Sobevalorados

Hace unos días hablaba de las que a mi parecer son algunas de las películas más sobrevaloradas de todos los tiempos, así como de algunos directores cuya fama también es inmerecida. Hoy es el turno de los videojuegos (y seguramente mi sentencia de muerte ;-D ). Empezaré por uno relativamente reciente: Far Cry.

Veamos… para empezar, este juego posee una dificultad endiablada; provocada, eso sí, por su tremenda IA, aunque también el daño recibido es excesivo. Cierto es que la IA es adaptable, de modo que si la diñas unas cuantas veces en el mismo lugar, los enemigos se “agilipollizan” en cierta medida, pero a veces no llega a ser suficiente (y si no a ver quién es el guapo que tiene bemoles a decirme que la última parte sobre el volcán le resulta sencilla). Esto corta drásticamente la sensación de continuidad del juego al tener que repetir la misma zona una y otra vez hasta el punto de que te ríes del tal Neo en Matrix y su Déjà Vu con el dichoso gato.

Lo “bueno” es que no te pierdes mucho (a pesar de llegar a desesperarte) porque carece de cualquier vestigio de lo que se llama comúnmente “argumento”; porque aceptémoslo, no tiene argumento alguno (ni siquiera algo que se le parezca remotamente) por mucho que pretenda tener un pequeño giro de los acontecimientos en medio, el cual es bastante previsible. Recuerda hasta cierto punto a un clásico de la literatura: La isla del doctor Moreau (H.G. Wells) pero en plan fantoche y sin mucha chicha. Es decir, un refrito (o un plagio malamente camuflado) que no aporta absolutamente nada. Este juego arrasó, más que nada por sus gráficos, su física y su IA, pero no tiene nada, NADA que contar.

  En el número dos tenemos a Final fantasy 7. Es un juego bueno, es cierto. Muy bueno. Pero no es ni de lejos el mejor de la historia, ni tan siquiera uno de los mejores. Personalmente, este juego lo acabé hace un par de años tras acabarme el 8 y el 9, por lo que tal vez este sea el motivo de que no me impresionara. Esto unido a que ya había visto la película La fuerza interior (cuyo argumento bebía bastante del juego) contribuyó a que me supiera a poco, me dio la impresión de que el argumento daba para mucho más y no supieron aprovecharlo, por no hablar de ese final tan ambiguo y abierto (por no decir insulso, después de unas 60 horas de juego). Lo cierto es que el 8 es muy superior en historia: el tema de la compresión del tiempo es un concepto muy, muy original (otra cosa es que sea científicamente posible…), mientras que la hipótesis de Gaia ya no era tan nueva en el momento de salir a la venta el 7.

Por otro lado, seguramente no habrá muchos de acuerdo conmigo pero, el caso es que mucha de la fama que tiene no es tan debida a la calidad del juego en sí, como al fanatismo de toda una legión por empeñarse en encontrar una forma de que Aerith no muera, o incluso de resucitarla.

Luego están los “fallos” de todo Final fantasy, el dichoso sistema de combates aleatorios. Esto puede que les encante a los nipones pero… venga… ¿de verdad soy el único occidental, o al menos el único españolito, al que llegan a aburrirle? En todo Final fantasy empiezas con ansia e ilusión hasta que llegas a un punto en que te atascas y tienes que largarte a combatir por ahí para subir 20 niveles y así poder continuar tras cargarte al maloso que te estorbaba.

Podría seguir sacando fallos pero ya serán suficientes, pues a estas alturas ya empiezo a oír bajo mi balcón un par de centenares de fanáticos echando espuma por la boca y fuego por los ojos blandiendo antorchas y hoces, gritando ¡A la hoguera con él! ¡Hereje! XD

Vamos a ver. Si existe algún juego en el mundo mundial que posea más fallos que el de la foto de arriba (o sea Oblivion para los que han estado viviendo en un caño o similar…) por favor, que alguien me lo diga. Porque la verdad es que esto no tiene nombre, no comprendo cómo hay gente que le da un 10 de nota y lo cataloga de obra maestra (tal vez no lo han jugado lo suficiente…)

Primero el menú, cutre a más no poder, que hasta da la sensación de que estás jugando un juego del año de la tos, con las letras tan grandes (incluso a máxima resolucción) que parece que van a salir de la pantalla para comerte. Luego está la traducción (por llamarlo de alguna manera) con tantos errores que se lleva el guiness. Una vergüenza.

   Los gráficos… que sí, que los escenarios son la releche y más (aunque repetitivos en diseño, ojo) pero… ¿es que nadie se ha fijado en los caretos? Ya no digo lo difícil (imposible) que puede resultar el intentar reproducir tu rostro con el editor, es que ya es el hecho de que al crear uno aleatoriamente salen unos tomates con ojos que pa´ que… Y luego fijaros en las caras de los NPC y ya me contaréis. ¿Misiones secundarias?: aburridas y repetitivas. ¿Argumento?: nada del otro mundo (aunque Shivering isles ya es otra cosa, todo hay que decirlo). ¿Queréis que hable de los cuelgues…? Mejor no ¿verdad…?

Admito que el juego tiene su gracia y hasta resulta divertido a ratos, pero es una desilusión grandísima esperarlo como agua de mayo con la intención sincera de pulirse sus más de 300 horas para al final dejarlo tras acabar la historia principal más unas cuantas misiones secundarias por pura decepción y aburrimiento, tras apenas unas 50 horas (que bien le llegan)

Devil may cry. Atención, pregunta para los fanáticos de este juego: ¿alguno de vosotros comprende o al menos conoce la palabra FANTASMADA? Es un juego divertido, sí. Pero no hay que pasarse tanto con las florituras del prota. Hay que cortarse un poco señores de Capcom, que por mucho menos se ha tachado a la nueva trilogía de Star Wars de ser una saga infantil, y que nadie me venga con la tontería de que “es un demonio y lo justifica el argumento y bla, bla, bla…” ¿Qué argumento? Bueno, vale… un poco sí que tiene. Pero tampoco es para tirar cohetes, no nos engañemos… que esto no es Legacy of Kain. En definitiva: un juego bueno. Pero nada más.

Por supuesto hay muchos más, pero estos son los que se me ocurren ahora, y además ahora he de ocuparme de unos asuntos así que no tengo tiempo para darle a la tecla, os invito a que me comentéis vuestros «favoritos». Lo dejo por hoy, tengo que poner unas minas en la entrada de casa y atrincherarme antes de que os abalancéis sobre mí. Hasta otra pues, y un saludo a todos.