Cazadores de sombras – Capítulo IV

Al fin, estimados lectores, publico el cuarto capítulo de la primera parte de esta historia; el capítulo trata sobre las razones de Desius, un joven huérfano de 9 años que radica en una pequeña ciudad que quizá les resulte familiar.

Bueno, sin más preámbulos, he aquí el cuarto capítulo de la historia de Los Cazadores de Sombras.


Cazadores de sombras

Capítulo IV
El legado de Desius

Una despejada y soleada mañana, en medio de una pequeña ciudad próxima al cuartel general de La Orden de Los Cazadores de Sombras, se hallaban dos mendigos cercanos al mercado; parecían hambrientos. Uno de ellos era un niño de 9 años, delgado, sucio y con un rostro que demostraba astucia; el otro, un viejo andrajoso, de aspecto débil y que vestía una raída y sucia capa con algunos estandartes de guerra.

-Eriäk- dijo el niño, volteando a ver a su compañero -, llevamos 3 días sin comer algo decente, la gente no se compadece de nosotros ni siquiera por estar cerca del mercado. Estaba mejor en el refugio del que escapé hace un par de meses.
-Sí… llevas 3 días diciendo lo mismo… sé que no hemos tenido mucha suerte, Desius, pero alguien nos dará algo de comer pronto, no te preocupes- dijo cálidamente aquel hombre de unos enigmáticos y vacíos ojos azules.

Eriäk había acertado, pronto una robusta mujer se acercó a ellos y les ofreció algunas piezas de pan y un par de frutas, de lo cual Desius tomó la mayor parte y Eriäk se conformó con tomar una pequeña pieza de pan.

-Gracias señora, es usted sumamente amable…- dijo el viejo.
-No tienen que agradecerme, sólo me ha sobrado algo de comida y ustedes lucen hambrientos. Lamento no tener algo más para ofrecerles…- dijo dulcemente la gentil mujer.
-Su generosidad ha sido grande, no tendríamos por qué esperar algo más.

La mujer se marchó y pronto se perdió entre la multitud que comenzaba a llegar al mercado. Desius lucía feliz tras haber comido algo decente después de días de hambruna. Eriäk escondía sus necesidades y sufrimiento ante el pequeño Desius, afirmando que una pequeña pieza de pan bastaba para él.

Desius podía ser un niño muy joven e inexperto, pero no un tonto; sabía que su amigo padecía hambre. Decidió abandonar a Eriäk con el pretexto de recorrer la ciudad, teniendo la verdadera intención de buscar comida, y robarla de ser necesario, para su amigo. El mercado no era una buena opción, estaba atestado de personas que podrían verlo y delatarlo ante los guardias cercanos.

El decidido ladronzuelo cruzó veloz y ágilmente la mitad de la ciudad, llegando a un punto de donde no había guardias en la cercanía. Desius logró ver algunos embutidos sobre un delgado manto cercanos a la ventana de una pequeña casa; sin dudar, los tomó y envolvió con el manto; pero, para su desgracia, un caballero logró verlo desde una torre cercana y gritó de inmediato: “¡ladrón, atrápenlo!”.

El ágil niño comenzó a correr al instante, sujetando con fuerza los alimentos que llevaba; se cubrió parte del rostro con algunos jirones de su ropa para no ser reconocido fácilmente. Los ladrones eran duramente castigados en aquella ciudad, por lo que Desius sabía que debía evitar su captura o perdería una mano.

Intentó perder a los caballeros que lo perseguían de cerca, pero estos eran persistentes y sumamente habilidosos. El niño torció su trayectoria varias veces, reduciendo efectivamente el número de caballeros que lo amenazaban; finalmente, sólo dos altos y delgados caballeros habían logrado seguirlo hasta los establos del oeste.

Desius rodeó las caballerizas y se dio a la fuga nuevamente hacia el centro de la ciudad, tomando una ruta distinta a la que lo había conducido hasta ahí. Logró confundir a los últimos caballeros que le seguían el rastro al mezclarse en una oportuna multitud que transitaba por el lugar; sin embargo, el joven tomó algunas precauciones y decidió esconderse en un templo cercano por algunas horas, mientras el ambiente se tranquilizaba y él descansaba de su ardua persecución.

El astuto ladronzuelo abandonó el templo al atardecer, misteriosamente nublado; había arreglado nuevamente su vestimenta, sin ocultar su rostro, protegiendo cuidadosamente los embutidos debajo de ésta. Transitó con serenidad a través de una amplia calzada de la ciudad que lo conduciría hasta el mercado, donde su amigo le agradecería los alimentos.

El intrépido joven llegó sin dificultades hasta el mercado, donde pudo observar que su amigo hablaba con dos extraños, un hombre mayor y un joven que no lo superaba por muchos años. Estaban ofreciéndole comida a Eriäk, eran personas muy amables al parecer; al parecer, él había corrido graves peligros en vano. Desius decidió no intrometerse y mantenerse alejado de su amigo mientras conversaba con aquellos sujetos desconocidos.

Repentinamente, vio que su colega huía velozmente de la escena… era sorprendente ver que demostrara tal agilidad; los otros dos sujetos comenzaron a correr pocos instantes después, Desius entonces vio hacia donde habían puesto la mirada por última vez su amigo y las otras dos personas… una horda de demonios se acercaba hacia ese lugar, parecían tener planes de conquista porque algunos portaban varias armas.

Desius no dudó en imitar a su amigo y emprendió la huida hacia el este de la ciudad, sabía que ahí podría encontrar un camino seguro para llegar hasta el cuartel de los cazademonios próximo a la ciudad. Comenzó a correr en medio del caos desatado en poco tiempo por la presencia de los demonios.

El intrépido joven hizo gala de toda su agilidad y destreza al esquivar obstáculos, personas, animales y demás adversidades del camino; hasta que tres fornidos, oscuros y aterrados demonios alados le interrumpieron el paso… los 3 alzaron sus ensangrentadas cimitarras y comenzaron a realizar violentos movimientos a su alrededor… decenas de cadáveres cayeron al suelo: cercenados y mutilados; pero Desius, inmóvil por el horror de aquella escena, prevalecía vivo e intacto.

Los demonios dirigieron sus pequeños y oscuros ojos hacia él… y emprendieron el vuelo hacia el centro de la ciudad. Desius tardó algunos minutos en reaccionar… pero no reparó demasiado en aquel extraño suceso y continuó con su huida. Repentinamente, un enorme y aterrador monstruo alado con garras cubiertas de sangre se impuso ante el confundido niño; lo tomó con una mano, pero lo soltó de inmediato… parecía no tener interés en devorarlo, asesinarlo o torturarlo… el demonio comenzó a volar nuevamente.

La ropa del aterrorizado niño estaba cubierta de sangre; aún confundido y atónito ante su increíble suerte, el pequeño niño siguió su huida hacia el cuartel general de los cazademonios. Llegó pronto hasta un pequeño bosque, la única barrera que le impedía estar a salvo… si se podía considerar que corría peligro ante los atroces seres que le habían perdonado la vida.

En medio del bosque, encontró a un hombre lobo combatiendo a media docena de demonios fuertemente armados, algunos le disparaban delgadas flechas negras. Desius torció su ruta en ese punto e intentó tomar el camino más corto hacia su destino.

Al fin, el cuartel de La Orden estaba frente a él… pero el panorama no era muy alentador, había varios cadáveres esparcidos alrededor de la fortaleza de los cazademonios y decenas de batallas de caballeros humanos contra cientos de monstruos de la oscuridad. Los combates eran impresionantes, especialmente porque algunos caballeros demostraban tener mayor fuerza o agilidad que los propios demonios.

Un imponente demonio, oscuro como una noche sin estrellas ni luna, de penetrantes ojos rojos y una figura aterradora cubierta por una delgada armadura similar a la de los cazadores de sombras libraba una cruenta batalla contra 5 cazademonios, pero parecía tener la victoria asegurada, ya que una diabólica sonrisa adornaba sus feroces facciones.

Repentinamente, el demonio volteó a ver a su alrededor… posó su atención un segundo en Desius; ésa fue una inigualable oportunidad para sus adversarios, quienes no dudaron en golpearlo con toda su fuerza y utilizar ágilmente sus alargadas espadas gancho para mutilarle un brazo al demonio; quien, sorprendentemente, tomó forma humana por un efímero instante… o eso creyó ver el confundido joven, azorado ante el caos que presenciaba.

El oscuro demonio, en evidente desventaja por la pérdida de su brazo, gritó de forma sonora y áspera: “¡RETIRADA!” y de inmediato comenzó a correr hacia donde se hallaba Desius; y, estando junto al aterrorizado niño, le dirigió una extraña mirada, parecía ser la mirada de una persona común y corriente, pero a través de dos pequeños y rojizos ojos demoníacos.

Una numerosa horda de demonios comenzó a huir de inmediato, siguiendo a su líder, hacia las profundidades del pequeño bosque. Desius, confundido y paralizado por el terror de ver a cientos de demonios correr hacia él, se desvaneció en medio de aquel caótico y oscuro ambiente.

Desius despertó al amanecer, con vestimentas limpias y en una pequeña, bien iluminada y pulcra habitación blanca. Lo rodeaban una robusta mujer de cabello rojizo oscuro y ojos verdes, bastante próxima a él; 2 jóvenes mujeres sosteniendo algunas mantas, cerca de la puerta de la habitación; y un caballero de La Orden.

-¿Dónde estoy… qué ha pasado…?- preguntó un poco confundido Desius.
-Estás a salvo, pequeño- dijo la amable señora más próxima a él-. Estás en el cuartel general de La Orden de Los Cazadores de Sombras.
-Pero… ¿qué ha pasado…? Vi cientos de demonios… y…
-No tienes de qué preocuparte, cariño; estás a salvo. Pronto podrás ir a tu casa, este caballero te escoltará gustosamente hasta allá- la gentil señora señaló al caballero, al tiempo que éste le dedicó una sonrisa al niño.
-Pero… yo no tengo adónde ir… soy huérfano, y…
-No hables más pequeño- dijo con una dulce sonrisa su interlocutora- éste será tu nuevo hogar, aquí podremos brindarte cobijo, protección y alimento. Además, podrás aprender a ser un gran guerrero como los cazadores de sombras.
-Sí… eso sería muy bueno…
-Toma cariño, bebe este té… tómalo todo, aliviará tu cansancio y un par de heridas insignificantes que tienes en las piernas.

Desius tomó un par de sorbos del té rojo pálido y, al instante, tuvo una agradable sensación revitalizante en todo el cuerpo. El joven niño decidió permanecer en el cuartel por una razón muy especial y que jamás revelaría a alguien más… descubrir por qué los demonios no lo atacaban, por qué aquel demonio negro decidió perder la batalla para verlo por un momento… qué clase de maldición cargaba consigo… y esas cuestiones sólo podría resolverlas a través de las enseñanzas de los cazadores de sombras.


Lamentablemente, no he podido concluir lo que deseaba publicar junto con esta entrada, es algo un poco más complicado de lo que creí; pero vale la pena, espero que para el viernes o el siguiente lunes pueda tenerlo listo realmente… será una gran sorpresa.

Respecto a esta encuesta, ha quedado decidido y marcado por la tendencia que publicaré un capítulo cada lunes y viernes; ahora pueden tener la certeza de cuándo esperar un nuevo capítulo de esta historia. Además, ahora responderé los comentarios más relevantes a nivel general en el índice general de la historia, en la parte final; pronto haré importantes aclaraciones en dicha entrada, la cual muestra -en la parte superior- la última fecha en la que fue actualizada, por lo que podrán saber fácilmente si ya la he actualizado o no.

Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.