RETROJOYAS: WINDJAMMERS (Por FRANCHUZAS)

Bienvenidos un día más a mi sección RETROJOYAS con ‘J’. Hoy tengo el placer de postear una colaboración de ‘un ser’ poco acostumbrado a salir de su cueva, pues cual Gollum consolero se pasa todo el tiempo aferrado a sus juegos murmurando cosas como ‘mis tesssorooos’, ‘duendeee mamonazooo’, ‘RAREEE me molaaabaaa más anteees’, y otros desvaríos varios. Si a eso le unimos que por no escribir, no ha escrito muchas de las estradas que aparecen en su blog, comprenderéis lo excepcional del caso y del porqué le estoy tan agradecido. Y es que haciendo un esfuerzo descomunal, sobrehumano, impropio de una persona capaz de analizar un clásico de esta forma (VERSION ORIGINAL: RESIDENTE EVILDOS), ha tenido a bien diseccionarnos un juego que para mi gusto sólo lo conocía su programador… con todos vosotros… ¡FRANCHUZAS!…

¡Bien empezamos!, ¡Plagio!, ¡Franchuzas me ha copiado el diseño de mis portadas para analizar juegos! XD

Cuando el Pong conoció al Virtua Tennis

Al pensar en Neo-Geo (o casi mejor dicho, en las máquinas recreativas donde nos dejábamos los cuartos unos lustros atrás) seguro que una serie de imágenes de títulos de lucha, matamarcianos y beat’em ups vienen a nuestra cabeza a toda velocidad, acompañados de algún pegadizo tema dance de los noventa. En realidad el tema noventero es algo opcional, pero en mi caso imprescindible para teletransportarme al salón recreativo donde pasaba muchas (más de las recomendables) tardes de mi adolescencia. Qué queréis, supongo que al dueño le encantaba ese estilo de música.

Jugar a las tropecientas entregas de la sagas The King of Fighters y Metal Slug, entre otras, era el necesario rito de iniciación que preparaba a uno para sumergirse en este apasionante universo alimentado por monedas de veinticinco y cincuenta pesetas (cien los más afortunados, quinientas para los que directamente nadaban en la opulencia). Pero más allá de estos clásicos, las máquinas de Neo-Geo nos dejaron muchos y muy variados títulos plagados de diversión, que por desgracia no han trascendido lo que quizá debieran y solo permanecen ahora en la cabeza de cuatro nostálgicos. Uno de ellos es el genial Windjammers.

¡No sabía que había tantos Windjammeros repartidos por el mundo!, a este paso este juego se va a ser más popular que el mismísimo reggaeton!

Windjammers parte de un planteamiento simple, simplísimo. De hecho, es el mismo del que presumía el Pong, videojuego prehistórico por antonomasia: un campo partido en dos, una pelota y dos barritas que se mueven de forma vertical con el fin de devolver dicha pelota y anotarle un tanto al rival. Aquí se sustituye la pelota por un disco volador (o frisbee) y las barritas por dos musculosos deportistas, que además tienen completa libertad de movimientos dentro de su campo. Pero la base sigue siendo la misma.

Desde luego, Windjammers (conocido como Flying Power Disc en Japón) no era el típico juego de SNK, pero logró convertirse con facilidad en uno de los títulos deportivos para dos jugadores que más me ha enganchado hasta la fecha. Si el Pong, con su planteamiento arcaico pero a la vez atemporal, era capaz de atraparte junto a un amigo durante horas, en esta ocasión se añadía cierto componente “estratégico” que hacía que los piques fueran mucho más allá de esperar a que el contrario cometiese un error (como sobresaltarse al mínimo amago por nuestra parte de darle una colleja).

La pelotita aquí ha sido sustituida por una señal de prohibido de color amarillo para hacerlo mucho más original y darle un toque de estrategia al título…

Para empezar, cada uno de los seis personajes disponibles (representantes de distintas nacionalidades) tiene sus propias estadísticas, ya sea potenciando la velocidad, la fuerza o buscando un término medio. Por otro lado, no nos limitamos a lanzar el disco buscando ese rebote falso que engañe al oponente, sino que contamos con varios tipos de lanzamiento: más fuerte, más lento o incluso globos para atraer al rival a la red, como si de un partido de tenis se tratara. Incluso tenemos unos golpes especiales muy similares a los mates, que se ejecutan al ponerse debajo del disco cuando este haya subido a una altura considerable y devolviéndolo con todas nuestras fuerzas entre espectaculares vorágines de fuego, efectos imposibles y demás.

En cuanto a las pistas, al igual que en el caso de los personajes nos encontramos con un total de seis, asentadas sobre distintos tipos de terreno (hierba, arena, suelo “normal”…). Cada una tiene sus peculiaridades, que a veces van más allá del mero aspecto visual e influyen directamente sobre la jugabilidad: campos más o menos anchos (algo fundamental, dado que repercute sobre el tamaño de las porterías), terrenos más rápidos, etc.

¿Porqué el jugador de la izquierda está de espaldas poniendo a descubierto su culo?… Hmmm… Me temo que a Franchuzas le gustan más cosas aparte de los juegos de rol…

Como es de suponer, el objetivo básico del juego consiste en lograr puntos introduciendo el disco en la portería contraria. Quien llegue antes a determinada puntuación o simplemente tenga más puntos cuando se acabe el tiempo, se anotará un set. El primero en ganar dos de los tres sets en juego será el vencedor del partido (otra de las influencias que el tenis ha ejercido sobre el título). En cuanto a las porterías, están divididas en tres partes que nos dan un mayor o menor número de puntos en función de por donde entre el disco (tres puntos en las zonas amarillas, anchas, y cinco en las rojas, más estrechas).

Al igual que en otros muchos juegos basados en deportes, aquí defender nuestra portería es tan importante como anotar puntos. Para evitar convertirnos en un coladero humano tenemos que estar muy atentos a los movimientos del frisbee. Además de intentar estar bien situados en el campo en todo momento, disponemos de un movimiento con el que nos podemos lanzar rápidamente a por el disco, en caso de ser necesario. Eso sí, ejecutarlo mal (apuntando con poca precisión) equivaldría a comerse un “gol” tonto, para gozo de nuestro rival. Por otro lado, si lográbamos dominar esta técnica, tendremos casi medio partido ganado.

El juego tiene otros modos de empleo ‘ocultos’, como servir para revisarte la visión, porque si no ves los marcadores o los resultados es que ¡NECESITAS UN OCULISTA!

Visualmente, el juego es simple (en pocas palabras, se limita a un campo, dos jugadores, algunos espectadores y la jueza de silla) pero cuidado, lleno de colorido y con unas animaciones más que correctas (a destacar los cómicos gestos de desamparo de cada jugador al encajar un tanto). En cuanto a la música, no destaca ni para bien ni para mal. Fácilmente olvidable. De hecho, ni siquiera recuerdo muy bien como era salvo que acuda a YouTube para ver algún vídeo. Sin duda permanece en un segundo o tercer plano.

Jugando en solitario, Windjammers ofrece la típica modalidad arcade en la que, cual juego de lucha, debemos ir uno por uno derrotando a todos nuestros adversarios. Tarea bastante dura, por cierto, especialmente según nos aproximamos a los últimos enfrentamientos, donde la dificultad se eleva en un mucho por ciento. También podemos participar en algunos minijuegos para romper la rutina, como el lanzamiento de bolos con disco. Sin embargo, y como ya he comentado antes, su mejor baza es (incluso aún en hoy día si encontráis la forma de jugarlo) los duelos para dos jugadores. El nivel de adicción en este modo puede llegar a ser mayúsculo y compensa por sí solo la existencia del juego.

Oye, que si no os gusta el juego siempre os podéis echar unos bolos con él, y si tampoco os pone, siempre estáis a tiempo de haceros un ‘solitario’…

Simple pero efectivo, se trata de uno de los mejores exponentes de las recreativas de hace más de una década: vistoso, fácil de entender y jugar, desafiante y adictivo. Windjammers era tan bueno estimulando nuestros reflejos como quitándonos las pesetas de nuestros bolsillos.

Genial, ahora por tu culpa a lo mejor me hago EMU antes que GOTIKO, porque como el único poseedor de una NEOGEO reconocido en toda Gamefilia es JMVBOK, creo que al resto no nos queda otra alternativa que la de usar un EMULADOR… A mi personalmente me parece un titulo muy recomendable para emular en alguna de las consolas portátiles actuales… habrá que investigar si luce igual de adictivo en la pantalla de una PSP… ¡¡¡Millones de gracias por está genial colaboración!!! Y como muestra de mi agradecimiento y devoción te he hecho este WALLIPEIPAR conmemorativo aparte de añadirte al bloque lateral del blog (Franchus, ¡pon cara de sorpresa!. Arcka, a ti no te hice ninguno por culpa de tu habilidad camaleónica para cambiar el SKIN de tu blog, ¡y es que no sabía en que fondo ponerte!. Logan, ¡a ti tampoco sé que fondo ponerte! XD La RESISTENCIA va en camino… un poco lenta y coja eso sí…).

Franchuzas’ WALLIPEIPAR
Y SI NO QUEREIS QUE LA MALDICION DE LOGAN LLEGUE A VUESTROS BLOGS… NO OS OLVIDEIS DE… ¡POSTEAR VUESTRO ESCRITORIO!
Rikku, Apo y Desmodius lo saben y se están haciendo los locos… Trolleadles! XD

MORALEJA: Hasta Franchuzas tiene alma de ornitorrinco…