HOSTAGES, o como dejé de rescatar princesitas

HOSTAGES, o como dejé de rescatar princesitas
Yo no sé que les pasa a las princesas de los videojuegos que la mayoría de ellas acaban siendo secuestradas por un malvado y salido ser que sueña con llevarlas al catre, a la cama, al lecho, o a cualquier otro sitio confortable. Sin embargo, por suerte para esta industria, algunos de sus títulos no se basan en reinos imaginarios sino en hechos reales como en los equipos de intervención especializados en la lucha antiterrorista.
Hoy en día con sagas como Rainbow Six o Ghost Recon parece normal e incluso hasta lógica la presencia de este tipo de juegos en el mercado, pero lo cierto es que esto no ha sido siempre así. En esta ocasión os voy a presentar cual fue mi primer videojuego de acción táctica de equipos, creado hace la friolera de veinte años, y, ¡mierda!, si, me estoy haciendo mayor.

Es curioso que si bien Ubisoft es la compañía francesa que puede jactarse de tener dos de las mejores franquicias dentro de este género, fuera no obstante otra compañía Gala, la antigua Infogrames (famosa por su logotipo con forma de armadillo), ahora Atari, la encargada de dar los primeros pasos dentro de este mundillo. Este juego lo ‘disfruté’ en mi arcaico ‘Commodore PC-I’, uno de esos equipos cuya tarjeta de sonido era tan bestial como el ‘beep’ del altavoz incluido en la placa, y que era capaz de mostrar en pantalla la ingente cantidad de cuatro colores gracias a su tarjeta gráfica CGA. Pero más allá del cian, del magenta, del blanco y del negro, HOSTAGES escondía una jugabilidad casi tan grande como el tamaño del soporte magnético, un disco Floppy de 5 ¼, en el que se distribuía el juego.

Si Franchuzas tiene sus ornitorrincos, Atari tiene sus armadillos. El caso es explotar todos los recursos del mundo animal…
Olvidaos de los impresionantes CGIs del último Resident Evil, el juego comienza con un alucinante ‘beep’ a modo de frenazo de una ‘flagoneta’ que aparece ante nuestros ojos, de esas de vender ‘malacatones’, seguido de varios ‘beep’ ‘beep’ ‘beep’ más que se escuchan para simular los pasos de unos terroristas que toman a la fuerza un edificio. Luego, empezaba una musiquilla que, como no podía ser de otra manera, a base de muchos ‘beep’ ‘beep’, de diferentes tonos servía para amenizar el menú del juego. ¿Impresionante, no?. Si os ha parecido increíble emitid un ‘beep’ con la boca.

Pedazo de presentación, sonidos y gráficos ultrarrealistas, y una furgoneta que ya quisieran para sí los del Equipo A…

El juego en sí constaba de tres partes, en la primera tenías que intentar ‘meterle’ a los terroristas hasta un máximo de tres francotiradores por… los edificios colindantes. Pero como ir a través de los tejados o por la parte trasera de los mismos no tenía gracia ni emoción ninguna, a los de Infogrames se les ocurrió que debían de hacerlo caminando por la calle como el que va de compras, como si la cosa no fuera con ellos, o lo que es peor, como si los terroristas no hubieran puesto sobre ella más focos que en un concierto de U2. Por este motivo tenías cerca de dos minutos para ‘atravesar’ una fase de scroll horizontal manejando a cada uno de los tres francotiradores que se desplazaban evitando ser ellos los ‘atravesados’ por las balas que iban directas hacia ti nada más te rozaba una de aquellas luces. Para eludir los patrones de los enormes focos podíamos escondernos en los portales oscuros, cual adolescente con tu novia, saltar por la ventanas, rodar por el piso, e incluso arrastrarse cual vil gusano. Todavía recuerdo que el primer francotirador era siempre el que más suerte tenía, no sólo porque la entrada a su edificio era la más cercana al comienzo de la calle, sino porque además tenía que adentrarse en el interior de una especie de sex shop para llegar a la azotea. Oye, que en lo que llegan tus compañeros a ubicarse en sus posiciones al menos tienes algo con lo que entretenerte.

Si flipabas con las luces del juego The Darkness es porque no te habían puesto uno de estos focos encima para freírte a tiros…

Una vez que llegabas con ellos a los lugares indicados en el mapa, tenías otros dos minutos para ir alternando entre estos y apuntar a las ventanas con su rifle francotirador. Aquí lo importante era ‘afeitarle’ la cabeza a los malos si veías su sombra en la ventana teniendo mucho cuidado de no abrirle la fiambrera de los pensamientos a algún inocente. El problema es que hablamos de ‘pixeles’, y en ocasiones era complicado distinguir entre los ‘cuadraditos’ que formaban parte de la sombra de los terroristas de los ‘cuadraditos’ que formaban parte de la sombra de los rehenes. Después de esto ya podíamos entrar en acción haciendo uso de tres nuevos hombres que descendían por la fachada haciendo ‘rappel’, y con esto me refiero a deslizarse por una cuerda, no a disfrazarse del susodicho ‘vidente’. Sin embargo para entrar por las ventanas debíamos tener un dominio de los botones que ríete tú de los Quick Time Event del Ninja Gaiden, ya que de no hacerlo en el tiempo y cadencia correctos nuestros héroes se precipitaban al vacío al grito de ‘¡aprende a jugar hijo de frutaaaa!’. Bueno, esto último no lo decían, pero seguro que lo pensaban.

¡Dios!, no sé si es un terrorista, un rehén, o una de esas moscas verdes gigantes pegada al cristal de la ventana. ¡Me cago en la jodida resolución!.

La última fase, si conseguíamos entrar a través de la ventana con alguno de nuestros tres hombres en vez de convertirlos en papilla, era TRESDÉ, o por lo menos, intentaba emularlo en lo que respecta a la perspectiva utilizada en los escenarios. Aquí teníamos que recorrer cada una de la tres plantas y liarnos a tiro limpio para eliminar a los terroristas que no dudaban en utilizar a los rehenes a modo de escudo humano (si, Cliff B., está opción del GoW2 ya estaba más que inventada, ¡copiona!). Para ayudarte en la labor de despejar las habitaciones y los pasillos de cualquier presencia hostil que no fuera tu suegra, tenías además un mapa para indicarte la distribución de la planta en la que te encontrabas. Y el que crea que no hay terroristas más cabrones y con más puntería que los del primer Rainbow Six en el modo ‘realista’, es porque no ha probado este título, porque incluso en las dificultades más bajas era muy fácil palmarla con un disparo de una escopeta SPAS en toda la boca.
Atención, este juego era para MAYORES DE 18 AÑOS, y si no os lo creéis, a ver si tenéis los huevos u ovarios suficientes como para ver este video hasta el minuto 7:10 de duración. A partir de ese momento, si observáis con detenimiento como dispara el protagonista el arma, comprenderéis como este juego se convirtió en toda una referencia para los adolescentes de aquella época…
El caso es que a poco que memorizaras el recorrido de las luces y te cargaras unos cuantos terroristas desde las posiciones de los francotiradores, el resto del juego era ‘pan’ comido (no, no estoy invocando a un troll) y lo podías terminar en ¡una hora!. ¡Infogrames, hijos de puta, devolvedme mis 3.000 pesetas! (ejem, unos 20 euros al cambio). Y es que cinco modos de juego y tres tipos de dificultad donde lo único que variaba era el tiempo que disponíamos para cada fase, la posibilidad o no de seguir adelante si nos equivocábamos y matábamos a un rehén sin querer queriendo, o la aparición de más o menos información en el mapa, no daba para mucho más en este juego parco en puntuaciones (simplemente no habían, al igual del inexistente mensaje de fin de partida o game over).
No obstante, su importancia radica en que durante años HOSTAGES fue la única referencia de este género dentro del mundo de los videojuegos, y que su conversión desde el Atari/Amiga a los ordenadores de 8bits marcó el inició de una fenomenal relación entre ésta compañía francesa y la única desarrolladora española que supo capear con dignidad la crisis gracias a trabajos como este, y no es otra que la catalana Virtual Toys, en esos momentos conocida como New Frontier y posteriormente como Bit Managers.
Y así fue como al duende los terroristas le empezaron a dar por el ojete hace más de veinte años. En mi próxima historia a lo abuelo cebolleta os contaré cual fue mi primer juego en 3D o cual fue mi primer juego INDI (eso si consigo acordarme de sus nombres), o cómo me cargué mi 486 el mismo día en que me lo regalaron… ¡NOS LEEMOS! 😉