Una taberna donde pasar la noche

Les traigo esta pequeña historia que imaginé hace poco, después de más de un mes de ausencia, estimados lectores; espero que sea de su agrado y compense de cierta forma las entradas que aún tengo pendientes. La trama está basada en la forma en que, mi hermano y yo, vemos este peculiar hecho.

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Una taberna donde pasar la noche

Calle oscuraVoy caminando a través de una oscura calle en medio de una tranquila noche bajo la guía de la tenue luz de la luna. A lontananza, veo un pequeño edificio que parece estar llamándome… lo rodea una enigmática niebla que parece emerger de la nada. Al acercarme, puedo notar que es una taberna; un letrero reza: “bebidas gratis toda la noche, cortesía de la casa”.

Entro, la taberna me parece familiar, pero no puedo leer el nombre en la entrada por alguna razón. Hay muchas personas, todas conversando, el ambiente es agradable; pareciera que todos fueran amigos. Me acerco a la barra, hay una persona elegantemente vestida de azul oscuro que sobresale entre toda la clientela, tiene una larga copa de vidrio en la mano izquierda y hace ademanes con la derecha mientras conversa con otras personas.

El tabernero se acerca a mí y me pregunta qué voy a tomar, le pido un trago sencillo y me llevo las manos a los bolsillos, ante lo cual el tabernero me recuerda: “durante la noche, todas las bebidas son gratis”. De inmediato viene a mi mente el pequeño letrero que leí antes de entrar a este sitio.

Sin poder contener mi curiosidad, le pregunto al encargado: “¿y por qué ofrecen bebidas gratis? No me quejo de tal generosidad, pero me resulta muy extraño que una taberna invite las bebidas durante la noche completa”. A lo cual escucho una respuesta sorprendente: “El tipo de allá ha pagado todas las bebidas durante años, muchos más de los que he trabajo aquí”.

Veo hacia donde me señala el tabernero y es, en efecto, la persona que imaginé: el elegante sujeto vestido de azul oscuro. Me acerco a él y de inmediato me dirige la vista, parece estar muy interesado en mí.

–¿Te agrada este lugar? Pide cualquier bebida, todas van por mi cuenta mientras sea de noche.
–Muchas gracias, señor; pero, ¿podría decirme su nombre…?
–Mi nombre no tiene importancia, lo que importa aquí son las historias que cada persona puede contarte. Mira, por allá —señaló hacia un hombre delgado y calvo— está una persona muy interesante; lee libros cada noche antes de venir aquí, siempre tiene una historia que contar. A la izquierda —señaló a una mujer morena y regordeta—, se encuentra una madre muy ocupada que no pierde oportunidad de venir aquí cada noche… aunque muchas veces no puede permanecer más de unas cuantas horas. Y allá, en la esquina —señaló a un joven que parecía muy cansado, tenía mal aspecto—, está un estudiante que sólo viene dos o tres veces a la semana, pero que permanece aquí la mayor parte del tiempo cuando tiene vacaciones.
–¿No es muy joven para estar en esta taberna?
–No, claro que no… aquí todos son bienvenidos y toman lo que deseen. Como ya te dije, lo importante de este lugar son las historias que cada persona puede contarte y las que tú puedes contarles a ellos. Ve y conversa con las demás personas, aún queda mucho tiempo para que la noche termine y seguro que no querrás irte por la mañana sin antes haber escuchado al menos una historia.

Sigo el consejo de aquel amable hombre y me siento en una pequeña mesa donde un hombre pelirrojo está bebiendo absenta. Repentinamente, esa persona comienza a platicarme sobre la última excursión que hizo al bosque con su familia; las horas trascurren y mi interlocutor no se cansa de describirme, detalle a detalle, su travesía; sus palabras me atrapan, me imagino a mí mismo en el bosque…

Pierdo toda noción del tiempo. De pronto, un fuerte ruido me hace voltear a la puerta… ya amaneció, parece que es tiempo de que me marche a mi hogar, donde mi familia aguarda. Abro los ojos, mi esposa está a mi lado.

–Buenos días, querido, ¿soñaste algo bonito?
–Sí, tuve un hermoso sueño donde iba de viaje al bosque.

 

Cada noche acudo a la misma taberna, pero nunca puedo leer el nombre del lugar… cada noche ignoro que entro a la Taberna de Morfeo, ese lugar donde todos podemos descansar y olvidar nuestros problemas conversando con otras personas e imaginando toda clase de historias.


Esta historia estimados lectores, refleja la forma en que mi hermano y yo vemos la forma de dormir. Siempre comentamos que al soñar, estamos visitando la "taberna de Morfeo", quien siempre invita los tragos por el simple hecho de ir a acompañarlo.

Aunado a esta historia, tengo el orgullo de publicar dos premios que se me fueron entregados hace un par de semanas en el blog de Sólo de Interés en esta entrada:

El primero se llama "Premio Amistad"

Miniatura de imagen

El segundo se llama "Ración de Vida":

Miniatura de imagen

Le agradezco enormemente a Sólo de Interés, una bloguera sin igual, por haberme otorgado estos dos premios. Próximamente enviaré un colaboración que ha estado pendiente desde hace mucho tiempo para que sea publicada en tan genial blog…

Y, claro, como es costumbre, debo pasar el premio a otros blogueros de mi elección:

  1. RikkuInTheMiddle
  2. Shaiyia
  3. LoganKeller
  4. in_anywhere
  5. Indhira GH11
  6. Fabrimuch
  7. LaMar

Igualmente, publico un pequeño avance de mi siguiente historia:

¿Nunca te has preguntado por qué hay gatos negros? Los animales son alegres y por eso sus colores son claros, pero… ¿y los gatos negros? Hay una buena razón para que sean de ese color y todo comenzó cuando un pequeño gato blanco tuvo la idea de escapar de su hogar…

Próximamente en Mafia Bianca.

Recomiendo leer las siguientes entradas de la comunidad:

 

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Esta entrada está archivada en La Biblioteca de Zion, en Literatura.
La actividad más relevante del blog está registrada en La Bitácora.
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Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.