Aprendiendo a escribir: Relatos (Planificación)

Aprendiendo a escribir: Relatos (Planificación)

He aquí, estimados lectores, la primera de las cuatro entradas sobre "Aprendiendo a escribir: Relatos" en esta semana que dedicaré a dicho tema. Debo destacar, además, que he cambiado el diseño del blog para que la lectura de las entradas resulte más cómoda. La presente entrada trata sobre la planificación que debe llevarse antes de un relato para asegurar su correcta elaboración. Mañana, la entrada correspondiente será sobre la redacción de nuestros relatos.

Como un dato adicional, debo aclarar que tenía planeado festejar mis 25,000 visitas hoy mismo; pero decidí posponer dicha celebración para las 50,000.  Me limito a agradecer de sobremanera a todos quienes han hecho posible que mi blog siga adelante… sin ustedes, mis estimados lectores, esto no sería posible.


a) Planificación

1.- Planificación general

La planificación previo del relato es muy importante para que éste les resulte interesante a los lectores, el objetivo primario de cualquier relato. No es recomendable “planificar sobre la marcha” porque, quizá después de escribir buena parte del texto, el autor se dé cuenta de que la trama se ha desviado de una forma que él no deseaba o tenía prevista.

Si bien es cierto que el proceso se planificación previa puede resultar tardado y tedioso; en algunos casos, es muy importante para lograr el éxito deseado con el relato a escribir. Primeramente, debe encontrarse una fuente de inspiración (leer tema relacionado), tener una “idea base” sobre la historia y pensar sobre qué experiencias, sucesos o anécdotas nos pueden resultar útiles para convertir tal idea en un texto más completo. Al respecto, Exemptus opina lo siguiente:

“Creo que uno no encuentra las ideas para escribir, sino que éstas le encuentran a uno.”

Posteriormente, debe reflexionarse sobre las siguientes cuestiones: ¿en qué se va a basar la historia? ¿Cuál va a ser la idea central del relato? Teniendo como punto de referencia la idea base, debe comenzarse a idear la “columna vertebral” de la historia: los puntos relevantes (ideas centrales) de la trama, un número inicial de personajes (éste punto variará bastante) y el estilo de escritura.

I.- Trama

Planificar previamente la trama de la historia ayudará a que ésta sea sólida, coherente y atractiva para los lectores. Pensar en cómo va a desarrollarse la trama, dónde va a iniciar y dónde va a concluir es la mejor forma para comenzar a concretar la trama; debe planificarse adecuadamente si ésta empezará por el principio, de forma “introducción, nudo, desenlace” (ABC) o, bien, si tendrá una estructura más compleja (BAC): en donde se empiece por una parte trivial de la trama y se vaya develando el pasado (verdadero comienzo) a lo largo de la trama.

Un ejemplo de esto es lo siguiente:

Forma “ABC”

Alberto mató a Daniel y huyó del sitio del asesinato para no ser arrestado; en su huida, Alberto tropezó y perdió la consciencia. Despertó en un hospital y no recuerda qué ha hecho; pero los oficiales logran reconocerlo y debe escapar por un crimen que desconoce. Alberto recuerda lo sucedido y decide entregarse a la justicia.

Forma “BAC”

Alberto despierta en un hospital, no recuerda cómo llegó ahí; pero unos oficiales insisten en arrestarlo por haber cometido un asesinato; él decide huir y, eventualmente, recuerda algunas escenas de su amigo Daniel cayendo muerto frente a él. Alberto comprende que ha cometido un grave error y decide entregarse a la justicia.

II.- Personajes

Inicialmente, debe planificarse un número preliminar de personajes (protagonista o protagonistas y personajes secundarios de mayor relevancia), éste número podrá variar mucho en función a las necesidades que se presenten a lo largo de la planificación de la trama principal; el número de personajes terciarios variará en gran medida dado que su participación no es realmente relevante ni trascendente y únicamente ayuda a darle mayor diversidad y profundidad a la historia.

Es importante tener definido el número y papel de los personajes trascendentes para la historia (personajes principales). Debe definirse qué papel jugará cada personaje, de qué forma se relacionará con los demás personajes y cómo afectará el curso de la trama (¿matará a alguien, salvará a alguien, será el “héroe inesperado”?).

Si la relación entre los personajes es muy complicada o desea hacerse más sólida, pueden elaborarse diagramas -a modo de borrador- para tener presente la forma en que interactuarán unos con otros y cuál será su relación dentro de la historia (familiar, amistad, negocios, etc.); esto no es necesario en todos los casos, pero resulta muy útil y conveniente.

Conforme se planee la trama principal, deben irse definiendo los personajes principales, secundarios y terciarios que se necesiten dentro de la trama. Debe pensarse adecuadamente si un personaje tendrá una relevancia casi nula al principio y, posteriormente, será un personaje principal o cuestiones similares.

Arckanoid, nos aconseja poner especial atención en los nombres de los personajes. Para ello, podemos valernos de investigaciones, anagramas, etc. No sería adecuado nombrar a un joven alemán "Juan" o un mexicano "Aleksandr". Los anagramas resultan útiles para "esconder" ciertos datos o guiños en nuestras historias, por ejemplo: formar "Abadral" a partir de "Baalard".

III.- Lugar y tiempo

Teniendo en cuenta la idea base y los personajes, así como la perspectiva general de la historia, debe considerarse apropiadamente en qué lugar (ubicación geográfica) y tiempo (época) se ambientará la trama. Por ejemplo: Alemania en el siglo XII o Japón en el año 2012; definir el lugar es muy importante, ya que no es lo mismo narrar una guerra en Europa del Este que en América del Sur.

Cada territorio (ciudad, nación o continente) ofrece cierta diversidad de poblaciones humanas, animales y vegetales, condiciones climáticas, relieves, construcciones, etc. Una expedición no es igual en el polo norte que en el desierto del Sahara, cada ubicación geográfica requiere de un determinado enfoque para fortalecer la trama y viceversa.

Asimismo, cada época presenta ventajas y desventajas para el tipo de historia que se planee escribir. A continuación, un breve análisis de la utilidad de las diferentes épocas del tiempo:

Pasado (edad antigua, edad media, edad moderna)

Los combates pueden ser cuerpo a cuerpo, con armas blancas o artillería rústica. El uso de la mitología es muy difundido, puede ser un pilar importante dentro de la trama. Las guerras son frecuentes, habituales hasta cierto punto. Sin embargo, si la trama tiene relación alguna con eventos históricos, debe hacerse una profunda investigación de dichos acontecimientos. La edad antigua y la edad media son perfectas para ambientar historias de corte fantástico-épico.

Presente (edad contemporánea)

Obtener información respecto a los hechos transcurridos (o en transcurso) es sencillo o, por lo menos, no resulta muy complicado; si la ambientación es en el año en curso, tres anteriores o dos posteriores, basta con fijarse en el ambiente actual y las tendencias del medio para crear adecuadamente la trama. Los combates se llevan a cabo con armamento sofisticado; aunque no son frecuentes, salvo confrontaciones ideológicas. No obstante, si la trama se basa en el futuro próximo (el año siguiente) y las predicciones al respecto no son acertadas, puede que la historia pierda fuerza (depende del tipo de relato, enfoque y propósito).

Futuro (edades post-contemporáneas ficticias)

Perfecto para ambientar historias de ciencia ficción (Sci-fi). Esta época está relacionada con viajes espaciales, contactos extraterrestres, tecnología sumamente avanzada, inteligencia artificial y similares; los eventos que han sucedido en el mundo con anterioridad quedan a libre albedrío del autor, ya que no existen parámetros a respetar si se habla de eventos que “aún puedan suceder”. Es importante recabar algo de información sobre la tecnología actual, los descubrimientos científicos y los pronósticos  sobre el futuro para desarrollar “nuestras predicciones” con suficiente coherencia.

IV.- Estilo

Es importante reflexionar unos momentos sobre cuál es el estilo que se adecuará de mejor forma a la trama. Sobre la historia de un asesinato podría usarse el estilo de suspenso para crear una historia de intriga y, quizá, terror; o estilo de novela policíaca, para resaltar al “héroe” e hilar una trama más compleja.

No es recomendable intentar mezclar demasiados estilos o utilizar algunos que sean contradictorios, si no se tiene claramente ideada la trama y se tienen conocimientos suficientes para llevar a cabo dichas acciones con la suficiente fluidez y coherencia. Por ejemplo, utilizar un estilo humorístico para una trama sangrienta podría no resultar conveniente, porque los lectores podrían creer que es una burla hacia las trágicas muertes que se describen y, por consecuencia, criticar al autor como un mal escritor.

2.- Enfoque y propósito

Al tener definida la mayoría de los elementos que se constituirán la trama del relato, es tiempo de planificar cuál será el enfoque; este punto refiere a la necesidad de establecer si la historia constará de uno o más protagonistas, si será una sola historia o diversas historias entrelazadas, si el narrador será parte o no del relato.

Si el narrador forma parte de la historia, no significa que deba ser el protagonista, puede ser su amigo, un simple testigo o alguien que conoce su historia. El narrador puede expresarse en primera, segunda o tercera persona.

Primera persona: El narrador forma parte de la historia, cuenta sus acciones y percepciones.
Segunda persona: El narrador menos habitual, se habla a sí mismo.
Tercera persona: El narrador más común, puede o no formar parte de la historia, puede ser omnisciente.

Cada historia, breve o extensa, debe tener un propósito definido para que pueda transmitir una idea a los lectores. El propósito puede ser una crítica social, reflexión personal o, simplemente, entretenimiento. La trama debe centrarse en el punto central de la historia dependiendo de su propósito; por ejemplo, la amistad del protagonista con sus amigos o, bien, la enemistad con su némesis.

3.- Importancia de la planificación previa

No llevar a cabo una adecuada planificación previa puede resultar en graves problemas o incoherencias en la trama de la historia. El relato debe dar sorpresas a los lectores, no a sus autores; antes de comenzar a escribir el relato como tal, deben tenerse en consideración los elementos anteriormente mencionados.

A veces, una planificación sencilla puede resultar en una historia agradable con una trama sin demasiadas complicaciones, pero estas historias no pueden extenderse mucho. Es sumamente recomendable seguir los consejos y sugerencias anteriormente expresados para concretar una historia exitosa y de gran interés para los lectores, logrando expresar nuestras ideas con plenitud y de forma ordenada.

 

Y recuerden que sigue activa la propuesta de crear un universo literario en esta entrada.

Universo Literatura Interblogs

Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.