CINE DE BARRIO: EQUILIBRIUM

Me he dado cuenta de que uno no puede pretender tener un blog medianamente decente sin haber comentado al menos una película, así que para solventar este pequeño inconveniente he creado una nueva sección denominada CINE DE BARRIO, que aparte de tener un nombre muy original, servirá para dejaros mis impresiones de las películas que vaya visionando. Y estreno este apartado con el film EQUILIBRIUM, que ya había sido comentada por Morgennes en esta entrada.

Y os preguntareis (y si no lo pregunto yo), ¿de donde saca el tiempo este chico si está todo el día entre el trabajo y la duendecilla?. La respuesta es bien sencilla, “¡Y YO QUE SE!”. El caso es que una de las tardes en las que me negué a ver después del almuerzo el culebrón de turno por muy buena que estuviera la protagonista, me vino a la cabeza Morgennes por ser el único escritor que conozco capaz de poner a una chica cañón en un relato para matarla tres párrafos más adelante.

Recordé concretamente que tenía almacenada desde hacía varias semanas en mi lápiz USB de 16 gigas que siempre llevó en el bolsillo izquierdo (bastante próximo al huevecillo que se localiza en el mismo lado de mi cuerpo) una película recomendada por él y por el único chico que es capaz de subir al Teide y bajarlo otra vez mientras juega a un FPS sin perder la vida de su personaje, es decir, por LoganKeller.

Aprovechando que llevaba encima el portátil del trabajo, me coloqué los cascos de la PSP (si, soy una tienda electrónica ambulante, y qué), para evitar tener que escuchar el culebrón que estaban viendo “las chicas” de mi casa y oír frases del tipo “Mi amol, voy a tenel un bebito tuyo” o “Jesús Gabriel, el niño que has estado criando durante todos estos años, ese al que compraste la Wii y que por no usar la correa estampó de lleno el mando en los pocos dientes sanos que aún quedaban en pie en las encías de la abuela, el mismo que después de jugar al GTA IV te cogió la escopeta de caza y arrasó con todos los animales de la finca, el que se creó un blog en Meristation para poner a parir cualquier consola que no fuera la PS3, es… es… ¡un casual gamer!”, y me dispuse a disfrutar del film.

Si no entiendes la película haberte leído antes este cartel

Lo primero que me sorprendió fue ver al actor Dominic Purcell comenzando la historia como un jefe de la resistencia, más que nada porque su interpretación bebe de clásicos como Steven Seagal, o sea, que nunca sabes si se está riendo o jiñando porque su cara de matón es siempre la misma, y por eso mismo borda el papel de hermano bruto y cachas de Michael Scofield, ese que en la serie Prison Break le regala flores hechas con papel de liar porros a su novia porque le da alergia pasarse por una floristería. [MODO ESPOILERES ON] Por suerte no duró ni cinco minutos [MODO ESPOILERES OFF], lo cual me alegró bastante, tanto que fue la mayor satisfacción de toda la película.

Vale, vale, noto la mirada acusadora de Morgennes y Logankeller mucho antes de que lean esta entrada, pero es que la idea original de vivir en un mundo sin emociones ni sentimientos como forma de controlar las acciones de la raza humana y por ende las guerras se diluye en una trama sosa, previsible y poco hilvanada.

Vamos a ver, que se cumpla el dicho “a la tercera va la vencida” y después de la Tercera Guerra Mundial se decidiera abolir todas las creencias religiosas, para que luego sean unos curas (llamados clérigos) los que repartan las ostias, pero de verdad, de las buenas, a diestro y siniestro, no se lo cree ni Dios (nunca mejor dicho). Y que está nueva unidad militar, la clerecía grammaton (que rima con reggaeton aunque no tenga nada que ver), se entrene cual monje shaolin en unas artes marciales basadas en poner poses más absurdas que las que se ven en Tai Chi, tales como la postura de el burro que rebuzna al sol, la cabra que orina en el monte, o la gallina turulata que ha puesto un huevo y ha puesto dos y ha puesto tres, tampoco convence demasiado. Y es que el Kamasutra al lado del esta técnica denominada Gun Kata es una mierda, pues por lo visto existen estadísticamente unas posturas menos placenteras pero más letales donde la probabilidad de defenderte ante ataques y proyectiles aumenta considerablemente, así como tu capacidad para infligir daño. Vamos, una gilipollada como otra cualquiera que se le ocurrió a Kurt Wimmer (director y guionista) una vez que le entró un retortijón y se llevó el guión al baño para poder leer algo que no fueran las etiquetas de los champúes del pelo.

Y aunque a algunos esto les pueda parecer más interesante que la capacidad de Neo en Matrix de aprender cosas nuevas (el tio se sacó todos los ciclos de Formación Profesional que existen en un solo día), se resuelve en pantalla con una extravagante mezcla de KF, y no me refiero a las maniobras realizadas por los luchadores del videojuego King of Fighters sino a KARATE FOLCLORICO. Porque las escenas de acción con las manos se reducen por un lado a combates a lo Jackie Chan pero SIN CHAN (que casualmente es como suena el nombre del protagonista de la serie de animación que adapta la vida de Jaimito, el niño de los chistes, a la cultura Japonesa), es decir, a golpearse y bloquearse rápidamente una y otra vez, sin que a nadie le salga un hematoma. Joder, al menos que hubieran puesto fatalities a lo Mortal Kombat. Por otro lado, cuando hacen uso de las dos pistolas, se ponen a hacer tales posturitas con los brazos que, al ver la escenificación de los combates, te da la impresión de que si el personaje hubiera estado vestido de faralaes y armado con dos castañuelas la coreografía la había ideado el mismísimo Joaquín Cortes y que se encontraban bailando en Sevilla durante las fiestas del Rocío.

[MODO ESPOILERES ON] Y es que sólo en USA se les ocurre poner a dos personas una frente a la otra a liarse a tiros sin que ninguna bala llegue a impactarles, o poner a una especie de Juez Dredd con la técnica de Bruce Lee a reventar con la culata la cabeza protegida con casco de un grupo de malos armados hasta los dientes  y que ninguno de ellos llegue a rozarle aunque sea el flequillo [MODO ESPOILERES OFF].

El guión ni sorprende ni es para nada original, pues deja bien claro que se basa en lecturas del calibre de “Un mundo feliz” o “1984”, sólo que flojea en bastantes puntos. [MODO ESPOILERES ON] Como intentar hacernos creer que controlan a millones de personas por medio del Prozium (una mezcla de Prozac, valium, y valeriana), y dejan que sean ellas las que se autoinyecten la dichosa ampollita todas las mañanas. No me extraña que luego aparecieran tantos disidentes. Además, hay muchas escenas donde las supuestas personas que no sienten no parecen comportarse así, como cuando en la escena final cuando John Preston (el “prota”) va a cargarse los ordenadores por no llevar Windows XP sus operarios salen corriendo cagados de miedo al verlo. Y es que si no sienten, ¿para que coño tienen familia, se casan y tienen hijos?. Y lo que es más absurdo, ¿como uno de los clérigos puede afirmar “puedo sentir quién siente”?. Si el protagonista de verdad hubiera tenido sentimientos, después de darse cuenta de lo que le había hecho a su mujer y a su compañero de patrullas, debería haberse metido en la bañera y haber arrojado un secador del pelo encendido dentro de ella. En fin, guiones con más lagunas he visto [MODO ESPOILERES OFF].

Además se repiten algunos clichés que dejan bastante que desear como que el único personaje negro de la película sea uno de los malos. Aunque el malo de verdad, el jefe final, es repugnante, y no por su crueldad precisamente, sino porque está interpretado por el doble de Paco Porras (el friki que dice adivinar el futuro a través de las verduras, el ex de Tamara la mala que luego se llamó Rubí y su madre era conocida como Margarita Seis Dedos. ¡Dios!, menos mal que ya no emiten el programa “Crónicas Marcianas”), y sintiéndolo mucho, con esa cara ya le quita cualquier atisbo de credibilidad a una interpretación.

ATENCION: Esta imagen puede herir la sensibilidad del lector. A la izquierda el actor Angus MacFadyen, a la derecha el… el… Paco Porras… y abajo… sin comentarios…

Pero claro, si hablamos del resto del elenco de actores, y vemos que William Fichtner tiene la misma cara de pajeado mental que Mahone, otro personaje de Prison Break, ya a uno le da por pensar que resultó normal que no lo estrenaran en cines aquí en España, porque más bien parece una película televisiva de la Fox. Del actor principal Christian Bale no voy a hablar porque no es santo de mi devoción y se que me puedo llevar muchas collejas por parte de muchos miembros de esta comunidad y del extranjero, pero si tuviera que decir algo, su interpretación es tan tonta como el personaje que representa, que se pone a llorar en mitad de la calle para que todo el mundo lo vea, y es que, aunque no soy ningún fan de Keanu Reeves, si Bale hubiera llegado a interpretar a Neo en la película de Matrix creo que hubiera sido la primera vez que hubiera vomitado en el interior de una sala de cine. Sinceramente, este aspecto el único a destacar sería Sean Bean por su escasa y corta aunque espléndida interpretación como primer compañero de Preston.

Claro que también contiene momentos memorables, como cuando aparecen los créditos finales, que fue verlos y darme una alegría que no te puedes ni imaginar. Bueno, vale, la escena en la que descubre que se ve la ciudad y la luz del día tras el papel que cubre una de las ventanas de su casa me pareció bastante emotiva, al contrario que la del perro, que se veía venir la que iba a montar por no haberle dado su ración de pienso Royal Canin.

Otros de sus puntos flojos son en mi opinión las tomas exteriores o los efectos generados por ordenador, ya que si bien las primeras no dan la sensación de estar ubicadas en un exterior apocalíptico, los segundos no encajan a la perfección con la iluminación y los actores reales, por lo que efectos como las cremaciones y las vistas aéreas de la gran ciudad de Libria ofrecen una artificialidad que hacen poco creíble la ambientación.

Resumiendo, que es gerundio, me ha gustado bastante la película por lo entretenida que es y sobretodo porque consigue fusionar numerosas influencias de una forma coherente y efectiva, además posee una banda sonora excelente y un diseño de vestuario aceptable, por lo que visto así es un título recomendable para los seguidores del Sci-Fi, sin embargo considerarla una obra maestra es, perdonando la expresión, pasarse un huevo y parte del otro. Supongo que si se le rinde tanto culto es por su pésima distribución en los cines de todo el mundo, pero teniendo en cuenta el fiasco que resultó ser en la taquilla de los cines americanos no me extraña. Y es que no hay peor cosa que el que te digan en secreto, a título personal e intransferible, que alguien ha visto una peli genial en versión original porque no se estrenó en taquilla y tampoco en DVD, para que lo empieces a mirar como si fuera Gollum y empieces a querer desear tu también tener ese tessooroo. Sin embargo, más de uno si se hubiera gastado el dinero en el cine en vez de bajárselo gratuitamente por la mula, directamente se hubieran ido al blog de John Carca a exigirle la creación de una etiqueta que diga “Kart, cabrón, devuélveme mis euros”.

Habrá quién quiera ver en Bale y en este largometraje una revelación gratificante dentro de este mundillo, pero como seguidor del género he visto obras en el mercado asiático mucho mejores que esta también con una pésima distribución a las que no se nombran a bombo y platillo, y cuya música, interpretación, y efectos visuales, impactan mucho más en el espectador sin tantas pretensiones. Pero de ellas hablaré en otro CINE DE BARRIO.

PERSONAJES DE DIBUJOS COMO GENTE

Mucho antes de que una Philips Videopac entrara en mi vida, de que un Spectrum 48k marcara mi forma de percibir el mundo de los videojuegos, mis únicas aficiones eran la lectura y los lápices de colores. Y no era capaz de entender la existencia de la una sin la otra, pues si la primera alimentaba mi mente, la segunda conseguía reflejar todo lo que en ella albergaba.

Todavía recuerdo la cara que puso mi madre aquel día que regresó del trabajo y me encontró ultimando los detalles de un dibujo de PHANTOMAS que ocupaba TODA UNA PARED DE MI HABITACION (y eso que estaba empapelada con papel estucado). O el fin de semana que me encontré un carboncillo en la terraza de mis tíos y me dediqué a ilustrar sus paredes amarillas con algunos de mis dibujos (lamentablemente el fin de semana siguiente tuve que destruir mi obra a base de brocha y pintura). Definitivamente, tenía más peligro yo en una casa con un lápiz, que Rambo con una ametralladora en medio de una guerra.

En el instituto la cosa no mejoró en absoluto, pues me dedicaba a dibujar sobre mi ropa y a hacer “bajo pedido” caricaturas de mis compañeros con las que adornaba sus pantalones vaqueros. Además, cada semana hacía un dibujo en mi mesa color verde pistacho. Curiosamente al director le gustaban y me lo permitía siempre y cuando fuera con bolígrafo y pudieran ser limpiadas. De esa manera hice un gran amigo (no con el director, que me suspendió las matemáticas), sino con el chico que ocupaba mi mesa en el turno de tarde, pues aunque no nos conociamos, no me los borraba y dejaba comentarios sobre mis dibujos e incluso me escribía peticiones para la siguiente semana (creo que aquella mesa se convirtió en el primer blog personal de la historia). Pero por si esto no fuera suficiente, mientras todos tomaban apuntes en clase, yo hacía historietas donde aparecían los profesores y los alumnos con el estilo gráfico del fallecido Ivá y sus "Historias de la puta mili".

Incluso llegué a participar en algún que otro concurso, bueno, realmente sólo en uno, y porque estaba en juego una de aquellas desorbitadamente caras consolas NEOGEO. Lo cierto es que mi capitán NEO y su compañero, el pequeño dragón GEO, quedaron eclipsados por una de las creaciones de nuestro genial bloguero JMVBOK, eso, y que fui tan cutre de pintar el fondo con pintura brillante negra que me sobraba de las maquetas. Al menos caí ante todo un futuro dibujante profesional, que el muy tramposo, en vez de enviar un simple dibujo de la mascota como hizo todo el mundo, realizó todo un cómic con la calidad que le caracteriza (¡Bah!, si nadie se acuerda ya de aquella consola, imaginaos quién puede recordar la existencia de aquel rayo amaderado. ¡Pues yo!. XD). Quién me iba a decir a mi, que años más tarde aquel mamonazo me arrancaría tantas carcajadas con su obra, y que me lo encontraría en la misma comunidad donde se me ocurriría tener alojado un “blog”.

Como habéis podido comprobar, la necesidad de expresarme me ha acompañado a lo largo de toda mi vida, y una nueva muestra de ello ha sido la creación de este blog, que no sólo me ha dado la oportunidad de conocer a gente maravillosa e interesante, sino que ha conseguido que vuelva a querer sentirme ante el reto de rellenar un folio en blanco, de completar con palabras o imágenes el vacío de una hoja de papel. El duende que aquí veis es sólo una parte de mi, tras él se esconden miles de PERSONAJES DE DIBUJOS que de un modo u otro también forman parte de mi vida.

No guardo mis dibujos en mi casa, permanecen inéditos en algún baúl de una azotea, sin embargo si conservo a mano los que mensualmente dedicaba a mi novia, porque a mi por lo menos, el dibujo me sirvió para enamorar a la mujer que hoy comparte mi vida. Y eso es lo que hoy me atrevo a postear, porque total, peor es colgar un video en Youtube con mi cara para el amigo invisible, o poner mis fotos maquillado de Darth Maul con una espada láser diminuta, o poner una análisis y decir que te lo ha hecho un ornitorrinco, así que ¡aquí van!…

Además, os dejo dos bocetos, uno reciente de Nihls y Lezith, que no creo que logre finalizar para la historia de “EL GUARDIAN”, y con una gran canción de un reconocido cantautor canario que a mi personalmente me encanta, porque no he dejado nunca de sentirme una caricatura animada viviendo en este mundo, y porque todos llevamos un dibujo animado interior. ¿CUAL ES EL TUYO?.

DIBUJOS ANIMADOS
(Pedro Guerra – Golosinas)

Yo podría ser Bugs Bunny por mis dientes,
tu eres algo como Dumbo en femenino,
personajes de dibujos como gentes
animadas por la vara de algún brujo.

Shostakovich nos dejó bandas sonoras,
un tratado de los ritmos y las claves.
Me persigues por el canto de una viola,
yo me escondo en el “tamtam” de los timbales.

Mi luz, mi corazón, mi pajarita, mi crayón,
por verte fui dejando siluetas en las puertas.
Mi luz, mi corazón, mi tinta china por amor,
le pido al dibujante que me lleve en un cometa.

Hoy te he visto discutiendo con Bart Simpson,
si es un hombre o un animal el Pato Lucas.
Realmente yo no sé cuando te he visto,
si eras sólo una ilusión del que dibuja.

Mi luz, mi corazón, mi pajarita, mi crayón,
por verte fui dejando siluetas en las puertas.
Mi luz, mi corazón, mi tinta china por amor,
le pido al dibujante que me lleve en un cometa.

Me aplasto el crujir de una locomotora,
me quedé como una línea en el espacio.
Me barriste sin querer con una escoba,
me salvaste con un beso y un abrazo.

Mi luz, mi corazón, mi pajarita, mi crayón,
por verte fui dejando siluetas en las puertas.
Mi luz, mi corazón, mi tinta china por amor,
le pido al dibujante que me lleve en un cometa.

Espero que os haya gustado está entrada un poco fuera de lo habitual, en las venideras os prometo volver a ser el duende de siempre… ¡UN SALUDO!, ¡Y NO TE OLVIDES DE DEJAR UN COMENTARIO DICIENDO CUAL ES EL PERSONAJE DE DIBUJOS ANIMADOS CON EL QUE TE IDENTIFICAS Y EL PORQUE!

LA SERPIENTE EMPLUMADA

Intentó distraer su mente durante las nueve horas que duraba el viaje de la mejor forma que pudo, pero aún así, se le hicieron extraordinariamente largas en comparación a la rapidez con que transcurrían las ocho horas de su jornada laboral. El tiempo ganado al reloj hacía que el día no pareciera tener fin. Sin embargo, una mala película de estreno y unas cuantas partidas con su inseparable compañera de viaje, la videoconsola portátil, hicieron más ameno el trayecto hasta Cancún.

Tras recoger su equipaje en el aeropuerto, las puertas acristaladas de la salida se abrieron súbitamente de par en par y le empujaron hacía una realidad que no esperaba. A ambos lados de la calle se arremolinaba una multitud de hombres de pequeña estatura y tez morena que en un vano intento por formar un pasillo humano, luchaban entre sí por captar la atención de los turistas mediante gritos y carteles. Enseguida se rió de la absurda idea que lo había acompañado hasta allí y desterró de su cabeza las imágenes de jóvenes y bellas cantantes que tanto había visto por televisión. Había sido un pensamiento tan disparatado como él de creer que iba a ser recibido por las bondades de un clima agradable, lo cual desapareció de su mente tan pronto como la humedad del aire abofeteó su cara, para dar paso a un calor agobiante que abrazó su cuerpo con tal fuerza, que sus ropas se adhirieron a la piel provocando que gotas de sudor brotarán de ella de forma repentina. ‘Bienvenido a México’, dijo para sí, al mismo tiempo que un taxista local lo saludaba con estas mismas palabras y le ofrecía subir a un vehículo.

Murmuró el nombre del hotel con el inútil propósito de evitar una conversación acerca de su procedencia o el motivo de su viaje, simplemente porque odiaba hablar de si mismo con desconocidos, pero el chofer no se dio por aludido, y ante sus preguntas, respondió con desinterés para dejar constancia de su desgana. El paisaje que se proyectaba a través de los cristales del coche no venía descrito en ninguna guía, en ningún foro de Internet. Era como viajar sobre una estampa sepia de los Estados Unidos en los años cincuenta en la que el tiempo no se hubiera detenido. Antiguas furgonetas y camiones con sus chasis oxidados se resistían a formar parte de la chatarra y se mantenían inexplicablemente en marcha sobre los amplios tramos de asfalto carcomidos por la maleza. Todos sin excepción, dejaban atrás enormes carteles que promovían una conducción segura, los cuales pasaban desapercibidos por algunos conductores que convertían la parte trasera dedicada a la carga en una improvisada área de descanso tanto para personas como para sus respectivos animales de granja o compañía.

La carretera que llegaba hasta el hotel, no resultó ser mejor que las anteriores, y se adentraba en una espesa jungla de árboles bajos y frondosos matorrales, pero cuando el coche se detuvo, suspiró aliviado. Un mozo pertrechado con un impecable uniforme beige se acercó para abrirle la puerta, obsequiarle con una toallita refrescante, y hacerse cargo de las maletas mientras lo acompañaba hasta la recepción del hotel. A partir de ese instante, todo lo que su mirada alcanzó a ver fue un fiel reflejo de lo contemplado meses antes en tantos y tantos catálogos sobre la Riviera Maya, un enorme complejo que se interponía entre la selva y la costa provisto de varias piscinas, bares y restaurantes a su entera disposición.

Subió a la habitación acompañado por un joven botones que se esmeraba en informarle de todos los entresijos de aquel cuarto, mientras él se preguntaba cuanta cantidad de dinero tenía que dejar por que le explicaran donde quedaba el baño, la nevera o la cama, como si fuera difícil encontrarlos. Cuando por fin el chico se despidió no sin antes recordarle que estaba a su entera disposición, él le respondió a regañadientes con una sonrisa forzada haciéndole entrega de lo que pensaba que era una inmerecida propina. ‘Podía haber subido el equipaje yo sólo’, mascullaba para sí mientras se vestía con el bañador que había sacado de la maleta encima de la enorme cama doble.

Descendió hasta una de las enormes piscinas y se tumbó en una de las hamacas libres situadas en la misma orilla. Rápidamente la atenta camarera se le acercó para preguntar lo que deseaba beber. ‘Un Daiquiri’ contestó complacido mientras abría un libro desde el principio y se ponía sus gafas de sol, olvidándose por completo del protector solar. Con el primer sorbo, una amplia sonrisa de satisfacción se perfiló en su rostro, y mientras acomodaba su tenso cuello sobre el cabezal pensó ‘Esto si es vida, esto si son vacaciones’.

Los siguientes días transcurrieron entre comidas pantagruélicas en los diversos buffet y restaurantes, bebidas exóticas en el chiringuito ubicado en pleno centro de una de las piscinas, actividades varias preparadas por los animadores para los huéspedes del hotel, visitas al SPA o a la playa de arena blanca sobre la que se lanzaba una y otra vez un mar de aguas templadas y cristalinas, e infructuosos intentos de relacionarse con alguna de las pocas extranjeras que, al menos a simple vista, no andaban con pareja. Poco a poco nada empezaba a parecerle novedoso, estimulante, o divertido, y cuando comenzó a sentirse como un ave presa en una jaula de oro, decidió dar vueltas por la zona de recepción como forma de romper su rutinaria vida en el paraíso. Tras ojear un rato la prensa internacional, unos folletos ubicados encima del mostrador acabaron por llamar su atención.

Al día siguiente, tras desayunar aceleradamente, empezó a correr hasta la entrada del hotel mientras lamentaba haberse tenido que levantar tan temprano estando de vacaciones, a la vez que maldecía una y mil veces la hora en que había tenido la idea de realizar la excursión. Esperó pacientemente un autobús que no llegaba, observando como el resto de turistas subían de forma ordenada a los vehículos que aparecían de forma constante y que les habían sido asignados por una agencia organizadora más competente, o al menos más puntual que la suya. Cuando llegó su turno, se sentó al lado de una ventana ubicada en la parte trasera y deseó quedarse sólo, que nadie se sentara a su lado mientras el autobús proseguía su itinerario por los hoteles cercanos. Esta vez tuvo suerte, pero sonrío como si su fortuna se hubiera debido a la efectividad con la que había ejercido su poder mental sobre los recién llegados a bordo.

La primera parada fue en uno de los miles de cenotes que se extienden por la Riviera, con la peculiaridad de que éste había sido adecuado para la multitudinaria visita de curiosos y turistas. Tras el almuerzo, la excursión continuó bajo el acuciante sol del mediodía que se daba cita sobre los monumentales restos de Chichen Itza, antigua capital del imperio Maya. Una vez allí, pensó que sería interesante contratar los servicios de algún guía local por lo que se unió a un grupo de mexicanos que como él habían tomado la misma iniciativa. Juntos atravesaron las ruinas en dirección al estadio de la pelota, el más grande encontrado en la península del Yucatán, donde les mostraron como en aquel lugar el sonido de una palmada rebotaba entre sus dos paredes paralelas un número exacto de veces escogido por los mayas. Tras la exhibición, y mientras andaban en dirección Este en busca de una enorme estructura pétrea conocida bajo el nombre de ‘El Castillo’, también llamada ‘La pirámide de Kukulkán‘, sonreía pensando como habían transformado una casualidad de la naturaleza en un acto que asombraba enormemente a los turistas más ingenuos.

Cuando llegaron al templo, buceando entre una inmensa marea humana que se agolpaba a los pies de aquella gigantesca plataforma rodeada de 365 escalones, el guía explicó como aquí el sonido ascendía por las empinadas escalinatas de piedra para, una vez arriba, convertirse en el grito del dios Quetzal, el águila. Estaba a punto de emitir una sonora carcajada como respuesta al absurdo comentario cuando, tras una palmada, el grito de un ave poderosa descendió desde lo alto de aquel monumento a través de sus irregulares escalones y se desplazó por la tierra hasta alcanzar sus pies, a los que se encaramó para ascender por su cuerpo y estremecerlo por medio de un enorme escalofrío. Se quedó helado, mudo, y absorto, todo al mismo tiempo. Instantes después una pequeña y dulce niña descalza se le acercó ofreciendo un diminuto pañuelo a cambio de una moneda. Como no contestaba a pesar de que su mano le sacudía con insistencia la manga de su camisa, la chiquilla comenzó a cantar en una lengua desconocida para él, pero familiar para todas aquellas antiguas ruinas. Tras el tierno canto, aguantando las lágrimas, se agachó para deslizar en sus minúsculos dedos la preciada recompensa, mientras recogía a cambio un bonito pañuelo blanco bordado. Era el mes de Septiembre y sus empapados ojos no estaban preparados para lo que iban a contemplar.

El murmullo y la aglomeración de gente aumentaron cuando el sol del equinoccio comenzó a dibujar luces y sombras triangulares sobre las paredes de las escalinatas, haciendo que una impresionante forma de serpiente, coronada con una monumental cabeza de piedra, descendiera desde lo alto del cielo hasta la misma tierra. Su cuerpo temblaba atónito mientras el dios Quetzalcoatl, la serpiente emplumada, regresaba un año más a Chichen Itza, y él como tantos otros miles de devotos eran testigos de lo importante que llegó a ser aquel pueblo casi extinto.

Fue entonces cuando le pareció que aquellos hombres con sus vehículos y carreteras, que aquellas gentes con sus trajes y costumbres, no eran tan extraños. El mismo instante en que supo que el extraño había sido él desde el momento en que pisó esa tierra en la que, a cada paso, en cualquiera de sus rincones, habitaban objetos con más de mil formas distintas impregnados de cultura, o brotaban resquicios de piedra cargados de historia. Jamás volvió a realizar un viaje como aquel, ni quiso más encerrarse en un hotel, al menos no hasta llegar a conocer un poco más de la realidad del lugar que lo hospedaba, hasta entender lo que hace especial a tantos hombres y mujeres en cada uno de tantos lugares y parajes que conforman este planeta al que llamamos ‘mundo’.

BASADO EN HECHOS REALES: EL GILIPOLLAS QUE INVENTO LAS ENTREVISTAS DE TRABAJO

Si pensabais que lo más DE-MENTE que os podíais encontrar por ahí era el blog de Arckanoid, es porque no conocéis a la persona que me hizo mi primera entrevista de trabajo, y es que la vez primera, en cualquier ámbito de nuestra vida, se queda más grabada en nuestra memoria que un tatuaje de Michael Scofield en la piel. Porque la primera vez que te diriges a una entrevista de empleo vas como enamorado, como si se tratara de tu primera cita con una chica, con muchos nervios, sudores fríos, y hasta ese cosquilleo en el estómago, vamos que alguno que otro habrá confundido los síntomas y habrá acabado dándole al entrevistador un beso en toda la boca (sobretodo si termina siendo seleccionado).

Por suerte, mi entrevistador era un hombre muy mayor, por lo que “casi” seguro no iba a darle un morreo por equivocación, salvo que me escogiera para un trabajo bastante, bastante, bastante remunerado (o sea, bastante al cubo, lo cual matemáticamente hablando significa lo mismo que un pastón literalmente hablando). Sin embargo, bajo esa fachada de anciano encantador, se escondía la máxima de “hay más locos fuera, que dentro del manicomio”.

Dos años antes, en un laboratorio de la facultad de Ciencias del Mar, mientras diseccionaba un pescado, me daba cuenta de que en caso de seguir con aquella carrera a lo máximo que podría aspirar sería a limpiar escamas en una pescadería. Y no es que tenga nada de malo el noble oficio de vender las cosas que hay “bajo el maaar, bajo el maaaar” (como diría el colega de “La Sirenita”), pero es que para llegar a eso no hacía falta pasarse cinco años de tu vida jugando al billar en la cafetería o tumbado en el césped de la entrada a la espera de mi siguiente clase.

Porque aunque no se necesitara nota para entrar, uno de los requisitos NO escritos para poder estudiar la licenciatura era que si no tenías espíritu “hippie”, al menos debías aparentarlo. Como no podía entrar en Informática por culpa de unos malos resultados en selectividad, ni tenía dinero suficiente para irme a estudiar Biología Marina a la isla de Logan, pensé que en aquel sitio yo encajaba perfectamente, por lo que creo que he sido la única persona en el mundo que ha empezado a cursar unos estudios motivado por su aspecto. Y como por aquellos días llevaba más de cinco años luciendo una tremenda melena (la estrategia fue amenazar a mi madre con dejarme el pelo largo o ponerme un pendiente enorme con forma de crucifijo, sabiendo que evidentemente ella cedería por lo primero), y una trenza a lo Braveheart entrelazada con un hilo de color a juego con la camisa que siempre llevaba por fuera (que yo sepa ser hippie nunca ha estado reñido con saber combinar colores), me integraba en aquel ambiente mejor que un camaleón en la jungla.

Cuando me convertí en el “abuelo” de mis clases de química orgánica y dinámica de fluidos (hmmm, ¡a que esta última suena interesante!, ¡pues no lo es!, al menos no cuando tu compañera de clase es tan sólo una montaña de fotocopias), decidí hacer “borrón” y cuenta nueva entre semana (los fines de semana seguiría haciendo “porrón” y cuenta nueva), e ingresar en un módulo, pero no en uno de esos donde estás preso y tu familia te dedica canciones por la radio, sino en uno de Administración y Finanzas, más que nada porque quería empezar a trabajar (algo muy poco habitual en mi) y todas las empresas del mundo tienen una administración y necesitan que les lleven las finanzas. Así que me corté el pelo, me metí las camisas por dentro, me las arreglé para que las mangas no siguieran tapándome completamente las manos, y al cabo de dos años me saqué el título y me apunté en la bolsa del instituto (y no me refiero a esa que utilizan para sacar la basura y ponerla dentro de un contenedor, sino a la de trabajo).

Un par de meses más tarde me llamaron para ver si quería asistir a una entrevista. Hasta aquel entonces, todos mis empleos habían sido un poco, bastante, “freelance”, arreglando ordenadores, diseñando, dibujando, retocando fotografías, y hasta ejerciendo de operador telefónico despertando a la gente a las ocho de la mañana para preguntarles a que partido político pensaban votar en las futuras elecciones (a la gente no le debía hacer ni puta gracia que sonara el teléfono a esa hora y que una voz le dijera ¡HOYGAN!, ¡A QUIEN VA USTED A VOTAR!, por la de gritos e insultos que me llevaba, y porque casi siempre decían que a mi madre, que ni siquiera se presentaba, pero que de haberlo hecho por pura estadística hubiera salido elegida fijo).

El caso es que pensé, ¡que suerte!, ¡una entrevista en exclusiva a lo Super Castlevania IV para la SNES!. Sin embargo mi cara cambió completamente cuando al llegar me encontré con la práctica totalidad de mis compañeros de clase (desde entonces me paso las exclusividades de las consolas por la punta del enchufe). Sonreí medianamente y observé como poco a poco eramos introducidos en un cuarto por parejas. Entonces desee ser la pareja de alguna de mis compañeras, más que nada porque con ellos sólo podría llegar a ser “pareja de hecho”, y yo que soy muy clásico para estas cosas siempre había aspirado al matrimonio por la iglesia (que le vamos a hacer, algunos aspiran pegamento, y yo aspiraba eso). Por desgracia me tocó (es tan sólo una forma de hablar) Horacio (cualquier parecido con su nombre real es pura coincidencia). Horacio es de esas personas que cuando te la presentan tienes un motivo más para creer en el más allá, en las abducciones, o en la vida extraterrestre o extracorporea, de las que la gente comenta “le falta un hervor”, “le faltan dos lunas”, “le falta un tornillo”, vamos, que siempre le falta alguna cosa porque muy completo no es, y no por ninguna extraña enfermedad conocida, sino porque simplemente es así, que le presentaba a mis amigas y se le salía la baba, y lo digo de forma literal.

A Horacio lo conocía de mucho antes de entrar en el módulo, cuando una noche de marcha en un bar de chupitos, para celebrar la despedida de soltero de un amigo de instituto, le invité a una “lágrima” cuando tuvo la osadía de gritar a los cuatro vientos que en aquel sitio no servían más que mierdas con sabor a fresa y nada con alcohol de verdad. Una “lágrima” como Manolo decía (un estudiante de “Teleco” empleado por la noche en el bar, y con el que compartía juegos de PSX), no era más que la concentración en un diminuto vaso de todos los alcoholes transparentes que existen en el mundo (ron, vodka, y por su sabor y graduación creo que directamente le ponían también el de las farmacias o el de quemar). Como era obligación tomárselo de un trago, aquel hombre de casi dos metros de altura no se lo pensó dos veces, y tal cual se lo metió en la boca lo sacó inmediatamente por la nariz para evitar seguir ingiriendo aquel líquido altamente inflamable que le estaba irritando hasta los ojos. Una vez más, la “lágrima” había hecho honor a su nombre, y yo acababa de conocer a una persona bastante peculiar, de esos que tras contarle un chiste se quedan cinco minutos riéndose solos como estando en la inopia.

Entré con Horacio y nos recibió el entonces adorable señor canoso, bajo y regordete, que escondía una sonrisa bajo su diminuto bigote, y una mirada entrañable tras el cristal de sus gafas. “Hagan el favor de rellenar estos tests de aptitud”, dijo mientras se marchaba por la puerta. Horacio y yo nos quedamos mirándonos con cara de asombro, hasta que atinó a decirme “¡Empieza!” al tiempo que fijaba su mirada en mis hojas, y a cada marca que yo ponía en el papel él ponía otra en el suyo en el mismo lugar. Poco a poco conseguía sacarme de mis casillas, como cuando alguien para fastidiar empieza a hacer de mimo y repite todos tus gestos como si fuera un mono. Eran unos simples tests de lógica, de esos continuar la serie de figuras, y otro de indicar el movimiento de unas palancas, pero cuando el entrevistador regresó por la puerta con un vaso de agua en la mano las palancas se convirtieron para Horacio en una muralla infranqueable. Cuando acabé mi parte, me quedé sentado allí, junto a aquel hombre, viendo como Horacio se pasaba los diez minutos restantes en decidir marcar con un puntito la opción A de una de aquellas preguntas mientras se frotaba con nerviosismo su sudorosa y poco amueblada (no sólo me refiero al pelo) cabeza.

Transcurrido un tiempo, invitó a Horacio a otro despacho, y lo que ocurrió allí sólo lo saben él y quién lo entrevistó. Él, quién lo entrevistó, yo que estaba en la habitación de afuera, y todos los que aún quedaban en el exterior del cuarto donde yo me encontraba, porque Horacio con los nervios no hablaba, simplemente daba gritos como si fuera un vendedor de refrescos y helados que se pasea por la playa, soltando perlas del tipo “¿Y pagan bien aquí?”, “Yo es que soy el mejor de mi promoción”, o “¿Yo no lo conozco de algo?”. Cuando salió de la habitación sonreía como el que piensa que acaba de conseguir algo importante, un hito histórico, como marcar un gol para la selección nacional en la final, o pegarse de corrido las tres películas de “El Señor de los Anillos” en versión extendida sin pestañear o ir al baño.

El viejo me hizo una señal para que entrara y fue entonces cuando dio comienzo mi alucinante, surrealista, y “diferente” entrevista de trabajo. Nada más pasar por el arco de la puerta me encontré al hombre encantador rascándose los huevos enérgicamente (con gusto ¿eh?, nada de un ligero toque a lo Michael Jackson), y no parecía inmutarse ante mi presencia. Una vez se hubo despachado a gusto, sacó su brazo (es que tenía el pantalón a lo “cachuli”, es decir, con el cinturón a la altura de los sobacos) del interior de sus calzones y lo extendió hacía mi en un cordial gesto para estrecharnos las manos. Presa del pánico, aterrado, miré hacia la puerta con ánimo de salir corriendo, pero una voz interior (que decía “¡necesitas las pelas para terminar tu colección de comics de Akira!”) me obligaba a quedarme allí, y además ¡no podía largarme de la primera entrevista de trabajo antes de que ni siquiera ésta hubiera dado comienzo!. Observando con mucho cuidado y detenimiento su mano, y buscando entre sus dedos indicios de algún robusto y rizado vello que pudiera suponer un impedimento para aquel acto, estreché la mano de aquel guarrete señor mayor al tiempo que mantenía una falsa sonrisa en el rostro.

– Siéntese – me insistió. A lo cual yo accedí mientras suspiraba aliviado creyendo en vano que ya había pasado lo peor. Hableme de usted – me dijo.

Lo primero que me vino a la cabeza es que al contrario que Horacio no debía de ponerme a gritar como un energúmeno si quería causar una buena impresión, y lo segundo fue ¿de que coño quiere este que yo le hable?, ¿de mi accidente de coche?, ¿que de pequeño me comía los mocos literalmente a la hora de almorzar?, ¿que de adolescente me comía los mocos no literalmente a la hora de ligar?. Y como no quería meter la pata, simplemente me quedé callado, con la misma cara de estupefacción que pondría una candidata a Miss Nacional ante la pregunta ¿que sabe usted de Rusia?.

– ¡Vaya!, ¡parece usted un poco tonto!. Hasta su compañero anterior parecía más espabilado. Quiero que me hable de… no sé… de su infancia… recuerdo que…. recuerdo que me encantaba ir en bicicleta… ¡Hableme de sus padres!.

Atónito, conseguí balbucear “Pues… mi padre era de Lanzarote y mi madre de…”, pero nada más comenzar la frase aquel desquiciado cerró los ojos, puso los pies cruzados encima de la mesa de su despacho y dijo “siga, siga”.

– Esto… yo no sé montar en bicicleta, ni me gustan mucho los deportes – respondí observando como bostezaba. Prefiero pasear y caminar por la playa – y mientras le contaba “Las mil y una gilipolladas de mi vida”, de vez en cuando, y con los ojos aún cerrados, me decía “continue, continue”.

Juro que miré para el techo en incontables ocasiones, y a mi alrededor buscaba desesperadamente una cámara oculta que pudiera dar alguna explicación a aquella situación tan rocambolesca, pero no la encontré por ningún lado. “Claro, estará bien escondida, así que ni en broma la voy a descubrir. Sonríe, que fijo mañana sales en la televisión, que se andan burlando de todos los que como yo no tienen trabajo. ¡Lo que no se les ocurra a estos cabrones de la tele!".

Así que seguí hablando hasta que a aquel hijo de su madre y de su padre le dio por roncar. Entonces no pude más, me sentía muy violento en medio de aquella situación tan bochornosa, y en medio de una terrible cólera no contenida, le dije en voz muy baja “Señor, ¿se encuentra usted bien?” (lo malo de ser tan pequeñito es que los huevos los tengo del mismo tamaño, aunque en proporción al resto de mi cuerpo).

– ¿Eh?, ¿eh?, ¿decías? – se tambaleó mientras se despertaba y se recogía la saliva con el dorso de su mano.

“No pretenderás estrecharme la mano de nuevo, ¡cabrón!”, pensé, pero en cambio le dije:

– Creo que se ha quedado un poco traspuesto señor.

– No, no, te estaba escuchando hijo, continua…

– Es que estaba roncando…

– ¡Te he dicho que no estaba dormido!, ¿acaso me estás llamando mentiroso?.

– ¡Y encima se pone Farruquito el tio! – pensé. No, no, señor, sólo que me pareció verle…

– ¿Dormido?, ¡yo no estaba dormido!.

– No, no, claro que no – respondí al tiempo que pensaba – ¡Vaya mierda de entrevista, ¡este hombre está completamente pirado!. A la próxima tontería yo…

– Por cierto, tu eres un poco gay, ¿no?.

– ¿Cómo?.

– Pues eso, sarasa, mariquita. Digo que eres un mariquita

– No señor, se confunde…

– Venga, no disimules… ¡si se te nota un montón!.

– ¡Oiga!, ¡que yo tengo novia!

– ¿Y que tiene que ver eso?. ¿Te gustan los chicos, verdad?

– ¡Mire!, yo lo siento pero… ¡tengo que irme!.

– ¿Y el empleo?.

Puede metérselo por el mismísimo trasero con la ayuda de un nabo gigante mientras aprieta con fuerza el agujero del culo, pensé, aunque sólo atiné a decirle, ¿que problema hay?.

– ¿No lo quieres?.

– Pues claro…

– ¿En serio?.

– En serio…

– ¿De verdad?.

– De verdad.

– Pues… ¡no te lo pienso dar!

Si hubiera un país donde vivieran todos los hijos de puta del mundo, seguramente el jodido viejo de los cojones sería su presidente, pero como lamentablemente esa nación no existe, lo tenía ahí delante amargándome la vida. Le pregunté ¿Po… Porqué?.

– Porque hablas mucho y no pienso contratar a nadie que hable más que trabaje, ya que distraerías a tus compañeros y eso perjudicaría el rendimiento de la empresa. Es una pena, porque eres el que mejor ha hecho los tests de momento, ¿puedes decirle a tus dos compañeros que faltan que entren?.

– Pero… ¡si yo le he contado mi vida porque usted me lo ha pedido!

– Hablas mucho… ¡que pasen los siguientes! – gritó.

Y mientras dos de mis compañeros entraban ahí dentro sin saber con lo que se iban a encontrar, yo abandoné aquel edificio cagándome en la madre que parió a aquel viejo y en el gilipollas que inventó las entrevistas de trabajo.

 
Bueno, espero que os haya gustado esta "divertida" anécdota, pero si de verdad queréis aliviarme el trauma dejad un comentario con el asunto PUTOVIEJODELOSCOJONES para hacerme sentir un poquito mejor… XD
 
Y recordad!!!
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(Saludos a Primus Rainstar y a El Rei Vax)

LOGANKELLER – Análisis y Repaso: Advent Rising (PC)

¡Hoy es un día muy especial para mi y para este blog!. Después de casi medio año intentando sacaros una sonrisa, tengo el orgullo de poder publicar una colaboración de mi amigo bloguero y hermano geográfico ¡LOGANKELLER!, el único humano capaz de plantarle cara a los bots de Shaiyia y a los ornitorrincos de Franchuzas, o de poner su cara para felicitar a alguien a través de Youtube (total, sólo lo van a ver millones y millones de internautas).

Y como valoro tanto su trabajo por la calidad y variedad de sus entradas, me siento muy honrado de que haya querido contar conmigo (también me ha hecho mucha ilusión poder leerlo antes que nadie para poder comentarlo el primero).

Pues eso, no os aburro más, y os dejo con otra de las opiniones del bloguero más SINCERO de todo el ancho de banda mundial… ¡UN ABRAZO! 

 

Un juego puede ser bueno o malo. Es algo obvio en lo que todos estaremos de acuerdo. Incluso podemos llegar a comprender que a otra persona no le guste lo que a nosotros sí. Pero despreciar injustamente un juego porque tenías un mal día, o porque tienes que justificar las notas más altas de otros juegos me parece deleznable.

Esto es lo que le pasó a este juego en su salida a España. Los medios especializados lo atacaron a saco (Algunos incluso ni lo analizaron) vaya usted a saber porque… y es una pena, puesto que salvo por un detalle que a mí me parece criminal, es un juegazo con todas las de la ley. Comencemos:

Historia:

Somos Gideon Wyeth, uno de los mejores pilotos de los humanos, y estamos llamados a hacer historia: En unos minutos pilotaremos la nave que lleva a una embajadora y a su escolta personal al primer encuentro de la humanidad con una civilización extraterrestre en su nave. Una vez en ella, y tras la raza darnos un traductor que se mete por el oído, nos cuentan que somos una raza legendaria, según la leyenda nuestros poderes surgidos de nuestra mente acabarán con la división de la galaxia y unificará a todas las razas de la misma. Pero a la vez nos advierten de un peligro, y es que los Seekers (Buscadores) nos buscan para matarnos. Ellos son la raza más poderosa en esos momentos de la galaxia, y bajo el pretexto de encontrar nuevos mundos arrasan con planetas enteros en busca de los humanos para así exterminarlos y consolidar su supremacía. ¿Armas? Entre otras, un lanzador de asteroides del tamaño de lunas.

Lo malo es que los Seekers han seguido a la raza que nos ha contado esta historia. Aquí comenzará el Alzamiento de un hombre contra la tiranía, demostrando que uno solo puede ser letal.

La historia es increíble. Así de rotundo me muestro, y es que la variedad y la riqueza del “universo” creado por Orson Scott Card (Guionista del juego) sorprende. Absolutamente todo es rico en detalles, cada descripción visual o narrativa es valiosa… A su vez la historia de Gideon en sí es excelente, con giros de guión, abandono de tópicos, escenas increíbles… No contaré más, porque destriparía y es junto a la Jugabilidad lo mejor de este juego. Merece ser descubierta por uno mismo. Hay momentos en los que te emocionarás, momentos en los que apretarás los puños en señal de impotencia y otros en los que soltarás una lagrima…

Nota: Matrícula de honor

Gráficos:

Resultones, siguiendo una estética colorida pero sin ser por ello infantil o poco seria, y es que la crudeza de alguna imagen, como la primera invasión de los seekers a los humanos causará aversión, y todo esto sin una gota de sangre que salga por algún lado.

No hay problemas de clipping, o de aparición repentina de escenarios. Todo el motor es sólido y no presenta problema alguno. Es como ver una película de animación adulta.

Por último señalar, que muchos lo compararon con el 1º Halo, diciendo que este último era superior… lo que demuestra que no jugaron al Advent Rising, porque se lo come crudo y con patatas. Los escenarios son variados los unos de los otros, sin dar en ningún momento sensación de repetitividad, y los hay abiertos o a techo descubierto, algunos mas “opresivos” y otros mas alegres.

 

Un apartado muy bueno y muy bien optimizado, para variar

Nota: 5/5

Sonido/FX:

Aquí viene un detalle que personalmente no entiendo. Y es que el juego esta en completo inglés. Se pueden poner subtítulos, pero en ocasiones se desincronizan si el juego da algún tiron por lo que sea, o comienzan antes de que el personaje comienze a hablar. Y digo ¿Lanzar un producto sin doblar cuando la historia es su plato fuerte? Esto no se hace Majesco. Aunque siendo justos que el doblaje inglés es excelente, vocalizando perfectamente. Nunca necesitarás pegar el oído al altavoz porque no entiendes que están diciendo.

Aún así un apartado indigno de un juego de este calibre. Si tu mejor carta es la historia tradúcela.

Por el contrario, tiene una de las BSO más hermosas de la pasada generación, y si me apuráis, de todos los videojuegos. Tal es así que algunas de sus piezas han sido interpretadas por numerosas orquestas de fama internacional. Su implementación en el juego es perfecta, habiendo un tema para cada situación y potenciando el momento. De esas que dejan huella.

Los FX por otra parte son muy buenos, destacando el ruido de los poderes, muy “vistosos” y amenazadores.

En resumen, un apartado que de no ser por el no doblaje o la no inclusión de subtítulos habrá sido como mínimo excelente, porque la BSO es de las mas bonitas y trabajadas que habréis podido oír.

Nota: 2’7/5
Jugabilidad:

El juego es una aventura de acción en 3º persona. Comenzamos dirigiendo la nave al puerto espacial humano, mientras una conversación comienza a meternos en la historia. Tras un breve entrenamiento para familiarizarnos con el juego (Solo armas y movimientos). Una vez hecho esto vamos a la nave y tras un par de secuencias comienza la invasión seeker.

El juego es acción a raudales. De hecho mas del 70% de las veces nos hallaremos masacrando enemigos a diestro y siniestro, sin que por ello sea aburrido. La Jugabilidad del principio puede recordar al Devil May Cry (Aunque a mí me gusta más el que analizo) pero cuando comencemos a aprender poderes mentales, el juego subirá un nuevo nivel de categoría y comenzarás a disfrutar como un enano poniéndolos en práctica. Y es que no recordaba haberme divertido tanto usando poderes desde aquel lejano Jedi Knight 2.

 

Tenemos dos ranuras para armas alienígenas o terrestres –las granadas van aparte- (Los poderes se guardan sin necesitar espacio) y mediante el ratón (Botón izdo. O dcho.) podemos asignar el arma o poder que consideremos necesario, usándolos de manera dual si es nuestro deseo.

Cada arma o poder tiene su pro y su contra, y en el caso de los poderes ambos beben de la misma fuente del mana. Si la agotamos nos quedaremos indefensos hasta que se recupere, lo que conlleva usar cada uno con sabiduría e intentar que cada uso sea lo mas efectivo posible. Por otra parte, es perfectamente posible acabarse el juego solo con armas o solo con poderes, o mezclando ambos (Yo desde que cogí el 2º poder [Surge] no volví a usar un arma). A su vez armas, poderes y movimientos como el salto pueden subir de nivel, dándonos un disparo alternativo, aumento de cadencia, reducción de coste de maná en caso de los poderes o mas usos… normalmente los poderes en nivel 5 son absolutamente devastadores, sean ofensivos (Surge) o defensivos (Negate)

Pero no todo el juego es disparar. Hay fases en las que simplemente deberemos caminar presenciando impotentes una invasión, en otras deberemos simplemente esperar acontecimientos mientras vagamos sin rumbo, en otras cogeremos vehículos o torretas (Me ha gustado el detalle de que a veces, aunque haya una torreta, no significa que este porque tenga que haber enemigos, sino porque puede estar)… la variedad esta servida.

Para todo esto, y salvo en el caso de los vehículos dispondremos de vista en 1º o 3º persona Mientras que en la 3º tendremos mas control sobre el personaje y mas visión del entorno en el que nos movemos, en la 1º persona tendremos mas puntería.

 

Los enemigos a su vez no tienen una IA que destaque, pero tampoco es horrible. Simplemente se limitan a atacar, cubriéndose en ocasiones o apoyándose en el más fuerte de sus aliados. Derrotarlos no es sencillo debido a su superioridad numérica, que nos obligará a tener mucha puntería o a usar los poderes con el mayor acierto posible.

Pero tiene algunos puntos malos. No son terribles, pero se echan de menos. Y es que el juego hace uso de scripts (Nada fuera de lo común, si) pero el problema viene cuando uno de ellos no te deja claro por donde tienes que continuar. Esto solo pasa dos veces en la aventura, pero pasa. Aún así no es grave ya que en caso de fallar o morir los tiempos de carga son inexistentes. Y me lleva al 2º punto, y es que en ocasiones disponer de un waypoint o brújuja que te diga donde esta tu objetivo sería una buena idea.

Otra cosa, que no es mala, sino curiosa, es que hay 3 jefes finales a lo largo del juego, y estos exigen pensar un poco más, lo que puede chocar porque nos acostumbramos en el juego a preocuparnos más por la puntería.

En resumen, un apartado decente.

 

Nota: 4’5/5

Conclusión:

Un pedazo de juego. Desde que salió le tenía echado el ojo, pero siempre que me lo encontraba no podía comprarlo (A pesar de su precio que fue siempre de 19 o 9 euros). EL destino quiso que hace poco lo encontrase en el Game por 2’95 euros y se vino a casita.

Solo diré que he pagado 65 euros el mismo día de salida por el Doom 3, y más casos similares, y decir que este juego por menos dinero me ha dado más alegrías y buenos ratos que todos aquellos juntos. De hecho voy más allá y afirmo que es posiblemente uno de los 10 mejores juegos de la Xbox original (En mi opinión) y un gran título digno de ocupar la juegoteca de cualquier pecero (Si sabes inglés, sino también pero olvídate de enterarte de la historia).

Nota final: 3’7/5 (7’5/10)

Y RECUERDA, toda colaboración es bienvenida en este blog siempre y cuando ningún ornitorrinco haya sido maltratado durante su creación…

VERSION ORIGINAL: RESIDENTE EVILDOS

Bienvenidos a una nueva VERSION ORIGINAL, donde os enseño como fueron redactados originariamente los textos de muchas entradas de éxito antes de que algún electroduende como yo ayudara a su autor a convertirlos en algo medianamente decente. Hoy le toca el turno a Franchuzas, con uno de sus más recientes análisis. Aquí os dejo como era su entrada originalmente antes de que un duende como yo le diera la estructura y contenido definitivos.

Voy a poner al protagonista asín todo serio para atraer la atención del público femenino a mi análisis… porque si espero a que se flipen con mi avatar lo llevo jodido…
 
RESIDENTE EVILDOS
El mal es chungo de cojones
 
Ya lo dice el dicho, “si tiene hoyo, a rellenarle el bollo”, no, no, era más bien algo asín como “el muerto al hoyo, y el vivo al bollo”. Y es que me gusta poner frases intelestuales para que la peña piense “¡coño!, el Franchus le da a la bola mogollón”, y para que no os creáis que me paso la vida viviendo de colaboraciones sin darle un palo al agua (y que conste que si no se lo doy es porque a mi no me gusta eso de la violencia y tal, que una vez estuve de a punto de hacerme socio del grinpis y todo). Pero como el juego va de muertos y de vivientes (de ahí el nombre de zombies o muertosvivientes) pues la frase le pega un montonazo, y como ésta segunda parte de la saga está más chula que la primera, pos le pega otro montón también.

Este título ha logrado hacerse un hueco muy especial en mi estantería, de hecho es el único juego original que tengo, ya que todos los demás me los bajo del interné y aluego ende que termino de jugar con ellos usos los cedeses o dividies como posavasos para mis cubatas (porque me gusta reciclar para colaborar en medio del ambiente). El caso es que es lo único que tengo en mi estantería, y su portada toda guapa contrasta con los carteles con chicas del tipo “postea tus tetas” que cubren las paredes de mi cuarto. Además, recuerdo que lo conseguí por un módico precio, tan módico como que nadie vio como me lo guardaba dentro de la chaqueta en el Media Markt, ni como me lo llevaba al salir por la puerta sin que se enterara el securita.


No he podido volver a ver tanta sangre desde que jugué a este título… de hecho, cada vez que tengo que hacerme una análitica busco algún colaborador para obtener de él una muestra…

El juego te situa en Rikku City, donde la gente tiene una mala ostia de cojones por culpa de un virus de la gripe mal curao, o al menos eso creo, porque la verdad es que nunca me leo los manuales ni me entero del argumento. Entonces aparece un Leon, pero no uno de esos gatos grandes y peludos que viven en el África (cómo ese que sale en la peli Madamascar 2), sino un tío que es madero, y una chica a la que literalmente casi se la comen por no haber pagado los recibos de la comunidad (porque sino yo no me explico una astitud asín con ella por parte de sus vecinos). El caso es que realmente está para comérsela de lo buena que está la jodía, así que el poli la salva, pero a cambio quiere tema, pero ella es muy estrecha y se marcha, dejándolo más caliente que la plancha de una tintoreria y con el arma toda cargada (y no me refiero a su pistola).

En este punto, me puse un poco palote una vez finiquitada la sobervia peli CG o Casi Guarra (lo cual es una pena, porque a poco que la chica hubiera querido guerra, la cinemástica se clasificaría TG, o Totalmente Guarra, como esas pelis que por las noches me bajo con la mula, aunque no porque tengan un buen argumento precisamente). Y entonces me dio por pensar (porque a veces lo hago fuera de la taza del báter, lo de pensar digo, bueno, y lo otro también, que tengo la puntería muy tonta), ¿cómo se ha extendio el virus por toa la ciudad?, ¡a base de estornudos?, ¿no saben que para no contagiarse de la gripe lo mejor es usar condón?, ¿a que huelen los juegos que no huelen?, y hablando de oler, ¿cuando fue la última ves que me cambie de calzoncillos?.

La protagonista está tan buena que te importará una mierda los giros, ya sean argumentales o de cámara… mirad cuanta carga poligonal… sobre todo en el culo de la chica…

La secuela está toda guapa en verdá, y no me hizo falta beber como hago en todos mis análisis para cogerle el “puntito” al juego, ese punto al que yo suelo llamar “y estamo tan a gustito”. Los personajes se mueven por escenarios que son la leche, de hecho todos los fondos están pre-pasteurizados, y en todo momento tienes sobredosis de acción, supervivencia, y puzles de esos que me tengo que conectar a interné para buscar las soluciones y poder seguir jugando (no sólo hay ornitorrincos en la hazarcueva). Además, el juego se desarrolla en esta ocasión en una urbe (diminutivo de urbenización), y no en el campo, como en la anterior entrega, lo cual se agradece bastante porque soy alergico al pollen.

Tésnicamente el juego consigue dar el salto, y es que uno no puede evitar pegar un brinco en el sillón cuando ves a bichos tan feos y asquerosos en la pantalla, sobre todo si eres hipersensible y un acojonado como yo. El juego está todo crema, con cantidad de cosas tres des y un monton de politonos de esos en cada personaje. La animación del muñeco es la polla, el tipo camina todo tranquilo y a la que le sueltan dos yoyas empieza a cojear todo padre, y parece andar como si tuviera todo el paquete escozio a causa de un herpes genital o el ojete irritado por no usar “hemoal” (que a mi me viene de puta madre para las hemorroides, porque lo malo de estudiar, jugar, y jiñar al mismo tiempo, es que te pasas todo el dia sentado, con los problemas que ello acarrea). Pero los escenarios, como el mago Juan Tamariz, tienen truco, y es que (¡ATENCIÓN ESPOILERES!) en verdá son una afoto superguapa pegada en una caja dándote todo el pego y ofreciéndote un realismo sin palangón para la época.

El juego es muy real… y no lo digo por los gráficos, sino por las situaciones… esa es la pinta que tengo yo y mis colegas cuando regresamos del botellón en metro…

Esta característica gráfica recuerda bastante a una “doble penetración”, por ser tan intensa como molesta, y es que aunque te ponga más tenso que cuando llega el principio de mes y no tienes con que pagarle al casero, sin embargo aburre tanto al cámara del juego que éste se pone a enfocar los fondos en vez de a los personajes. Anda que no me harte yo de ver y de dedicarle un par de chicuelinas al culo de la Tom Raider (que por cierto, no sé porque lo llaman Tom cuando tiene más tetas que la Demi Moore tras un trasplante de silicona), pero aquí, en vez de tener libertad para enfocarle el trasero a la chica, la cámara hace lo que le sale de los cojones y te quedas más perdido que Bill Gates usando una distribución SUSE de Linux, pues a veces a pesar de empujar palante el mando, el muñeco va para atrás, y ya no sabes si es debido a un fallo de perspectiva o a que el personaje de repente se comporta como un cangrejo.

Por otro lado, el juego da miedo por un tubo, concretamente por el tubo de plasma de mi televisor (ja, ja, soy la ostia de chistoso). Una vez me acerqué a una de esas puertas tras la que se oyen ruidos, y cuando la abro, ¡ostias, el casero!, y es que había abierto la puerta de la calle porque el título es tan bueno que muchas veces confundes realidad con ficción (por eso el especialista que esta tratando mi trastorno mental me tiene prohibido que juegue al GTA). No, en serio, acojona un güevo, yo me pase tres días sin querer salir de casa. Luego me di de cuenta de que no podía seguir asín, que tenía que ser valiente, y llamé a mi sobrino para que viniera a hacerme compañía, que sus padres lo han puesto en clases de Taikondo o Karates y el cabrón reparte que da gusto a pesar de ser tan pesqueñito.

Una vez un colega se me avalanzó asín porque hacía dos años que me había prestado un juego y no se lo había devuelto porque no había tenido tiempo para hacerle un análisis… ¡joder con las prisas!

Dejando de lado el apartado del servicio tésnico, otra de las cosas guays son la aparición de rompecabezas muy jodidos de resolver incluso para gente con tanto nivel como yo, que me he acabado el Nintendogs practicamente sin ayuda alguna. Por ejemplo, te encuentras una palanca y dices “¡coño!, esto tiene que servir para robar un buga”, pero pronto te das cuenta de que los coches en el juego son más falsos que la vida que llevaba el protagonista de “El show de Truman”, asin que piensas que es para rascarte la espalda cuando te pica en esos sitios que no llegas, pero tampoco, y como no sabes para que coño sirve, te metes en interné para ver si algún friki que se haya pasado el juego se aburre tanto como para explicar como lo ha conseguido, lo cual es tan aburrido como acabarte un juego y escribir que te ha parecido, vamos, que yo no lo haria a menos que me quedara sin colaboradores (como es el caso).

Lo que también nos puede llegar a poner en alguna ocasión las cuerdas vocales todas irritadas por culpa de los gritos, son los enemigos, que dan un miedo que te cagas, y son de una variedad y calidad enorme (zombies, perros, lichis, arañas, moscas, hormigas, plantas, macetas, geranios, yo que sé, yo es que me asustaba con cualquier cosa). Por suerte, para darles en toda la frente tenemos fleje de armas que van desde cushillos, pipas, trabucos, arcos pequeñitos, y metrelletas, hasta el meshero ese gigante que se usa mucho en las guerras. Además te puedes curar a base de “hierbas”, aunque el juego nunca muestra como los protas se hacen los porros, pero no creo que se refieran a la manzanilla o a la menta-poleo, sino a la María directamente, que resulta muy terapeutica, y es que normalmente las chicas con este nombre suelen estar muy jamonas.

Suele pasar que a veces no limpias lo suficiente en casa y aluego en vez de hormigas, cucarachas o ratas, te vienen unos bichos cada vez más grandes…

El título no es especialmente largo, de echo tan sólo tiene dieciseis letras (R-E-S-I-D-E-N-T-E-E-V-I-L-D-O-S), y tampoco es muy grande, porque cabe en una caja de plástico para cedés, pero lo puedes jugar un buen puñao de veces, ya que puedes utilizar al León o a la pibita. Por ejemplo, yo fijo jugaba con la tía, pero es que estaba tan buena que me distraía bastante y no conseguía llegar al final, así que obligué a mi sobrino a que se pasara el juego al menos cuatro veces, y cuando él decía que era un “coñazo”, yo le respondía que la palabra tésnica para denominarlo era “rejubabilidad” (esta juventud de hoy en día no se entera de ná). Entonces me contó que si te acabas el escenario A y jugabas en el B influías en el A y debías de volver al B porque el C no se había inventado, y yo le dije a todo que sí aunque verdaderamente no me enteré de una mierda.

A medida que se pasaba el juego, mi sobrino me contaba que conseguías extras del tipo cambiar los vestiditos, y algunos minijuegos, pero yo no le hice mucho caso, porque no sé que gracia tiene cambiar de ropa a la protagonista si luego no puedes personalizarle el tanga con frases del tipo “todo para mi Franchus” o “soy un ornitorrinco y por el culo te la jin…” (bueno, esta última frase quizás sea un poco larga para un tanga). Pero ya cuando me dijo que en uno de los minijuegos el protagonista tenía la forma de un Tufo gigante, me di cuenta de que me había pasado un poco con el crío porque lo había tenido tres días sin comer ni dormir delante de la consola y el pobre ya debía de estar desvariando. Así que hice lo que todo el mundo hubiera hecho en mi lugar, echarlo de casa antes de que nadie se diera cuenta de que había estado conmigo.

No sé como podría definir a Residente Evildos, porque yo para las definiciones soy muy malo, de hecho una vez fui al médico porque me encontraba enfermo y cuando me preguntó que síntomas tenía yo le contesté “PASOPALABRA”. Pero si tuviera que decir algo porque no quedara más remedio diria que este juego es un clásico, al menos de mi estanteria, porque lleva allí el pobre más de diez años sin que haya vuelto a tocarlo, que tiene más mugre, mierda y telarañas encima que la casa de La Familia Addams.

La dificultad del juego es algo rebuscada, aquí por ejemplo te ponen el pandero del tio para que no puedas ver lo que ocurre en el lado izquierdo de la pantalla… ¡que cabrones!

Pero como las comparaciones son odiosas porque yo siempre salgo perdiendo, os diré que si alguna chica quiere que le haga un análisis en profundidad no tiene más que venir a mi casa, que el polvo no se lo va a quitar de encima (me refiero a que no hace falta que limpie el juego, porque aprovecharé a algún ornitorrinco para que le quite la porquería).

¡Ja!, que con un culo como ese me voy a pasar el juego yo con el tipo… ¡ni de coña!… ¡vivan los shorts de color rosa!…

¡¡¡ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO CONOCER COMO SON REALMENTE LOS ANALISIS DE NUESTRO COMPAÑERO BLOGUERO, Y SI QUEREIS QUE OS CUENTE COMO FUE LA VERSION ORIGINAL DE ALGUNA ENTRADA EN PARTICULAR YA SABEIS DONDE ENCONTRARME!!!

Y RECUERDA, porque algún día te puede pasar a ti también? ¡¡¡LIBERTAD PARA LOS ORNITORRINCOS!!!

OPINION PERSONAL: PAPA NOEL ES ESPAÑOL

Llego tarde, lo sé, sobretodo ahora que es tiempo de recibir a los tres Reyes Magos de Oriente (aunque no sepan hacer ni un simple truco de cartas y a pesar de que ninguno de ellos es chino o le guste el manga), pero no podía quedarme con las ganas de comentaros una noticia de la que me he enterado hoy y me acaba de dejar “muerto”, aunque no de forma literal afortunadamente, ya que la gente dice que soy una persona muy “viva” y “despierta”, lo cual es un poco absurdo, porque ambas características son aplicables al “resto de los mortales” (salvo a los que ya están en el cementerio, que se les quita el “de los” del medio, y pasan a ser “restos mortales” directamente). El caso es que mi cuñada ha regresado de Erasmus (no, no es un nuevo país de esos de la ex Unión Soviética, sino un programa europeo que se ha inventado para que los estudiantes puedan viajar por la cara sin tener que pagar ni un duro) y lo primero que me cuenta es que en Holanda están convencidos de que Papa Noel ¡es Español! (lo cual no tiene mucho fundamento viniendo de gente que se pasa todo el día comiendo setas alucinógenas en los CoffeShops), y lo segundo es que amenazan a los niños que se portan mal con enviarlos para España (pues no sé lo que harán con los que se portan bien, ¿un viaje alrededor del mundo con todos los gastos pagos?. Definitivamente, yo si fuera holandés sería eso que se conoce como PEDAZO DE CABRON).

 

Pero cuando uno empieza a pensarlo detenidamente la idea empieza a cobrar bastante sentido, y es que, a ver, ¿porqué viste así?, ¿para llamar la atención?. Un hombre que vive aislado en los hermosos, blancos y nevados paisajes del polo ¿para que coño va completamente vestido de rojo?. Joder, que parece la versión masculina y oronda de la chica del anuncio de la menstruación (si Carmen Machi, la actriz que da vida a “Aida” piensa que está encasillada, mejor no hablemos de esta pobre), que más de una mujer al verlo descender por la chimenea habrá pensado que en vez de Santa Claus lo que le estaba bajando era la regla. Así que a no ser que este señor sea un familiar o pariente cercano de Agata Ruiz de La Prada (cosa bastante improbable), sólo un fanático del color de la camiseta de la selección española “La Roja” puede vestirse así.

 

Y es que su indumentaria no deja de resultar cuando menos sospechosa, ¿acaso no se ve las pintas que tiene?, ¿no tiene espejos en su casa?, ¿nunca ha consultado con un estilista?. Una chaqueta roja tamaño XXL, un gorro enorme, grandes cejas, una gigantesca barba canosa, impolutos guantes blancos, ¿tanto frío tiene?, o será que no quiere que al verlo nadie pueda decir “oye, tío, yo a ti te conozco, ¡tu eres español!”. Tanto si es por no haberse acostumbrado a las gélidas temperaturas del polo, como por parecerse a la versión navideña del asaltante de bancos “El Solitario”, que se disfrazaba para no ser identificado por las cámaras de los circuitos cerrados de televisión de vigilancia, realmente el origen de Papa Noel no parece estar en su actual lugar de residencia.

 

Porque si analizamos el entorno de Santa Claus no dejan de desvelarse nuevas pistas que confirman esta teoría, y si no, hablemos en profundidad de sus renos. Y es que habiendo tantos animales en el polo, como para tirar de un carro (nunca mejor dicho), ¿Por qué no escogió al mejor amigo del hombre? (no chicas, no me refiero a su mano), ¿o acaso es que cuando Colmillo Blanco vio la dimensiones del trineo, y de su propietario, aviso a todos sus parientes para que se pusieran en huelga de hambre hasta que mejoraran sus condiciones laborales?. El reno es el ser más cuernudo y peludo de todo el polo, y siendo Papa Noel un personaje tan mediático, me parece muy extraño que no habiendo protagonizado nunca ningún cotilleo en programas tipo La Noria, fuera a elegir a este animal por recordarle como se sintió al ver a su mujer montándose una orgía con los elfos. Así que, ¿por qué eligió a los renos?, ¿quién les ayudó a pasar el proceso de selección?. Muy sencillo, viendo las dimensiones del tal Nicolás ese, no parece muy desorbitado pensar que seguramente ese “cuerpazo” formó parte en su día de la élite de la Legión Española, o que lleva tatuadas en su piel frases célebres del tipo “soy el novio de la muerte” o “amor de madre” (lo cual refuerza la hipótesis de porqué viste tan cubierto), y es que estos animales son los seres del polo que más le recuerdan a su entrañable y adorada mascota en esos días de servicio militar, la famosa cabra. 

 

Y siguiendo con el tema de los renos, ¿porqué nueve?, ¿nunca vio la serie “Con ocho basta”?. Pues acorde con la teoría del hincha de fútbol, a poco que usemos la cabeza (chicos, la que tenemos encima de los hombros), nos daremos cuenta de que sólo un fanático de nuestra selección elegiría el nueve en recuerdo de la posición que ocupaba Marcelino (el jugador que nos dio la victoria en la Eurocopa de 1964), por lo que ahora con el gol del crecidito “niño” Torres, que con el dorsal nueve nos otorgó la del 2008, no creo que piense en cambiarlo. Sin embargo, a pesar del carácter emocional y conmemorativo de este número para Papa Noel, no deja de ser una cifra equivocada que no hace honor a la sabiduría encerrada en la gran tripa de este hombre, y es que matemáticamente es imposible hacer parejas con un número impar. Porque tenemos cinco machos para cuatro hembras, y ¿adivináis quién se queda fuera?, pues como siempre el menos agraciado, Rodolfo, el de la nariz roja, el que parece el compañero de invierno del payaso de Mc Donalds. Y hay que ver como se pasan con el feo, marginándolo, dejándolo sólo ahí delante, y por si esto no fuera suficiente, colocándole una luz roja en toda la napia para que vaya iluminando el sendero. Ya puestos, tan sólo les faltaba ponerle el palo de una escoba en el culo y de paso que fuera barriendo el camino.

 

Aunque para injusticia las vejaciones que tanto Papa Noel como sus animales padecen por parte de los crios, porque mientras estos les dejan agua a los camellos (los de los Reyes de Oriente, no los que les venden anfetas con forma de M&Ms a la entrada del colegio) y unas galletitas para sus majestades (aunque estén rancias), a ellos sólo les dejan un salón plagado de amenazas. Y es que todos los niños tienen la “sana” costumbre de dejarle a los renos unos calcetines viejos para que si les salen bolsas o “gallinas” se los pongan y ni se les pase por la cabeza el dejar de trabajar esa noche, y un abeto en bolas para Santa Claus para recordarle donde colgaran las suyas el año siguiente como no se le ocurra dejar un regalo debajo del árbol.

 

También existen aspectos físicos en Papa Noel que incitan a pensar sobre el verdadero origen de su procedencia, como sus dos grandes mejillas sonrojadas, su enorme… nariz roja, y su característica risa continuada. Pero, ¿por qué tiene este aspecto?, ¿por qué se ríe de esta manera?, ¿acaso no sabe decir JA JA JA como todo el mundo?. Una cosa que es evidente es que nadie se descojona así a causa del frío, por lo que debe haber alguna “sustancia” detrás de nuestro querido personaje que le anime a comportarse de semejante forma. Y como allí lo más fuerte en graduación que tienen para beber es el sirope de arce y el licor de mora, la única explicación posible es que para mantener el calor y ese carácter tan “alegre” Santa Claus sea un gran devoto del vino tinto de Rioja. Así que si extrapolamos este dato al resto de su físico, no es de extrañar que su prominente barriga sea fruto de su fuerte pasión por la siesta, la comida española (empezando por la paella), y de ponerse hasta el culo con barriles de cerveza “San Miguel”, que es la bebida perfecta para Papa Noel por dos motivos, primero porque también está santificada, y segundo, porque como él “a donde va triunfa”.

 

Por último, también es posible observar algunos detalles en el comportamiento de Papa Noel que lo relacionan estrechamente con la cultura española, como su particular forma de actuar por los tejados. Porque vamos a ver ¿no podía pedir a los alcaldes la llave maestra de todas las casas como hacen los Reyes Magos?, ¿no es más fácil entrar por la puerta?, y es que para que alguien se empecine con ese físico a entrar a las casas SI o SI a través de las chimeneas (independientemente de que tengan una o no), ha de ser de  Bilbao y con los cojones bien puestos. 

 

Aunque seamos sinceros, es imposible que un español haga semejante cantidad de trabajo en período tan corto de tiempo, más que nada debido principalmente a nuestra arraigada costumbre del “cafelito”. Por esta regla de tres, la única persona capacitada para hacer tan ingente tarea más bien sería algún japonés con habilidades ninja y una vejiga del tamaño de un burro, pero todos sabemos que Papa Noel no tiene los ojos rasgados (al menos los de la cara). Así que, ¿Cómo es posible que se repartan tantos regalos en tan escaso lapso de tiempo?. La solución la tenemos en ZARA, la tienda de ropa del famoso empresario gallego, cuyo éxito radica en copiar la fórmula de su compatriota Papa Noel, es decir, las franquicias. Porque mucho antes de que se aplicara esta forma de negocio a los comercios, ya Santa Claus la había inventado y extendido a muchos lugares del mundo. Y es que no existe una calle, un centro comercial, o un balcón de un edifico en el que no encontremos un clon de Santa Claus (ahora ya sabéis a quién plagió George Lucas para idear su ejército de clones en Star Wars y para ganarse la vida con lo del merchandising), aunque sea enano y la barba postiza se note a tres manzanas de distancia. Pero Papa Noel no sólo se adelantó a la sociedad española actual en ese aspecto, sino que también fue el primero en importar y utilizar la mano de obra china, ¿o acaso pensabais que sus regalos tenían el marcado CE?. Definitivamente fue el primero en abaratar los costes a costa de explotar al personal oriental, ¿o es que conocéis a alguien que aún crea en los elfos y no sea un friki de El Señor de los  Anillos?.

 

Pero incluso si todas estas “evidencias” no fueran suficientes, existe una capaz de demostrar por si sola el origen español de este personaje. Y es que debajo de esa prominente barba Papa Noel esconde una gran sonrisa, porque Santa Claus ¡es feliz!, ¡y cómo para no estarlo!. Nicolás ha conseguido ser el único hombre en el mundo que es capaz de trabajar tan sólo un día al año y cobrar a cambio millones en concepto publicitario por parte de una importante y conocida compañía de refrescos americana. Semejante picaresca tan sólo puede ser obra de un español, y es que tantos holandeses juntos no pueden estar equivocados, ¿o si?.

 

¡Saludos electrizantes y Feliz Año 2009!, ¡espero que con esta entrada podáis empezarlo con una sonrisa!