Hace un par de horas, esto hubiera parecido imposible

HACE UN PAR DE HORAS, ESTO HUBIERA PARECIDO IMPOSIBLE
Hace un par de horas, esto hubiera parecido imposible. Nadie podi?a haber imaginado cuanto iba a cambiarme la vida desde que esta man?ana me levantara rodeado por eso que muchos llaman “naturaleza”, cuando realmente todo mi entorno se reduci?a a piedras, barro, un monto?n de moscas y hormigas, y montan?itas de mierda seca de vaya usted a saber que extran?o animal.
Lo malo que tienen los “finde” o fines de semanas familiares es que, como su propio nombre indica, tienes que aguantar con toda la familia, abuela incluida. Y el problema de ir con la “yaya”, sin contar con la vara que da contando sus historias de postguerra, es que existe una ley universal no escrita por la que siempre le toca dormir en mi caseta cuando vamos de acampada. No es que no pueda dormir porque la pobre se tira unos pedos que hasta llego a oi?r crujir las rai?ces de los a?rboles adyacentes, ni siquiera es ese gas inerte de color verde fluorescente que se queda flotando en el interior de la caseta cada vez que dormida levanta una de sus piernas y suelta una de sus tremendas perlas, el verdadero motivo por el que no puedo pegar ojo cuando duermo al lado de ella es el temor acuciante de que su dentadura postiza, que se abre y cierra mientras entra y sale de su boca con cada uno de sus ronquidos, pueda seccionarme una oreja.
Y ante la iro?nica situacio?n de que alli?, en pleno bosque, tuviera ma?s oportunidades de ser mordido por una anciana antes que por un animal salvaje, decidi? dar una vuelta para asi? de paso poder respirar un poco de aire puro y fresco, ya que dentro de aquella tienda de campan?a el oxi?geno verdaderamente escaseaba. Jama?s debi? haber abandonado el calor de los pedos de mi abuela, porque lo que me paso? a posteriori fue ma?s desgarrador que haberme dejado el oi?do externo en medio de sus artificiales incisivos.

Nada ma?s salir, una luz cegadora deslumbro? mis ojos, que se cerraron su?bitamente presa del dan?o. A tientas avance? hasta lo que yo pensaba que era un despiste de mi padre, que se habi?a dejado encendidos los faros del coche en uno de sus mu?ltiples descuidos. Sin embargo, aquellas luces eran demasiado potentes como para provenir de cualquier clase de vehi?culo, asi? que mientras me acercaba a tientas haci?a ellas recorde? las historias de miedo que nos habi?amos contado pocas horas antes alrededor de una hoguera, ma?s que nada porque sin querer acababa de meter uno de mis pies dentro de lo que quedaba de ella, en un monto?n de brasas au?n calientes. Sorprendentemente no mostre? dolor alguno, al menos no hasta que unos cuantos metros ma?s adelante meti? el otro pie en una de nuestras bolsas con desechos y me corte? los dedos con la tapa de una lata de sardinas en escabeche.
Me trague? las la?grimas (porque las sardinas ya me las habi?a tragado antes), y me mordi? la lengua con tal de no proferir algu?n grito que pudiera despertar a toda mi familia. Finalmente me aleje? en direccio?n a los focos hasta encontrarme con lo que pareci?a ser la entrada de un enorme edificio de metal y, ante la idea de que alguien hubiera tenido la genial iniciativa de abrir un chiringuito lleno de luces en medio de aquel lodazal, entre? dando saltitos no tanto por la alegri?a como por las heridas producidas en ambos pies.
Tras acercarme a lo que pareci?a ser la barra para poder pedir algo de alcohol con el que olvidar mis dolores y poder desinfectar mis heridas, me percate? de lo raro que resultaba aquel lugar tan vaci?o, porque por no haber no habi?a ni camarero ni barman, tan so?lo una extran?a criatura que pareci?a ser la mascota de aquel antro. Se trataba del perro ma?s extran?o que habi?a visto en mi vida porque, aparte de sostenerse sobre sus dos patas, careci?a de rabo alguno y teni?a el trasero ma?s pelado y rojo que el culo de un mandril. Cuando vi las la?grimas que inundaban sus pequen?os y redondeados ojos azabaches comprendi? ra?pidamente lo que pasaba, se trataba claramente de un animal torturado que habi?a sido abandonado en aquel lugar solitario por algu?n desaprensivo.
Escape? del local con aquel ser entre mis brazos, dispuesto a salvarle la vida, pero nada ma?s salir, entre el fri?o, el miedo, y los nervios de la hui?da, me entraron unas ganas de orinar terribles, y nada mejor para demostrar mi desaprobacio?n ante la crueldad humana que realizar el terrible acto vanda?lico de mearme en la puerta de quienes permiten tales actos. Asi? que, sin dudarlo, me baje? los pantalones y cuando ma?s entretenido estaba realizando mi graffiti protesta ocurrio? algo que seguramente entrara? en los anales de la historia de la Ciencia Ficcio?n.
Aquel can saco? de entre su pelaje un enorme cilindro con forma de consolador y lo meneo? haci?a el cielo como si fuera una batuta. Acto seguido las paredes meta?licas de aquella construccio?n comenzaron a elevarse, y desaparecieron su?bitamente en el cielo por medio de unos potentes motores cuyo impulso me lanzo? por los aires hasta topar de bruces con aquella criatura, y cuyo ruido alerto? a todo ser vivo que se encontrara en los alrededores del bosque, incluyendo a mi familia.
Ninguno de ellos estaba preparado para lo que se iba a encontrar. Mi padre tapo? con sus manos los ojos de mi madre, mientras ella haci?a lo mismo con los de mi hermana pequen?a, y e?sta a su vez le tapaba los ojos a la abuela, aunque realmente no haci?a falta, pues se hallaba inconciente en el suelo debido al impacto de la visio?n. Alli? estaba yo, con los pantalones au?n bajados, que habi?a sido arrastrado por la fuerza de los motores de una nave espacial hasta caer sobre la espalda de aquel animal, a cuyas nalgas peladas y rojas se aferraba una de mis manos mientras la otra sosteni?a aquel cilindro con forma de consolador.
Como cabri?a esperar, “una imagen vale ma?s que mil palabras”, asi? que nadie creyo? la explicacio?n de mi encuentro en la tercera fase, ma?s bien me tomaron por un “gran amante” de los animales, pero en el sentido ma?s zoofi?lico de esta expresio?n. Por este motivo mi padre se vio en la obligacio?n moral de hacerse cargo del extraterrestre y de acogerlo en casa, pues pensaba que el pobre animal estari?a traumatizado por el instinto sodomizador de su hijo, y para evitar males mayores a mi? me encerro? en mi cuarto. Pero cuando ya pensaba que me iba a convertir en un preso de mi propia habitacio?n, la puerta se abrio? de golpe y aquella cosa entro? por ella de forma campante.

– ¡Que? haces aqui?!, ¡chucho!. O lo que seas, ¡sal fuera!, ¡no quiero ma?s problemas! – empece? a gritar para todo dios me oyera.

– Tu? raptarme mi. Tu? buscar mi nave – respondio? aquel ser.

¡Joder con el perro!, ¡el muy cabro?n hablaba!. Me pellizque muy fuerte una mejilla por si se trataba de un mal suen?o, pues todo el mundo sabe que las sardinas en escabeche caen muy pesadas en el estómago sobretodo antes de ir a dormir. No obstante, con una agilidad increi?ble, la criatura salto? hasta la cama donde yo estaba y se sento? encima de mi cintura, y cuando yo estaba a punto presa del pa?nico de cerrar los ojos para permitir que me mordiera la yugular, e?ste se hurgo? en su densa pelambrera color marro?n y saco? nuevamente aquel aparato con forma de consolador.

– Venir muy lejos. Buscar amor que comprender mi?, tu? llegar.

– ¡Pero que con?o haces! – grite? aterrado.

– Planeta mi no tener hombres. Nosotras viajar galaxias, buscar pareja. Mi venir aqui?, tu encontrar mi caravana amor.

– ¿Caravana del amor?, ¡pero si era una nave espacial!.

– Planeta mi, si entrar en caravana, tu casar chica. Mi tu mujer.

Se separo? el pelaje del pecho y dejo? entrever seis senos, organizados verticalmente en dos pares de tres, a cada cual ma?s cai?do. Pense? en la suerte que habi?a tenido Dan Aykroyd cuando en una escena similar era Kim Basinger la que ejerci?a de mujer extraterrestre y es que, a fuerza de ser sincero, me poni?a ma?s cachondo la imagen de ET cuando sali?a del armario haciendo de travestido con aquella peluca rubia que aquel bicho por muchas tetas que tuviera.

Balanceo? el consolador de un lado a otro y e?ste empezo? a emitir cual reproductor MP3 una melodi?a que me resultaba muy familiar, y cuando atine? a recordarla, aterrado ante la idea de que iba a comprobar cual seri?a la calidad acu?stica de “Love is in the air” escuchado a trave?s de un orificio suyo o mi?o, decidi? hacer desistir a la extraterrestre de su propo?sito.

– ¿Esta?s loca? – dije sin estar convencido realmente de estar usando el ge?nero adecuado – ¡si soy menor de edad!

– Donde mi venir, edad legal no existir – contesto? sonriendo y mostrando una hilera de menudos y afilados dientes.

– ¡Pues te jodes!. ¡Aqui? estamos en la Tierra, ali?en de mierda!. ¡Y no me pienso casar con un clon de la perra Laika!. ¡De una forma u otra vas a salir de esta casa!.

Empuje? a la alieni?gena haci?a un lado y descendi? corriendo las escaleras hasta llegar al salo?n donde, con todo el dolor de mi alma, le pegue? una patada a la tele HD Full de 42 pulgadas para tirarla al suelo mientras deci?a a voces:

– ¡Papa!, ¡papa!, ¡el perro se ha cargado el televisor!.

Esperaba ver aparecer a mi padre montado en co?lera y con los ojos inyectados en sangre al saber que ya no podri?a seguir viendo los partidos de fu?tbol a lo grande por culpa de nuestra reciente adopcio?n perruna, pero sin embargo, cuando entro? y vio aquel desaguisado, contesto? con una sorprendente voz a?tona.

– No te preocupes hijo mi?o, tanto jugar a la consola en alta resolucio?n no puede ser bueno.

En su frente habi?a una especie de objeto meta?lico que de lejos pareci?a uno de esos puntitos que tanto les gusta ponerse a los hindu?es y que a uno siempre le entran las ganas de rascar a ver si detra?s aparece algu?n premio.

– ¡Papa!, ¡te ha abducido!

– No hijo mi?o, te?cnicamente no he sido abducido ya que no he sido secuestrado.

– Pues, ¡papa!, ¡te ha metido un chip por el culo y te ha marcado la frente!

– Si hijo, eso si?.

Tras aquella escalofriante confirmacio?n, ella me sujeto? fuertemente de la mano, y mientras me arrastraba fuera de la casa y levantaba su pata para detener un taxi, no paraba de repetir la palabra “boda”. Fue entonces cuando decidi? relajarme, pues seguramente en algu?n momento alguien se dari?a cuenta de lo que estaba pasando y llamari?a a la polici?a, a los militares, o incluso a los “Vigilantes de la playa” si hicieran falta. Y vaya si vinieron (salvo los vigilantes esos), pero para escoltar el vehi?culo del taxista que vino a recogernos, porque en aquel instante pude contemplar horrorizado como aquella marca roja de metal en la frente pareci?a haberse puesto ma?s de moda que la cancio?n de la “Macarena” hace algunos an?os.

A los pocos minutos esta?bamos enfrente de nada ma?s y nada menos que el sen?or acalde, rodeados por cientos de vecinos y familiares, y ante la pregunta de si aceptaba a aquella “mujer” como esposa, no lo dude? ni un segundo, y dije lo que pensaba. De mi boca surgio? un “si, quiero” del taman?o de una catedral, pues en aquel instante lo u?nico que teni?a en mente era poder tener cachorrillos junto a la “perra” de mi mujer, por muy mal que sonara aquella frase. Y es que de tanto apretarme la mano, no so?lo me habi?a endormido el brazo, sino tambie?n todo el cuerpo, por lo que supuse que sin darme cuenta me habi?a metido un chip por el mismo sitio que al resto. Y a pesar de todo lo acontecido, si hace un par de horas alguien me hubiera llegado a decir que estari?a casado con una alieni?gena de aspecto canino, y que e?sta me habi?a conquistado por medio de la “seduccio?n”, en vez de una “abduccio?n”, simplemente me hubiera parecido imposible.

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Bueno, con la excusa de que todo aquel que no esté muy al tanto del concurso de relatos que inició Desmodius y que se hace mensualmente en Gamefilia pudiera leer el que presenté en su primera edición, he hecho un COPY PASTE descarado de mi primer relato, porque la realidad es que no he tenido tiempo de acabar mi próxima entrada liado como he estado escribiendo el relato para esta edición alojada en el blog de Baalard. ¡NOS VEMOS! 😉

Mi MUNDO entre PAÑALES

Seamos sinceros, los BEBES son un encanto, pero tanta Comunidad Europea, tanta normativa, tanta coña, y todavía se fabrican sin un manual de instrucciones bajo el brazo, o un marcado CE pegado en la nuca. Y claro, con la excusa de que ‘CADA BEBE ES UN MUNDO‘ nadie se ha atrevido a publicar una GUIA NO OFICIAL o WALKTHROUGH (ni siquiera MERISTATION), o al menos no hasta ahora.

Hace dos días la DUENDECILLA cumplió SEIS benditos MESES de existencia y, como ella es la culpable entre otras cosas de la escasa actualización que padece este BLOG, quiero celebrar estas 50.000 VISITAS (realmente podéis dividirlas entre 100, porque entre las de mi madre y las mias llegamos a las 49.500) dedicándole la siguiente entrada basada en mi corta pero fulgurante experiencia como PADRE, y mi escaso o casi nulo conocimiento del mundo de los bebés.

Para empezar diré que los bebés son la LECHE, y no sólo por su peculiar modo de comportarse, sino porque durante sus primeros meses se alimentan casi exclusivamente de este líquido blanquecino. Así que si eres de los que piensan que nada puede tener mayor variedad que vuestra bebida favorita, es porque desconocéis por completo el complejo y maravilloso mundo de la leche infantil. Desde la tipo ‘Minute Maid’, es decir, recién exprimida, como la leche materna, también conocida como de TETA o la de toda la vida y cuyo envase es de lo más variado en cuanto a color, forma, y tamaño, hasta la EMBOTELLADA bajo los más estrictos controles de calidad que normalmente viene en lata y cuyo recipiente a mí particularmente me llama mucho menos la atención. Además, este último tipo se puede encontrar en formato líquido para los papis más gandules, o en ‘polvo’ para los que añoran jugar al Quimicefa. Esta a su vez puede hallarse en las más distintas variedades: la normal para los que no se complican, la antirreflujo para los que odian poner la ropa a lavar, la anticólico para los niños más sensibles, la hidrolizada para los temerosos de la proteína de la leche de vaca, o la de soja para los más verdes y ecologistas. Ah, y olvidaos de eso de Entera, Semi, o Desnatada, porque aquí lo que se estila es muy parecido a la televisión, o sea, la 1, la 2, y la de Continuación (que vienen a ser las demás cadenas).

¡Esto es un envase y no la mierda del tetrabrik! (ojo, no lo digo yo, lo deduzco por la cara del bebé) XD

El problema es que estos locos bajitos (como diría Serrat) aprenden rápidamente a hacer burbujas y pedorretas con la boca, lo cual, dependiendo del nivel de hidratación del niño hace que al verlo te plantees muy seriamente si tienes como hijo a un bebé o a un aspersor. Y esto que en exteriores y jardines viene bastante bien, lo cierto es que en el interior de tu casa te da por pensar en el porqué no han inventado la chupa deshumidificadora, ya que de lo empapada que va la niña las visitas se creen que la estás poniendo a dormir en el lavavajillas porque así te ahorras el espacio y la cuna. Por suerte siempre puedes ‘tunear’ a tu hijo, por lo que el primer accesorio externo que se suele comprar a los bebes es el babero, que dependiendo del volumen de saliva que la criatura genera por minuto, se utiliza como los rotuladores, es decir, ‘permanente’ o ‘no permanente’.


Estooo… chaval… a ver como te lo digo… vale que babees con tu hijo, pero creo que no tienes claro ni el concepto ni los roles… el babero con el niño, y nada de tallas XL para aprovechar la ropa, ¡que tampoco crecen tan rápido!…

En mi caso es PERMANENTE, OBLIGATORIO, y de MÁXIMA PRIORIDAD, no sólo por las babas sino por las POTAS, porque un niño pequeño puede echar más buches que ni yo en mis buenos tiempos de botellón universitario. Y es que tengo la impresión de que es imposible que sean causados por el ácido, y duermo con un ojo abierto (de la cara) porque estoy empezando a creer que la niña aprovecha por las noches cuando estamos dormidos para irse de marcha. Por suerte, ya no se la echa encima, porque ahora ha adquirido la maravillosa habilidad de arrojarla fluida y continuadamente en forma de arco, vamos que parece un chorro de La Cibeles pero en pequeñito. En definitiva, las potas de los niños no avisan, son espontáneas, nada de arcadas previas, cuando te quieres dar cuenta ya estás impregnado con EAU de LECHE PARA LACTANTES. Y es que entre el ácido y el pringue, estos niños causan más pánico entre los adultos que ALIEN el OCTAVO PASAJERO en los tripulantes del NOSTROMO.

Dios los cria, y ellos se juntan…

Pero para pánico el que se produce cuando elevan el labio inferior de tal forma que este tapa por completo el superior, y sus (hasta hace escasos segundos) grandes y expresivos ojos brillantes se cierran al tiempo que su piel se torna en un color entre rojizo y violáceo, porque sin duda estas a punto de ‘presenciar’ uno de los sonidos más devastadores de la naturaleza, un grito más huracanado que el de Pepe Potamo (y quién no sepa quien es este personaje es que no vio muchos dibujos de los fallecidos Hannah Barbera). Por suerte, es en este tipo de momentos donde aflora de la nada tu instinto de padre cual sentido arácnido de Spiderman, indicándote claramente lo que debes hacer en esa situación, que no suele ser otra cosa que buscar desesperadamente a la madre para que lo calme, y si no puede, pues que al menos se haga cargo de la orugrita (ver el episodio ‘El juego de la silla’ de Los Simpsons) en que se ha convertido inesperadamente tu hijo.

REGLA Nº1 DEL PADRE: No provoques la ira de tu bebé. Este en concreto está mosqueado por culpa de la politica de la 360…

Y si pensáis que lo único que tienen los bebés desproporcionado conforme a su cuerpo es su llanto, es porque NO HABEIS VISTO como CAGAN. Si, al principio te lo tomas a risa, pero con el paso del tiempo cierras la puerta con llave no vaya a ser que entren sin avisar en tu casa y se lleven a tu hijo los de SANIDAD tras ser denunciado por algún vecino. AVISO, los BEBES son una máquina imparable a la hora de generar CACA, que cuando miras el pañal, ves el volumen de la defecación, y lo comparas con el cuerpecillo de la criatura, no sabes si tienes un hijo o un pavo relleno con excremento. Y si creías que con no mirar tenías más que suficiente, vas listo, porque cuando vayas al pediatra lo primero que te pregunta el muy cabrón es como hace la caca tu hijo, y tú por no contestarle al muy simpático ‘pues como todo el mundo, apretando el culo y a través del ojete’, le das el detalle de las cantidades diarias, el color, el espesor, y a poco que te descuides hasta la temperatura de la misma. Así que cuando cague tu bebé te recomiendo que lleves una libretita para tomar apuntes directamente.

¡Dios mio!, ¡si esto es lo que usa la abuela para que cague su nieto, donde coño sirve la sopa!

Aquí es cuando muchos atrevidos dicen ‘a mi la mierda de color verde que en vez de caca humana parece un moñigo haciendo la fotosíntesis no me impresiona’. Pues más vale que sea así, valiente, porque lo peor de la caca de un niño no son sus dimensiones sino su fragancia ‘inolvidable’, más nauseabunda que cuando tenemos unas ganas enormes de tirarnos un pedo rodeados de gente y poco a poco lo vamos soltando para que no haga ruido, para poco después, tras este alarde de autocontrol y de ser un único ente en consonancia con nuestro esfínter, mirar hacía los lados tranquilamente con la falsa seguridad de que lo nuestro no huele y contemplar que todos te miran asqueados con sus rostros completamente verdes y amarillos. De hecho no me extrañaría en absoluto que existiera una leyenda urbana que diga que las bombas biológicas que usaron en Irak estaban hechas con excrementos de recién nacidos, y es que tienen un olor tan desagradable que huyen de él hasta las moscas, incluso las verdes, que son las más grandes y guarras de todas.

Lamentablemente, los pañales no sólo están para proteger las nalgas de nuestros hijos ante posibles caídas de culo, o para estéticamente compensar el tamaño de sus cabezas, los pañales se han inventando también para poder jugar con nuestros bebes, y es que no hay forma más original de divertirte jugando a la ‘patata caliente’. ¿Conocéis ese juego del globo o sopladera que se va llenando de agua y tu lo tienes que ir pasando antes de que reviente?, pues un pañal en un bebé es como una ‘patata caliente’, es decir, se va hinchando e hinchando, y como te despistes este puede llegar a alcanzar el tamaño de un globo sonda, y para cuando pronuncias la frase ‘creo que hay que cambiar al…” ya te ha salpicado no una patata pero si algo caliente. Y es que quitar un pañal es en ocasiones puede resultar tan temerario como desactivar una bomba de relojería, porque como hagas un mal movimiento acabas pringando, con el añadido de que aunque consigas quitárselo a la primera eso no te libra de acabar meado, porque si de algo saben los bebés es de ‘orinar fuera del tiesto’, que es sentirse en bolingas y te riegan todo un parque.

Juas, juas, adivina de donde saco tantas ganas de orinar… juas, juas, y es que meo tanto que a mi el pañal me lo tienen que reforzar externamente bordándolo con tampones…

Pero aunque evites las salpicaduras de sus vómitos, de sus cagadas, y de su orina, de lo que no te podrás librar es de sus letales SALPICADURAS DE AGUA. Y es que duchar a un niño es más peligroso que intentar meter a una ballena en una bañera, porque les gusta patalear tanto en el agua que al final no sabes si estás lavando a tu hijo o participando en un concurso de camisetas mojadas. Y es que me río yo cuando entro en un MacDonalds y tras fregar el piso ponen las señales amarillas de advertencia de suelo resbaladizo, porque eso ni es mojado, ni es húmedo, ni resbala, ni nada, que yo tras lavar a mi hija si pusiera un par de toboganes en el baño podría convertirlo en parque acuático.

Vale que vivas en un piso pequeño, pero eso de usar el cubo de la fregona…

Otra de las cosas inherentes a los bebés es que cuando vas por la calle la gente ‘conocida’ tiene la necesidad ‘imperiosa’ de meter la cabeza dentro del cochecito para comprobar si por lo visto en vez de un niño te ha tocado un extraterrestre en una lotería y te ha dado por sacarle a dar un paseo, porque de otra forma no se explica tanta expectación por su parte. Y claro, la pobre criatura se pone a llorar como una posesa al ver como su visión cambia bruscamente a un primer plano de la cara del amigo del vecino del quinto que vivía en tu anterior bloque de viviendas, y que casualmente, por razones todavía inexplicables a la hora de redactar este texto, se ha cruzado en tu camino y aún se acuerda de ti. En esos instantes, es cuando todo padre que se precie debe responder con esta frase ideada expresamente para este tipo de situaciones y que nadie te dice en tus clases de preparación al parto (porque ojo, hay cursillos hasta para tener un niño, aunque es una lástima que no puedan hacerse online).

– Es que ya está extrañando…

Que es la forma educada de decir:

– ¡Pero que haces desgraciado!, ¡si me has asustado hasta a mí!, ¡que mira que eres feo!, ¡quita!, ¡quita!, ¡a ver si por tu culpa la niña me va a coger miedo a los animales!

Dos ‘conocidos’ a los que que jamás, bajo ningún concepto, debes dejar ver a tu hijo… (por cierto, a estos dos se les ve muy unidos, ¿no?)

Por último, otro ‘handicap’ de los niños es que TUS canciones de la infancia no son SUS canciones de la infancia, es más, cuando he probado a ponerle esa de ‘Eraan unoo, doos, y trees, los famosos mosqueperroos’, la niña me ha mirado incrédula y a continuación ha roto a llorar por tener un papá tan gilipollas, y además ha empezado a girar la cabeza desesperadamente en busca de alguien que la coja y la salve del inmaduro de su padre, de tal forma, que con la boca recién manchada de papilla y con tanto movimiento de cabeza, no sabia si tenía cogida a mi primogénita o a la niña del exorcista.

¡Mariano!, ¡cuando te dije que compraras música para el niño no me refería a un iPod!

Ahora lo que mola, lo más ‘cool’, es la de ‘Soy una tazaa, una cucharaa, un cuchillitoo, y un tenedoor’, que vale que la cante Mortadelo que es el amo de los disfraces, pero que se lo canten a tu hija te da un pánico de cojones no vaya a ser que el día de mañana cuando le preguntes que quiere ser de mayor te responda ilusionada ‘¡una vajilla de cocina!’, o lo que es peor, que encima cuando le expliques que debe aspirar a más te conteste ‘¡pues una batería de cocina con todos sus accesorios!’.

Joder, ¿y no hay una canción de tengo una Wii, una PS3 y una XBOX?. A mi es que me mola más el tema de las consolas de última generación…

En resumen, hay que tener mucho cuidado con lo que escuchan los ‘pezqueñitos’, y es que ‘¿qué ha pasado con nuestras canciones de la niñez?’. La respuesta es rápida, las han ‘modernizado’, entendiéndose por modernizar a mantener la letra y cambiar la melodía por los sonidos de las últimas tendencias musicales. Es decir, que tu ‘Susanita tiene un ratón’ no tiene nada que ver con los ‘ratones’ que tienen las ‘Susanitas’ de hoy en día. Así que a falta de que se les ocurra una versión Hip Hop o de estilo Reggaeton, podrían también cambiar la lírica conforme a la realidad actual y titular la canción ‘Jennifer de Todos los Santos tiene una serpiente, una iguana y un camaleón’, que se asemeja más al ‘exotismo’ de los nombres de los niños de hoy en día, y de las mascotas que les regalamos en un esperpéntico intento de dar a conocer lo ‘especiales’ que son, cuando los ‘especiales’ siempre hemos sido, somos, y seremos, sus padres.

Estooo… cariñooo… ¿que habíamos dicho de dejar a la niña sola con la serpiente?

Bueno, y esto es todo lo que he aprendido básicamente a lo largo de estos primeros seis meses de ‘post parto’. Espero poder seguir por aquí para continuar relatándoos mis experiencias paternales, y es que los ‘logros’ que se consiguen día a día ejerciendo de padre deberían tener su propio ‘Daddytag’ y Trofeos.

5P – por no perder la cuenta de los cacitos que le has echado al biberón
(soy muy despistao y siempre digo, ¿este es el tercero o el cuarto?)

25P – por darte cuenta que el ‘body’ le queda chico después de habérselo puesto
(otro más, a este paso la niña va a estrenar más ropa que la Paris Hilton)

50P – por que la niña se cague dentro de un ascensor en un centro comercial
(no me ha pasado, pero cada vez que entro en uno lo pienso, y el que se caga del pánico soy yo)

100P – por no pasarse más de 45 minutos para cambiar un simple pañal

(creo que con diez minutos, y si la niña me ayuda, tengo suficiente)

250P – Por salir a la calle con un buche en el pantalón y todo el mundo se piense que te has meado encima o algo peor
(basado en hechos reales)

500P – Por llevar a cuestas a la niña, el neceser, el carrito, las compras, y ser capaz de abrir al mismo tiempo la puerta de tu casa
(basado en hechos reales)

1000P – por haber conseguido montar un cochecito que por las deficiencias y escuetas notas del manual de instrucciones, prácticamente requiere tener una licenciatura en ingeniería, y tras haberte reprimido en al menos cinco ocasiones de lanzarlo a medio hacer por la ventana

(basado en hechos reales)

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“Todos los comentarios aquí vertidos han sido realizados por un padre ‘amateur’ escasamente cualificado. El Electroduende no se responsabiliza de lo torpe que este tío puede llegar a ser hasta a la hora de dar un biberón… XD”
El Electroduende
“Los niños son un regalo del cielo, y me parece increíble que alguien tan imperfecto como yo haya tenido que ver en la concepción de algo tan hermoso y delicado.”
Electroblog
“Nn0m0 o obm m m ex z dxz zpm xz pl.kjinimjkj mn v r5 v b vv 1 m vvghb n ejmjmmjm7edxsrsdxscgfg nm h v mvj h bbv yt u t b bn m N bv dr2xgvygh b c vcdxjfchv hcxkmnb”
La Duendecilla

(no me preguntéis que significa, pero es lo que ha escrito golpeando con sus manos el teclado intentando imitarme, menos mal que es el del IMac con su base de aluminio)

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¡Y no me estéis jugando a la consola hasta muy tarde los fines de semana!. Lo siento, es la vena ‘padrera’ que te surge nada más nacer tu descendencia… XD

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PD: Muchas gracias por vuestras VISITAS, sin duda este es el mejor sitio donde pude haber alojado al Electroduende. Aunque saliera de mis manos, soy consciente de que es más vuestro que mio, porque vosotros sois la causa de la mayoría de sus apariciones. Nos habéis acogido a ambos con un cariño tan grande como nuestras ganas de haceros esbozar una sonrisa en cada una de nuestras entradas. A TODOS los que nos habéis acompañado con su lectura durante todo este tiempo deciros que os estamos ETERNAMENTE AGRADECIDOS, especialmente a unas cuantas personas que han hecho de este BLOG una EXPERIENCIA INOLVIDABLE. Sin duda, tienen nombre y nick, pero para ellos, si el Duende llega a cumplir el año, les tendrá preparada una entrada muy especial. ¡UN ABRAZO BIEN GRANDE y MIL GRACIAS POR ACOMPAÑARNOS!. 😉

MENOSS EFFECT, o como dejarnos con la miel en los labios

MENOSS EFFECT, o como dejarnos con la miel en los labios

Mentiría si dijera que no he disfrutado de juegos como Baldur’s Gate, KOTOR, e incluso del propio Mass Effect (hasta lo que llevo jugado), y es que sin duda el último trabajo de Bioware deslumbra en muchos momentos tanto por su calidad técnica como artística, pero sinceramente, el título posee para mi gusto unas cuantas lacras jugables o de diseño cuyas sombras lo alejan mucho de la luz del Olimpo de los videojuegos.

Para empezar diré que tengo la edición coleccionista, si puede llamarse edición limitada a una lata de metal un poco más grande que una de anchoas, a un DVD (que si que vale su peso en oro, con bastantes temas e imágenes para la 360, documentales, artworks y partes de la BSO), y a un minilibro de ilustraciones que tras contarlas con los dedos de las manos, con los dedos de los pies, y otras tres cositas que guardo bajo mi ropa interior, descubrí que no llegan ni a veintitrés.

Soy consciente de que a pesar de que el juego maneje la acción con una vista en tercera persona no puedo pretender que destaque como un shooter al uso, pero también es cierto que ya que vas a adoptar este estilo, y si quieres hacer algo bien, por lo menos deberías tener en cuenta a las grandes referencias del género.

Vale, ya está el Duende con la gilipollada del salto, pensaréis algunos. Pues sí, estáis en lo cierto, y si bien no es indispensable me parece una tocada de huevos el no incluirlo.

– No, no, es que el personaje no salta porque en todos los planetas y lugares la gravedad es muy alta – diréis algunos.

– No, no, lo que pasa es que no salta porque los genitales del personaje son de hormigón armado y pesan mucho – diréis otros.

– No, no, es que no salta porque todos están herniados o son igual de vagos que tú – diréis los más cachondos.

– No, no, lo que pasa es que no le hace falta saltar, ni que se tratara de Tiger, el de Winnie the Pooh – diréis los restantes.

Pues bien, el protagonista de MASS EFFECT no salta por UNA SOLA Y ÚNICA RAZÓN, y es que A LOS DE BIOWARE NO LES HA SALIDO DEL BULTO HACERLO.

Dejad que aparque bien el Mako para empezar a deciros unas cuantas verdades no escritas del Mass Effect…

El salto o esquivar en los juegos de acción no es un capricho, al igual que tampoco lo es la cobertura, porque nuestro instinto es buscar cobijo ante una ráfaga enemiga, o esquivar cualquier tipo de ataque, e implementar estas dos cositas hacen que estos títulos adquieran un aspecto mucho más realista. Pero estos señores sabían de antemano que su tremendo trabajo artístico y su absorbente historia cautivarían de tal forma al jugador como para poder relegar esto a un segundo plano.

Es una gozada lanzarse por los niveles lineales del principio del juego (el de las vacas que se han hinchado como pelotas porque les han cosido el agujero del culo y son incapaces de expulsar tanto metano), y descubrir que a pesar de contar con diferentes alturas, no puedes acceder a estas sino recorriendo a pie todo el camino. Joder, que para bajar unos metros más abajo no puedo saltar por la barandilla como un héroe de cine, sino andar todo el camino cual jubilado del Imserso (aunque he visto a ancianos con más movilidad que Shepard). Y el que piense que esto no es una regresión en el motor de un videojuego actual, es porque tampoco vio necesario la aparición de diferentes alturas en el DOOM porque el Wolfenstein ya de por sí resultaba divertido, y que con el Dark Forces hicieron el capullo por permitir agacharse e implementar el salto porque en el DOOM no hacía falta. Pero claro, supongo que tampoco ven necesario el tema de la cobertura porque tampoco es necesaria en este tipo de juegos, aunque en este caso por suerte si la han tenido en cuenta y se encuentra presente de forma más que correcta.

 

¿Era más fácil implementar el flirteo entre especies que un simple botón de salto?

Y es que este pequeño dilema Shakespeariano de “SALTAR O NO SALTAR, HE AQUÍ LA CUESTION”, implica mucho más de lo que vemos en un principio, mucho más que la simple necesidad de la existencia de un botón para realizar dicha acción. Y es que no sólo estas limitando los movimientos del jugador, es que estás sesgando la capacidad creativa de los diseñadores de niveles, porque desde siempre el diseño de los mismos depende en gran medida de lo que permita realizar el motor del juego. Y en un título con la riqueza gráfica de éste fastidia bastante ver como todo este festival visual se viene en parte hacía abajo por unos niveles que pecan de simples y amplios, carentes de muchos objetos, porque se hace necesario que el jugador pueda desplazar a su personaje sin mucho problema, así como que tus compañeros y enemigos se muevan sin demasiada dificultad. Además, la existencia de puzzles se simplifica al máximo, y el diseñador debe olvidarse por completo de jugar con las alturas, y lo peor de todo, en medio de una batalla campal de disparos, me parece absurdo ver como un personaje rodea una caja o un muro en vez de rodar o saltar por encima de ellos. Naturalmente en los juegos de antaño, o en hardware inferiores, todo esto no tiene importancia, pero si hablamos de la arquitectura de los ordenadores y consolas de sobremesa actuales y los periféricos con cien mil botones que se usan para manejar los juegos, en ciertos títulos de hoy en día me parece una carencia a tener en cuenta por lo simple de su implementación y la dejadez de los programadores-diseñadores. Y es que no deja de parecerme absurdo que ahora que la tridimensionalidad está presente en la mayoría de los juegos de las consolas de sobremesa, pretendan limitar nuestros movimientos a las dos dimensiones como aquella canción que oía en las fiestas del barrio ‘izquierda, izquierda, derecha, derecha, delante, detrás, un, dos, tres‘. Y con esto no quiero decir que cualquier juego tridimensional de acción que no tenga salto sea una mierda, sino que particularmente en este juego me hubiera gustado ver algo más de movilidad en los combates (si, soy raro de cojones, pero a mi me gusta llamarlo SER UN PELIN DISTINTO).

¡A ver si se enteran los de BIOWARE que están todos amuermaos!, ¡YO DIGO SALTA!, ¡SALTA CONMIGO!, ¡SALTA! (¿que pasa?, ¿acaso también voy a ser el único que salta con está canción en los conciertos?)

Pero quizás no sea culpa del citado motor, quizás se deba a la forma de ubicar los controles en el mando, porque otra de las cosas de las que me sorprende que nadie diga nada es de su control tan original. ¡Un aplauso para los señores de Bioware que han inventado el lanzar las granadas con el botón BACK!. Puestos a no ser prácticos podrían haber implementado el disparo en el botón START y el juego ya hubiera sido la po… la posible referencia para otros títulos del mismo estilo. Eso por no hablar de un botón para enfundar el arma y otro distinto para desenfundarla, en vez de usar un único botón para sacar y guardar el arma. Aunque esto último tiene una explicación lógica, y es que de esta forma los que sufren de ‘desenfundación precoz’ se sienten mucho más seguros durante el juego.

Pero lo más sorprendente es que el vehículo en el que viajamos por la superficie de los planetas, y que pesa nosecuantas toneladas, si que salta, y mucho, y haciendo uso de un botón. En resumen, que la excusa de la ‘gravedad‘ no sirve, porque aunque las criaturas en MASS EFFECT no salten, la verdadera ‘gravedad‘ es que EL UNICO VEHICULO UTILIZABLE en todo el juego si que lo hace.

Si, habéis leído bien las LETRAS MAYUSCULAS, mucho diseño artístico, más de un centenar de planetas, montones de criaturas, múltiples armas, pero un solo vehículo terrestre usable, eso si, con seis ruedas para que cualquier parecido con los actuales sea pura coincidencia. El nombre del vehículo también es muy original y no se ha oído nunca en el mundo de los videojuegos, ‘Mako’, lo malo es que unos japoneses muy cabrones lo han plagiado para nombrar a la energía de un juego que dicen que va a ser la bomba en PSX y que se va a titular FANTASIA FINAL SIETE EN NUMEROS ROMANOS, o algo así. ¡Ah!, ¿que ya ha salido?, ¡que mamones!, ¡encima se les han adelantado!.

Con escenas como esta quizás las fases de conducción hubiesen resultado más ‘entretenidas’…

Por suerte la implementación del vehículo es bestial, primero porque aunque tenga seis neumáticos, cuando se desplaza por la superficie del planeta parece que patina, lo cual a pesar de quitarle realismo a la conducción lo cierto es que le da un toque artístico al movimiento, porque claro, esto no es el Burnout. Y segundo porque un Mako jamás vuelca, aunque intentes subir por una pared prácticamente vertical siempre caerá de panza como los felinos, así que puestos a ponerle nombres japoneses a los vehículos, más que tiburón deberían haberlo llamado Neko, como a mi gato.

Los de Bungie debieron de quedarse flipando cuando salió este juego, porque quizás si se hubieran currado más la historia de la tercera parte de Halo no hubieran necesitado implantar en está ocasión tantos vehículos, y se hubieran ahorrado el tener que programar que los transportes terrestres volcaran y tuvieras que darle la vuelta para poder volver a utilizarlos. Pero, ¡que estoy diciendo!, Mass Effect no es un juego de acción porque aunque te pases más de la mitad del juego peleando, la otra mitad te la pegas dialogando, y por tanto hago mal en compararlo, porque por lo visto MASS EFFECT no es una mezcla de géneros, ya que se le considera un ACTION RPG porque asignamos puntos a los personajes y mejoramos nuestro equipamiento, y todo lo demás es un añadido del que deberíamos dar las gracias por lo logrado que está y no quejarnos o entrar en más detalles.

Pero como dice el refrán “Si ya lo has hecho, que no se enteren que te han dado por lo estrecho”, así que yo a lo mío. Y es que me jode que para algunas cosas no hayan cogido referencias de otros juegos, y para otras más cutres si. Por eso aún no me explico que vieron de bonito los programadores de Bioware en el retardo a la hora de cargar las texturas de juegos como Gears of War, el caso es que tuvo que parecerles un efecto gráfico bastante interesante porque no dudaron en implementarlo en su motor, y eso junto a una inestable tasa de framerate cuando se concentra alguna pequeña multitud en mitad de un nivel, hace que en ocasiones te acuerdes de ellos y no precisamente porque hayas leido su nombre en los créditos finales del juego.

En contadas ocasiones la carga tardía de las texturas puede alegrarle el día al jugador…

Otra de las características jugables de título es que damos órdenes a nuestros dos compañeros de equipo mediante la cruceta direccional, pero por desgracia estos sufren en ocasiones de falta de IA, y si la tienen deben de ser las siglas de Inteligencia Anormal, porque en ocasiones y en un afán de protagonismo se quedan en medio de una refriega porque les pone ver como son acribillados, y en otras se convierten en unos ‘pasotas’ que se niegan a aceptar órdenes por el simple hecho de encontrarse con un objeto en el camino. Así que en muchas ocasiones acabaremos desistiendo y dejando que cada uno de ellos vaya por libre, que como dice la canción “a lo loco se vive mejor”, por lo menos en el nivel bajo de dificultad.

 

Sin embargo el juego también tiene cosas positivas, y es que aunque en menos de cincuenta años dejaremos de tener petróleo, y por tanto no podremos usar nuestros obsoletos vehículos de gasolina, al menos en el año 2183 podremos seguir disfrutando de nuestros viejos ascensores OTIS. Vamos, que se van a vender más ascensores en los próximos años que Wiis los de Nintendo. Por tanto, seguiremos oliéndonos el sudor proveniente del sobaco del viejo que vive en el tercer piso, la halitosis de la maruja del quinto, y podremos seguir parándonos entre dos plantas cuando estamos con nuestra pareja porque el hecho de que puedan pillarnos nos pone y mucho. ¿Cómo?, ¿qué lo han puesto para disimular los tiempos de carga?. ¡Que mamones!. ¡Pues no me había dado cuenta!. Ahora entiendo porque en La Ciudadela existen más ascensores que cuartos de baño (recordad que en el universo de Mass Effect se practica la Zoofilia o el sexo con otras criaturas, y mucho, pero no se mea, que eso si que está mál visto), y esas conversaciones tan triviales que mantenían los personajes cuando ascendían y bajaban montados en ellos:

– Oye, creo que te está sangrando una herida del último enfrentamiento a la altura del cuello.

– No, no te preocupes Shepard, es mi menstruación.

– ¡En serio?. Joder, es lo malo de los Turianos, que como no tenéis tetas no distingo cuando sois tías, y tampoco sé donde tenéis los órganos sexuales.

Si, reconozcámoslo, el ascensor sólo sirve para trastear con la cámara y observarle el culo al protagonista…

Por suerte no siempre estamos en el interior de un ascensor, porque MASS EFFECT es un UNIVERSO. Lo que no te dicen es que ese UNIVERSO está lleno de planetas inexplorables, y los que se pueden explorar se limitan a una parcela cuadrada de un mapa plagado de montañas y a buscar un camino para atravesarlas. Y es que la cantidad de planetas que podemos visitar físicamente no es muy alta, pero claro, supongo que es porque estos deben encontrarse a una distancia apropiada del sol, es decir, no muy cerca para no tener que usar una crema solar con factor de protección 2500, ni muy lejos para no tenernos que beber el líquido anticongelante de nuestra nave espacial.

La realidad es que los planetas secundarios son más pobres que Carpanta, tanto en diseño como en tamaño, y para colmo en todos encuentras exactamente lo mismo (colonias y minas) en mayor o menor cantidad, por lo que todo se reduce a explorar todo el mapa mientras eliminas cualquier hostilidad y conduces entre montañas y grandes espacios vacíos. Porque hasta las bases que nos encontremos serán exactamente iguales por dentro ya estés en un planeta u otro, vamos, que en el futuro los arquitectos deben pasarse todo el día rascándose las albóndigas. Y no es que esté pidiendo un Grand Thef Auto versión espacial, pero es que hasta los planetas de Super Mario Galaxy resultan más variados y grandes que estos. ¿Divertido?, no, ¿repetitivo?, si (al Mass Effect me refiero, porque el Galaxy me lo pasé de un tirón).

Vale, no tiene online ni modo cooperativo que tan de moda está en los títulos actuales, pero tampoco tiene botón de salto, ¿Qué os esperabais?

Bueno Duende, y después de tantas pegas, ¿porqué sigues jugando?, ¿porque no lo vendes y te compras otra cosa y nos dejas de tocar los guevos?. Aunque resulte increíble, MASS EFFECT es todo un ejemplo de cómo una buena historia dada a cuentagotas es capaz de soportar por si sola un juego y convertirlo en toda una experiencia, si a ella le unimos además el inmenso trabajo de diseño artístico (pese a esos seres de gelatina con patas, el ‘sospechoso’ parecido de las Asari con otras criaturas ya vistas en Star Wars o El Quinto Elemento, y los continuos guiños a otras sagas), lo mejor que se ha visto en un videojuego respecto a las animaciones faciales (con permiso de las de THE DARKNESS que tanto le encantan a WOOZIE XD), unas decentes cinemáticas, unas cuantas melodías de cine, así como la excelente implementación de sus extensos diálogos, tenemos un título muy completo. Y es que sería absurdo no darse cuenta de que los guionistas han logrado suplir las deficiencias jugables y dejarnos con una historia que será recordada durante mucho tiempo por los aficionados al mundo de los videojuegos.

Finalizando, que es gerundio, a mí el Mass Effect me gusta bastante, por la temática y profundidad de su juego, de hecho aún no he conseguido terminarlo porque a)soy tan malo jugando que hasta muero en los tutoriales y b)no tengo tanto tiempo para dedicarle entre tanto juego, consola, trabajo y duendecilla, pero hay que reconocerle algunos fallos que a mi gusto lo alejan de ser una obra redonda cual bola Pokemon. Una saga pretenciosa con un gran comienzo y un futuro prometedor, a la que no puedo evitar comparar con lo que me hizo sentir Assassin’s Creed, pues aunque ambos destacan gráficamente y tienen ideas geniales, los dos títulos no ofrecen toda la diversión y jugabilidad que podían dar de si. Quizás estos mismos motivos son los que hacen que espere sus segundas partes con más ansías que incluso los que ven en estos juegos una obra maestra, deseando que no sean un mero maquillaje para vivir a costa de las rentas, porque si sus continuaciones logran pulir ciertos detalles estaríamos hablando de dos MUST HAVE indiscutibles.

Lo mejor son la multitud de opciones de los diálogos, aunque al final siempre utilicemos las frases más subidas de tono…

NOTA: Todas las imágenes que acompañan a este texto son propiedad de sus respectivos autores, y se encuentran publicadas en Deviant Art (así que como véis no soy el único que tiene en cuenta estas cosillas del juego). Debería haber añadido una pequeña traducción de las mismas pero no la he incluido por pereza, y no me refiero al grupo musical. Además, así practicáis el ‘inglé’ para que podáis importar los juegos… XD