Twitter… ¿ya empezamos?

Cuando hace un par de años navegaba por la red, jamás imaginé que participaría en esto que está tan de moda hoy día: las redes sociales. Por supuesto, siempre estará el típico vanguardista/pendante de turno que saltará con aquello de que estamos en la llamada "Web 2.0" desde hace un lustro por lo menos. Pues lo siento señores, pero antes de Tuenti para mi esto de las redes sociales era algo perteneciente a cualquier lugar menos a España. Y digo esto porque todos sabemos que la base de todos estos lugares es la relación entre personas que ya conoces, es decir, compartir contenidos con tus amigos de toda la vida. Pero, ¿cómo iba a usar una red social si ningún amigo mío por aquel entonces tenía una? es más, ¿cómo iba a usar una red social si precisamente a esos amigos les parecía algo aún más lejano que a mi la idea de Facebook? 

Por eso creo que la función que ha ejercido Tuenti tiene mucho mérito hoy día. Sé que tiene muchos detractores, pero todo es parte de una doble moral que siempre tenemos las personas, sólo hay que ver cuanta gente crítica los programas de debate (por llamarlos de manera educada…) y luego los datos de audiencia que tienen. Por todo esto creo justo decir que Tuenti ha sido pionero en esto de abrir el mercado de redes sociales a la sociedad española. Hoy día aquellas personas que no tenían ni pajolera ídea de que era Facebook tienen un perfil en Tuenti con sus cientos de fotos y comentarios, hasta tu vecino cani sube con asiduidad fotos reshulonas que se hace en el espejo. Y a pesar de todo esto, admito que cuando me invitaron a entrar no conocía a nadie, no fue hasta meses más tardes cuando mi círculo de personas vivió en sus carnes el fenómeno "Tuenti", y posiblemente dicho fenómeno todavía lo estén padeciendo. 

¿Nunca os ha pasado que habéis dicho eso de "me voy a quitar de Tuenti y no volveré"? El caso es que a mí sí, y por cualquier motivo (que no nos engañemos, SÓLO hay un motivo) he acabado volviendo con el rabo entre las piernas (que por cierto, vaya expresión más estúpida…). El caso es que ese motivo es tan simple como inherente en cada persona que se hace un perfil en dicha red social y no es otro que cotillear. Si chicos, lo que nos atrae es ver fotos de nuestros amigos o no tan amigos (porque a todos los agregados los llama curiosamente "Amigos", aunque estos no lo sean). Pero esto no debe preocuparnos porque… ¡ellos también harán lo mismo contigo!

El caso es que en un intento más por salir de esta espiral, y teniendo como experiencias nefastas el caso de Facebook (¡¡¿¿Por qué hay tantas aplicaciones chorraaas??!! ) o más recientemente Google+ -que está ocurriendo lo mismo que con Tuenti, es decir, todavía no hay NADIE-, tropecé "sin querer" con la red social del pajarito. Porque siempre nos han vendido que Twitter es la red social de los famosos. Y con lo que nos gusta conocer la vida del resto y teniendo como referencia a Tuenti, ¿por qué no probarlo? 

El problema viene cuando ya no sólo encuentras a famosillos comentando tonterías (si, tonterías al fin y al cabo), sino cuando empezamos a encontrar conocidos, empresas o gente con la que siempre hubieses querido entablar una conversación y ya nos empezamos a cuestionar la siguiente pregunta: ¿Por qué ellos sí y yo no? Si alguna vez te has hecho dicho interrogante, da igual cual sea el contexto, pues todo evoca a un mismo mal que te lleva a tomar decisiones equivocadas en la mayoría de ocasiones. El caso es que equivocadamente o no, decidí unirme a dicha red y admito que gracias a ésta he conseguido enterarme de cosas que de otro modo no hubiera podido. Nada es perfecto ni mucho menos, pero siempre puedes sacar partido de todas estas redes sociales, y esta por lo menos no te crea (al menos en mi caso) una "dependencia recíproca" con la otra persona. En fin, veremos cuanto tiempo duro…

 

PD: Y ya puestos, quien quiera pasarse por mi Twitter o debatir cualquier cosa, os lo enlazo aquí mismo.  

ANÁLISIS Resident Evil: The Mercenaries 3D


Resident Evil: The Mercenaries 3D es un producto que ofrece todo lo que se esperaba de él: partidas rápidas y acción frenética a partes iguales.

Todos recordamos como hace quince años en plena época de los 32 bits, una compañía de renombre en el mundo de las máquinas recreativas como Capcom nos mostraba un título que marcaría las pautas del survival horror -con permiso de Silent Hill- en nuestras consolas domésticas durante los años posteriores: Resident Evil. Dicho juego no sólo innovó mecánicas de juego poco vista hasta entonces, sino que sentó las pautas que convertirían a Resident Evil en un auténtico fenómeno dentro del género, todo bajo la batuta del director Shinji Mikami, alma máter de la franquicia.

Este éxito permitió el desarrollo de juegos posteriores, todos siguiendo conceptos ya empleados desde la primera entrega, tales como la cámara fija, la vista en tercera persona o la resolución de puzles, un conjunto necesario para crear la atmósfera tensa de Resident Evil. Con Resident Evil 2 se confirmó el éxito de la saga, mientras que la crítica lo alababa y con el tiempo pasaría a convertirse para muchos en el mejor de la franquicia. Tanto éxito hizo plantear una tercera entrega, Resident Evil 3, la cual incorporó algunas novedades e innovó con algo desconocido hasta entonces y que sería un habitual en las siguientes entregas numeradas de la saga, el modo Mercenarios. ¿De qué trata dicho modo?

A diferencia de la mecánica habitual de la franquicia, en el modo Mercenarios podíamos experimentar la vertiente más frenética de Resident Evil. Por primera vez podíamos elegir entre varios personajes de la saga y embarcarnos en escenarios predefinidos para aniquilar zombis en rápidas batallas bajo un límite de tiempo. Este sencillo añadido aportó algo más que unas horas más de juego, y es que su incorporación pasó de ser un simple complemento a una vertiente independiente de la saga principal. Es quizás por esto que los últimos títulos de Resident Evil hayan apostado por la acción frenética, influenciados en cierta forma por este modo de juego.

Con la llegada de Nintendo 3DS, una de las muchas empresas que se sumaron al apoyo third party fue Capcom, la cual confirmaba el desarrollo de dos títulos de Resident Evil para la nueva portátil de Nintendo. Aunque ambos fueron anunciados en el mismo evento, sólo uno ha llegado a nuestras manos y es el que analizamos a continuación: Resident Evil: The Mercenaries 3D. Si,  por primera vez en la historia de la saga,  un modo de juego complementario pasa a acaparar el planteamiento principal del juego. ¿Es esta una buena decisión por parte de la compañía? ¿Debemos sentirnos “estafados” como algunos medios nos quieren hacer creer? Si quieres conocer la respuesta a todas estas preguntas, sigue leyendo nuestro análisis.

Con dos balas en la recámara –Jugabilidad-

En Resident Evil: The Mercenaries 3D nuestro objetivo difiere de las entregas numeradas de la serie, expandiendo así la idea vista en el modo Mercenarios de juegos anteriores y en el que necesitaremos ser hábiles para aniquilar el mayor número de zombis en un límite de tiempo establecido. Una mecánica rápida y adictiva que concuerda con el planteamiento principal que pretende ofrecer una consola portátil, acción accesible y cómoda a raudales. Y en este sentido es justo mencionar que The Mercenaries cumple con creces su cometido. Su distribución de niveles a través de misiones clasificadas con distintos rangos y el acceso rápido que ofrece la pantalla táctil, son sólo dos de las muchas novedades que ofrece en la consola de Nintendo.

Ya en las primeras partidas, el jugador puede advertir la fluidez de los movimientos que ofrece el Circle Pad, una sensación que en todo momento se ve apoyada por una distribución de botones que en ningún momento provoca en el jugador la sensación de estar vendidos ante el propio control. Aunque no por eso está exento de fallos, y es que a pesar del magnífico control que ofrece el joystiq, notamos la ausencia de un segundo stick en la consola que podría haber sido solventado con la pantalla táctil en vez de ofrecer un, eso sí, cómodo mapa o acceso a las distintas armas.

Pero, ¿qué novedades ofrece The Mercenaries con respecto a sus predecesores?

En esta versión ampliada del modo Mercenarios, podremos manejar como viene a ser habitual, un plantel de ocho personajes –el cual se antoja algo escaso- entre los que encontramos los más característicos de la franquicia como Jill Valentine, Chris Redfield, Albert Wesker o Krauser entre otros. Sin embargo, echamos en falta una incorporación que parece haberse caído por el camino: Leon S. Kennedy. A pesar de esto, The Mercenaries implementa nuevos conceptos en la ya conocida fórmula, que sin duda sirven como aderezo y alargan la vida útil del producto. Hablamos del uso de habilidades que modificarán determinadas características en nuestro juego o el kit de armas que poseerá cada uno de los personajes, los cuales no podrán ser intercambiables (aunque podremos desbloquearlos con las monedas de juego) y aportando un toque estratégico en cada partida. Además, con el uso de habilidades podremos encontrar desde bonificaciones de tiempo con cada golpe cuerpo a cuerpo a un aumento de daño empleando una determinada arma. Una incorporación muy necesaria y completa, pues podremos subir de nivel dichas habilidades para lograr nuevas mejoras.

En este sentido, Capcom puede estar tranquila de ofrecer toda la diversión y accesibilidad vista en las consolas de sobremesa adaptadas ahora a la mecánica rápida que permite Nintendo 3DS y aplicando nuevos conceptos que permiten mejorar esta experiencia jugable.

Con luces y sombras –Gráficos-

Desde el lanzamiento de la nueva portátil de Nintendo, no han sido muchos los títulos que han puesto el listón gráfico de la portátil al nivel que se esperaba desde un comienzo. Pero a pesar de esta incómoda situación (provocada en parte a la escasez de títulos en su catálogo inicial), compañías externas como Capcom han demostrado el nivel gráfico que se puede alcanzar sin apenas esfuerzo, demostrado con títulos como Street Fighter IV 3DS o el título que nos ocupa. Y es que si hablamos de exponentes gráficos en la consola, es inevitable a día de hoy fijar a Resident Evil: The Mercenaries 3D como un estandarte que marcará los juegos posteriores de la compañía (como han confirmado con RE: Revelations) e incluso de la portátil.

A pesar de esta confirmación, es necesario detallar y especificar el apartado técnico que ofrece dicho cartucho. Desde que iniciamos el juego, sorprende la facilidad con la que Capcom ha conseguido adaptar los efectos gráficos que movía el juego original en 360/PS3, gracias una vez más al motor MT Framework Mobile. Durante las partidas, no experimentaremos ninguna ralentización importante, incluso en los momentos en los que la cantidad de infectados en pantalla ascenderá a un número bastante considerable. Un apartado que se perfila gracias a unos magníficos efectos de luces que protagonizarán las habituales explosiones de las que seremos partícipes en más de una ocasión.

Pero jamás debemos caer en el error de comparar el nivel técnico del juego con el de sus hermanas mayores, pues una vez más saldremos lógicamente algo decepcionados. Aunque añade efectos propios de las consolas de alta definición, algunos dientes de sierra en los escenarios o la aparición de infectados inmóviles en la lejanía son sólo defectos propios del desarrollo que en ningún momento entorpecen la experiencia visual del juego.

Otro aspecto que empaña el resultado técnico final es el uso del 3D, característica principal de la portátil de Nintendo. A diferencia de otros títulos del mercado, Capcom ha apostado –o eso quiero creer- por ofrecer una experiencia fluida a una experiencia tridimensional. Una decisión poco acertada, y es que aplicaremos el efecto 3D en contadas ocasiones, debido a su falta de profundidad o simplemente a las pocas diferencias respecto a la imagen 2D. En este sentido, sentimos como la compañía podía haberse esforzado bastante para ofrecer una característica única e inmersiva en este tipo de juegos.

Es por esto que el resultado final es el de un apartado a medio gas con grandes pretensiones pero que falla en los pequeños detalles que con el tiempo son los que definen una gran obra.

Me suena a algo… –Sonido-

Si ya mencionábamos el espectacular nivel visual que ofrece The Mercenaries a pesar de sus pequeños defectos, el apartado sonoro no se queda atrás. Como todo título survival action –género por el que se conoce este tipo de juegos-, el empleo de melodías que permitan la inmersión en las batallas son claramente necesarias. En este sentido, The Mercenaries recicla composiciones de los títulos anteriores e implementa algunos nuevos (como el genial tema principal) que lejos de ser obras maestras, aportan el ritmo frenético que el juego necesita. Es probable que por esta falta de ambición, el compendio sonoro se vea totalmente frustrado y pasando en algunos momentos totalmente inadvertido, claro síntoma de que algo falla.

A pesar de contar con notables efectos en los disparos y explosiones, esto no sirve como justificación a este mediocre apartado del que poco más se puede decir, aunque quizás las escasas y contadas líneas de voces (en completo inglés, claro) que interpretan los personajes sean ya el broche final que necesitaba.

Olor a plomo –Diversión-

Si de algo puede presumir The Mercenaries es de ofrecer diversión a raudales. A las treinta misiones que podremos disfrutar en modo individual hay que sumarle la opción de jugar en modo cooperativo local y online, una experiencia mucho más completa y que no se resiente en ningún momento. Y es que parece increíble como Nintendo ha podido solventar sus problemas del pasado con el online, ofreciendo lo que los usuarios fieles a la marca esperaban desde hace años.

Además, superar todas las misiones con cada uno de los ocho personajes nos llevará un mínimo de 20 horas, que aderezado con la inclusión de las habilidades, nos permite disfrutar como no lo habían hecho los títulos anteriores con sus particulares modos Mercenarios. Poco más se puede pedir a una experiencia ya de por si completa y divertida, alejada de los fantasmas que atormentan al título desde diferentes medios.

Mejor con amigos –Diversión-

Quizás para muchos jugadores de las entregas originales, la ausencia de argumento o un modo historia puede resultar un sacrilegio o una falta que ya puede condenar al título. El problema reside en el planteamiento que desde un principio quiere ofrecer el título, alejado de los ideales con los que muchos jugadores lo compran. Y es que siendo sinceros,  The Mercenaries no innova en ningún sentido, aunque si asienta las bases principales de esta subsaga que sin duda se mantendrán en las próximas entregas. Además, y aunque no deja de ser un mero añadido, la inserción de una demo de RE: Revelations es un detalle que los fans de la franquicia agradecerán.

Otro tema que ha protagonizado y creado polémica en torno al título ha sido la negativa de Capcom ante la posibilidad de borrar nuestra partida, decisión poco acertada y que sin duda restará nota en este apartado, pues afecta de manera negativa al mercado del videojuego.

A pesar de eso, sus múltiples horas de juego perfilan y ponen de relieve la frescura que aporta esta entrega para Nintendo 3DS.

Resident Evil: The Mercenaries 3D –Conclusiones-

En resumen, Resident Evil: The Mercenaries 3D es un producto que ofrece todo lo que se esperaba de él; partidas rápidas y acción frenética a partes iguales. The Mercenaries supone un soplo de aire fresco para la portátil de Nintendo, gracias al uso de habilidades o un excelente modo online que junto con un apartado técnico notable, suponen una experiencia completa y única dentro del catálogo actual. Un título que deberían probar aquellos jugadores amantes de este modo de juego y aquellos que quedaron desengañados anteriormente, pues encontrarán una versión extendida de todo lo que el modo original suponía. Incluso para los que esperaban un juego de terror como las primera entregas, pueden encontrar motivos que justifiquen sin duda su compra. Y cuidado, pues este cartucho actúa como los propios zombis del juego; o te ahuyenta su propia presencia, o te atrapa y quedas infectado.

 

JUGABILIDAD: 8.5

 

GRÁFICOS: 8.5

 

SONIDO: 7

 

DIVERSIÓN: 9

 

OTROS: 7.5

 

 

TOTAL: 8