«Este juego es Dios»

Que gran frase… La primera vez que la leí me partí el culo de risa porque me pareció original, curiosa, incluso inspirada. Con el tiempo fué apareciendo más a menudo en montones de blogs sobre juegos pero en un contexto más radical por así decir y ya no me pareció tan acertada. Al final terminé dándome cuenta de que hay que tener sumo cuidado con aquellos que utilizan esta frase para definir un juego que les gusta, pues se trata de «una raza aparte»: los fanboys

Un fanboy viene siendo aquel que es leal hasta la muerte a un juego o a una compañía desarrolladora sean una porquería o una virguería (le da lo mismo). Esta gente, por decirlo de forma educada, se posiciona en un extremo de la balanza y no sale de ahí jamás, siendo realmente alucinante la manera que tienen de atacar (o acribillar más bien) a todo aquel que piense de forma diferente a ellos y lo hacen sin piedad, sin miramiento alguno, sin el menor sentido de la proporción insultando y humillando tanto como les parezca necesario dando la impresión de que lo hacen más que nada para convencerse a sí mismos, como si necesitasen rebajar a su «rival» para poder elevarse ellos mismos y así poder dormir tranquilos por la noche.

Esta mentalidad tan radical es más propiade adolescentes quinceañeros que de gente adulta de 25 o 30 años por lo que lo acabamos pasando un poco por alto, pues en la treintena la gente suele tener una mente más estable. Sería preocupante encontrarse a alguien de esta edad y que tenga esta forma de pensar.

Todo esto viene a cuento de mi anterior entrada en el blogdonde mencionaba solo algunos de los que para mí son los juegos más sobrevalorados de todos los tiempos dando algunos argumentos a tal efecto, y repito que solo es mi opinión, tengo derecho a tenerla señores fanboys y si alguien no la comparte me parece muy bien, lo respeto, pero no hay necesidad de insultar. El caso es que me decidí a colocar el link a esta última entrada en www.meneame.net más que nada porque quería conocer la opinión de otras personas y me encontré con que la gente no solo no estaba de acuerdo conmigo (muy normal, no es nada raro) sino que consideran que sus opiniones valen más que la mía (¿?) o la de cualquiera que tenga la suficiente personalidad como para no pasar por el aro. Todo esto no sirvió sino para hacerme sentir la más profunda vergüenza ajena que jamás haya sentido antes.

Lo más triste del asunto es que para hacer valer sus argumentos, las cabecitas de estos personajes sueltan perlas de sabiduría del tipo “Estos juegos se le han atragantado al autor y por eso los critica” o “Solo buscas crear polémica” o mejor aún, por el hecho de que he criticado que Far Cry no tiene un gran argumento, van ellos (muy simpáticos, eso sí) y espetan: “Gran Turismo como no tiene argumento debe de ser un juego malo”, como queriendo comparar el tocino con la velocidad. En fin, sin comentarios.

Me parece lamentable que a estas alturas de la vida se respete tan poco la opinión de los demás e incluso esta sea objeto de burla y desprecio por el mero hecho de no coincidir con la de la gran mayoría. Para colmo, se nos critica a los que no pensamos como todos, de un modo cínico simplemente porque está de moda ir por la vida en plan pedante imitando a ese fenómeno mediático llamado Risto Mejide, que al parecer es un tío guay, es lo más de lo más y mola mogollón ser como él. Muy triste.

Si os fijáis, esto no ocurre en ningún otro ámbito, no ocurre con las películas o con la música y mucho menos con los libros (para eso, primero la gente de este país tendría que leer algo más aparte del Marca). Todo esto me recuerda a cuando hace algunos años solía leer la revista Hobby Consolas y en ella había una sección (creo que se llamaba el contrapunto) que para lo único que estaba era para que los seguidores de una u otra consola se insultaran unos a otros sin cuartel. A veces hasta te reías con las ocurrencias de diversos elementos, pero en el fondo todo aquello no era más que un signo de la inmadurez de la gente. Menos mal que con el tiempo terminaron por eliminar aquella sección.

Ante tal panorama ya no me extraña ni lo más mínimo que a los aficionados a los videojuegos se nos tache de inmaduros o infantiles y que no se respete esta forma de entretenimiento, pues lo cierto es que tampoco hemos hecho nada para evitarlo.

Tenemos lo que merecemos.