Yo ayudé a la Literatura – Colaboraciones

Yo ayudé a la Literatura

Queridos lectores y colegas blogueros, publico esta entrada por dos razones: comentarles que el plazo máximo de esta entrega para los relatos va a extenderse hasta el 7 de septiembre y recopilar los relatos ya enviados y publicados.

Recuerden que el título de las entradas debe indicar que pertenecen a esta iniciativa, para que sean fácilmente identificables; así mismo, anuncien las entradas en esta misma entrada para que las pueda recopilar. La medalla que otorgaré le corresponderá tanto al escritor del relato, como al bloguero que lo publicó.

Medalla

Entrando en la estadística, debo mencionar que la etiqueta “Literatura” presenta 454 resultados ahora; nuevamente, trece entradas más desde la última entrada y veintiséis más desde el inicio de esta iniciativa.

Ahora voy a listar aquí las colaboraciones ya publicadas:

Como mención especial, debo aclarar que Lester Knight obtuvo la medalla de esta iniciativa, sin haber participado, por sus indiscutibles méritos literarios. Él representa la única excepción en este ámbito, ya que ningún otro bloguero supera las ciento veinte entradas etiquetadas bajo el tema de "Literatura".

Los participantes están listados en esta entrada.

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Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.

Primer amanecer (relato muy corto)

Hoy voy a publicar, estimados lectores, el pequeño relato con el que participé en el Concurso del mes de agosto en el foro de Literatura en Meristation. Es muy breve, cien palabras incluyendo el título, por lo que no veo oportuno ambientarlo con tema musical alguno. Espero que la escasa lectura sea de su agrado:

Primer amanecer

La oscuridad comenzaba a disiparse en lontananza, los opacos tonos azulados y rojizos inundaban el cielo. Débil y lentamente, escasos y tímidos rayos dorados buscaban la forma de escapar de las tinieblas. Los sonidos matinales llenaban los alrededores, anunciaban que la noche estaba por terminar.

Fuertes gritos y un intenso llanto rompía el silencio en la sala de partos de un pequeño hospital; una joven madre sostenía a su hijo recién nacido entre sus delgados brazos. El padre, a su lado, sonreía con una alegría incomparable. Los ojos del pequeño se abrían dificultosamente: una nueva vida había comenzado.


La única condición del concurso era limitarse a las cien palabras en total; fuera de eso, el relato podía tomar las directrices que el autor deseara. Como pueden apreciar en los resultados, mi relato consiguió empatar en el puesto de "Mejor escrito"; hubiere deseado una mejor puntuación en cuanto a la categoría de "Mejor relato", pero los demás relatos fueron oponentes muy difíciles a vencer por su excelente calidad.

Respecto a mi relato en sí, debo decir que me tomó aproximadamente quince minutos en escribirlo. Vi la propuesta del concurso en el foro de Literatura y me propuse a participar, dada la "condición especial"  de esta edición y su conveniencia al momento de desarrollar el escrito.

Me tomó algunos minutos lograr decidir sobre qué hablarían mis cien palabras, pero pronto encontré el tema adecuado: la belleza de la naturaleza. En primera instancia, el relato sólo trataría sobre un amanecer cualquiera; sin embargo, llegado al segundo párrafo, algo me impulsó a comenzar a describir el alumbramiento de un bebé.

En este punto, ajusté el primer párrafo para poder expresar de forma equilibrada la descripción del amanecer,  comienzo del día, con la analogía del nacimiento de un bebé. Finalmente, tras unos quince o veinte minutos, pude ver este diminuto relato hecho realidad.

Desde este espacio, le envío mi enhorabuena a todos los participantes del concurso, especialmente a los que resultaron ganadores en alguna categoría.

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Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.

Yo ayudé a la Literatura – Ya comenzó

Yo ayudé a la Literatura

Estimados lectores, esta iniciativa ya comenzó. Hace algunos minutos, envié diversos MPs a cada bloguero que manifestó en la entrada anterior su interés por colaborar con el tema. Cada uno de ellos sabe a quién va a enviarle su relato y les pido que lo mantengan en secreto hasta que se entere el interesado al recibir el relato.

Antes de explicar más detalles sobre la iniciativa, debo aclarar que las inscripciones seguirán abiertas hasta el 31 de agosto; por lo que más blogueros pueden seguir participando, pese a este primer proceso de selección.

Y, ahora, les recuerdo que elegí que fueran colaboraciones en otros blogs porque considero son logros bastante importantes: trascender más allá de los límites del blog de uno mismo. Igualmente, les presento el diseño definitivo de la medalla que otorgaré (quien lo desee, puede pedir solamente la cinta rojiza):

Medalla de la iniciativa

La mecánica de la iniciativa es sencilla:

  • Cada autor fue libre de comenzar a escribir su relato desde que leyó la anterior entrada; sin embargo, de no haberlo hecho, puede comenzar cuando tenga oportunidad.
  • El relato es libre es todo sentido; en cuanto a extensión, género, temática, etc.
  • En cuanto el relato (o los capítulos del mismo) estén terminados, el autor deberá enviárselos al bloguero que va a publicarlos. Si desea, puede pedir las especificaciones que tenga en mente sobre la entrada.
  • Quien vaya a hacerse cargo de publicar la entrada, debe tener en cuenta agregar la etiqueta "Literatura”, ya que ése es el principal objetivo de esta iniciativa.
  • El plazo comienza en este instante y termina el 31 de agosto.

Como un pequeño dato estadístico, debo mencionar que la etiqueta Literatura ahora presenta 441 resultados; trece entradas más que desde el inicio de esta iniciativa, lo que indica que vamos por buen camino. Gracias a todos los participantes, nunca pensé que esta iniciativa tuviera este nivel de éxito dadas las fechas veraniegas que son.

Los participantes son mencionados en esta entrada.

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Nota importante: En esta entrada sí comentaré personalmente, pero borraré mis propios comentarios después de algún tiempo.

Saludos,
Desmodius.

Iniciativa: Yo ayudé a la Literatura

Última actualización: Nombres de participantes.

Yo ayudé a la Literatura

Estimados lectores, hoy publico esta entrada para dar paso a una iniciativa que tenía en mente desde hacía algunos meses atrás. Como el título indica, esta iniciativa está enfocada a fomentar la literatura en los blogs de Gamefilia.

La idea me surgió poco antes de publicar las entradas de Aprendiendo a escribir: Relatos; sin embargo, fue hace unos pocos días cuando pude ver la razón adecuada para llevarla a cabo. En la nube de etiquetas de los temas más populares, “Literatura” figura tan sólo con 428 entradas.

De tales entradas, los autores más destacados somos: Lester Knight (124), yo (53), Baalard (28) y Shaiyia (26). En cuanto a la coincidencia entre las entradas sobre “Relato” y “Literatura”, encontré una variación de 141 (hay 141 entradas de “Relato” que no pertenecen a “Literatura”).

Antes de comenzar esta iniciativa, hice una captura del resultado de la búsqueda del tema “Literatura”; haré otra cuando haya finalizado, mostrando los nuevos resultados. Espero que el número de entradas sea mayor y este tema tenga un mayor nivel de popularidad.

Resultados del 12 de agosto

Después de tales datos estadísticos, vamos al asunto particular de esta entrad. Lo que deseo lograr es formar una lista de blogueros que deseen recibir o entregar, o ambas, una colaboración literaria en su blog. Ésta puede ser tan corta (trescientas palabras) o tan extensa (divida en varios capítulos) como se desee.

¿Por qué una colaboración? Porque considero que ése es un logro bastante importante: trascender más allá de los límites del blog de uno mismo. Para ayudar en esta iniciativa, basta con escribir un comentario y especificar si se desea hacer una colaboración o se está dispuesto a recibirla.

Quizá de esta idea puedan surgir otros proyectos, como relatos multi-autor similares a "La Bola de Nieve" o "El Guardián". Este hecho sería muy gratificante realmente.

En aras de incentivar a un mayor número de colaboradores para esta iniciativa, ofrezco una medalla para quien desee participar:

Medalla de la iniciativa

Blogueros que desean donar un relato:

  1. Desmodius
  2. chouza
  3. El_Rei_Vax
  4. Arckanoid
  5. fabrimuch
  6. Morgennes
  7. lLlink
  8. Gul_gaueko
  9. Zerael
  10. wirmslayer14

Blogueros que desean recibir un relato:

  1. Desmodius
  2. F1 Borja
  3. Arckanoid
  4. fabrimuch
  5. Semproms
  6. 05_kefka_06
  7. lLink
  8. Gul_gaueko
  9. wirmslayer14

En un tema totalmente paralelo, les agradezco a todos ustedes, mis queridos lectores, porque hoy -por fin- me he visto en la lista de los blogs más populares de Gamefilia (imagen). Éste es un gran mérito que sin ustedes me hubiera resultado imposible; el blog está camino a las cincuenta mil visitas, por lo que no puedo evitar sentirme increíblemente afortunado ante tal éxito. Hace un año, esto me hubiera parecido inalcanzable, un lejano sueño imposible; hoy, debo decirles a todos ustedes: ¡Muchas gracias!

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Nota importante: En esta entrada sí comentaré personalmente, pero borraré mis propios comentarios después de algún tiempo.

Saludos,
Desmodius.

La Garra de Plata

Hoy, estimados lectores, voy a publicar aquí el relato con el concursé en la VI edición, organizada por zappadown,  del concurso de relatos. Lamentablemente, éste relato no resultó premiado en categoría alguna, pero me ha servido de gran manera para replantearme la idea de la historia completa de este héroe anónimo. Sin mayores dilaciones, he aquí el relato (ambientado con el tema The Devil´s Trill Sonata interpretado por Vanessa Mae).

La Garra de Plata

Desde hace algún tiempo, un intrépido joven con un atuendo oscuro y guantes con garras que se hace llamar a sí mismo como “La Garra de Plata” se ha transformado en el héroe local de esta ciudad. Varias personas narran sus encuentros con este personaje que, según sus palabras, “es un verdadero héroe que está dispuesto a limpiar las calles de los ladrones y demás criminales”.

Hoy por la mañana, entrevistamos a la señora Rodríguez quien fue socorrida por este singular sujeto. Doña Bárbara le relató cómo este héroe detuvo a un ladrón antes de que se introdujese en su domicilio a nuestro reportero Segismundo Torres:

-¿Cómo la rescató La Garra de Plata?
-Bueno… el joven no me rescató, pero sí evitó que un bandido entrara a mi casa a robar todo. Lo combatió a mano limpia y en pocos minutos… era realmente espectacular ver la agilidad del joven. Es complicado imitar o intentar describir los movimientos del joven, en especial porque lo vi en la noche y desde mi ventana
-dijo Doña Bárbara al tiempo que señala la ventana de su habitación en el segundo piso-. Parecía que adivinaba cómo iba a atacar el ladrón y lo golpeaba antes de que actuara.
-¿Y logró hablar con él?
-Oh sí, le di las gracias por su ayuda e, inmediatamente después, el joven desapareció en las sombras. No pude ver adónde se fue. Dondequiera que estés, te agradezco mucho haberme salvado Garra de Plata…

Un joven se hallaba frente al televisor viendo las noticias, parecía aburrido; pero se animaba oyendo las palabras de la anciana que estaba siendo entrevistada en el noticiero. Un reloj al lado del televisor sonó anunciando las cinco de la tarde, lo que produjo que el joven apagara el televisor y se dirigiera hacia la parte trasera de su casa.

“Esto no es lo mismo sin Carlos ni Víctor. Es una lástima que hayan tenido que marcharse por un mes… tendré que hacer esto yo solo, sin ayuda de nadie más. Quizá pueda recorrer más territorio si empiezo mis rondas a las seis de la tarde para cubrir las rondas de los otros dos. Espero que vuelvan pronto, amigos.” Pensaba para sí mismo Ángel, el joven, que observaba un mini-gimnasio instalado en una habitación.

Ángel comenzó a hacer algunos ejercicios para los brazos mientras pensaba en lo que lo había conducido a convertirse en el héroe anónimo llamado “La Garra de Plata”. Sí, él era el joven de quien se hablaba en las noticias locales; pero… ¿por qué y cómo se había convertido en aquel héroe oculto bajo una pañuelo y lentes oscuros? El joven rememoraba entre las imágenes que su mente lanzaba:

Seis meses atrás, Ángel había sido asaltado y salvado por un vecino suyo. Desde entonces, pidió ayuda a un compañero de su clase para aprender defensa personal, porque sabía que éste practicaba artes marciales. Tras arduas semanas de entrenamiento y práctica, estaba listo para defenderse por sí mismo; pero eso no le bastó, deseaba hacer algo más… ayudar a quienes estuvieran en peligro, igual que lo había estado él tiempo atrás.

Sabía que su ciudad se había convertido en un lugar inseguro y lleno de criminales por las calles que aguardaban a sus inocentes víctimas en las sombras de la noche. Acudió con un amigo de la infancia, Víctor, para pedirle ayuda, ya que éste tenía diversos recursos a su disposición; ambos idearon un plan para convertirlo en un “superhéroe”, en alguien que pudiera ayudar a los desamparados por las noches bajo el anonimato de un disfraz.

Primeramente, Víctor le cosió unas largas agujas de acero en un guante de cuero negro, le dio un puño americano, gafas oscuras, un pañuelo, gabardina y pantalón de cuero negros, así como botas militares con unos ajustes en las suelas para aparentar una estatura considerablemente mayor. Posteriormente, el propio Ángel cambió sus armas por guantes de cuero “normales” y unas pequeñas garras compradas como artículos sexuales.

Tras una hora de ejercicios para mantenerse en forma, Ángel fue a ducharse. Le parecía increíble ver cómo se había convertido, con un simple disfraz, en un gran y aclamado héroe en su ciudad. Junto con sus amigos, disfrazados de formas similares a él, había socorrido a diversas personas en los últimos meses. Víctor, tiempo después de ayudarlo con su traje, decidió ser su compañero nocturno bajo el nombre de “El Ángel Caído” y Carlos, que se enteró pronto de las intenciones del joven, se unió a ellos como “El Tigre Negro”.

Tras ducharse, Ángel se disfrazó rápidamente. Bajo su atuendo, era completamente irreconocible; incluso practicaba unos minutos para impostar el tono de su voz de forma más grave. Al verse al espejo, notaba que las plataformas de sus botas lo hacían lucir seis o siete centímetros más alto. Estaba preparado para ayudar a las personas que cayeran en problemas por culpa de los criminales de las calles.

Salió sigilosamente por la parte trasera de su casa hacia un terreno abandonado donde la maleza poco cuidada lo hacía prácticamente invisible. Estando fuera del alcance de la vista de sus vecinos, Ángel comenzó a andar por las calles de los alrededores. Se mantenía lejos de la vista de las personas y observaba cuidadosamente sus alrededores.

Al anochecer, era más fácil mantenerse oculto de la vista de los peatones. Ángel escaló una pequeña tienda para poder andar por los techos de los edificios contiguos y poder tener un mayor rango de visión. En la noche podían verse diversos hechos muy curiosos que, seguramente, de día no ocurrían; entre los cuales, a Ángel le llamó la atención un anciano en evidente estado de ebriedad que estaba jugando ajedrez contra sí mismo y maldecía a todos a su alrededor en un parque cercano.

Ángel observó por unos minutos la singular escena que protagonizaba el anciano, cual no tardó mucho en intentar acosar a las señoritas que transitaban por la calle. Ángel decidió ir a detenerlo de inmediato, debía actuar rápido para evitar cualquier percance mayor.

El joven llegó ante el personaje que estaba causando problemas y lo llevó amablemente a una banca desocupada del parque.

-Señor, ¿no cree que ya es hora de irse a su casa…? Ha tomado unas copas de más y es mejor que permanezca seguro en su casa.
-Yo… hip… no tengo… hip hip… casa… hip.
-Que lamentable, señor. ¿No tiene usted algún lugar dónde dormir?
-Hip… este… hip hip este parque… hip.
-Le pido, señor, que no cause más problemas, por favor, e intente dejar el alcohol; no es la solución a sus problemas. ¿Ha comido algo hoy?
-Hip… hip… ¿Qué si… hip hip… comí hoy… hip? ¡Claro que… hip… NO! ¿Qué… hip… voy a… hip… comer en esta… hip hip… ciudad tan miserable… hip…?
-Yo lo invito a cenar, si usted promete dejar en paz a la gente de este parque.
-Hip… delo por… hip hip… hecho…- dijo el anciano al levantar un brazo y colocarse la mano en la frente a modo de saludo militar.

Ángel llevó al anciano a un restaurante cercano y pagó media docena de platillos que el hambriento sujeto pidió. Tras pagar la cena al individuo y dejarlo encargado a los meseros del lugar, Ángel regresó a su ronda nocturna. El tiempo transcurrió sin mayores problemas hasta las tres de la mañana, hora a la que Ángel regresaba a su hogar.

Por la mañana, a las diez, el joven se despertó de mala gana para apagar su despertador. Su disfraz se hallaba tirado en el suelo y sus guantes, en una mesita cerca de su cama. Se duchó con agua fría para “despertar por completo”. Una hora después, vestido de civil y con su disfraz guardado en una pequeña mochila que siempre llevaba, se dirigió a una tienda cercana a su casa; necesitaba comprar algunos víveres.

Desde hacía varios meses, sostenía una muy buena relación con la encargada del establecimiento, una joven de estatura media, morena y muy simpática; pero creía que ella comenzaba a sospechar de su identidad por razones que desconocía. Tras abastecerse de lo que necesitaba, el joven conversó amenamente con su amiga, mientras otra persona se encargaba de atender a los clientes.

-Y dime… ¿A dónde fuiste anoche? Llegué a tu casa cerca de las ocho, cuando cierran la tienda, y tú no estabas.
-Ah… fui a una fiesta, con… unos amigos. Era para… celebrar el cumpleaños de un compañero.
-Ya veo, y regresaste tarde, ¿no? Las ojeras te delatan.
-No puedo ocultar la verdad… regresé a las tres de la mañana. La fiesta fue muy buena.
-¿Escuchaste lo que hizo La Garra de Plata anoche?
-No, no realmente. No he prendido el televisor hoy, apenas acabo de despertar hace una hora.
-Ayudó a un anciano y lo llevó a comer al Restaurante de San Marcos; es ése al que solías ir los fines de semana con tu familia, ¿no?
-Sí, pero hace ya mucho tiempo que no voy. Lo lamento, pero debo irme… un vecino me necesita para mover algunos muebles y creo que debo comer antes para tener la fuerza necesaria.
-Oye… ¿no querrías ir a cenar esta noche? Saldré temprano del trabajo y ya tiene mucho tiempo que no cenamos juntos.
-Eh… Claro, ¿a las… seis?
-A las siete, porque no creo que una comida a las seis pueda ser considerada cena. ¿Vas por mí a mi casa?
-Claro… cuenta con ello.

Ahora Ángel se hallaba en un predicamento, debería decidir entre cancelar la cita con su amiga, Alejandra, o abandonar la ronda nocturna de esa noche. Era en ese tipo de situaciones en las cuales sus amigos le eran más útiles. Una noche de entretenimiento y relajación no le vendría mal, ya que no había descansado desde hacía más de un mes de sus rondas nocturnas. Esa noche, La Garra de Plata no merodearía en las sombras.

A las seis, tras haberse ejercitado y duchado, Ángel se alistaba para ir por Alejandra. Ocultó su disfraz en la mochila que siempre usaba y la dejó en la sala, quizá necesitaría el traje por la noche, por lo que volvería a su casa. Cuarto para las siete, el joven pagó un taxi para que lo llevara a casa de su amiga -los inconvenientes de no poseer automóvil propio-.

Al llegar a su destino, Alejandra salió de su casa: lucía hermosa engalanada con un traje verde de gran escote en la espalda, elegantes zapatillas que hacían juego y un peinado muy elaborado. Ángel comenzó a sudar ligeramente, ya que no esperaba encontrar a su pareja tan atractiva y seductora. Ambos se dirigieron a un lujoso restaurante llamado “El Carruaje”. Degustaron deliciosos platillos con vino y conversaron cerca de una hora, hasta que Alejandra revisó su bolso desesperadamente… parecía que había perdido algo importante.

-¿Qué sucede, Alejandra…? No tienes que pagar la cuenta, lo haré yo gustosamente.
-No es eso… yo traía un reloj de oro que quería regalarte… un obsequio atrasado… tú sabes… por tu cumpleaños…
-Muchas gracias, pero no es necesario realmente; además, mi cumpleaños fue hace más de tres meses.
-No por nada es un regalo atrasado. El problema es que no lo encuentro… ¡no!
-¿Ocurre algo?
-Lo dejé olvidado entre mis cosas en la tienda… debemos ir rápidamente, quizá aún no hayan cerrado por completo… ¡vamos!

Ángel pagó la cuenta, muy elevada por cierto, y ambos pidieron un taxi para llegar rápidamente a la tienda donde trabaja Alejandra. El lugar estaba completamente cerrado y el guardia nocturno aún no había llegado. Resignada, Alejandra le pidió a Ángel que la llevara a su casa. De regreso a su hogar, la joven se resignó a darle las gracias por la velada a Ángel y suspirar: “Ojalá La Garra de Plata pudiera ayudarme.”

Ángel regresó en el mismo taxi a su casa, sin comprender si las últimas palabras de su amiga habían sido una simple coincidencia o si realmente sabía su identidad secreta. Fuese como fuese, debía ayudarla; pero no como Ángel, si no como La Garra de Plata. Se desvistió, peinó y disfrazó velozmente.

En algunos minutos, estaba frente a la tienda; escaló la pared lateral para alcanzar el techo y ver si podía entrar de alguna forma. Para su sorpresa, un conducto de ventilación se hallaba abierto; parecía que había sido abierto por la fuerza y con el uso de algunas herramientas. El joven entró a la tienda sigilosamente, utilizando una estantería como escalón para llegar al suelo.

Dentro había alguien más, un sujeto que parecía no haber podido hacer sus compras en el día: se hallaba robando diversos productos y objetos personales que los trabajadores habían dejado en sus casilleros. Aquella noche era la más indicada para que Ángel… no, La Garra de Plata actuara. El joven avanzó cautelosamente hacia el ladrón, que no había percibido su presencia.

Al llegar a escasos centímetros del sujeto, de espaldas, lo amagó y le arrebató una pistola del pantalón; pero otro sujeto lo golpeó con un bate de madera en el rostro. Había dos ladrones en la tienda y ambos parecían sujetos peligrosos. Ángel se incorporó rápidamente.

-Caballeros, la tienda ya cerró. Creo que deberían volver mañana por la mañana para hacer sus compras.
-¿Y tú eres el famoso superhéroe del que todos hablan? ¡Eres un alfeñique! Vamos a matarte aquí mismo.

Tras una breve conversación, ambos criminales se abalanzaron sobre Ángel, pero éste los esquivó con asombrosa facilidad. A uno lo tomó por el brazo y lo arrojó contra su compañero. Les arrebató el bate a los ladrones y lo arrojó lejos. Ambos sujetos se incorporaron e intentaron golpear a Ángel, pero éste fue más ágil que ellos y los empujó hacia un estante que, vencido por el impacto, se derrumbó sobre los criminales.

Ángel los rescató y amarró cerca de las puertas. Hizo una llamada a la policía y dio el aviso pertinente sobre los ladrones.

-Sí, ellos están dentro de la tienda, pero ya los inmovilicé. ¿Quién soy? Sólo un amigo al que pueden llamar La Garra de Plata. Vengan pronto, porque los ladrones comienzan a despertar.

El joven se encargó de que los criminales no pudieran desatar y buscó el reloj que había ido a buscar. Afortunadamente, el casillero de Alejandra se hallaba intacto. Ángel tomó las cosas de su amiga y escapó del lugar por el mismo conducto por el que había entrado.

Asegurándose de que nadie lo observara, dejó una bolsa con las cosas de Alejandra y una nota en un lugar seguro frente a la puerta de su casa. Eran las once: su ronda nocturna aún no terminaba; pero necesitaba curarse el ojo, su herida estaba inflamada y sangraba por el borde inferior. Llegó a su casa y se quitó los lentes rotos y el pañuelo. Se aplicó antiséptico en la herida, se vendó la cabeza con una gasa y se colocó una bolsa de hielo sobre la herida. Se propuso a descansar algunos minutos antes de salir nuevamente… sólo unos minutos.

Ring… ring… ring… El reloj al lado de su cama despertó al joven, eran las diez de la mañana; aún estaba disfrazado como La Garra de Plata y una bolsa con agua estaba al lado de su almohada. Disgustado, pero recuperado por completo, el joven se desvistió, duchó y dispuso a ver las noticias matutinas. Los noticieros locales hablaban de él, parecía que los ladrones que había aprehendido eran “clientes frecuentes” de establecimientos en los alrededores. Había hecho un buen trabajo la noche anterior.

Pasado el mediodía, Alejandra llegó a visitar al joven, que estaba comiendo una rebanada de pizza.

-Hola… ¿interrumpo algo importante, Ángel?
-No, no, para nada. Sólo estaba comiendo un “bocadillo de mediodía”.
-Aquí tienes- la joven le entregó un delgado paquete envuelto finamente con papel dorado y un lazo rojo -, es tu regalo. Espero que te guste. Hoy apareció frente a mi puerta de una manera inesperada, con una nota de La Garra de Plata.
-Vaya, sí que es amable el sujeto.
-Dicen que ayer detuvo a dos importantes ladrones en la tienda donde trabajo, fue una fortuna que estuviera ahí en el momento preciso. Los ladrones declararon que lograron herirlo en la frente…
-Ah… es la primera vez que escucho que lastiman a ese personaje.
-Sí, creo que sí…. ¿Me invitas a compartir tu “bocadillo del mediodía”?
-Claro, adelante.
-No cabe duda de que La Garra de Plata es la prueba de que en este mundo, más que héroes, existen superhéroes- dijo dulcemente la joven mientras veía hacia el exterior -. Me gustaría poder decírselo personalmente algún día.
-Estoy seguro de que lo lograrás, amiga.


No queda más, queridos lectores, que agregar el comentario que escribí sobre este relato en el concurso:

Éste es un relato basado en una historia que he deseado escribir desde hace mucho tiempo. Me inspiré cuando vi un capítulo de la serie "Smallville" donde se mostraba a Flecha Verde, Flash y Aquaman como superhéroes adolescentes con trajes improvisados y poca experiencia, intentado salvar al mundo con las escasas opciones a su disposición. A partir de ese momento, nació en mí la idea de crear un superhéroe propio, uno urbano y que pudiera, en determinado momento y bajo las circunstancias adecuadas, ser verdadero.

La vestimenta la he ido ideando con el paso del tiempo. El motivo original de Ángel para convertirse en tal superhéroe anónimo era venganza familiar, pero posteriormente la trama evolucionó al deseo de justicia. Sus amigos, Víctor y Carlos, están inspirados en amigos míos que tienen ciertas características descritas en este relato. Espero poder desarrollar la historia completa en mi blog, este relato ya fue un buen avance.

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