su nombre. Y si esta pelea puede solucionar la guerra y ponerle fin al sufrimiento de la humanidad de una vez por todas, estaré honrado de librarla… no puedo matarte, pero, como Ángel de la Muerte, puedo abismarte, aunque para ello deba sufrir yo con el mismo castigo.
-Está bien hermano, veo que eres tan necio como yo… así que, veamos si puedes abismarme, porque tú sabes mejor que yo cómo se siente eso…

Angeloaquim no esperó a que Aleluya terminara de hablar, y comenzó a atacarlo, a lo que Aleluya no tardó en responder… el golpe de sus espadas era una feroz guerra de fuerzas adversas, cada uno sentía el odio y desprecio del otro… cada espada tenía la sed de la sangre del contrario. El eco del golpe de sus espadas resonaba en los inhóspitos rincones del Monte Perdido.

***

Dariem y sus acompañantes se dirigían sigilosamente hacia la morada de los furiah en uno de los rincones más apartados del bosque, bajo la guía de Pit. Conforme se adentraban en el bosque, el aire se volvía más denso y maloliente; el suelo, más fangoso y los árboles adoptabas formas más siniestras y bizarras. Estando cerca ya del escondrijo de los furiah, pudieron oír el inconfundible rumor de los demonios… ruido estruendoso que se confundía con el silencio… eco de maldad que se desvanecía en los oídos.

Al estar planeando la forma de irrumpir en el recinto de los furiah, robar el fragmento de la Espada Sagrada y salir, todo esto sin ser descubiertos; empezaron a escuchar un ruido más fuerte, ya no era el distintivo eco sordo de los demonios… era el sonido de una pelea, los furiah estaban riñendo entre ellos mismos… y eso sólo podía significar algo: alguien se les había adelantado para obtener el fragmento del arma de Dios.

Un arcángel se materializó frente a ellos en ese instante, era bastante alto, delgado y tenía facciones adustas. Se dirigió a Dariem con una voz serena y convincente:

-Dariem, tu cometido ha cambiado; ahora mismo los ladrones del fragmento de la Espada Sagrada están huyendo del Bosque de Hierro; se hallan muy lejos, ya no puedes alcanzarlos; además, ellos son jinetes muy hábiles, habrán llegado a Saf– su objetivo – en menos de 3 días.
-¿Qué dices? ¿Quiénes son los ladrones? y… ¿quién eres tú?
-Soy Arlaorel, el divino general de las tropas de la Séptima Espada Blanca. Los ladrones son bandidos de una tierra muy lejana, bribones que fueron informados de la grandeza del tesoro que intentas hallar Dariem, ahora ellos también están tras su búsqueda. Son guerreros de Azaye-Matca.
-¿QUÉ?- Dariem se sobresaltó al escuchar el nombre del lugar.
-Sí Dariem, el mismo lugar donde pasaste tus últimos años de exilio… el lejano imperio de Azaye-Matca; ahí donde adoran a falsos dioses; algunos buenos, otros peores que Shaitán Nahas. Deberás regresar allá Dariem, si es tu deseo recuperar el fragmento de la Espada Sagrada. Los ladrones se dirigen a Loobilnoh, el imperio de la más terrible maldad imaginable.

El arcángel se disipó en el acto y dejó en una inmensa confusión a Dariem y sus acompañantes.

***

Angeloaquim y Aleluya seguían en su batalla, cada uno había acertado varias estocadas y otros movimientos ágiles, pero ninguno había sido grave; ambos inmortales sabían que hacerle un daño crítico al contrario resultaría difícil; Aleluya azotó contra la pared a Angeloaquim, lo tenía aprisionado con su afilada y demoníaca espada. Angeloaquim no podía liberarse, no podía mover los brazos y su fuerza no era muy superior a la del demonio; pero, haciendo uso de todo su poder, logró liberarse y hacerle un corte en el pecho a Aleluya, cerca de su yaga; el demonio retrocedió, había comenzado a sudar… tuvo una sensación que no había percibido desde hacía una centuria: miedo.

“Pero… los demonios no tienen miedo… ¡no tienen miedo!” pensó él; e, iracundo, se abalanzó contra Angeloaquim, logrando darle una certera y feroz estocada en el costado izquierdo, pero el querubín, en lugar de resentir el dolor, aprisionó la espada de su hermano bajo el brazo y le azotó el filo de la suya en el costado izquierdo en respuesta a su ataque. Aleluya cayó arrodillado por este hecho y Angeloaquim, aprovechando su debilidad, le dio un enérgico golpe en la espalda. El demonio de retorció por el dolor, parecía haber olvidado su fría y certera forma de pelear desde la estocada cercana a la herida de su corazón; Angeloaquim se disponía a terminar con su adversario, pero, en ese instante, las 6 sombras que siempre acompañaban al demonio y se movían al unísono con él se materializaron desde el suelo hasta ser 6 fornidos e intimidantes demonios erguidos, con delgadas y negruzcas espadas.

Los 6 demonios se arrojaron contra Angeloaquim sin dudarlo, pese a que eran muchos más que él, Angeloaquim los podía combatir con facilidad, ellos no eran tan poderosos como pudieran aparentar, pero parecía que eran bastante resistentes… las oportunas heridas que Angeloaquim les lograba provocar no surtían el menor efecto… la batalla comenzaba a complicarse.

***

Dariem y sus acompañantes se habían alejado de la madriguera de los furiah, donde la batalla se había intensificado hasta el punto de que cadáveres salían volando por el aire. Los cuatro guerreros caminaban en silencio, aún sin comprender del todo cuál era la situación actual. Felas se dirigió a su amigo y capitán:

-Dariem, ¿qué es lo que quiso decir ese arcángel con que pasaste tus últimos años de exilio en esas tierras? ¿Es eso cierto?
-Sí, es verdad. Ahí pasé los últimos 3 años de mi exilio, antes de regresar para cumplir mi promesa con Natu… eh… con la madre de la reina Trisha…
-¿Con “Natu”?
-Olvídalo, el recuerdo de Azaye-Matca me tiene muy desconcentrado. Pensé que nunca tendría que volver allá, conservo recuerdos poco gratos de aquel lugar.

Dariem se detuvo en seco, debía distraer a sus amigos para que olvidaran aquellas palabras que no debió haber dicho, sólo había algo que hacer: se quitó el brazalete derecho y mostró a sus acompañantes 3 extraños tatuajes, enigmáticos grabados en el dorso de su muñeca.

-¿Los ven? Ellos hacen estos grabados en la piel para que no olvides los eventos más importantes de tu vida. Los míos significan, en orden: Matrimonio– con una guerrera –, nacimiento de mis dos hijos y el último significa, literalmente, “quedó viudo”- al pronunciar estas últimas palabras, Dariem bajó la vista, parecía recordar hechos y eventos poco agradables.
-Pero, Dariem… ¿Cómo? ¿Qué pasó en Azaye-Matca?
-Llegué a Saf un día, había aprendido muchas cosas durante los años que llevaba de exilio; cuando me disponía a ir a Gal, el capitán de un barco se acercó a mí, me dijo que le parecía el guerrero indicado para viajar a una extraña y poco conocida tierra, a Azaye-Matca; él estaba reuniendo a una pequeña tripulación para iniciar su travesía hacia aquella lejana tierra, más allá del Mar de Zéfiro. Logró reunir a los marineros necesarios en dos días, nos embarcamos hacia nuestro destino al tercer día. Llegamos a Azaye-Matca 9 días después, fuimos recibidos por algunos guerreros en el puerto de Ha-Nakk; en esa ciudad fueron hospitalarios con nosotros; el capitán decidió regresar un año después, pero yo me quedé ahí. Me casé con una arquera de una ciudad algunos meses después, ella…

Dariem hubiera deseado continuar contando su oscura historia, necesitaba deshogar las penas de su pasado ahora que volvían a atormentarlo, pero… no pudo; no porque no quisiera, si no porque el frío acero de la espada de un demonio enterrado en la espalda y salido por el abdomen, no era muy bueno para permitir una conversación. Felas, Pit e Ishari quedaron impactos con esto… pero reaccionaron de inmediato, Felas desenfundó su espada, Pit alzó su bastón e Ishari blandió impetuosamente su mazo… pero sus intentos de atacar fueron reprimidos al instante cuando notaron que estaban totalmente rodeados, había sido una bien planeada emboscada, una perfecta trampa en aquel lugar de tinieblas y oscuridad.

-Encadénenlos– ordenó el garlak líder, que aún tenía sujeto al agonizante Dariem con su espada –, ellos deben ser los bandidos que lograron robar el tesoro del que hablan los furiah. Regístrenlos, pero antes de encadenarlos… debemos divertirnos un poco… llamen a los demás, hoy será un día poco alegre para nuestros huéspedes- terminó de decir maliciosamente el garlak.

***

Perséfone se hallaba viendo hacia el cielo con los ojos cerrados, parecía que el escalofriante silencio del Mar Avernal le fascinaba y maravillaba más allá de la comprensión de cualquier persona. El guardia, que se hallaba viendo algunas leves fisuras en el filo de su espada, decidió seguir averiguando un poco sobre el pasado de la misteriosa niña:

-Perséfone, dime, ¿qué más recuerdas? ¿Puedes recordar la imagen de tu madre?
-No, no mucho… murió poco después de que yo nací y sólo la conozco porque mi padre me contó muchas historias sobre ella.
-¿Qué recuerdas de ella?
-La historia que más recuerdo es la de cómo se conocieron ella y mi padre: mi madre fue asaltada por unos bandidos en un bosque, pero logró vencerlos sin muchas dificultades; era una hábil guerrera con la cimitarra. Mi padre escuchó el ruido de su batalla y corrió a ayudarla, pero ella se confundió y le dio una estocada en el abdomen. Cuando él le pudo explicar que estaba de su lado y no era su enemigo, mi madre se disculpó y decidió cuidarlo hasta que él se recuperara por completo. Fue así como se conocieron y se enamoraron. Mi padre me contó que ella siempre le cantaba este fragmento de una canción:

Vida y muerte, luz y oscuridad,
las hazañas de los héroes
nunca se olvidan,
ellos son inmortales como yo;
su muerte nunca llegará.
Diosa de la Muerte, me llaman;
tu fin y tus temores yo soy.

-Una canción un tanto extraña, Perséfone.
-Eso creo, pero era una canción que mi padre siempre me cantaba. Cuando mi padre me contó por primera vez ese relato, me dijo: “Tu madre tenía razón. Los grandes héroes son inmortales.”

***

Angeloaquim seguía combatiendo ferozmente contra sus 6 tenaces adversarios. Los 6 demonios atacaban a la vez, pero el Ángel de la Muerte los lograba rechazar y contraatacar con férrea habilidad. Después de comprobar que los demonios poseían una resistencia muy superior a la de un furiah, Angeloaquim clavó su espada en el suelo, juntó sus manos en señal de plegaria; un halo dorado lo envolvió al tiempo que una columna de una potente luz se elevaba hacia el cielo. El querubín se alzó, sus ojos eran blancos por completo, un aura dorada lo rodeaba; su espada tenía un deslumbrante resplandor blanco. Con una voz sobrehumana y potente, dijo: “Malditos demonios, yo, el Ángel de la Muerte, los condeno al sufrimiento eterno. Los sentencio a vagar en el limbo de los reinos sin voluntad ni poder como frágiles almas que esperarán por la eternidad un juicio que nunca llegará”.

Angeloaquim tomó su espada y, con una diestro movimiento, cortó el torso de las 6 sombras demoníacas. El resto de los espectrales demonios se quemó en un fuego invisible. Angeloaquim volteó a ver a Aleluya, quien intentaba huir de ahí como fuera posible. El decidido querubín se dirigió hacia él: “Tu fin ha llegado, hermano. Serás abismado y vagarás exiliado por tierras que nunca podrás pisar”. Angeloaquim se detuvo frente a su débil hermano, alzó su espada y se la enterró impetuosamente en el corazón.

-¡Maldito seas! Mi fin no ha llegado… hallaré la forma de regresar de la muerte, como ya lo hice antes… y tú serás el primero a quien yo mate…- dijo fríamente Aleluya.
-Calla, hermano. Tu destino ha terminado; es hora de abismarte… yo, el Ángel de la Muerte, te sentencio a…

El querubín dejó de hablar repentinamente, una afilada y rojiza espada le había atravesado el pecho… no pudo hacer más que desvanecerse; el halo divino desapareció al instante. Un corpulento demonio de ásperas facciones, enormes garras y alas mutiladas se hallaba erguido frente a Aleluya. Comenzó a hablarle al malherido demonio que yacía en el suelo, su voz denotaba un tono de maldad pura:

-Shaitán Nahas hizo bien al enviarme en tu auxilio. Levántate, nuestro Señor está impaciente por el arma que oculta este maldito monte.
-Abraxas, Shaitán Nahas envió a otro general oscuro para salvarme… no era necesario.

Abraxas clavó su espada en la herida Aleluya, por lo cual este último se retorció y clamó piedad.

-¿Lo ves, Aleluya? Estás demasiado débil, pero si deseas podrirte el resto de la eternidad, no veo problema. Iré por el arma que nuestro Señor desea, contigo o sin ti. Eres inmortal, pero tu querido hermano podría volver en cualquier momento y exiliarte al olvido.

Aleluya aceptó la ayuda de su camarada, pese al duro golpe que éste le propino; parecía que los demonios estaban acostumbrados a ese tipo de actos traicioneros.

***

Dariem había dejado de sentir, ver, oír y percibir cualquier otra sensación mortal. La última sensación que tuvo fue la de un frío acero atravesándole el pecho; pero no podía dimensionar el tiempo que había transcurrido desde ese evento… ¿habían pasado algunos minutos? ¿Días? ¿Años? ¿Siglos?

El valeroso caballero dlouno se encontraba parado frente a un interminable campo florido bajo un utópico cielo azul. ¿Era el paraíso? ¿Había encontrado muerte en el campo de batalla? Un árcangel se materializó frente a él de un instante a otro, veía el horizonte… parecía no notar que Dariem se hallaba ahí.

-Este cielo es hermoso– dijo el arcángel de voz serena y tranquilizante –, ¿verdad?
-Sí, es… perfecto, imposible- dijo descuidadamente Dariem.
-Claro, es imposible; por eso no existe. Tu destino no se halla aquí Dariem… tu misión mo ha terminado…
-… Tú destino es demasiado grande como para terminar así- terminó de decir una pequeña y delgada niña de tez angelical.
-¿Quién eres…? ¿Madre?
-Así es hijo– le respondió una joven mujer de tierna mirada y cálida imagen –, he adoptado esta forma porque, de otra manera, parecería tu hija– dijo con un gesto maternal –, no tu madre.
-¿Por qué…?
-¿Por qué estás aquí? Porque un demonio logró tomarte por sorpresa, pero no has muerto, querido hijo. Éste es el limbo entre el reino de los mortales y el de los Cielos. Tú decides hijo, si abandonas tu destino y te resignas a morir con un juramento fallido o vuelves a la vida, valeroso guerrero, y consigues terminar con la guerra usando la Espada Sagrada… hijo, decide bien… porque la humanidad depende de tu decisión.

Felas, Pit e Ishari se hallaban abatidos, habían sido golpeados de forma brutal. Las cadenas que los sujetaban eran demasiado resistentes como para poder tener una oportunidad de escapar, se habían limitado a estar a la expectativa de lo que los demonios murmuraban. Repentinamente, uno de los demonios, el garlak líder de una de las 3 tropas demoníacas que habían atrapado a los osados héroes, se posó frente a los 3 infortunados prisioneros.

-Pobres mozos– dijo burlonamente el garlak –, sin su adorado líder son basura, asquerosa inmundicia… alimentaré a los krulls del bosque con sus restos.
-Ustedes nunca triunfarán– exclamó valientemente Felas –, malditos bastardos algún día hallarán justicia por la espada de un noble guerrero.

El fornido demonio se limitó a reír y empuñar su pesada espada, los desventurados cautivos sabían que su trágico final había llegado, ya no había esperanza… el fin de la guerra se acercaba, Dariem había fallado en su cometido y la humanidad había perdido ya toda oportunidad de vencer a Aleluya. Felas volteó a ver el cadáver de su amigo, del valeroso capitán de las fuerzas dlounas, quien había encontrado la muerte a manos de un embustero garlak… se hallaba ahí, pálido, con el rostro ensangrentado, inmóvil… Felas pensó: “Dariem, no eres el culpable por nuestra muerte; amigo, hiciste lo mejor que pudiste, pero no fue suficiente.”

El garlak lanzó una malévola mirada a los 3 condenados, alzó su tosca espada y se dispuso a finiquitar su existencia. Los 3 indefensos presos le sostuvieron la vista al demonio hasta el último instante; cuando, de forma inesperada, la punta de una fina hoja de acero brotó del pecho del demonio, quien, con un grito sordo cayó pesadamente sobre su costado.

Felas avistó hacia donde momentos antes había yacido el inanimado cuerpo de Dariem, pero en lugar de ello encontró al capitán de las fuerzas dlounas en pie, erguido en una sombría postura, con el brazo extendido hacia el frente, había sido sin duda él quien había lanzado su espada para detener al garlak.

Tanto Felas como sus acompañantes y todos los demonios que los rodeaban habían quedado impresionados con tan sorprendente evento; nadie movió un músculo por algunos instantes, hasta que los demonios reaccionaron y, sin reparar en cómo había vuelto el caballero del umbral de la muerte, se abalanzaron ferozmente sobre él.

Felas vio cómo hordas de demonios se habían lanzado contra Dariem, era imposible que pudiera escapar de aquel salvaje ataque, pero… algunos cuerpos inertes de demonios salieron expelidos por los aires, era brutal; entre las decenas de demonios que rodeaban a Dariem, Felas podía entrever que el caballero dlouno estaba combatiendo con un brío sobrehumano, un poderío que sobrepasaba la imaginación humana, ganando así terreno a los infortunados demonios.

Dariem combatía de forma frenética a los demonios; la cantidad de los desdichados enemigos del caballero dlouno alrededor suyo empezaba a ser menos y la pila de cadáveres cercana a él incrementaba velozmente. Los últimos oponentes que enfrentaban a Dariem eran dos fornidos demonios, con pesadas espadas de una ensangrentada hoja. Él los tomó violentamente por el cuello, con una fuerza sobrenatural; los demonios lucharon salvajemente para liberarse del feroz castigo, pero parecía que su captor era inmune al dolor en ese momento. Se les desorbitaron los ojos a los infortunados rivales de Dariem, no podían respirar; unos breves instantes después sólo se oyó el estridente sonido del cuello de los demonios rompiéndose.

Un enorme demonio, uno de los pocos que quedaban en el campo de batalla, se acercó velozmente a Dariem y blandió su brutal mazo con la intención de aplastarle la cabeza, pero el noble caballero lo detuvo fácilmente con una mano, como si el mazo fuera de extrema ligereza; ante tal suceso, el demonio intentó mover el mazo de forma ágil, pero no pudo; la fuerza de Dariem con una mano era muy superior a la de él con ambas.

Dariem, con un rápido movimiento, le arrebató el mazo al demonio y le rompió un brazo con él; el demonio, furioso, arremetió contra Dariem, mas éste detuvo el golpe del demonio sin esfuerzo alguno; y, usando de nuevo el mazo de su adversario, le rompió el otro brazo; el demonio se apartó aullando de dolor; el capitán dlouno recogió una espada del suelo y con ella le hirió gravemente las piernas al demonio, parecía regocijarse con el dolor de su amancillado oponente. El enorme guerrero cayó hacia atrás en una pose desfigurada al ya no tener control sobre sus extremidades, había sido vencido, pero la sed de sangre de Dariem no había hallado fin todavía… el sádico guerrero tomó nuevamente el mazo del demonio y, repetidas veces, se lo encajó en el pecho con una fuerza brutal, sin compasión ni benevolencia.

El demoníaco guerrero estaba totalmente inmóvil, su torso era una masa deforme de irreconocibles órganos y sangre negruzca alrededor. Dariem arrojó lejos el mazo, avanzó por el charco de color rojo oscuro y se dispuso a exterminar al último demonio que quedaba en pie, cerca de Felas y los demás; el demonio lo vio aterrorizado, y, sin pensarlo, le clavó su lanza en el pecho; una diabólica sonrisa se dibujó el rostro del demonio, pero se le desvaneció inmediatamente cuando vio a Dariem desencajarse la lanza y arrebatársela. El colérico guerrero dlouno le hizo una profunda herida en el hombro al demonio con su lanza, y, aún insatisfecho, le hizo una profunda herida a lo largo del abdomen. El oscuro caballero cayó de espaldas, rugiendo de dolor, aún con la lanza clavada cerca del corazón.

– ¡Ah…! guerrero… dlouno… me rind-do… ante t-tu… grand-deza… déjame vivir y… demuéstrame la famosa… misericordia d-de Dloun….liberaré a… tus amigos… y… y… podrás… encadenarme a mí…

Dariem volteó un momento, parecía estar considerando la oferta, pero, sorpresivamente, le deshizo el cráneo de una sádica patada al indefenso demonio.

-Ésa es mi piedad– dijo fríamente él.

Los acompañantes de Dariem no habían movido un músculo al estar observando tan impresionante batalla. El capitán de las fuerzas dlounas tomó las cadenas con las manos y las rompió sin mucha dificultad. Sus camaradas seguían observándolo incrédulos. Él se dirigió a Pit e Ishari:

-Ustedes dos, irán a Pulgaris por el resto del ejército. Asígnenle una escolta a Perséfone y llévenla a Dloun, este viaje será muy peligroso para ella. Felas, tú vendrás conmigo. Nos adelantaremos hacia Doria, ahí conseguiremos un barco y esperaremos a ellos 2 y el resto del ejército… ¡vallan, ahora!- terminó de exclamar Dariem, con una voz inhumana.

Apenas Pit e Ishari se perdieron en la oscuridad camino a Pulgaris, Dariem se desplomó. Le dijo a su acompañante:

-Vamos a Doria, ahí podrán ayudarme… a Dloun n-no… no pisaré ese… reino mientras no… no… teng-ga la Esp-pada… Sa…grada…

Felas comprendió. De inmediato revisó un saco que su amigo llevaba en el cinto, pudo ver dos trozos de una extraña raíz. Él sabía que Yoah le había dado tres raciones después de haber revivido a Ishari. Él había escuchado decir a Dariem que esa raíz podía salvarte de la muerte, pero sus efectos sólo duraban un día, y en ese tiempo, la muerte era irremediable e irreversible bajo cualquier método. La oscuridad se desvanecía lentamente, comenzaba a amanecer en el Bosque de Hierro. Felas vio la luz del Sol, sabía que tenía poco tiempo para llegar a Doria.

***

El guardia se había ido del lado de Perséfone, lo habían llamado para montar guardia; antes de irse, le advirtió cuidarse a la enigmática niña. El sol comenzaba brillar sobre el rojizo Mar Avernal. La luz de las antorchas cercanas a la playa comenzaba a extinguirse.

Perséfone pudo escuchar el paso de alguien acercándose, pensó que era nuevamente el guardia, pero grande fue su sorpresa al advertir que se trataba de un sombrío demonio. Había logrado pasar inadvertido por la playa; al ver a la niña, empuñó su delgada espada y se dispuso a darle muerte antes de que pudiera salir corriendo y dar aviso de su presencia.

La niña no se inmutó ante tal acto; en cambio, extendió un brazo y exclamó: “Videm in Morten”; de inmediato, el Mar Avernal se tornó violento, enorme olas chocaban en la playa. El demonio, cercano al mar, fue arrastrado hacia sus adentros por cadavéricos brazos. El eco sordo de los gritos del guerrero infernal fue acallado por las salvajes olas del mar de sangre.

El guardia aún se hallaba cercano a la playa y se dirigió a ver a la niña, dado que había escuchado mucho ruido, pero sólo encontró el mar eternamente sereno y su observadora entonando el lúgubre versillo final de su canción:

Vida y muerte, luz y oscuridad,
no temas al final del destino,
porque siempre habrá
esperanza en las tinieblas.
Siempre habrá vida en la muerte.
Diosa de la Muerte, me llaman;
tu fin y tus temores yo soy.


Aquí mi propio comentario después de haber posteado el capítulo original:

Por fin pude colgar el capítulo XII. Doy un par de explicaciones sobre el mismo: Consideré que dentro del mapa, el "Monte Perdido" que está en "Las Sombras", no es donde fue encadenado Aleluya. Fue en "La Cima" donde éste fue aprisionado, así lo vi yo. Con respecto a Azaye-Matca, es una nueva tierra con la que pretendo que los protagonistas se vallan un tiempo de vacaciones hacia aquellas lejanas tierras. El fin de semana crearé un hilo dedicado a explicar los detalles del mapa (de momento… ¡intenten pronunciar todos los nombres!).

 

Mapa de Azaye-Matca
Hecho por: brandochdahá

Queridos lectores, con estas palabras finales termina un ciclo, uno que me ha sido sumamente grato al recordar esta historia que se fue forjando a lo largo de 6 meses; pero, la historia aún está inconclusa y mi siguiente propósito será reunir nuevamente a escritores dispuestos a ayudarme con esta épica aventura. En el índice del proyecto, anexaré un documento PDF (contenido en un archivo comprimido ZIP) con el contenido de estos 12 capítulos y la introducción. Esto, amigos, no es un adiós, sino un hasta pronto.

Jorge Alejandro de la Cruz Torres

[Reseña] Tube-Adventures: en búsqueda de la panadería

Actualizado: 01/10/08
Tube-Adventures: en busca de la panadería

Ficha

Eusebio tiene un desafortunado accidente y es incapaz de completar su misión sin tu ayuda, adéntrate en las calles de esta peculiar ciudad y consigue que Eusebio haga feliz a su tío.

Plataforma: PC
Distribuye: YouTube
Salida: 24 de Julio de 2008

Precio: Se incluirá en tu recibo de luz
Enlaces: Web del diseñador
Recomendado: Mayores de 12 años (y menores también, por qué no)

Voces de pantalla: español/inglés
Textos pantalla: español/inglés
Manual: español/inglés
Jugadores: 1 (online)
Precio: —
Memory Card: ???
HDTV: ???

Análisis

El camino a la panadería nunca fue tan desafiante

Nota: 10 (Obra maestra)

Es hora de afrontar tu destino y forjar una aventura épica para lograr conseguir una barra de pan. Adéntrate en este mundo virtual y ayuda a Eusebio a lograr su misión.

Tube-Adventures: en busca de la panadería es el primer videojuego desarrollado por CorderoTV y debuta como una obra maestra sin precedentes ni comparativos (es único en su género, por eso tiene 10). Sólo reduerda algo: un clic, una decisión.
Eusebio sale de su casa con el encargo de ir a la panadería por una barra de pan (¿qué esperaban? ¿creyeron que iba a comprar un ordenador nuevo?), pero al poco rato un accidente le hace olvidar donde se ubica su destino y es éste el comienzo de una odisea épica donde tendremos que valernos de la ayuda de algunos personajes sumamente curiosos y que nos pedirán realizar algunas tareas absurdas… pero ése es el precio a pagar por la información.

La mecánica del juego es sencilla e intuitiva, olvídate del teclado, sólo necesitas tener un buen Mouse y razonar muy bien cada decisión que tomes, de ello depende el destino de Eusebio.

G R Á F I C O S

En este aspecto, el juego es sorprendente; el modelado 3D raya en la perfección, por momentos olvidarás que es un videojuegos y parecerá una serie de videos interactivos. ¿PS3, Xbox 360, Wii? Nada de eso, este juego es la viva esencia de la Next Gen.

M Ú S I C A

La selección de temas de fondo es muy variada y adecuada en todo momento. Cabe destacar que cada pieza musical fue planeada y creada específicamente para cada situación dentro del juego (bueno… eso me dijeron).

S O N I D O F X

El doblaje… bueno, no existe realmente porque el juego fue hecho directamente en español. Esto un puntazo a favor para el juego. Los efectos de sonido son muy adecuados y realmente logrados, de los pocos que se pueden hallar.

J U G A B I L I D A D

Un… ¿RPG? ¿juego de plataforma… de aventura? Bueno, el género que sea, éste es un juego brillante en cuanto a su mecánica de juego: sólo nos veremos obligados a usar una mano para superar la odisea de Eusebio; historia y el juego están totalmente fundidos en esta espléndida obra maestra, en todo momento te sentirás identificado con el protagonista y podrás percibir la emoción que desate cada una de tus decisiones. Quizá el único detalle que pueda mejorarse sea el tiempo de juego (30 – 90 min), aunque el detalle de que pueda concluirse la historia con 4 diferentes finales lo hace un juego sumamente rejugable.

C O N C L U S I Ó N

Una simple frase lo define todo: Si no lo has jugado, no has vivido (la vida de otra persona).

Lo mejor

Siendo plenamente objetivo: TODO.

Lo peor

De las 226 veces que lo he rejugado, no le he hallado defecto alguno.

Trucos-Guías

Guía: Guía oficial.

Truco: Después de brindar (o no) tu ayuda al sujeto que intenta edificar un nuevo país, puedes obtener el item “mosca” si eres lo suficientemente hábil y rápido.

Noticias

En octubre de este año, la aventura volverá más loca y absurda que nunca. Trailers de Tube Adventures 2 – El noruego primigenio:

Trailer no. 1
Trailer no. 2

Videos

Trailer de la épica aventura de Eusebio, en búsqueda de la panadería:

 


Gracias a:

Pinofas (creador del juego).
Juantxi (me basé en sus reseñas para crear ésta).
annefrankhistory (creadora del trailer del juego).

 

El "juego" está en Youtube, puedes acceder desde aquí. ¿Hace falta que diga que esta reseña va en plan de broma…? Gracias Pinofas por crear este proyecto (y dejarme escribir esto Very Happy).

Padre Nuestro (pendiente la 2ª parte)

Queridos lectores, he aquí una obra que, alguna vez, tuve destinada a publicar en el concurso de relatos dentro del foro de literatura; pero, por ciertas adversidades, no pudo ver la luz en su momento. Hace algunos retomé la idea de terminar el escrito con sus 3 partes (por ahora sólo publico la 1ª parte).

La 2ª parte será publicada en octubre, al regreso de mis "vacaciones"; perdonen las molestias.


Padre Nuestro

Cuántas veces no habré oído “Padre Nuestro… no nos dejes caer en la tentación y libramos del Mal”; infinidad de sacerdotes, devotos y arrepentidos pecadores se han hincado frente a mí para elevar alguna plegaria, hacer algún rezo o benévola oración… pero la gran mayoría de ellos lo hacía sin fijarse en sus propias palabras: “perdona nuestras ofensas así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden” decían ellos, pero en sus corazones reinaba la envidia, el rencor y el odio… ninguno de esos hipócritas merecía el perdón y ninguno lo recibía.

He vivido tantas historias como estrellas hay en el cielo; recuerdo la de un padre, algo que sucedió una fría noche de invierno hace 15 años. El padre se hallaba rezando el padrenuestro, lo hacía sin poner atención a sus palabras y con la vista fija en las elegantes puertas del templo donde se hallaba; yo lo veía todo sin poderle gritar “¡hipócrita, deja de rezar falsamente!”; después de algunos minutos desde que el padre terminó de murmurar algunos rezos, un tenue rayo de luz plateada entró al recinto acompañado de una bella joven.

El sacerdote volteó a verme y dijo “Padre… sabes que la carne es débil”; fue a reunirse con la muchacha, que usaba un traje bastante inadecuado para la época que era así como para el recinto en el que se hallaba. Ambos se abrazaron y besaron con lujuria. Él la llevó hacia sus aposentos y el profundo silencio del recinto se vio roto por el ruido del pecado.

El padre se arrodilló ante de mí después de algunas horas, con la zutana desacomodada y una facha impropia para un sacerdote, murmuró brevemente: “Padre Nuestro que estás en los Cielos…” pero su rezo se vio interrumpido por el eco de las puertas abriéndose violentamente, ante ellas se hallaba una hombre fornido, poco abrigado y visiblemente enfadado. Se aproximó hacia el padre y lo tomó por el cuello, casi a punto de asfixiarlo, al mismo tiempo que le decía con voz iracunda: “¿Dónde está ella, padre? ¡Maldita sea… sé que ella está aquí…! ¡Isabel! ¡Dónde estás Isabel!”.

La joven mujer salió a la vista del encolerizado hombre, mal vestida y despeinada. Él soltó al padre y se aproximó a la joven, la tomó violentamente del brazo y la obligó a abandonar el templo con él. El sacerdote se incorporó tomando aire y le gritó al colérico individuo para detenerlo. Le dijo que la muchacha era libre de estar con quien ella decidiera, palabras que el hombre no toleró y que respondió soltando a la joven, tomando su pistola y silenciando al padre, quien se desplomó cerca de mí.

La aterrorizada joven huyó en cuanto pudo estar fuera del alcance de su opresor. El destino de aquel hombre fue justo, un accidente fuera de la iglesia esa misma noche terminó con sus inmorales andanzas; el padre, ese falso emisario de la palabra sagrada, nunca alcanzó el perdón.


Bueno, ésta es la primera parte de este relato que revela la formación católica que tuve durante buena parte de mi infancia; sus comentarios y sugerencias serán bien recibidos.