RETROJOYAS: CHAMPIONS OF NORRATH – RETURN TO ARMS

Cualquier parecido con el blog JuegosPeligrosos de Franchuzas es pura coincidencia… Bueno, vale, lo he puesto para ver si os creéis que es su blog y así os animáis a leer esta entrada…

Bienvenidos una vez más a mi sección Retrojoyas sin ‘P’, donde se repasan los títulos que a pesar de no aparecer en el Top Ten de la plataforma para la que fueron diseñados, si que se merecen un puesto privilegiado en cualquier ludoteca que se precie. Hoy le toca el turno a un título que encarna lo mejor del género ‘Saja y Raja’ (Hack&Slash).

En 1996 una terrible plaga apareció en los PC de muchos jugadores que como yo cayeron inevitablemente bajo los efectos de su increíble jugabilidad. Blizzard fue la compañía culpable de las enormes ojeras que se reflejaban en mi cara, más grandes que dos bolsas del Carrefour, y de las legañas que a duras penas me dejaban ver lo que estaba sucediendo en pantalla. A nadie se le escapa que ‘Diablo’ revolucionó el concepto de los Action RPG adaptándolo de forma excelente a la mecánica del ratón mediante la técnica ‘Apunta y Dispara’ (Point&Click.)

A pesar de la ingente cantidad de juegos de calidad dentro de este género que han salido en PC, el catálogo para las consolas no ha tenido tanta fortuna. En diciembre de 2001 Snowblind Studios sorprendió con una soberbia adaptación de la saga Baldur’s Gate para PS2 bajo el nombre de ‘Dark Alliance’, un trepidante juego de acción que incluía algún que otro toque de rol al introducir unas pocas reglas de la tercera edición del mundo de Dragones y Mazmorras (como base para los combates, los atributos del personaje o la evolución de los niveles, aunque sin tanta profundidad como en la saga de PC), y que destacaba por su sencillez, acción, jugabilidad, y ambientación. A la estela de su éxito, tres nuevas versiones salieron al mercado mejorando lo ya visto anteriormente (‘Dark Alliance II’, ‘Champions of Norrath’, y ‘Return to Arms’), siendo este último el que llevó a la saga a la máxima expresión, convirtiéndose a día de hoy en el mejor referente de este tipo de juegos visto en una consola.

Si fuera por el diseño de la portada no lo compraba ni Dios… ¿Pero porqué nadie le dijo al del fondo que sonriera cuando estaban sacando la foto?

Como todo ‘Saja y Raja’ que se precie, el desarrollo del juego es muy sencillo (para complicarte la existencia ya están los sudokus) ya que consiste únicamente en atravesar fases plagadas de enemigos de diferentes colores y tamaños para subir el nivel de nuestro personaje a través de los puntos de experiencia obtenidos tras sus muertes. En cada fase existe una misión principal y una serie de misiones secundarias o aventuras proporcionadas por PNJs (personajes no jugadores), que terminarán enfrentándonos con un enemigo final que además de un mayor tamaño también posee una gran barra de vida y unos diferentes patrones de ataque. Derrotados estos jefes deberemos retornar para informar al personaje que nos encomendó la misión y así avanzar en la trama. Sin embargo no todas las misiones son obligatorias, ya que algunas solo sirven para acumular experiencia, obtener objetos especiales, o conocer pequeñas historias o hechos relacionados con algunos personajes secundarios.

Para ello el juego nos da la opción de elegir a nuestro héroe entre siete clases/razas distintas, y personalizarlo con un nombre (hay que bautizarlos antes de jugar), sexo (aquí no valen las ambigüedades), color de pelo (a base de tinte Loreal), tono de piel, y lo más fundamental, el tipo de peinado (de entre los muchos diseñados por Llongeras). Las clases/razas disponibles son las cinco de toda la vida:

-Guerrero, devastador en el combate cuerpo a cuerpo y experto en el uso de armas de dos manos (que sería de un juego de fantasía heroica sin un Conan que se precie)

-Explorador, domina el combate cuerpo a cuerpo con el uso de armas a distancia (y lo mejor de todo, el personaje femenino está cañón)

-Elfo Oscuro, combina su habilidad en el combate cuerpo a cuerpo con el uso de magia negra (jugar con el y llamarlo Drizzt Do Urden, es lo mejor que te puede pasar en esta vida para los seguidores de R.A. Salvatore)

-Clérigo, experto en poderes de sanación o protección, y el uso de armas romas como mazos (invocar al dios del airbag para evitar los golpes tiene que ser la leche)

-Mago, experto en ataques mágicos (¡temblad Tamariz y Copperfield, temblad!)

Junto con dos nuevas razas que son la poll… la bomba:

-Shaman, combina el ataque mediante conjuros y el uso de armas (dar caña con un lagarto personalizado en lo referente al color, cuernos, y crestas, aunque lo llames Juancho, no tiene precio. No he visto nada igual, el diseño de su equipamiento es simplemente alucinante).

-Berserker, bajo la forma de tigre, león, o pantera (te da la opción de elegir cual es tu tipo de felino favorito, pero no te deja escoger Angora) se esconde un guerrero enfocado a causar sólo daños extremos ya que carece de escudo.

Sinceramente, los Iksar son uno de los mejores personajes con los que he jugado en un videojuego… lagarto, lagarto…

Esta elección no sólo afectara a la apariencia física de tu personaje, sino a sus atributos, ya que estos no pueden ser definidos desde cero sino que cuentan con unas puntuaciones predeterminadas, con sus propias ventajas e inconvenientes. Aunque el juego permite la personalización posterior de estos añadiendo a tu elección una serie de puntos a:

-La Fuerza, que afecta a la cantidad de daño que se puede causar en el combate cuerpo a cuerpo y a la cantidad de peso capaz de transportarse (¿Qué te creías?, ¿qué se ganaba a base de entrenar en el gimnasio?. ¡Iluso!)

-La Inteligencia, que afecta a la cantidad de mana disponible por el personaje para invocar las magias y a la velocidad de su regeneración (tranquilo, no hace falta ser ningún superdotado para superar el juego)

-La Destreza, que afecta a la precisión de tus ataques con armas así como a la cantidad de daño causado por ellas

-La Estamina, que afecta a la cantidad de vida disponible por el personaje y a su velocidad de regeneración

Tras esto, con un refresco y unos Munchitos, ya tenemos todo lo necesario para entrar en juego, pero dejad que os ponga en situación contándoos por encima cual es el argumento. Innoruuk (un tio más malo que su nombre) ha sido destruido, pero la influencia de este Príncipe de Beukelaer del Odio persiste y una nueva puerta hacia los planos del poder se ha abierto amenazando su actual existencia. Firiona Vie (una chica playboy) te ha invocado para que le ayudes a detener este nuevo asalto. En tu mano está decidir si un Campeón de Norrath como tú prefiere seguirla en el sendero de la luz, o si por el contrario te gusta más Natasla (la buenorra de su antagonista) y la acompañas hasta su apartament… por el sendero de la oscuridad. Esto que parece una decisión trascendental, el bien o el mal, se complica aún más cuando el que juega es un chico. ¿La rubia o la morena?, ¡Dios no se que hacer, las dos están para mojar el pan!.

Por mi no os peléis chicas, que puedo jugar con las dos… es lo que en el argot videojueguil denominan rejugabilidad…

El inventario es una parte importante en este tipo de juegos, ya que los atributos físicos de nuestro personaje decidirán el peso de la carga que este es capaz de soportar y este depende en gran medida del peso de los objetos que forman parte de nuestro equipo, el cual se compone de armas, armaduras, y complementos (si tu personaje es femenino, lleva un bolso adicional para el maquillaje).

En la sección de armas aparecerán todo tipo de espadones, espadas, cimitarras, sables, dagas, hachas, mazas, martillos, lanzas, arcos, ballestas (de todo salvo grapadoras y clips de oficina), con sus respectivas variaciones de tamaño, peso, manejo, y unas enormes posibilidades de modificación. Es decir, cada objeto ocupará un determinado número de casillas dentro de tu inventario, por lo que las armas más grandes y pesadas disminuirán tanto tu capacidad de carga como de movilidad. Además éstas pueden clasificarse en rápidas, normales y lentas, por lo que habrá que decidir si realizar un movimiento lento pero devastador, o varios pero sin tanta contundencia (casi igual a lo que le ocurre a las parejas en la cama). En cuanto al manejo algunas sólo pueden ser utilizadas a dos manos, lo cual aunque aumenta considerablemente nuestra potencia de ataque, impide que podamos estar bajo la protección de un escudo. Otra de las posibilidades es la de equipar al personaje con dos armas de una mano simultáneamente (en vez de usar el escudo), con lo que el poder destructivo también aumentará notablemente de esta forma. Respecto a las armaduras tenemos de todo y en oferta, cascos, petos, pantalones, guantes, y botas, con las mismas limitaciones en cuanto a espacio y peso. Todos estos objetos cuentan con unas ranuras en las que podremos insertar elementos para variar sus atributos y conseguir efectos beneficiosos, dichos objetos se mostrarán en azul, mientras que los objetos que no puedan ser utilizados por tu personaje por ser incompatibles con su clase/raza aparecerán iluminados en rojo (no hay nada más jodido que conseguir una megasuperarmabestial pero resulta que tu personaje no puede utilizarla).

El espacio dedicado a los objetos lo ocupan pociones, pergaminos y joyas. Mientras las pociones se dividen básicamente en las que recuperan vida, maná, u ambas (aquí echo en falta alguna para aliviar la tos), los pergaminos de umbral nos trasportarán hacía el punto seguro más cercano (si utilizas otro pergamino podrás volver al punto en el que te encontrabas al principio), y las joyas como medallones, pendientes, anillos, y figuras, una vez equipados servirán para aumentar los atributos de nuestro personaje. Existe un último grupo de objetos (cristales, piedras, gemas, trozos de chicle, etc) que, como comenté con anterioridad, insertados en las armas y las armaduras consiguen alterar y mejorar su comportamiento, dándonos ventajas de forma pasiva como daño por fuego (impresionante los efectos de luz de las armas flamígeras, venenosas, o gélidas), mayor velocidad, etc.

Esto si que es un arsenal de armas y no lo que aparece en HALO, sólo le falta un par de imperdibles y una escoba…

La forma de obtener estos objetos es recogiéndolos de los enemigos muertos, mediante cofres, o adquiriéndolos en tiendas con el dinero recolectado, donde además podremos vender cualquier objeto de nuestro inventario para conseguir un poco de dinero extra (la crisis ha llegado hasta a los personajes de videojuegos).

Los hechizos son de dos tipos, los pasivos que están en acción permanentemente y permiten aumentar determinados atributos del personaje, y los activos, que son los que lanzamos contra los enemigos o sobre nuestro propio personaje y que necesitan ser activados mediante un botón del pad. Conforme aumentemos nuestra experiencia podremos distribuir nuevos puntos para ir adquiriendo nuevas habilidades o hechizos, o desarrollar hasta niveles insospechados los que tenemos ya aprendidos.

El apartado gráfico de Return to Arms es excelente, ya que exprime al máximo el motor 3D de Snowblind, el cual es capaz de mover una gran número de enemigos y objetos en pantalla a la vez que se ejecutan logrados efectos especiales sobre unos escenarios bastante detallados (ja, ja, me rio yo del Dinasty Warriors). De este modo podremos observar como se generan efectos de luces y sombras en tiempo real (a causa de las antorchas por ejemplo), los cuales no sólo influirán en los personajes que aparecen en pantalla sino que también provocarán reflejos y brillos sobre la superficie de los objetos que decoran los distintos niveles del juego.

Como electroduende que soy os digo que aquí se han gastado un montón de pasta en los recibos de la luz… ¡cuantos efectos de iluminación!…

Por si esto fuera poco, el uso que hace el motor de las cámaras es sencillamente sobresaliente, puesto que la perspectiva isométrica mostrada del terreno puede ser rotada 360 grados o aumentada/disminuida haciendo únicamente uso del stick analógico derecho del pad, con lo que ningún elemento del escenario puede quedar fuera de nuestro alcance (vamos, que nuestro campo de visión es casi tan bestial como el ojo de Sauron).

Los distintos escenarios son muy numerosos al igual que la cantidad de niveles, y sus texturas representan perfectamente el ambiente de cada uno de ellos, pudiéndose encontrar en su interior mazmorras inmensas o laberínticas cargadas de buenos detalles (como hogueras, ratas, y otros animales u objetos) aunque con decorados algo reiterativos (es lo malo de ir a IKEA, que al final todo el mundo acaba teniendo los mismos muebles en casa).

Pero lo mejor del juego son los espectaculares efectos de luces y partículas que presentan las armas y armaduras encantadas, o que aparecen a la hora de mostrar las magias y las explosiones, ya que su gran calidad logra una increíble ambientación y una mejor inmersión del jugador dentro de la acción. Además, el efecto del agua merece ser destacado aparte, ya que es una de las mejores representaciones de este medio vistas en el hardware de esta maquina pues, transparencias aparte, consigue recrear los efectos de las ondas generadas por el paso de los personajes sobre un fluido (bueno, realmente parece que andamos sobre mercurio, pero haced como si yo no os hubiera dicho nada).

Ya lo dice el refrán, el que parte y reparte se lleva la mejor parte… esta es la dinámica de los ‘Hack&Slash’…

Por otro lado, los modelados de los personajes son bastante notables (para aquella época), y las animaciones de estos se encuentran recreadas con una fluidez y naturalidad digna de elogio, siendo muy vistosas y variadas tanto a la hora del ataque como de la muerte. Otros de los elementos que logran elevar la calidad gráfica del juego es que el aspecto de nuestro personaje se ve afectado en gran medida por la forma de las armaduras y las armas que llevemos equipadas en ese momento, y que existe una gran variedad de criaturas (arañas, escorpiones, orcos, goblins, ogros, esqueletos, ciclopes, minotauros, tejones, trasgos, grunts, escarabajos, warboars, tormentors, amphians, creeps, monstruos marinos, hombres de las nieves, teletubbies… bueno, por fortuna estos últimos no aparecen en el juego, pero acojonan bastante) a las que enfrentarnos a lo largo del juego (aunque realmente no varían mucho dentro de un mismo nivel). Todo este conjunto de excelencias y bondades técnicas consiguen mostrar en pantalla un ambiente bastante realista que logra la inmersión del jugador en la historia.

No ocurre lo mismo con las escenas de vídeo recreadas con el motor del juego y que se incluyen para ayudar al desarrollo de la trama, ya que estas no tienen ni la calidad ni el nivel de lo ofrecido en otros títulos del catálogo de PS2, debido en gran medida a la simplicidad de las mismas (vamos, que si los que hicieron estos videos hubieran animado Beowulf, directamente los espectadores se hubieran suicidado cortándose las venas con los bordes de la butaca).

Algunos enfrentamientos con los enemigos finales son realmente impresionantes, como el de este dragón y su guarida del tesoro… recuerdo que aquí dije… ¡huye, por dios, huye!…

Respecto al apartado sonoro, los temas que suenan durante el desarrollo del juego, a pesar de ser épicos y recrear perfectamente el ambiente del mismo, no pasarán a los anos… digo, anales de la historia. Sin duda, esto se debe a que estos en su mayor parte están relegados a ser un mero acompañamiento de la acción, siendo casi imperceptibles, y sólo destacan en momentos importantes dentro del juego, como ante los enfrentamientos con los jefes finales. No obstante, contiene un par de melodías bastante notables y de bastante calidad (¡Qué esperabais!, ¡ni que los hubiera compuesto Vangelis, o Ennio Morricone!).

Sin embargo, el sonido es otra de las bazas importantes de las que dispone el juego para recrear toda la acción que tiene lugar en el campo de batalla. Existe un enorme repertorio de efectos sonoros de calidad para los conjuros, las armas, las explosiones, los enemigos y los escenarios, destacando especialmente los comentarios de las expresiones de los personajes durante el juego (que si no tiene suficiente mana, que si los objetos pesan demasiado, ¡que labia tienen los jodíos!).

Así mismo, es obligatorio destacar la buena labor en el doblaje y traducción del título al castellano, así como la presencia de subtítulos, lo cual se agradece bastante debido a la gran cantidad de diálogos y textos de los que hace gala el juego durante el transcurso de la historia, aunque este gran esfuerzo pueda pasar un poco desapercibido debido al aburrido contenido de las conversaciones, y es que los diálogos así como el guión son bastante flojos (os lo dice un seguidor de R.A. Salvatore).

Aunque combatir dejando a nuestro personaje expuesto sin ningún tipo de protección puede resultar agradable a la vista, lo cierto es que es tremendamente nocivo para nuestra salud…

El control del juego es excelente y se ha diseñado para realizar multitud de acciones de una manera sencilla e intuitiva, haciendo uso de unos pocos botones. Con el stick analógico izquierdo movemos a nuestro personaje, y con los botones principales saltamos, atacamos, invocamos magia, e interactuamos con objetos y personajes. Por otro lado, la cruceta digital nos permite cambiar de hechizo mediante un menú radial de conjuros ofreciendo de este modo la posibilidad de acceder rápidamente a las habilidades durante las batallas sin tener que dejar de movernos. Otros de los aciertos ha sido el uso de los botones R y L para usar las pociones de vida y maná rápidamente, así como para bloquear y cambiar de arma (de mano o de proyectil), y de los sticks análogicos izquierdo y derecho para centrar la cámara o activar la aparición de un mapa traslúcido en pantalla (uno grande en medio de la pantalla u otro de menores dimensiones ubicado en una esquina) cuando son pulsados.

Si habéis conseguido leer hasta aquí (lo cual ya merece una medalla tipo Logankeller al ‘mejor lector’), y os creéis que este juego debe ser una auténtica obra de arte, estáis muy equivocados, ya que no deja de ser un ‘Saja y Raja’ con todo lo malo que ello conlleva. La IA de los enemigos no deja de ser escasa, quedándose en ocasiones quietos mientras les atacas desde la distancia y viniendo a por ti en masa en plan kamikaze. Sin embargo, esto no llega a ser tan acuciante ya que la variedad y multitud de los mismos en el campo de batalla hace necesario el uso de determinadas estrategias a la hora de afrontar los combates. Otro de los puntos débiles de este género es la repetitividad hasta la saciedad de su sistema de juego, y la excesiva linealidad de sus escenarios y misiones a pesar de la inclusión en ocasiones de unos sencillos puzzles, convirtiéndose en un juego bastante monótono. Sin embargo, para ayudar a evitar tal sensación el juego nos ofrece la posibilidad de jugar en modo cooperativo, lo cual consigue duplicar, triplicar, o cuadriplicar (dependiendo del número de jugadores y de si tienes o no multipad) la diversión, ya que aporta una dimensión completamente nueva al juego por el pique continuo de subir antes de nivel, conseguir más dinero, u obtener los mejores objetos del escenario. Y aunque si bien es cierto que las batallas finales se hacen mucho más fáciles, también es verdad que los recursos al ser compartidos hacen que la ganancia de experiencia sea mucho más lenta o que los objetos equipados no sean tan poderosos. Además como ambos personajes han de permanecer en pantalla, a veces la posición de un jugador en un extremo de la pantalla impide la huida del otro que se encuentra en el otro extremo viendo como un enorme enemigo final acaba con la vida de su personaje imposibilitado para la fuga (en definitiva una bonita manera de pelearte y reconciliarte con tu novia, así como de atraerla al lado oscuro de los videojuegos).

Por si esto pareciera poco, el juego cuenta (más bien contaba, ya que no creo que ahora sea posible encontrar una partida) con la posibilidad de jugarlo en su modo online a través de Internet con partidas de hasta cuatro jugadores, y con la increíble posibilidad de importar los personajes con el nivel y el equipamiento del título anterior a este juego, Champions of Norrath. Lamentablemente esto es sólo posible con las versiones PAL del juego que salió en Inglés, Francés, y Alemán, y no para la que salió en Inglés y español, un suceso bastante inexplicable que empañó la calidad del título al quedarse sin respuesta la reiteradas quejas de los usuarios españoles.

Pero no todo acaba aquí, ya que la duración del juego es bastante elevada, pues se necesita bastante tiempo para avanzar por los más de 40 niveles, aún con el nivel de dificultad más bajo seleccionado, y dejando de realizar todas las misiones secundarias. Además las ligeras variaciones de la trama dependiendo del personaje elegido para realizar la aventura, de si seguimos el camino del bien o del mal, de los cambios en nuestra mecánica de juego dependiendo de nuestro personaje y de las habilidades desarrolladas, así como la introducción de pequeñas submisiones dentro del juego propias de cada clase/raza, hacen de Returns to Arms un título bastante rejugable aunque su final siempre sea el mismo.

En resumen, un juego francamente impresionante y uno de los mejores Hack&Slash de los últimos tiempos. Una joya programada en exclusiva para PS2 (se trata de una versión específica para el sistema PAL y no de una mera conversión) que combina la riqueza del mundo de Dragones y Mazmorras con el manejo sencillo e intuitivo requerido en una consola. Si no lo has probado, no sabes lo que te estás perdiendo…