Chiapas: Estrella del Bicentenario

En México, con motivo de los festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución mexicana, la cadena de televisión Televisa está produciendo diferentes spots publicitarios para difundir las bellezas naturales más representativas de cada estado.

La campaña se llama Estrellas del Bicentenario y actualmente se han transmitido a través de televisión abierta ocho spots, pertenecientes a Chihuahua, Tamaulipas, Sinaloa, Oaxaca, Veracruz, Yucatán, Quintana Roo y Chiapas. Este último, que trata sobre el estado donde nací y vivo actualmente, es excelente; muestra la majestuosidad de algunas de las maravillas con las que cuenta el estado.

Esta entrada, estimados lectores, es para compartir con ustedes este maravilloso vídeo (disponible en resolución HD de 1080p):

 

 

De los lugares mostrados, desafortunadamente, sólo he podido visitar el Cañón del Sumidero y no he podido disfrutar de los demás sitios, realmente emblemáticos de Chiapas. Estar en el Cañón del Sumidero es sorprendente, es increíble apreciar lo que la naturaleza ha forjado con el paso de los siglos; es una maravilla natural que los invito a conocer.

En general, estimado lectores, Chiapas es un estado sorprendente que guarda una gran cantidad de tesoros naturales y maravillas culturales que no deben perderse. Ojalá puedan visitar alguna vez mi estado y descubrir la majestuosidad que lo envuelve.

En youtube pueden buscar los demás vídeos de la campaña a través de "Estrellas del Bicentenario".

Recomiendo leer las siguientes entradas de la comunidad:

 

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Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.

Cuando la oscuridad reinó

En esta ocasión publico una historia para reflexionar sobre la situación actual del mundo y el futuro que nos depara si no tomamos consciencia sobre nuestros actos y las consecuencias de cada decisión. Después de una larga ausencia, mis estimados lectores, espero que este pequeño, pero intenso relato sea de su agrado.

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Cuando la oscuridad reinó

La calidez del sol no podía percibirse más, todo era frialdad en medio de las tinieblas. No había paz ni armonía, todo era guerra y caos. Los cadáveres se contaban por miles, todo apilados en montones que marcaban estrechos caminos de un pútrido olor insoportable y cubiertos por sangre de todas tonalidades, entre aquella que había permanecido ahí desde hacía semanas y aquella derramada minutos antes.

El canto de las aves se había extinto por completo, ya no había música ni risas que alegraran los corazones de las personas durante esos crueles momentos de angustia y desesperación. Todo lo que podía oírse eran los impactos de balas en las paredes y automóviles antes de acertar en su blanco que, después de un profundo grito de agonía, se rendían ante el eterno sueño.

Se oyó un disparo en la lejanía, un rebelde tenía una ametralladora y no estaba dispuesto a morir antes que matar a todos los soldados que pudiese. Durante un momento todo fue silencio. De pronto, se escuchó la devastadora explosión de una granada: había muerto una familia más. Afortunados, murieron todos juntos, no habían tenido que sufrir la pérdida de sus seres amados o al menos sólo había durado unos cuantos segundos antes de marcharse hacia lo desconocido, pero inevitable.

Había embajadores de todas las naciones intentando negociar con los diferentes gobiernos, pero nadie sabía por qué o dónde había empezado la guerra o quién había respondido el primer disparo; pero todos sabían la triste realidad: el daño era irremediable y el fin de la raza humana como se había conocido hasta entonces, inminente. No podía haber vencedores; no había ya a quién vencer o de qué victoria festejar.

El cielo, rojo y gris oscuro ante las diversas explosiones de armas nucleares, daba una triste imagen de perdición y desolación. El suelo era árido, privado de toda planta que le diera un efímero toque de vida o, al menos, esperanza. Ante las ruinas de lo que otrora solía llamarse una gran ciudad, algunos pocos sobrevivientes caían muertos, algunos enfermos, otros heridos y la gran mayoría privados de toda razón para seguir viviendo en un mundo miserable que la propia humanidad había destruido.

Despierto, abro los ojos. Todo fue un sueño, por fortuna, sólo una maldita pesadilla. No hay problema, el mundo sigue ahí para que pueda disfrutarlo, nada ha pasado realmente, no hay una gran guerra ni gente muriendo en todas partes. Preparo mi ropa, debo alistarme pronto, ya es tarde. Tomo mis herramientas de trabajo y me dispongo a reunirme con mis compañeros.

Reviso las municiones de mi rifle de asalto, hoy seguiremos avanzado por esta ciudad del Medio Oriente hasta llegar a nuestro objetivo a un par de kilómetros al norte; si los habitantes locales no causan problemas, es muy probable que nadie muera ni haya heridos. Espero que ese sueño jamás sea realidad, especialmente ahora que estamos luchando por crear un mejor mundo, totalmente pacífico y armonioso.


Esta historia es producto de una idea que tuve recientemente y, a través de la cual, me propuse a romper ese prolongado "silencio" que había mantenido durante tanto tiempo en mi blog, por el que les pido disculpas, queridos lectores.

Cabe mencionar que desde hace dos semanas, participo en el concurso Premios 20Blog de 20Minutos en la categoría de Cultura y Tendencias. Es lamentable que no haya podido hacer este anuncio antes, pero pueden apoyarme con sus votos a través de este enlace o la imagen de los bloques laterales.

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Nota importante: No publicaré comentarios en mis propias entradas, la razón aquí.

Saludos,
Desmodius.