La Mulana – El retorno a la MSX perdida

De todas las afirmaciones categóricas que se han vertido en los últimos años sobre el devenir de la actual generación de los videojuegos, tal vez la más repetida sea "Los videojuegos ya no son tan difíciles como antes". No pretendo tratar acerca de la validez o no del argumento como tal, sino de su uso y abuso para enfatizar una especie de adoración por un pasado mejor, en el que el simple acto de terminar el juego ya era todo un reto.

Por supuesto que un nivel de dificultad que ofrezca un reto constante y no lleve de la mano al jugador es de agradecer, especialmente para inflar nuestro ego. Pero actualmente pedimos algo más; que ese reto tenga un propósito, que no se nos pida saltar abismos imposibles y cruzar llanuras infestadas de enemigos para ver un simple "Congratulations".

La Mulana, obra del grupo japonés GR3, ofrece una aventura al más puro estilo Indiana Jones cuya primerísima baza es su altísima dificultad que bien seguro echará para atrás a muchos curiosos, si es que no lo hace antes su peculiar estilo gráfico. ¿Que de qué estoy hablando? De esto:

Lo primero que destaca de La Mulana es su peculiar aspecto gráfico, que como veremos en la primera pantalla tras cargar el juego está claramente inspirado en los juegos del ordenador MSX, de la que toma tanto la paleta de colores como el mecanismo de juego. Las referencias a la consola son constantes, sirva como ejemplo la pantalla donde cargamos la partida, donde oiremos el ruido de lectura del cassette acompañado de pitidos propios de una carga de datos.

La Mulana nos ofrece encarnar al profesor Lemeza Kosugi, un arqueólogo cuyo gran deseo es explorar las antiguas ruinas subterráneas de La Mulana. Esta breve reseña argumental es lo que se nos muestra en un corto prólogo, tras el que pasamos directamente a controlar a un diminuto personajillo vestido de verde y su látigo. A diferencia de lo que podríamos pensar, el resto de la historia no es obra de la imaginación del jugador; iremos descubriendo la triste historia de La Mulana y de aquellos infortunados que se atrevieron a desafiar sus secretos a medida que profundicemos en sus intrincadas profundidades.

Y no es una manera de hablar. Empezando por la superficie donde se encuentra el pueblo, único lugar donde podemos salvar la partida, iremos descendiendo paulatinamente hacia el interior de la tierra en nuestro periplo a través de las ruinas. Lo interesante de este viaje es la constante sensación de peligro y desamparo; en ningún momento encontraremos indicadores que nos digan hacia qué dirección avanzar o qué hacer a continuación, teniendo libertad total para seguir nuestro camino optando por la profundidad o perdiéndonos por los laterales de cada pantalla, llegando siempre a nuevos enigmas y puzzles.

Como se puede deducir por mis palabras y los pantallazos, se trata de una aventura metroidvaniana en 2D en el sentido más puro, sin nada que limite nuestro avance más allá de tener las habilidades pertinentes para superar los obstáculos que se crucen en nuestro camino, que pueden tomar la forma de complicados puzzles o la de simples enemigos. Para enfrentarnos a estos desafíos contamos inicialmente con la ayuda de nuestro fiel látigo (tatararaaaaa tataraááá) para más adelante lograr diferentes armas y objetos como shurikens.

 

Y aquí llegamos al punto álgido del juego y el detalle por el que algunos amarán el juego mientras otros lo repudiarán, su peculiar sistema de control. El avance lateral es sencillo de dominar y muy fluido, pero ¡Ay! cuando llegamos a los saltos. El movimiento para saltar está predefinido, es decir, al margen de la fuerza con la que pulsemos la tecla el desplazamiento es exactamente el mismo. Más aún, si saltamos sin haber pulsado la dirección hacia la que queremos movernos el personaje salta hacia arriba sin moverse del sitio, por lo que habremos perdido el tiempo. Es un poco difícil de explicar pero se entiende perfectamente al primer intento de salto.

¿Por qué comento que esto puede llegar a gustar? Porque la principal baza para la dificultad en este juego, al margen de la inexistencia de checkpoints, es este control de los saltos tosco e impreciso directamente importado de la época de la MSX que requiere muchísima pericia para llegar a ser dominado. Esta dificultad añadida con cierto sabor "retro" hará las delicias de quien busque un reto o quien quiera recuperar reminiscencias de juventud, aunque personalmente lo encuentra una manera muy burda para aumentar la dificultad (es decir, el recurso fácil).

Sumado a la dificultad del control y al desarrollo totalmente abierto hay que añadir la enorme cantidad de pantallas, las luchas contra jefes, los constantes retornos al pueblo inicial para guardar la partida o comprar items, todo sumado da una duración mínima de más de 20 horas (y quién sabe si me quedo corto).

Sin embargo, esta duración podría llegar a ser un punto negativo si estuviéramos ante una mecánica de pantallas repetitivas y poca variedad. Por suerte no es el caso; por un lado la variedad de entornos es realmente destacable, pasando de mazmorras típicamente egipcias a entornos semiindustriales, cascadas e incluso pantallazos que recuerdan al mismísimo SR388, el hogar de los metroids. Y por el otro la música que acompaña cada escenario no llega a hacerse repetitiva e incluso algunos temas, como el inspirado tema de la superficie, tienen una calidad realmente alta.

La Mulana consigue transmitir perfectamente el sabor añejo de las MSX a la vez que desarrolla una de las mezclas más extrañas que servidor ha tenido el gusto de probar: una jugabilidad tremendamente cerrada pero a la vez retante, en la que el simple hecho de avanzar por las ruinas ya supone todo un logro.

Dudo mucho que tras un par de pantallas quede alguien con el valor suficiente para enfrentarse al desafío de La Mulana, pero quien logre perseverar a pesar de la tremenda dificultad y se deje cautivar por la belleza del art-pixel descubrirá uno de los mejores juegos metroidvanianos de todos los tiempos.


Valoración final: 9

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(proyecto de trasladar La Mulana a WiiWare con un rediseño gráfico)