PALABRAS MAYORES: LA ESPADA SIN HONOR

A estas alturas del blog algunos ya sabréis que me encantan los dragones, quizás por ser tan inexistentes como el duende que os escribe, pero si os preguntara cual es vuestro dragón LITERARIO favorito, muchos os tendríais que pensar la respuesta y otros directamente no sabríais que contestar. Yo sin embargo lo tendría muy claro, pues sin duda sería Smaug El Dorado, aunque puesto a estrenar secciones nuevas, no me gustaría comenzar su andadura con una obra de Tolkien u otra joya literaria. Así que en esta ocasión prefiero contar la historia de un ser draconiano muchísimo menos conocido, os voy a hablar de Verdilith.

Ocurre algo con los libros que no sucede con ninguna otra cosa en el mundo, y es que el argumento es del escritor, pero la historia es de de la persona que lo lee, porque somos nosotros los que les ponemos rostro a los personajes, los que recreamos las localizaciones, o los que sentimos las palabras escritas. Es por eso que me da un poco de vergüenza desvelaros uno de mis libros favoritos, pues es como dar a conocer una parte de mi intimidad, pero si ya os he hablado de mi accidente, de mi primera entrevista, de lo que me pasó con la xbox, de mi duendecilla, que más dará que os hable de esta obra.

Los que me conozcáis del MSN o del LIVE ya os habréis dado cuenta de que Elfo_oscuro o Elfo Oskuro son dos nicks que provienen de la literatura fantástica de Salvatore, creador del genial personaje Drizzt Do’Urden, y un auténtico experto a la hora de describir las jerarquías, comportamientos y costumbres de esta despiadada raza. Así que sería absurdo no reconocer que he sido y sigo siendo un fan de la literatura fantástica, sobre todo tras haberme leído todos los escritos de Tolkien, y es que mi libro favorito después de la saga de “El señor de los anillos” es nada más y nada menos que “La princesa prometida” de Goldman. Pero algo de la vergüenza que tengo por hablar de esta obra radica en el hecho de que forme parte de la colección de libros de Dragones y Mazmorras, pues aunque pasé buena parte de mi adolescencia disfrutando de muchos de sus títulos, no dejo de reconocer que la mayoría de ellos eran pura bazofia.

La espada sin honor (1993)
The tainted sword (1992)
D.J. Heinrich
Dragones y mazmorras
Trilogía Penhaligon
Ed. Timún Mas
Pags. 334

Vencedrag, fue en el pasado una espada de gran prestigio, pero ahora yace sin brillo olvidada por el hombre que antaño fue su dueño, Fain Flinn, conocido en el pasado como Flinn el Poderoso. Ahora que las tierras de Penhaligon se enfrentan a una amenaza que sólo un hombre como él puede vencer, se encuentra derrotado tras haber perdido lo que más quería, su honor. Sin embargo, una muchacha que conoce la bondad que todavía late en el airado corazón del caballero, Johauna Menhir, le ayudará a recuperarlos, quizás a un precio muy alto. En compañía de un enano quisquilloso y de un tímido muchacho montaraz intentarán acabar con la complicada red de engaños que ha desplegado un temible dragón empeñado en destruir al famoso héroe de otros tiempos.

Heinrich no es un gran escritor reconocido, y su trilogía del Penhaligon sinceramente no es lo mejor que se pueda leer, pero me gustaría haber sido el que hubiera escrito el primero de los libros que la componen, “La Espada Sin Honor”, y eso para mí ya dice bastante. La existencia de un dragón llamado Verdilith, al igual que lo que he hecho yo en esta entrada, fue tan sólo una excusa para captar la atención del lector, pues este libro es ante todo una historia de amor y sacrificio, por mucho que este basado en el ficticio mundo de Dungeons and Dragons.

Por un lado tenemos un maduro caballero que ha caído en desgracia, cuyo honor se ha puesto en duda a pesar de haber sido todo un héroe en más de una ocasión, y una joven hermosa que es incapaz de dejar que siga creciendo en él el sentimiento de la derrota pues sus ojos únicamente ven la nobleza que siempre habitó el corazón de aquel hombre, los cuales comenzarán una relación que ira más allá del destino, el honor y el deber. Esto que resume la obra en pocas palabras, en las páginas cobra tal fuerza, que prácticamente al final nada más tendrá sentido a los ojos del lector. Y es que aunque una de las virtudes del libro es que cada personaje tiene una personalidad única descrita con tanta profundidad que se hace imposible no enfatizar con ellos u odiarlos completamente, y que la presencia de los mismos sea tal, que resulta realmente muy difícil distinguir un claro protagonista, lo cierto es que nuestro corazón palpitará al lado de esta pareja hasta saber que les deparará el destino.

Por el otro un Némesis con oscuras intenciones al que Flinn está destinado a enfrentarse, el dragón Verdilith, y os puedo jurar que su lucha es tan titánica como épica, pues uno llega a darse cuenta de que estos dos grandes adversarios no son nada el uno sin el otro, y luchan conscientes de esto a sabiendas de que un fatal desenlace los ha de desunir. Si todo esto lo condimentamos con el montón de sensaciones y sentimientos que afloran en cada capítulo, miedo, soledad, tristeza, culpabilidad, no tengo duda alguna al aseguraros que para mi “La espada sin honor” se trata del mejor título que Dragones y Mazmorras tiene en su colección, y el que mejor representa su espíritu, mucho más que sus archiconocidos héroes de la Dragonlance.

Hace bastante tiempo desde que tuve la suerte de leerlo, pero la verdad es que la forma en que Johauna y Flinn sienten su amor y aprenden el uno del otro no deja de sorprenderme, ya que tras la lectura uno es capaz de analizar sentimientos nunca vistos en un libro de este género. Ver como un hombre desolado es arrojado al mismo tiempo a las fauces del amor y de una bestia, y descubrir el final inesperado con el que se desenvuelve esta historia, son motivos más que suficientes, creo yo, para que le dediquéis un tiempo a este relato que espero se os torne imborrable en el recuerdo, como ocurrió conmigo.

Y de esta forma, con esta reseña tan breve (no sabéis cuanto me he mordido la lengua y os he generalizado por no destriparos nada del argumento) doy por cumplida una de las peticiones de mi amigo bloguero y vecino LoganKeller, al que tengo que agradecerle el que haya disfrutado tanto recordando este pequeño libro que tan poco ocupa en mi biblioteca pero llena un hueco enorme en mi literario corazón.