Nunca debí abrir aquella puerta

NUNCA DEBI ABRIR AQUELLA PUERTA

Nunca debí abrir aquella puerta. Doce años de mi vida preparándome para ese momento, doce años que se dicen pronto, leyendo multitud de publicaciones para instruirme en el arte de la supervivencia, consultando miles de foros de arquitectura para realizar una construcción en condiciones, atiborrándome a almacenar todos los víveres que estaban de oferta en el Carrefour, decorando el interior con toda la utilería disponible en el Coronel Tapioca, y voy e incumplo a las primeras de cambio la regla número uno del superviviente de un refugio, NUNCA ABRAS LA PUERTA.

A mi favor diré que si lo hice no fue porque no leyera el enorme cartel que había colocado sobre la misma, incluyendo la letra pequeña que añadía “bajo ningún concepto” a la frase, o porque me hubiera provocado curiosidad el sobresalto causado por el continuo golpear de unos nudillos sobre la fría cubierta de metal, o porque su sonido coincidiera con la pérdida hacía escasos instantes de las señales de televisión y radio, lo cual unido a las ya extintas líneas de telefonía móvil y fija me había dejado completamente incomunicado. Lo que realmente me indujo a cometer tal grave imprudencia fue el tembloroso sonido de una voz femenina suplicándome que la abriera, aunque lo cierto era que mi acto no se correspondía con un noble gesto de auxilio.

Porque entendámonos, pegarte doce años de tu vida imitando la conducta del mundo animal, es decir, almacenando cual ardillita comida para el invierno, devorando como una termita miles de papeles en forma de apuntes, y trabajando de sol a sombra en la construcción con la espalda deslomada cual hormiga, no deja mucho tiempo para las relaciones humanas. Así que allí estaba yo, debatiéndome entre la idea de pasar en soledad mis últimos años de vida, o compartirlos con una sensualmente misteriosa desconocida, maldiciendo la hora en que le hice caso al simpático que puso aquel comentario en el post de ‘construye tu propio refugio nuclear’ de mi foro favorito de bricolage argumentando que la entrada a los mismos no debía incorporar mirilla.

Nunca debí abrir aquella puerta
. Eso fue lo primero que me vino a la mente la primera vez que la vi, cuando me quedé absorto contemplándola intentando entrar de lado mientras procuraba no quedarse atrapada en el ancho bastidor de metal, fue entonces cuando me di cuenta de que aquel acto de bondad libidinosa había sentenciado el final de mis días. El problema de no contar con un gran presupuesto, de tenerse tan sólo a si mismo, y de haber nacido con más parte de ganso que de ser humano, es que mi concepto de refugio no pasaba de ser un poco más grande que el cuarto de una lavadora y ella requería de una lavandería entera. Y aunque aquel reducido espacio no se hallaba exento de lujosos detalles como televisión, varias consolas y todo un arsenal de películas, incluyendo algunas que ruborizarían incluso hasta el mismísimo Nacho Vidal, lo cierto era que mi pequeño hotel de cinco estrellas no había sido diseñado para compartirlo con un compañero de piso, y mucho menos si este se trataba de la versión en carne y hueso del orondo “muñequito” de los neumáticos Michelín.

– Gracias. – me dijo al tiempo que mi rostro se enterraba entre sus prominentes pechos, y las dimensiones de mi post apocalíptico apartamento se reducían considerablemente frente al tamaño de su nuevo e inesperado inquilino.

– De nada. – Le respondí secamente mientras juraba que nunca más volvería a tomar decisiones con el pinganillo (y no me refería al micro de mis cascos inalámbricos precisamente) en lugar de con la cabeza.

Nunca debí abrir aquella puerta. Lo supe cuando al intentar hacerme un hueco entre sus desproporcionados senos me topé con un inmenso bigote que ya quisiera para sí el fontanero ese de los videojuegos. Y yo, que ya me había imaginado repoblando el planeta a base de una cantidad ingente de sexo ininterrumpido durante los años que durara el remanente de la radiación, en esos momentos lo único que de verdad deseaba es que aquella cosa no tuviera un “pito” más grande que el mío. Lo cierto es que no tardó en decirme su nombre (tras lo cual respiré profundamente aliviado al no escucharle pronunciar ‘Manuel’ o cualquier otro similar del mismo género), y en comenzar a romper el hielo, sobretodo porque no se cortaba un pelo a la hora de abrir el congelador y sacar de él cualquier cosa que sirviera para formar parte de su rigurosa dieta consistente en comer de todo a cualquier hora del día.

– De no haberme dejado entrar ahora estaría muerta, jamás pensé que la amenaza de una guerra nuclear en plena mitad del siglo XXI llegara a ser cierta. Cuando oí por la emisora el lanzamiento inminente de las bombas me entró el pánico, estamos muy lejos de alguno de los subterráneos que se han adecuado para el resguardo de la población. – me explicaba mientras arrancaba con sus dientes un trozo de carne a la chuleta que sostenía en sus grasientas manos y lo acompañaba con un sorbo desaprovechado, al menos en su caso, de una bebida ‘light’.

– No hay de qué, si volvieran a tocar la puerta haría lo mismo de nuevo. – le respondí mientras le observaba chuparse los dedos, a sabiendas de que le mentía. – Lo que me sorprende es que dieras con el refugio con todo el lío que se debe haber montado ahí fuera.

– Bueno, tampoco fue tan difícil, sobretodo teniendo en cuenta que a la entrada del mismo hay un cartel enorme que dice “ESTE REFUGIO HA SIDO CONSTRUIDO CON MAQUINARIAS PACO”, y otro aún más grande que pone “EL DUEÑO DE ESTE REFUGIO NO PAGA (MAQUINARIAS PACO)”.

Su respuesta me dejó helado, y no porque la muy desinquieta hubiera vuelto a abrir la tapa del congelador para sacar Dios sabe que alimento con el que saciar su voraz apetito, o porque no conociera la existencia de dicha cartelería, debida sin duda a un malentendido entre mi sponsor, mi banco, y los números rojos de mi cuenta corriente, sino porque no había sido consciente de la celeridad con la que se habían desarrollado los últimos acontecimientos bélicos, los mismos que habían motivado mi prematuro aislamiento, bueno, eso y las continuas quejas y llamadas por parte de mis múltiples acreedores, Paco y sus maquinarías incluido. Y aunque me alegraba saber que el estado actual de mis deudas se había solucionado por sí sólo con el precipitado devenir de los hechos, un problema aún mayor comenzaba a rondar mi limitada (debido a la drástica reducción del espacio físico) existencia, el morir de inanición a causa de aquel ser de hambre insaciable.

Nunca debí abrir aquella puerta
. Y es que su súbita llegada e incontrolable trastorno alimentario comenzaron a producirme pesadillas en las que me despertaba observando horrorizado como mi canilla, a pesar de ser peluda y delgadita, era engullida por sus letales fauces tras haberse dado cuenta del vacío existente en el maldito refrigerador.

Mira. – Le dije para captar su atención, ya que era así como me había dicho que le gustaba que la llamasen a pesar de que su nombre completo era Ramira, lo cual me parecía una manera bastante acertada de referirme a ella, pues cada vez que la veía, mi mente no podía parar de repetir su nombre, ‘Mira como come la muy jodida’, ‘Mira que no lavarse con la escusa de que no cabe en el plato de ducha’, ‘Mira que atascarme el pozo séptico del baño’, y ‘Mira’, ‘Mira’, y ‘Mira’ otra vez. Definitivamente la tenía en el punto de ídem, se había convertido en mi obsesión día tras día, en la estrella solar ante la que giraban los pensamientos de mi Galaxia en el Universo de mi mente, que es la forma bonita de decir que no había momento en el que no me cagara en todos los astros por haberla cruzado en mi camino.

Mira, tenemos que hablar. Esto no va bien, no es lo que tenía planeado. Hay cosas que escapan a mi control.

– Vaya, pensaba que no te importaba, que no te dabas cuenta de lo que hacía.

– Te equivocas. Si que me importa, y mucho. No podemos seguir así, hasta aquí he podido aguantar, y la verdad es que no sé como he podido contenerme durante tanto tiempo.

– ¿Estás hablando en serio?.

– Si.

– ¡Bésame tonto!. – exclamó al tiempo que se abalanzaba a abrazarme con sus robustos y fornidos brazos, aunque más bien pareciera un encarcelamiento por mi incapacidad para escaparme de ellos. La sorpresa en mi fue tan grande, que intenté no abrir los ojos como platos no fuera a ser que se pensara que mis pupilas eran dos pequeñas aceitunas negras y también se las comiera.

– ¡A mi también me importas!. ¡Estaba tan nerviosa pensando que te sentías incómodo ante mi presencia que no podía evitar matar mi ansiedad comiendo!. Pero ahora, ¡lo único que deseo devorar son tus labios!.

Cerré los ojos, y por un momento pensé en lo irónico de que un holocausto nuclear acabara convirtiéndose para mí en un holocausto caníbal, y en lo absurdo que quedaría mi rostro con la sonrisa permanente de mis dientes en la cara, sin nada que los cubriera. Sin embargo, dicho pensamiento se vio truncado de pronto por una sensación inesperada, y no hablo de su lengua intentando jugar al punching ball con mi campanilla, sino al repentino empeño de mi cuerpo en querer convertir mi sistema circulatorio en un circuito de Formula Uno, en el que cada uno de mis glóbulos rojos hacía de espectador y algún que otro leucocito acelerado de piloto.

Nunca debí abrir aquella puerta. Eso fue lo que vino a mi mente cuando aterrado me dí cuenta de que estaba más desprotegido que los tripulantes del Nostromo frente al octavo pasajero, y no lo pensaba por mi falta de precaución a la hora de facilitar la entrada al primer desconocido que me lo había pedido sino porque de todas las cosas inútiles que había decidido traer conmigo, desde la figura dorada del gatito ese que está en todas las tiendas de chinos y no para de mover la patita por eso de que da suerte hasta una Mountain Bike de mi infancia que no sobrepasa la altura de mi rodilla por eso de la nostalgia, jamás se me ocurrió coger unas cuantas cajas de condones o darle menos uso a mi mano derecha. Y mientras desechaba alocadas ideas sobre anticonceptivos improvisados, como cortarle un dedo al guante de látex que teníamos para fregar la loza o utilizar las bolsitas de plástico de los paquetes individuales de kleenex, me di cuenta de lo que verdaderamente me estaba ocurriendo.

Y no era el prominente tamaño que estaba adquiriendo mi paquete, que había alcanzado proporciones antológicas y que amenazaba cual mini increíble Hulk sin clorofila con romper las vestiduras que lo atenazaban, o que me estuviera poniendo “palote” acariciando un muslo más velludo que el mío y del que mi mano no llegaba a cubrir ni una doceava parte de su perímetro. De lo que realmente me había percatado es que más allá de su cuerpo, Mira resultaba ser una chica tremendamente atractiva capaz de convertir la conversación más trivial o el acto más simple en algo valioso, divertido, o bello. Realmente todas las críticas y desaprobaciones volcadas sobre ella se debían únicamente a mi incapacidad por aceptar una verdad tan clara y evidente como que me encantaba ver el cerco oscuro de espuma que se quedaba alrededor de su bigote cuando se bebía su café con leche, que me divertía esquivar con las manos aquellas lapas que tenía a modo de uñas de los pies cuando se las cortaba y salían disparadas en todas direcciones cual frisbee arrojado sin control, que me podía pasar horas y horas escuchándola hablar sobre sus teorías sobre el efecto invernadero aún a sabiendas de que ella no tenía ni pajolera idea de lo que estaba diciendo, en definitiva, que me encontraba locamente enamorado de ella.

Nunca debí abrir aquella puerta. Al menos eso fue lo que sentí cuando obligados ante la ausencia de algún alimento que poder llevarnos a la boca decidimos abandonar la seguridad de lo que se había convertido en nuestro hogar para dejar que una corriente de aire caliente nos golpeara la cara a modo de áspera bienvenida. Intentamos vencer el miedo cogiéndonos fuertemente de las manos mientras avanzábamos entre los restos carcomidos de asfalto y los centenares de edificios que descansaban sobre sus escombros. En nuestros dedos anulares brillaba la forma de unas alianzas hechas el día anterior con el papel de platina que quedó del interior de la última chocolatina, tras reconocer con cierta decepción que el anillo de Sauron que guardaba en mi colección de cosas relacionadas con el Señor de los Anillos era bastante grande para mi e increíblemente pequeño para ella, y eso que Gorthaur (que era como Mira llamaba a Sauron porque la muy friki sabía bastante de lenguaje élfico) se gastaba un dedo tan enorme que si hubiera sido enfermero en vez de Señor Oscuro hubiera reventado a más de uno a la hora de meterle un supositorio. Las gotas de una lluvia ácida e irritante comenzaron a golpear tímidamente nuestros cuerpos, por lo que rápidamente desechamos la idea de seguir bebiendo de aquel agua que caía a la tierra cual maná envenenado del cielo. Por un instante volvimos a sentirnos seres libres y vivos, contemplando un cielo que creíamos borrado de nuestros recuerdos. Mira cayó al suelo manchando el vestido blanco que había usado ayer para asistir a una ceremonia íntima a la que sólo los familiares más allegados, o sea, ella y yo, estábamos invitados. Por suerte, en mi amplia colección de películas, guarrerías varias aparte, guardaba junto a toda la filmografía de Bruce Willis unas cuantas comedias del estilo “Cuatro bodas y un funeral”, “La boda de mi mejor amigo”, o “Mi gran boda Griega”, por lo que no nos resultó muy difícil encontrar una en la que seguir las palabras del cura en mi monitor de diecinueve pulgadas para otorgarnos un mutuo y rotundo “si quiero”. Mira había dejado de respirar, lo noté al besar sus aún tibios labios. Intenté rodearla con mis brazos, al menos todo lo que pude, apoyé mi cabeza sobre su estómago y besé la ropa que lo cubría, despidiéndome de quién nunca llegaría a ver la luz al igual que nosotros no llegaríamos a contemplar un nuevo mañana.

Y en ese mismo momento, en aquella supuesta mañana, me vinieron a la mente dos sencillas estrofas de la “Pequeña Serenata Diurna” de un famoso cantautor cubano, Silvio Rodríguez, y que dicen así: “Amo a una mujer clara, que amo y me ama sin pedir nada, o casi nada, que no es lo mismo, pero es igual. Soy feliz, soy un hombre feliz, y quiero que me perdonen por este día los muertos de mi felicidad”, porque aún a sabiendas de que la había perdido por completo, y que la humanidad estaba a un paso de fenecer a causa de las enfermedades generadas por el uso masivo de las armas biológicas, químicas, y nucleares, en lo que había sido una letal y devastadora Tercera Guerra Mundial, en esos momentos yo me sentía la criatura más feliz sobre la faz del planeta por haber encontrado a la mujer de mi vida en un minúsculo a la vez que ridículo refugio. Cerré los ojos y me recosté junto a ella dejando que su pelo rizado acariciara mis pálidas mejillas, dejándome vencer por el sueño de un profundo cansancio mientras sonreía por haber abierto la verdadera puerta que había permanecido cerrada durante todo este largo tiempo, la de mi corazón.

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Bueno, con esto de ‘la caló’ y de la faringitis aguda estoy de un vago declarado, así que os dejo con un COPY PASTE de mi último relato, por si alguno de vosotros no ha tenido oportunidad de leerlo y quiere entretenerse en algún momento de este ocioso verano. ¡NOS LEEMOS! 😉

SOY MASOCA, disfruté jugando al CERDO PSICOPATA UXB!!!

SOY MASOCA, disfruté jugando al CERDO PSICOPATA UXB!!!

Vale, quizás así, traducido al castellano, muchos de vosotros no lo reconozcáis, pero si os digo el título en inglés a lo mejor la cosa cambia, y es que os hablo del inigualable PSYCHO PIG UXB de US GOLD. ¿Todavía no os suena de nada?, ah, claro, eso es porque no os he contado que se trataba de la versión para ordenadores del juego de recreativa BUTASAN. ¿Cómo?, ¿que no tenéis ni pajolera idea?. Pues eso si que es una CERDADA.

Os pongo esta foto de como sería la cara de Logan tras haber conseguido un logro para que os vayáis poniendo en situación de la locura que puede llegar a ser este juego…

Llevo mucho tiempo pensando cual sería el juego ideal para unirme a la divertida iniciativa ideada por Master1983, hablar de un juego que te lo hiciera pasar pipa cuando todo el mundo opinaba que era CACA de la VACA, y lo único que he sacado en claro es que el que haya probado este juego estará de acuerdo conmigo en que esta MIERDA te podía tener enganchado durante MESES. ¡MESES!, un juego con 12 niveles que eran 12 pantallas sin fondo, sin escenarios, y sin nada que se le parezca, tan sólo cerdos y un montón de bombas sobre un fondo liso de color.

Para colmo el juego no era ni mío, puesto que yo era el feliz poseedor de un SpectrumZX 48k+, ese en el que tan sólo habían dos colores en pantalla, y me iba a jugarlo donde mi prima, la afortunada propietaria de un AmstradCPC 464, con los pixeles más gorditos y una alucinante paleta de 16 colores. La historia va de unos cerdos que se tiran bombas en un torneo oficial, si realmente esto puede catalogarse de argumento, los gráficos son sorprendentes, bombas, cerdos y explosiones, bueno, sorprende porque yo nunca había visto estas tres cosas combinadas, y la música viene en formato MK (MAKINERO), es decir, tremendamente frenética e hilarante, como lo es el propio juego.

Ya sé que muchos de vosotros estaréis pensando que me timaron, y que soy un pringado porque realmente estuve jugando con una copia pirata CHINA del BOMBERMAN en la que había cerdos por eso de evitar el ‘COPIRRAIS’, pero nada más lejos de la realidad. A pesar de que en 1983 Hudson ya había sacado el primer título de su famosa saga, lo cierto es que este juego lanzado en recreativa cuatro años después era lo mismo pero multiplicando por DIEZ el modo batalla. Porque señores, al menos el BOMBERMAN en el modo batalla tiene un máximo de 4 jugadores, y aquí hay más del doble en pantalla, al menos en el BOMBERMAN existen bloques destruibles o permanentes tras los cuales cubrirse de las explosiones, y aquí vas en bolas y no hay nada que te proteja, al menos en el BOMBERMAN las bombas se deslizan sólo vertical u horizontalmente, y aquí vienen en todas las direcciones. En definitiva, CASUALS absteneos, porque PSYCHO PIG UXB es un juego para duendes y humanos hechos y derechos, como el modo batalla del BOMBERMAN pero en versión HARDCORE, o como el posterior PoyPoy de la PSX pero en versión GORRINA.

Esta es la portada del juego, y como podéis comprobar ni siquiera en esto vale la pena. Si la hubiera hecho Luis Royo fijo que habría puesto una cerda con escote…

Y es que no existen muchos juegos en el mercado que te pongan tan VERRACO desde un principio, ya que nada más entrar tú y tus colegas de PIARA aparecéis en una pantalla plagada de bombas numeradas aleatoriamente con números que van del 5 al 30, las cuales os lanzareis directamente con la ‘sana’ intención de convertir a todos vuestros rivales en lonchas de bacón frito para poder pasar de nivel. No obstante, nada más contactar con ellas comenzarán una cuenta atrás y en caso de no colisionar con nadie continuarán su trayectoria, rebotando en los bordes de la pantalla hasta detenerse en algún lugar de la misma. En cada nuevo nivel la cuenta atrás de las bombas se reducía, y los CERDOS eran cada vez más IDEM (porque necesitaban de más impactos para morir) y numerosos, pero para derrotarlos podías contar con la ayuda de ¡¡¡OTRO JUGADOR!!!. A la mierda el ONLINE o el MULTIPLAYER de los juegos actuales, este si que era un modo COOPERATIVO, teníais que ayudaros mutuamente a superar cada fase para al final, cual duelo en la película INMORTALES tan sólo pudiera quedar UNO en un enfrentamiento final. JUAS, JUAS, JUAS, me río yo de la ‘¡Uy!, perdón, que se me ha escapao una granada’ de los MULTIPLAYER actuales, y que utilizas cuando intentas disimular el haberte cargado a tus compañeros de equipo ‘sin querer queriendo’, o se te ha escapado un pedo con el micro abierto. ¡Esto si que era un pique en toda regla!. ‘¡Oye, que me has tirado una bomba!’, ‘¡Pues te jodes que no quiero ver tu careto en el nivel final!’, le decías cuando estabas en la penúltima pantalla, aún a sabiendas de que en la siguiente partida serías tu contra la máquina y el tipo que acababas de jorobar.

Aquí tenéis un pantallazo del juego. Lo que veis es lo que había, mucho cerdo amarillo a lo ‘Electroduende’ y mucho cerdo con gafas de sol a lo ‘Xuloputas’. ¡Si es que ya estaba todo inventado!.

Por suerte, no contabas únicamente con tu mayor o menor maestría a la hora de esquivar y proyectar bombas, porque a esto hay que unirle a que en algunas ocasiones los muy MARRANOS dejaban tras su muerte objetos que servían a modo de mejoras temporales como un aumento de la velocidad, de la fuerza a la hora de empujar las bombas, un mayor alcance de explosión, un traje blindado, una estrella con la cual explotar todas las bombas que existen en pantalla, o una máscara de gas con la que mandar a los demás a dormir la MONA, aunque de GORRINOS se trate.

Vale, doce niveles completamente iguales en los que sólo varía la dificultad puede parecer un poco repetitivo, y de hecho lo es, pero eso es porque no habéis tenido en cuenta las ¡¡¡FASES DE BONUS!!!, que aparecían con el único fin de conseguir aumentar nuestra puntuación. Y aunque he usado el plural porque aparecían en tres o cuatro ocasiones, lo cierto es que bien podría haber usado el singular porque siempre había que hacer lo mismo y no era otra cosa que cargarse durante un minuto a ¡¡¡MAS CERDOS!!!. Dios, que el que ideó este juego seguro que le tuvo que dar una sobredosis de jamón serrano porque de otra manera yo no entiendo una obsesión tan PUERCA. Por suerte, en los BONUS cambiaba radicalmente la forma de cargarnos al resto de ‘Sus scrofa domestica’ (la forma científica de insultar a alguien que no suele lavarse muy a menudo), pues en vez de usar las bombas, nos acercábamos amistosamente a nuestros semejantes para atinarles sin previo aviso un golpe en toda la nuca cuando estos sacaban su cabeza de un agujero en el suelo. Superoriginal y divertido, sino fuera porque a alguien ya se le había ocurrido casi veinte años antes hacer lo mismo pero con un mazo y unos topos en un juego absurdamente llamado ‘Salsa de aguacate’ o ‘Whack A Mole’.

¡Pedazo fase de Bonus!. Pues nada, con este pantallazo y el anterior ya habéis visto los dos únicos tipos de niveles que tenía el juego. Y os quejáis de la duración de los títulos de hoy en día…

Para más inri, llegar al final del juego (lo cual no tardaba mucho en suceder) simplemente significaba ver una triste pantalla de ‘CONGRATULATIONS’, pero no se veía por ningún lado nada de ‘CELEBRATIONS’, joder, que con la que habían montado al menos te podían regalar un viaje a la ciudad de York, que es donde viven los cerdos más jamones. Además, algunas leyendas urbanas cuentan que este juego tiene un bug por el cual el segundo jugador en ocasiones pierde una vida al pasar de nivel, lo cual hoy en día sería rapidamente achacado al virus de la gripe porcina.

‘Tú lo que estas viendo es un cerdo volando, tú lo que estas viendo es un cerdo volando…’. Así de ‘tocado’ se quedaba todo aquel que probaba este juego y sucumbía frente a su terrible adicción.

Pero, ¿Por qué cerdos?, ¿Por qué no pollos, vacas, gatos, perros, ratas, o cualquier otro animal comestible en Asia?. Pues porque los programadores de Jaleco se inspiraron en la Wikipedia, que en aquellos tiempos se llamaba enciclopedia y venía en unos fascículos que se archivaban en unos libros enormes junto con la máquina de coser o de escribir que te regalaban tras haberla adquirido para estarla pagando a plazos durante cinco años. Y la Wikipedia dice así:

“El cerdo doméstico […] exhibe una amplia variedad de colores y dibujos”

Pues no le gustan a los japoneses los dibujos ni ná, que tienen más cómics que periódicos, y más dibujos animados que series la Fox. Y colores, que me decís de los colores, que sus personajes menos de color marrón, negro, o amarillo, tienen el pelo del color que le sale al dibujante de sus dos bolas chinas. Nada, que los cerdos son animales perfectos para un videojuego.

“Son animales rápidos e inteligentes”

Si la Princesa Peich ha triunfado, con un ser rápido e inteligente ¡vamos a arrasar!. Esto es lo que debieron pensar los japoneses antes de que descubrieran que los animales más rápidos en un videojuego eran los erizos azules.

“Los cerdos desarrollan complejas estructuras sociales y a las 3 semanas de su nacimiento comienzan a interactuar con otros miembros de su comunidad mediante juegos”

Juegos, los cerdos interactúan con otros miembros de su comunidad mediante juegos. ¡Pues ya tenemos un guión y un argumento original que ya quisiera para sí la Metro Goldwyn Mayer en una de sus películas!. ¡Hagamos un torneo oficial de lanzamiento de bombas entre puercos! (con arbitro incluido, que es el que va reponiendo las bombas). Es lo que tiene el Sake, que te da por decir gilipolladas en las sesiones de Brainstorming, y lo que es peor, que a tu jefe le parecen ideas extraordinarias.

“El cerdo llega a tener un orgasmo de 30 minutos”

Esto no sé que coño tiene que ver con el juego, pero ahora que me he enterado, yo no les dedicaba un ‘videogame’, les hacía un monumento en cada plaza de cada ciudad por semejante hito. ¿Pero no decían que eran rápidos?. Joder, que si los muy porcinos se dedicaran a hacer películas porno, tendrían que hacer trilogías, y a ver quién es el guapo que se atreve a fingir uno con su pareja. Que cabrones, y yo yendo de guay porque soy ‘SERPIENTE de madera’ según el horóscopo chino (porque no había de cartón piedra o papel maché, que con la suerte que tengo seguro que me tocan). Que tras leerlo he empezado a creer hasta en la reencarnación, y ya sé lo que quiero ser en mi próxima vida, un cerdo, comiendo todo lo que pille, pasándome por la pezuña la higiene personal, y con esos treinta minutos de ‘Living la vida loca’. Eso sí, siempre y cuando fuera la mascota de algún actor famoso tipo George Clooney, porque a mi ‘Matanzas’ no me gusta ni la de ‘Texas’.

Entre esto y que, como se puede apreciar en la AFOTO, practican el ‘69’ muy a menudo, yo me he ‘quedao flipao’. ¡Queremos reencarnación animal ya!

En fin, que lo reconozco, que me quejo de que no se salta en el MASS EFFECT y resulta que me pasé meses aniquilando a la ‘cerda’ de mi prima, que era todo empeño y corazón con el joystick pero que nada podía hacer ante los reflejos con el teclado de un chico tres años más grande que ella. Así que en definitiva, aparte de QUEJICA y ABUSON, soy un MASOCA. ¿Nos echamos una partidilla?. XD

Definitivamente están tan locos estos cerdos como todo aquel que pruebe el juego y no se quede enganchado…

Deja un comentario con PAPEZUÑASMISUÑAS en el asunto si también disfrutaste de este juego o no te lavas muy a menudo.

Deja un comentario con PREFIEROSERUNALMEJA en el asunto si no sabías de su existencia o te mola más el marisco.

Deja un comentario con ELBOMBERMANSESALE en el asunto si no disfrutaste de este juego o te parece una cerdada.

Deja un comentario con PABOMBALADELKINGAFRICA en el asunto si has entrado en el blog de rebote o por casualidad.

Creedme, si en algo os ha hecho gracia esta entrada no os podéis perder este análisis completamente en español que me he encontrado por ‘el interné’ cuando buscaba un video para ilustrar la jugabilidad de este videojuego. Simplemente es desternillante, y uno que yo me sé lo corroboraría con la siguiente palabra: ‘básicamente’ (c)LoganKeller.

Somewhere Over The Rainbow

Somewhere over the RAINBOW
Mira que yo siempre he sido muy de ‘solitarios’, y no me refiero al famoso juego de cartas, o a una sobrecarga de trabajo de mi mano diestra, sino a que a mí lo que principalmente me llamaba la atención de los juegos era su modo campaña para un jugador y de ahí no había nadie que me sacara. Pero si de algo estoy disfrutando con los juegos de las consolas de esta generación es de su marcado y casi indispensable carácter ONLINE.
Y a fuerza de ser sincero, de todos los títulos multijugador que de momento he podido probar en el LIVE, el que más me ha gustado es el RAINBOW SIX LAS VEGAS 2, así que hoy voy a dedicarle una entrada a este juego, aunque por su nombre más bien parezca ser la segunda parte de las locas andanzas de seis gays en Las Vegas (lo cierto es que lo más ‘RAINBOW’ con lo que vamos a toparnos, es que en el modo realista cualquier terrorista puede acabar dándonos por culo con una facilidad ‘SPASmosa’).

¡Yujuuuu!, ¡Chicoooos!, ¡Vamos a jugar a lo Rainbow!, ¡os voy a dar con mi escopeta SPAS en toda la…

Una de las cosas que más me gustan de los videojuegos actuales es la amplia personalización de tu personaje, y es que a falta de coche, de algún modo tengo que calmar mis ansías de hacer ‘tunning’. Vale que si todos hubiéramos ‘customizado’ a nuestra propia Lara Croft la diva de los videojuegos jamás hubiera existido, pero aún así a mi me parece la mejor manera de introducirnos en la piel del protagonista. Y en este aspecto el juego está muy completo ya que los diferentes ‘modelitos’ además de proporcionarnos alguna que otra ventaja, como blindaje o capacidad de movimiento, encima vienen en un amplio surtido de colores, o sea, que podremos jugar en cualquier ocasión y en cualquier temporada del año porque siempre tendremos un patrón de tela ideal para los que nos gusta decir ‘Hmmm, hoy me siento guerrera, me voy a poner el traje verde pistacho’. Y aunque aquí el ‘careto’ no tiene tanta importancia, porque entre la pintura de camuflaje, el casco, y las prendas para taparnos la ‘jeta’ se nos ve menos la cara que a los extras de la película ‘300’, lo cierto es que es una pena no poder modificar más el aspecto y limitarnos a unos cuantos rostros preestablecidos. Por suerte existe una opción muy chula, aunque no está al alcance de todos, y es que si consigues hacerte con una cámara LIVE puedes hacerte un par de fotos para que el juego te ponga la cara que le salga del ‘código fuente’. Y la verdad es que a pesar de mis legañas, mis ojeras, y los cuadros que había detrás de mi cabeza, el muy jodio consiguió detectar mi rostro después de repetir unas cuantas veces la foto en la que tenía que mirar hacía mi izquierda. No os esperéis un clon a lo Star Wars, ni que vayáis a salir muy guapos, pero al menos da el pego, aunque a mi me dejara el cuello todo negro como si no me lo hubiera lavado en la vida.

¡Cabrones!, ¡Pero que mierda de personalización es está!, ¡ya me estáis poniendo un careto de machote o la vamos a liar!

El juego permite afrontarlo desde bastantes puntos de vista. Podéis hacerlo como yo, es decir, a lo duende, a lo loco, y yendo sin tino (aunque seguramente no tardéis en caer y tendréis que pasaros lo que quede de la partida como mero espectador), o podéis ir a lo Logan, con mucha paciencia, que al principio crees que su personaje tiene barba por darle un toque retro, y lo cierto es que le sale de todo el tiempo que se pasa esperando en cada esquina, vamos, que porque no va más escotado, que si no seguro que alguno de los terroristas acaba pasando al lado de él y le pregunta cuanto cobra. También puedes ir a lo Ivanete, es decir, a base de tirar granadas de humo, aunque de tanto que las utiliza a veces sus compañeros acaban creyendo que se encuentran en la zona de fumadores de un aeropuerto antes que en un mapa multijugador. Otra manera es ir a lo Ellolo, todo táctico y organizando el cotarro, ‘chicos cubrid las columnas‘, ‘chicos despejad la planta alta‘, ‘chicos enemigo a las nueve que yo he quedado antes con un colega‘, aunque lo normal es que la gente te escuche y después vaya a su propia bola. También puedes ir en plan Ravenford, a lo Lone Wolf, es decir, que todos van a la derecha, pues tu vas a la izquierda, que todos esperan a los terroristas fuera de la casa, pues tu vas y entras, que todos estamos vestidos pues el tio va en bolas (bueno, todavía no lo he visto llegar a ese extremo). Otro estilo de juego es ponerte un sombrero vaquero a lo Vax, e ir llamando la atención de los terroristas a base de disparos para que cuando por escandaloso te mande uno de ellos al otro barrio cagarte en todo lo que está escrito por no tener la sierra del Gears of War. Una última forma de jugar es como Rikku, haciendo de guía o de referencia a los novatos porque según dice ella se conoce los niveles ‘al dedillo‘, y supongo que eso seria cierto si no fuera porque sufre el síndrome de Ryoga (¿no habéis visto el anime Ranma?), es decir, desconoce por completo el significado de la palabra orientación. Lo que está claro es que lo que no puedes hacer nunca es ir a lo Rambo, y es que en ningún otro juego como este he sentido la necesidad de verme apoyado por el resto de mis compañeros de equipo o de buscar una buena ubicación o cobertura. Ya lo dice el refrán ‘TETA que mano no cubre, no es TETA, es UBRE’, pues aquí ocurre un tanto de lo mismo, ‘TIO que no está a cubierto, no es un TIO, es un MUERTO’.

Si creéis que esta chica tiene serios problemas con el humo y sus gases es porque no habéis tenido a Ivanete como compañero de equipo…

Así que parapetarse detrás de los objetos del escenario es casi más obligatorio que la vaselina en un rodaje de una película X. Para ello el juego hace uso de una excelente implementación del gatillo izquierdo del pad, y creedme, por mucho que estéis acostumbrados a usarlo para el Zoom en muchos juegos del mismo género, lo cierto es que es más rápido e intuitivo de utilizar que cualquier botón verde o similar y además funciona mejor, o que levante la mano quién tratando de salir corriendo en el Gears of War no se ha quedado pegado a la pared cual mosca adherida a una cagadilla de perro mientras algún Locust aprovechaba para hacerte un tiro anal.
Y es que los terroristas son unos cabrones, porque son capaces de matarte con el arma más inútil y dejarte escapar con vida con el arma más sofisticada. Por ejemplo, una escopeta que en mis manos sólo es útil si estoy tan cerca de alguien como para poder determinar si lleva algún empaste o tiene una ortodoncia en los dientes, en manos de un terrorista puede ser mejor que un rifle francotirador, matando incluso a dos personas ubicadas en dos sitios próximos pero distintos, y aún estando a cubierto. En definitiva, que es ver a un terrorista aunque sea con un palillo y ya salgo cagando leches, por si las moscas, y es que hay fases en las que en vez de llevar un casco sobre la cabeza más bien parece que llevaras una diana.

Y mira que hay armas (encima puedes mejorarlas añadiéndoles miras o ampliando la capacidad del cargador), para dar y tomar, aunque en mi caso sea más de lo segundo porque los terroristas pasan tan rápido delante de mis ojos que no consigo atinar, y para cuando veo a alguien parado enfrente mío y aprovecho para matarlo resulta que era un compañero. Porque mi precisión es acojonante, un compañero, un asesinato, un enemigo, mi muerte segura, y todo por tener la increíble habilidad de disparar rodeando la silueta de su cuerpo. Y esto que parece coña, es completamente cierto, que el otro día Logan me dijo, ¡joder con el Duende, que me ha matado con un tiro en la cabeza!, pero lo que él no sabía era que yo a quién estaba apuntando era a Rikku, que la tenía a dos pasos, y claro, empecé a disparar rodeándola y se ve que una bala le dio de lleno a él por ir detrás admirando a saber que cosa. Lo malo es que como matando a tus propios compañeros lo único que consigues es llenarte de puntos negativos de experiencia, yo ya he llegado a un nivel en que pierdo más de los que gano, joder, que de tanto ir para atrás parezco un cangrejo más que un militar.

Así es como me siento yo frente a los terroristas, como si llevara por arma un jodido matamoscas verde de plástico…

Por suerte he cambiado la distribución de los botones, ahora ya no lanzó granadas con el botón rojo, y todos los que juegan en mi equipo respiran tranquilos, que cuando antes decía que había lanzado una granada en vez de acojonar al adversario yo hacia huir a todos mis compañeros, y en el modo campaña, ya no me lío con la cámara espía, que antes salía de ella apretando el botón rojo y claro, me plantaba una granada debajo mismo de las pelotas, con el daño que eso me hacía.
Hablando del modo campaña, ésta no está nada mal, a menudo vas con tres compañeros de juerga a los que puedes mandar a hacer todo el trabajo sucio, dando órdenes como ‘poneros aquí mientras yo aprovecho para echar una meadilla al baño’ o ‘¿veis a ese tipo de la ametralladora y a los dos francotiradores? Pues venga machotes, ¡a por ellos!’ o ‘entra tú por esa puerta que a mi me da la risa’. Lamentablemente no hay ninguna chica entre ellos, pero no creo que sea por discriminación, porque para mostrarte lo amplios de mira que son los de Ubisoft entre los miembros de tu equipo hay un chino y un negro. A esto se le llama diversidad y no a la montaña de peces que Costeau se encontraba en los corales. El caso es que como los chinos y coreanos le dan mucho al WoW a este lo han puesto como experto en informática, y al otro pues a lo que quedaba, a desactivar bombas, que es mucho más entretenido sobre todo si mientras lo haces estás rodeado de multitud de terroristas. El problema es que todo hay que hacerlo en equipo, que hay que investigar una ‘flagoneta’ donde alguien está vendiendo unos ‘malacatones’, pues no lo puedes hacer tu sólo, hay que hacerlo en equipo, que hay que abrir una puerta con explosivos, en equipo, que hay que investigar un extraño gas verde que puede ser venenoso y ninguno lleva mascarilla, pues en equipo, que hay que quedar con tu novia que no la ves desde la última misión y le quieres hacer el salto de la rana, pues en equipo, que esto es como un matrimonio, para lo bueno y para lo malo, en la salud y en la enfermedad.

Y aquí la salud es muy importante, y es que si te matan a ti, te jodes por negado e inútil y a empezar desde el último punto de control, pero si matan a tus compañeros siempre les puedes poner una inyección y curarle esa ‘heridita’ provocada por un disparo en todo el cráneo o un escopetazo de perdigones en todo el ombligo. Pedazo de avance científico ¡hoygan!, y lo mejor es que yo se la he pinchado a alguno es toda la carcasa de metal del equipo transmisor que lleva a la espalda y ¡también funciona!. Una de dos, o el chico es medio Robocop o yo no entiendo nada. Y eso de no entender también me pasó con la historia, que según dicen los ‘entendidos’ está bastante bien, pero es que a mi nada más poner el juego en la consola me dijeron ‘Duendeeee un cooperativo. Duendeeee un cazaterroristas. Duendeeee un enfrentamiento.’, y éste que está aquí, el Duende, se ha completado el juego sin ‘coscarse’ de nada, salvo que los terroristas son muchos y tienen muy mala ostia, y que algo pasa con un tal Cabrero, pero con ese nombre yo también estaría resentido con el mundo.

Normal que no me entere de nada, si es que me paso más tiempo muerto que vivo en cualquier modo de juego

Por otra parte, el juego está completamente doblado al español, y resulta tremendamente divertido escuchar las ocurrentes contestaciones y conversaciones que salen en boca de los terroristas.
– Terrorista 1: Madre mía…
– Terrorista 2: Vamos a investigar…
Viva el y sus cojones de dudar sobre su existencia. A mi alguien me dice que no tengo madre reconocida, me coge con un arma en la mano, y lo mínimo que hago es liarme a tiros. Eso les pasa por no tener un líder claro y definido que los controle y organice, porque se oyen muchas ordenes pero al final cada uno hace lo que le acaba saliendo de los huevos.
– Terrorista 1: Quiero un informe de la situación.
No sé cuantas partidas llevo jugadas pero el caso es que a este pobre pringado nadie le contesta nunca, no sé, al menos le podían decir cuantos asaltantes quedan o cuantos terroristas se mantienen aún en pie, pero que alguien le diga algo al chaval que parece que está preguntando por la situación geopolítica actual del Sahara Occidental y a todos les suena a Chino. Pero sobretodo, sobretodo, lo único que pido es que tras hacer esa petición jamás salga uno diciendo la siguiente frase que a veces se escucha durante el juego.
– Terrorista 1: No lo hacen mal. No señor.
Porque a mi se me están cargando a medio equipo, pido un informe de la situación y viene un tipo a decirme eso, y le pego un tiro por ser un ‘crack’ a la hora de resumir situaciones, aunque después me quede yo sólo.
Otras veces, cuando matas a uno de ellos se escucha decir a alguien…
– Terrorista 1: ¡Era mi amigo!
Vamos a ver Ubisoft, si lo que pretendéis es dar pena os aconsejo otro tipo de frases del tipo ‘¡Has matado a un padre desempleado de familia numerosa con siete hijos menores de edad que se había metido en este mundillo para poder darles de comer y pagar la operación médica de su mujer impedida!. ¡Ah!, ¡y además era mi amigo!’. Cosas así si que te hacen sentir como el culo, así que dejaros de sutilezas.

Definitivamente los terroristas son muy gilipollas, he aquí un ejemplo de cómo se entretienen mientras uno los espera a cubierto

Por último un consejillo para el que dobla los gemidos de dolor. Vale que tu ibas para actor, que este es un papel muy pequeño y que quieres destacar en el mundillo, pero o te dedicas de lleno al fabuloso mundo del doblaje de películas porno (que no necesitas leerte un guión) o deja de relamerte de gusto y emitir esos jadeos cuando simulas una muerte porque así parece que a los terroristas la muerte los deja ‘palote’.
Pero el juego también tiene otras cosillas raras, como que al llegar a ELITE los terroristas pasen de ti, es más, si eres algún tipo de suboficial (que es lo más probable porque el juego tiene nosecuantas clases de suboficial, que si de primera, de segunda, de cuarto menguante, de chocolate, de salchichón…) y estás en un cuarto junto con tres ELITES, estás muerto, y no porque los ELITES sean buenos sino porque los terroristas se cagan por patas ante ellos y directamente los tiros van a por ti. Joder, que Vax y yo hemos sido testigos de cómo Logan siendo élite se iba a plantar un pino (canario) dejando quieto y sólo a su personaje en un garaje, y dos terroristas que entraban se han ido de puntillas (con ‘n’) y despacito al verlo, como para no molestarlo. Y no os creáis que ser ELITE implica siempre ser muy bueno, que una vez entró uno en una partida y el tipo ese estaba más muerto que el elenco de personajes de la película ‘La Novia Cadaver’. Pero yo creo que si los terroristas se comportan así es porque para llegar a la ELITE has de jugar muuuuchoooo durante muuuuchoooo tiempo, y claro, no te da tiempo ni de cambiarte los calzoncillos, así que a ver quién es el guapo que se te aproxima si apestas a huevos escalfados, al menos yo no lo haría.
Por cierto, si un élite te dice ponte aquí, por mucho que te indique el sitio con un disparo, apuntando con el arma, o incluso colocándose momentáneamente en el lugar, tú hazte el sordo, porque tienen la habilidad especial de colocarte en el peor sitio en el momento más inoportuno, o en su defecto, dejarte más sólo que una duna en el desierto del Serengeti.

Otra de las cosas que parecen ideadas por la Duquesa de Alba en vez de por un programador es eso de que el juego te busca una partida con gente de tu mismo nivel. ¡Y una mierda!, todavía tiemblo al recordar aquella noche que me ‘encerraron’ en una partida multijugador con un élite de nivel 33 que tenía un personaje todo calvo con la piel lila, y él y sus colegas del mismo nivel empezaron a girar a mi alrededor a modo de cutre rito de iniciación.

Los élite son una gente muy rara, llevan colores muy llamativos y su indumentaria deja mucho que desear

Definitivamente Rainbow Six Las Vegas 2 es un juego muy divertido y recomendable, pero sólo para adultos, no por su violencia ni por la sangre que momentáneamente impregna las paredes tras nuestra muerte, sino porque aquí todo el mundo debería lavarse la boca con agua y jabón antes de empezarlo. Y no sólo porque los terroristas no paran de decir ‘¡cabrones!’, sino porque normalmente la muerte provoca en el jugador algún improperio del tipo ‘¡hijo de puta!’, ‘¡joder!, ¡joder!, ¡joder!’, ‘¡mierda!’ y cualquier otra variante similar. Así que, oídos sensibles y bocas desatadas, absteneros de probar este título.
Quizás no destaque gráficamente y resulte absurdo que no te permita saltar al menos pequeños desniveles (salvo que te reviente una granada), pero su divertida campaña en cooperativo y su genial multijugador lo convierten en un título irresistible sobretodo si, como yo, lo encontráis en un GAME nuevecito de paquete por tan sólo 20 euros. ¡Nos vemos en el LIVE!.
PD: Yo es que me lo paso pipa escuchando a mis compañeros de equipo en el modo cazaterroristas decir frases del tipo ‘¡Joder, se han cargado otra vez al Elfo!’, ‘¡Duende, cúbrete!. ¡Joder, el Duende va a su puta bola!…‘ XD
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