El Informe Gamestalker

 

Recuerdo que cuando era pequeño y mis padres me llevaban conellos cuando iban a tomar algo, yo siempre les insistía para que fuesen a esebar en el que tenían una “maquina”. Ellos por suerte cedían a menudo, y mientrasdescansaban de mí por unos momentos, poco a poco yo superaba los retos que meproponían Pacman o Bomberman, al igual que lograba con el tiempo alcanzar losmandos sin la ayuda de un taburete.

Pero las cosas han cambiado mucho desde mi tierna infancia,ahora juego en el cómodo sofá de mi casa y sin la compañía de mis padres, yaunque Pacman y Bomberman siempre tendrán un huequito en mi corazón (y mijuegoteca), no son precisamente los protagonistas de mis aventuras. En otraspalabras, he crecido y el mundo de los videojuegos ha crecido a mi lado,logrando satisfacer tanto a esos niños que hoy dan sus primeros pasos en este“mundillo”, como a todos esos “jugones” que al igual yo siguen disfrutando de esto y piden cadadía algo más.

Los videojuegos ya no son solo cosa de niños y eso hace queel sector intente satisfacer a un público más amplio, ofreciendo no soloentretenimiento a los más pequeños, sino también al jugador adulto, conhistorias más complejas y temáticas no siempre aptas para todos los públicos. Yes que en esto estamos todos de acuerdo, los padres de hoy en día ya no puedendespreocuparse dejando a su hijo delante de una “maquina” para que juegue unrato, y la solución es precisamente esa, no despreocuparse dándole una consolaal niño y esperando que las autoridades y los vendedores los eduquen por ellos.Estoy seguro de que aquellos padres que se molestan en compartir parte de sutiempo con las aficiones de sus hijos saben a que me refiero, y es que si vascon tu hijo a dar un paseo en bici, sabes, por ejemplo, que no debería ir porla carretera hasta que no sea más mayor y te preocupas de que así sea, de lamisma manera un padre que juega con su hijo a la consola se debería preocuparde que el pequeño no utilice un juego con un contenido que no es para su edad.

Todos hemos sido niños, y sabemos que este planteamiento noasegura que los niños no desobedezcan, todos hemos ido a ese sitio prohibido a“hacer el cabra” con la bici, y la gran mayoría accedió a publicaciones que noeran precisamente aptas para su edad. La pregunta es, ¿Porqué cuando hacíamoseso no se trataba más que de chiquilladas, y cuando están por medio losvideojuegos, se pone el grito en el cielo?

Son los padres y solo los padres los que deben involucrarsepara saber si un juego es o no, apto para su hijo, esta claro que el niño selas puede ingeniar para pedir a su abuela por su cumpleaños GTA, aprovechandoque no sabe lo que es, o le puede llegar por un amigo, pero eso son cosas deniños, castiguen al niño o mejor aun, siéntense un momento a hablar con él paraque no lo vuelva a hacer, como si les hubiese desobedecido y vuelve a casa conun esguince o pillan ciertas revistas debajo de su cama.

El contenido de los videojuegos ya resulta losuficientemente bien informado para los padres a través del código PEGI, no esnecesario ningún informe Byron para saber si un juego es apto o no, y sobretodono se necesitan aplicar leyes tan duras como las que se han sugerido, losvideojuegos no son ningún tipo droga o perversión, son solo un entretenimiento,¿o acaso a alguien le piden el carné para ir al cine, o ha visto detener a untaquillero por vender una entrada?