Jugando con el Destino -Parte Cuarta-

Cuarta parte del relato Jugando con el Destino. Saludos.

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Parte Cuarta -Respuestas-
 
Las olas chocaninsistentemente contra el muro de piedra que conforma el acantilado. Se avecinatormenta. Los últimos rayos del sol, que ya se esconde tras el horizonte, juntocon las pequeñas gotas de mar que salpican el risco del acantilado, resultadode los envites del agua contra la roca, forman un idílico, y a la vezmelancólico, paisaje.

Hay alguien allí.Realmente sólo está de forma física. Su mente está vagando por unos caminos deida y vuelta. Trasladando imágenes de un pasado próximo hasta sus ojos. Sonimágenes de la vergüenza, de la deshorna. Van y vienen. De su cerebro a sumente. De la mente al corazón. Del corazón a su cuerpo. Por cada imagen se haceun corte en la piel. Hay decenas de ellos.

Se encuentra en un campode batalla. Una innumerable multitud le rodea. En el centro de la multitud trespersonas. Él y dos más. Es un combate. Un combate a muerte. Las reglas sonclaras: sólo uno saldrá con vida. Tiene que andarse con muchísimo cuidado yprecaución. No se va a enfrentar a novatos espadachines. Son expertosguerreros. El más mínimo error de precisión puede acarrear la muerte. La másleve pérdida de concentración puede llevar a la derrota. Un hilo separa la vidade la muerte. No debe romper ese hilo.

El guerrero de laderecha comienza atacándole directamente. Lo mismo hace el de su izquierda. Vanderechos a él. Es una encerrona. Tampoco se esperaba otra cosa. Desvía comopuede el envite del primero mientras con el pie izquierdo se prepara parasoportar el golpe del segundo atacante. No tambalea al recibirlo. En su lugar,cambia rápidamente su espada de la mano izquierda a la derecha, a la vez quecon el brazo acompaña el golpe. De arriba hacia abajo. Con ello, la espada delprimer atacante, que se encontraba en posición horizontal, queda hendida en latierra. Le basta con hace un ataque lacerante en su garganta. Uno menos. Elotro guerrero ataca con fiereza. Descarga su adrenalina lanzando ataquesfuriosos sin control ninguno de la situación. Es por causa del miedo. Él desvíalos ataques uno tras otro. Espera pacientemente a que se agote el atacante. Unavez exhausto, el guerrero cae al suelo. Recibe sin resistir el frío tacto de laespada, clavándose en el espacio entre el esternón y las costillas. Muere alinstante.

Sigue vivo. Cansando,pero vivo. Apenas puede presentar batalla cuando se abalanzan contra él lamultitud que presenciaba la batalla. Es una traición en toda regla. Cada uno delos tres combatientes representaba una facción. Uno por los “Indestinados”,otro por los guerreros de la “Alianza” y la otra facción “era” él. Después dehaber sido capturado, le habían dado la opción de enfrentarse a muerte a doscombatientes. Si salía vivo, podría marcharse. Para siempre. El había aceptado.

Ahora se encontrabaotra vez encerrado. Su odio no hacia más que incrementarse. Ratas traicioneras.Todos. No merecían vivir.

De pronto lo sintió.Una voz en su cabeza se reía. Alto, fuerte. Los humanos habían firmado susentencia de muerte. Ahora ya nada le detendría. Ni siquiera esos grilletes quele ataban a la sucia y fría pared. Estallaron en mil pedazos inesperadamente.Se sentía capaz de todo. Sus ojos llameaban de ira y rencor. Los que seintentaron interponer en su paso murieron sin piedad alguna. No había sitio ensu mente para la fragilidad o el perdón.

Su mente volvió alrisco al recibir otro corte en el brazo. Este sangraba copiosamente. Con ellono se libraría de la vergüenza, pero le hacia sentirse mejor. El dolor de loshechos recordados era peor que el de los cortes. Estos le ayudaban a nublar enparte su cerebro, pero los recuerdos seguían estando ahí.

Estaba a punto dedesmayarse. Estaba perdiendo mucha sangre. La vista se le nublaba. Pronto seiría de aquel mundo. Lejos de la vergüenza, de la deshonra, del odio y delmiedo. Lejos de todo lo que él había propagado en aquel lugar. Lejos de lasmuertes que su arma habían causado.

¿En que momento habíasucedido? ¿Cómo había sido posible?

Él solo era un padreen busca de venganza. Vengar la muerte de su hijo. Vengar el hecho de que suhijo hubiera nacido sin destino. El responsable de aquello se hallabaencadenado en un templo al norte del mundo. Era un lugar prácticamenteinaccesible del que nadie que había osado acercarse había regresado. Pero esono le había echado atrás.

Ahora se hallaba apunto de morir, después de haber llevado la devastación al mundo. Después dehaber matado cientos de personas. Después de haber llevado esa armadura. Esaarmadura negra.

¿Cuándo perdió lacordura?

¿En que momento sucuerpo pasó a estar controlado por Eris?

Y lo más importante,¿cuándo se convirtió en el “Paladín de la Muerte”?